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viernes, 11 de abril de 2014

CIA torturaba a supuestos terroristas con Red Hot Chili Peppers

 
Un informe secreto de la Comisión de Inteligencia del Senado que se ha filtrado enumera los métodos usados por la CIA y revela que se usaban canciones de Red Hot Chili Peppers para interrogar a los sospechosos de terrorismo en los ataques de 2001.
 
“Tanto las técnicas de interrogación como las condiciones de detención "fueron brutales"”
 
El reporte concluye que la CIA exageró sistemáticamente la efectividad de los interrogatorios forzados después de los ataques terroristas del 2001, según el controversial informe.
 
La simulación de ahogo y otras técnicas duras no produjeron informaciones valiosas, dice el reporte; además de que la CIA engañó al gobierno de George W. Bush, al Congreso y al público sobre el valor del trato brutal; la agencia empleó técnicas no autorizadas sobre los detenidos; que detuvo de manera impropia a otros, y que nunca evaluó adecuadamente sus acciones.
 
Tanto las técnicas de interrogación como las condiciones de detención "fueron brutales y mucho peores de lo que la agencia prometió a los formuladores de las políticas".
 
Las supuestas conclusiones son coincidentes con lo que algunos senadores han detallado sobre la investigación desde su comienzo en 2009, y con lo que numerosas versiones de prensa, organizaciones de derechos humanos y varios estudios gubernamentales y no gubernamentales han sugerido en la década desde que el programa de la CIA empezó a conocerse.
 
Investigan cómo se filtró la información
 
El presidente Barack Obama ha equiparado los interrogatorios duros con tortura, aunque la agencia justifica sus acciones y dice que gran parte de lo que dice el informe del Senado es inexacto.
 
La comisión dispuso la semana pasada levantar el secreto sobre el sumario y las conclusiones del informe de 6.600 páginas y ahora aguarda que el gobierno censure material delicado que pudiera comprometer la seguridad nacional.
 
La directora del panel dijo que se investiga cómo las conclusiones llegaron a la prensa. Las dos páginas de conclusiones que publica McClatchy no incluyeron los nombres de empleados del gobierno ni detenidos por terrorismo, los sitios de las prisiones secretas de la CIA ni detalle alguno que pueda amenazar la seguridad nacional. Tampoco indica cómo ni por qué el comité llegó a tales conclusiones.
 
"Si alguien distribuyó cualquier parte de este informe secreto, quebrantó la ley y debe ser juzgado", advirtió la senadora demócrata Diane Feinstein. "El comité investiga esta difusión no autorizada, y me propongo remitir la cuestión al Departamento de Justicia".
 
El vocero de la CIA Dean Boyd no quiso hablar sobre la publicación de las conclusiones.
 
"Dado que el informe sigue secreto, no podemos comentar", dijo Boyd. Agregó que la CIA está determinada a efectuar una "revisión expeditiva" sobre los pasajes del informe que el comité del Senado quiere hacer públicas. Pero reiteró que la agencia disentía con varios pasajes del informe, en que cada parte acusa a la otra de revisiones ilegales. El Departamento de Justicia está revisando denuncias penales de una y otra parte.
 
©The Associated Press

lunes, 18 de noviembre de 2013

Preso en Guantánamo revela las dos caras de EE.UU.


Fue Halloween hace diez días en los Estados Unidos. Después de haber pasado los últimos 11 años en prisión de EE.UU. en Guantánamo, Cuba, he aprendido bastante sobre la cultura estadounidense. Entiendo que es habitual que las personas se vistan con máscaras y abracen diferentes identidades durante una noche. En el Campo 5 de Guantánamo, las máscaras rara vez se caen.

Veamos, por ejemplo, a uno de nuestros guardias militares aquí. Con 195 cm de alto y 114 kilos, Biggie es el nombre que los presos le han dado. Soldado joven de unos 20 años, Biggie puede ser muy cortés y servicial. A menudo hace mandados para nosotros y nos habla con respeto. Pero Biggie es también el más brutal de los guardias.
En febrero de este año, mis compañeros de prisión en Guantánamo y yo comenzamos una huelga de hambre para protestar por el encarcelamiento indefinido sin cargos. Yo también, rutinariamente, he participado en estas protestas pacíficas, negándome a salir de mi celda o ir a la zona de recreo.

Un procedimiento conocido como “Forced Cell Extraction” (Extracción Forzada de la Celda, FCE) se utiliza para transportar a los presos que protestan. Una extracción típica comienza con el equipo de FCE golpeando mi cara contra el suelo. Cuatro hombres me agarran las piernas y los brazos y un quinto toma mi cabeza. El líder del equipo pone mis pies y mis brazos junto a mi espalda en un solo punto, mientras los otros guardias presionan sobre mí, en ese mismo lugar, con todo su peso.

