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jueves, 11 de febrero de 2016

Operación 'Rápido y Furioso' fue una total irresponsabilidad.



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La Oficina del Inspector General (OIG) del Departamento de Justicia sostuvo en un informe final sobre la llamada operación “Rápido y Furioso” un fuerte cuestionamiento hacia la oficina local de la ATF y los fiscales federales en Phoenix, Arizona, por haber puesto en peligro la seguridad pública de EEUU y México en la realización de la misma, según reporta hoy el diario El Imparcial de Oaxaca.

La referida operación de trasiego ilegal de armas de Estados Unidos a México, cita el diario, fue “supervisada de manera irresponsable” por la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF) y la fiscalía en Phoenix, según un reporte oficial.


jueves, 16 de abril de 2015

Militares de EEUU intentaron vender material del Ejército a cárteles mexicanos

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Agentes de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés) del Gobierno de Estados Unidos detuvieron el pasado viernes a Jaime Casillas y Andrew Reyes, dos militares estadounidenses que intentaron vender armas y municiones del Ejército a cárteles de la droga mexicanos.

miércoles, 23 de abril de 2014

EE.UU.: Colas de hasta 9 meses para comprar silenciadores

Se desata la ley del silencio en EE.UU.: Colas de hasta 9 meses para comprar silenciadores


En 2013 los estadounidenses compraron medio millón de silenciadores para las armas de fuego. La cifra supone un aumento del 39% en comparación con el año anterior: en 2012 se comercializaron unas 360.000 unidades y en 2011, unas 285.000.

Los silenciadores son tan populares que la gente se ve obligada a hacer una cola de hasta 9 meses para registrarlos en la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos. Muchos propietarios de armas se apresuraron a comprar rifles de asalto después de la masacre de Newtown, en la que murieron 20 niños y seis adultos, explica la cadena CNN. Temen que la Administración de Barack Obama finalmente logre promulgar la prohibición de armas, detalla.
La alta demanda se debe a que ahora están equipando su arsenal con "una increíble variedad de accesorios", comenta Ben Shim, analista de la industria armamentista de CRT Capital Group. Los complementos más demandados incluyen silenciadores, linternas, miras láser y empuñaduras de pistola, entre otros. "Es como una Barbie para los hombres", precisa Shim.

El comercio de los silenciadores es regulado por la Ley Nacional de Armas de Fuego del año 1934. 39 estados de EE.UU. permiten su uso y 29 de estos estados los autoriza también para la caza. Una persona que desee tener uno y registrarlo, debe proporcionar una foto, huellas digitales y 200 dólares de impuesto. La suma no parece alta, teniendo en cuenta los precios de los propios silenciadores: a veces pueden ser más caros que las armas y alcanzar hasta los 1.300 dólares.

Rusia Today

jueves, 8 de agosto de 2013

Ventas a granel de armas estadunidenses a cárteles

De acuerdo con un reporte del Departamento de Justicia de Estados Unidos, los compradores de armas en ese país al servicio de los cárteles de la droga lograron adquirir lotes de hasta 400 piezas de alto calibre y enviarlas a México antes de ser descubiertos, informó Univisión.

Según revela el diario El Universal en su página electrónica, dicho informe documenta 25 casos relevantes entre 2007 y 2012 sobre células que operaron el trasiego de armamento a territorio mexicano, citó la fuente.

Los cárteles de Sinaloa, Los Zetas y La Familia Michoacana, continuó Univisión, lograron tejer redes dedicadas a la adquisición a granel o al menudeo, lo mismo de rifles de asalto AK-47, o de tipo AR-15, que armas de calibre 50, capaces de penetrar blindaje; así como equipos tácticos militares (como lentes de visión nocturna), granadas y municiones.

En tres de estos casos agentes encubiertos de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), que se hicieron pasar como integrantes de cárteles, lograron detectar a los compradores e impidieron, por ejemplo, el paso a México de un misil antiaéreo y armas antitanques para Joaquín El Chapo Guzmán.

También se descubrió la participación de un exmilitar estadunidense que pretendía vender pertrechos de la milicia, o grupos de hasta más de 30 sujetos dedicados a comprar el arsenal en pequeñas cantidades para impedir su detección.