Biggie es el líder del equipo de la FCE en mi pabellón. Él es el que casi rompe mi espalda en cada extracción forzada. Él es también quien me pone las esposas todo lo apretado que puede, corta las ligaduras de plástico y luego me somete a un cacheo humillante. Tengo suerte si Biggie y el equipo de FCE me manejan solo como a un saco de papas.

Recientemente le pregunté a Biggie sobre esta contradicción de su personalidad. Su única respuesta es que él “simplemente hace lo que le dicen”.

A menudo reflexiono sobre cómo Biggie refleja las contradicciones de su país. Los funcionarios estadounidenses electos me han tildado a mí y otros prisioneros aquí como “lo peor de lo peor”. Nos llaman “terroristas”. Sin embargo, a pesar de estas afirmaciones, no he sido acusado de un crimen ni se ha presentado ninguna prueba que apoye mi encarcelamiento estos largos años. De hecho, las administraciones de Bush y de Obama han ordenado mi liberación.

Por supuesto, Guantánamo no me define. Llegué aquí atado de manos y pies, con unos extraños espejuelos cubriendo mis ojos y esperando la muerte. Hasta ese momento, había sido solo un profesor de Inglés, un traductor, un voluntario de un grupo humanitario residente en Gran Bretaña, un marido y padre de cuatro hijos .

Yo sé quién soy. Pregunto al pueblo estadounidense cuál es el verdadero rostro de su país – el bueno o el malo. Rezo para que los estadounidenses no sigan permitiendo que sus semejantes sufran tales atrocidades en nombre de la seguridad. Sueño con que van a encontrar la fuerza para desafiar pacíficamente el poder. Y espero que en sus acciones muestran más humanidad que la que nosotros hemos visto.

(Traducido por Cubadebate)

Tomado de  http://www.radiosantacruz.icrt.cu

sábado, 25 de mayo de 2013

Obama buscando la llave




Noto al Presidente Barack Obama muy preocupado con la crisis sobre la cárcel de Guantánamo. ¿Será que teme dejar en su legado la prueba más clara de una promesa incumplida? Porque cerrar esa prisión, situada en el territorio soberano de otro país, en territorio soberano de Cuba, fue uno de los principales slogans que usó en su campaña del 2008 para decirle al pueblo norteamericano que él no era como George W. Bush. Y aquella vez, la gente le creyó. Hoy no mucho y el Presidente Obama enfrenta el escándalo de una huelga de hambre de casi un centenar de reos en la propia prisión de Guantánamo; de manifestantes uniformados en ropa color naranja para reclusos frente a la Casa Blanca y hasta de una pacifista que le desafiaba en la National Defense University donde ayer ofrecía un discurso sobre este tema. Pero se me ocurre una idea que quizás pueda ayudar al Presidente a salir del problema. La expongo como me vino a la mente. Es algo que ni siquiera he conversado con los amigos y amigas con quienes acostumbro a hablar este tipo de cosas.
 
Vamos a pensar en voz alta. George W. Bush inauguró la cárcel de Guantánamo en enero del 2002, llegando a tener hasta 800 presos. Contó con apoyo legislativo y de parte de la opinión pública aprovechando con oportunismo la sensibilidad generada por los atentados terroristas de septiembre de 2001. Según dijo el Presidente Barack Obama en su discurso de ayer él persiste en el criterio de cerrar esa prisión, aunque no tenga el mismo apoyo legislativo que en su momento tuvo Bush para abrirla. La cárcel o campo de detención de Guantánamo tiene hoy 166 presos y de ellos 86 han recibido el visto bueno para salir. A pesar de eso, todavía no existen acuerdos bilaterales claros ni apoyo congresional para ejecutar la transferencia. En el caso específico de los presos de origen yemení existe una moratoria que bloquea el proceso en traspaso. Se puede entender hasta cierto punto alguna prudencia del Presidente, pues se conoce que en Yemen una gran parte del territorio escapa al control estatal y gubernamental, lo que podría ser aprovechado por los prisioneros transferidos para incorporarse a yihad, ya sea por venganza, resentimiento o por tener ideas religiosas fundamentalistas. 
 
Pero en su discurso de ayer en la Universidad de Defensa Nacional (NDU) el Presidente Obama pareció bastante creíble en su declaración de que retomaba la promesa de cerrar la cárcel de Guantánamo. Recalcó que la premisa jurídica que había permitido a Bush mantener prisioneros encerrados por tan largo tiempo ya se había declarado inconstitucional. También se refirió a que en tiempo de recortes de presupuesto el gobierno no debía permitirse gastar cada año 150 millones de dólares para mantener en prisión a 166 reclusos; lo que significa casi 1 millón de dólares anuales por cada uno de ellos. Más otros 200 millones para mantener funcionando la prisión, según estimados del Departamento de Defensa. El Presidente Obama reconoció que ha tratado de cerrar Guantánamo y que anteriormente ya ha transferido a 57 detenidos. A pesar de que el Congreso puso obstáculos para que salieran de Guantánamo al extranjero o al territorio continental de Estados Unidos. Los calificó de obstáculos sin sentido, porque las prisiones en el territorio norteamericano son seguras.
 
Entonces el problema para el Presidente Obama es qué hacer con los prisioneros que le quedan. En Estados Unidos son un problema y los gobiernos y legislaturas estatales no tienen entusiasmo por acogerlos. No puede llevarlos a Irak, ni a Afganistán y en Pakistán se ha creado un problema de recelo con las tropas norteamericanas después de la operación contra Bin Laden y el sobrevuelo de drones. El propio Presidente Obama ha reconocido esa situación y Nawaz Sharif, quien recientemente ganó las elecciones en Pakistán, ha reiterado lo que el parlamento de ese país ya legisló: que no permitirá que Estados Unidos viole la soberanía del territorio.
 
Como les dije al principio, en este artículo me estoy dejando llevar libremente por mi intuición y es ella la que me dice que si el Presidente Obama quiere, y lo solicita, hay un país y un gobierno muy cerca del suyo que ya tiene experiencia en solucionar problemas como el que se le presenta. Un gobierno que ha participado en la firma de acuerdos de paz en África; que ha ayudado a los presidentes españoles Felipe González y José María Aznar a resolver problemas con grupos armados en su país; que ha recibido reconocimiento de los ex presidentes colombianos Andrés Pastrana y Álvaro Uribe, y del actual Presidente de Colombia Juan Manuel Santos por la ayuda en solucionar problemas derivados del enfrentamiento con organizaciones guerrilleras; de un gobierno que fue evaluado por el ex Presidente de Estados Unidos Jimmy Carter como un factor de equilibrio internacional.
 
Lo que quiero decirle al Presidente Obama es que piense y se acerque al gobierno cubano, con discreción, de forma constructiva y respetuosa, y converse qué se puede hacer con los presos que le quedan en la prisión de Guantánamo, que en fin de cuentas está enclavada en el territorio nacional de Cuba. No sé si Cuba respondería a su pedido, pero me parece que el Presidente Obama debería intentarlo a juzgar por los positivos resultados obtenidos en los casos mencionados anteriores. Todo el mundo ganaría si pide al gobierno cubano, y este acepta, que cree condiciones para recibir a todos o algunos de esos prisioneros. Estos estarían satisfechos por haber salido de las rejas y las cercas; y Estados Unidos y la comunidad internacional pudieran estar seguros que desde Cuba no se fraguará ningún atentado porque todo el mundo sabe, empezando por el Departamento de Estado, que Cuba es un país que condena y combate el terrorismo. Es precisamente por combatir el terrorismo a solicitud de gobernantes de otros países que Estados Unidos mantiene hipócritamente a Cuba en una llamada lista de países patrocinadores de ese flagelo mundial. El gobierno de Estados Unidos no podrá desconocer por mucho más tiempo, públicamente, que en la lucha contra el terror el expediente de Cuba inspira un alto respeto en el mundo.   



Edmundo García
www.latardesemueve.com
 

sábado, 11 de mayo de 2013

+ Obama, CIA, torturas, Oscar, Osama + Dicen no a heroína real de Zero Dark

Una profunda crisis interna agobia a la Agencia Central de Inteligencia de los EU (CIA, por sus siglas en inglés) por el expediente abierto de torturas a prisioneros que llevaron al asesinato del líder terrorista Osama bin Laden, con efectos en la geopolítica de EU y algunos chicotazos en México.

Si en los EU hubo alegría por la muerte del responsable de los terribles ataques criminales del 9/11 de 2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York y tres aviones comerciales de pasajeros, la cola política sigue resquebrajando la fortaleza de la CIA: la agente responsable de la operación de tortura para obtener el sitio de refugio de Bin Laden había sido apenas designada jefa de servicios clandestinos, pero esta semana fue marginada.

Y si bien los estadunidenses tienen aún mucho que agradecerle al profesionalismo de la funcionaria de inteligencia y su pasión en la cacería del líder terrorista de Al Qaeda, el nuevo director de la CIA, John Brennan, tuvo severos problemas en el congreso para obtener la confirmación.

Senadores de los dos partidos lo censuraron duramente por ser el responsable del programa de aviones asesinos drones, el programa de torturas y el programa autorizado por el presidente Obama de asesinato de terroristas.

El caso de Brennan y la misteriosa oficial de inteligencia que atrapó a Bin Laden --dibujada como la heroína en la película Dark Zero Thirty de la cineasta Kathryn Bigelow-- podría llevar a un conflicto tipo Watergate: el tropiezo final del presidente Nixon ocurrió cuando entregó cintas grabadas en la Oficina Oval pero con 18 minutos borrados.

La recién nombrada y luego destituida jefa de operaciones clandestinas de la CIA habría sido la responsable de haber destruido las cintas en las que se grababan torturas a prisioneros árabes y que involucraban al agente José Rodríguez, de acuerdo con información publicada en varios medios, sobre todo el The Washington Post.

El asunto tiene varias derivaciones, no sólo la mala suerte para la oficial de inteligencia heroína en la película Dark Zero pero que fue quemada --en lenguaje de inteligencia-- precisamente por hacerla más visible en la película, y más cuando el propio Congreso citó al director interino de la CIA a audiencias secretas para tener más datos del programa de torturas porque en la película se agradecía el apoyo de la agencia de espionaje en la aportación de datos.

La otra derivación hablaría de las relaciones sospechosas de algunas instancias de comunicación con la comunidad de los servicios de inteligencia.

En los premios de la Academia, Zero Dark se quedó sin ninguna estatuilla y la mejor película --otro ejemplo de la propaganda de los servicios de inteligencia-- la ganó Argo, basada en otra operación exitosa de la CIA durante la crisis de los rehenes en Irán 1979-1981.

Y hubo una tercera.

El periodista Greg Miller, del The Washington Post, fue finalista --junto con sus colegas Karen DeYoung and Julie Tate-- en la categoría de reportajes nacionales de los Premios Pulitzer por sus revelaciones sobre la existencia de los drones para el asesinato de terroristas, un tema vinculado estrechamente al tema de las torturas a terroristas, pero el galardón lo obtuvieron periodistas de un diario local por denuncias sobre contaminación ambiental.

La designación de un nuevo jefe de operaciones clandestinas de la CIA desplazó a la heroína del asesinato de Bin Laden, quien apenas duró unas cuantas semanas en el cargo, al parecer nombrada sólo como premio temporal.

De todos modos, la caída de la oficial de inteligencia en la Operación Gerónimo ha revelado conflictos al interior de la oficina de inteligencia, podría ser un factor para desalentar la entrega de los agentes en operaciones sucias de la agencia y revelaría pasos en la azotea de la CIA provenientes del Congreso.

El nuevo director John Brennan fue aprobado con muchas restricciones, pero el Congreso aún no cancela el expediente de las torturas que fue avalado por el procurador Donald Rumsfeld del gobierno de George W. Bush pero luego mantenido por el gobierno del presidente Barack Obama.

La Operación Gerónimo se realizó justamente en el gobierno de Obama, contó con todo el apoyo de la Casa Blanca y siempre se tuvo la certeza de que se trataba de una cacería humana basada en la tortura a algunos terroristas árabes encarcelados en Guantánamo, la cárcel que por cierto Obama prometió cerrar y sigue y seguirá abierta para tener ahí a prisioneros sin cumplir con el respeto a los derechos humanos que los EU exigen a los demás países y ellos no cumplen.

El desplazamiento de la heroína real de la cacería de Bin Laden busca alejar de la CIA un poco las pesquisas del Congreso que involucran aún al nuevo director de espionaje Brennan.

Senadores demócratas y republicanos han bombardeado a la CIA exigiendo información y responsabilidades en el programa de torturas e inclusive, reveló el The Washington Post, el pasado 7 de mayo la senadora Dianne Feinstein, demócrata por California y presidenta del Comité de Inteligencia del Senado, llamó al director Brennan para plantear sus preocupaciones por el hecho de que una persona estrechamente ligada al tema del uso de torturas en prisioneros extrajudiciales pudiera estar al frente de la operación de servicios clandestinos de la agencia y por la posibilidad de que la tortura pudiera ser ya práctica común en la CIA.

El asunto es de interés internacional por el hecho de que las operaciones clandestinas de la CIA se realizan en todo el mundo y sobre todo en zonas geopolíticamente calientes --como México-- y por la prioridad del terrorismo como el factor de justificación para la intervención de los EU --vía la CIA-- en países clave de la seguridad nacional de Washington.

Ahora mismo, al calor de la lucha contra el crimen organizado, la CIA ha incrementado sus actividades en México y de México hacia Centro y Sudamérica.

Por Carlos Ramírez

Tomado de http://www.elmanana.com

www.grupotransicion.com.mx
carlosramirezh@hotmail.com
@carlosramirezh

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