Las operaciones fueron descubiertas en los estados de Texas, Arizona, California, Florida y Nuevo México.

ARMAS POR DROGA 

Entre los casos que destacan está el de los mexicanos David Díaz Sosa y Jorge de Jesús Castañeda, detenidos a partir de una operación encubierta de la ATF, cuando en 2009 comenzaron a negociar con los agentes estadunidenses la compra de armas para el cártel de Sinaloa.

El pedido incluía un misil antiaéreo Stinger, diversas armas antitanque, lanzagranadas, granadas, y ametralladoras; como parte de la transacción se acordó que además del pago en efectivo, el lote se costearía con remesas de metanfetaminas que entregaría el cártel de El Chapo para cubrir el monto pactado.

Díaz Sosa fue condenado en agosto de 2012 en el Distrito de Arizona a 25 años de prisión después de aceptar su culpabilidad en el cargo de conspiración "para adquirir y exportar un misil antiaéreo, para poseer ametralladoras y pistolas de transferencia para su uso en un delito de tráfico de drogas", agregó Univisión.

Los Zetas también tenían a sus proveedores, un par de ellos fueron identificados en Texas como Marino Castro Jr., y Edward Levar Davis, quienes desde San Antonio dotaban de arsenal al cártel, por conducto de pequeños compradores, aunque no existe un estimado de cuántas armas entregaron a la organización.

Tan sólo entre mayo y agosto de 2010 las autoridades interceptaron a esta célula más de 200 armas de fuego, incluyendo pistolas, rifles de asalto AK-47 y AR15, así como rifles para francotirador Barrett calibre 50, concluyó la cadena informativa estadunidense sobre el tema.

Tomado de  http://www.criteriohidalgo.com

sábado, 26 de enero de 2013

EEUU: Exceso de leyes impide control de armas

WASHINGTON.- Armas de asalto estilo militar, metralletas como las que usaba la mafia en la década de 1920, bazucas de la Segunda Guerra Mundial e incluso escopetas recortadas pueden ser compradas sin problemas y de manera legal en algún lugar de Estados Unidos, entre muchos otros tipos de armas de fuego.
Esto es posible gracias al laberinto de estatutos respecto a las armas que hay en todo el país y la carencia de un mínimo estándar federal que fije los límites del control de armas en estados con leyes débiles.
Un análisis de The Associated Press descubrió que hay miles de leyes, reglas y regulaciones a nivel local, por condado, estatal y federal. Las leyes y reglas varían por estado e incluso dentro de los propios estados, de acuerdo con una compilación de las leyes estatales de armas en 2011 realizada por la Oficina Federal de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego de Estados Unidos.
Estas leyes y regulaciones rigen a quien porta un arma de fuego, qué tipo de arma de fuego es legal, el número de municiones por cargador, entre otras cosas. En algunos lugares, una persona puede comprar cuantas armas desee.
Esta enredadera de leyes socava los esfuerzos de control de armas en comunidades con leyes más estrictas —e impulsa a quienes promueven controles más rígidos a buscar un estándar federal. Los defensores de los derechos de portar armas dicen que ejercer todas las leyes existentes tiene más sentido que aprobar nuevas medidas.
"Si uno regula algo a nivel local o estatal, aún puede convertirse en víctima de armas que llegan de otras localidades o estados", dijo Laura Cutilletta, abogada del Centro de Leyes para Prevenir la Violencia de Armas de Fuego, organización con sede en California.
En California, la mayoría de las armas llegan de Nevada, donde prácticamente no hay regulaciones sobre armas de fuego, dijo Cutilletta, y en Arizona los dueños de armas no necesitan un permiso para portarla.
El presidente Barack Obama previamente este mes anunció un plan de 500 millones de dólares para hacer más estrictas las leyes federales sobre control de armas. El tiroteo que acabó en masacre en Newtown, Connecticut, en diciembre pasado, donde murieron 20 niños y seis adultos en una escuela primaria, llevó al debate nacional el asunto del control de armas a un nivel como no se había visto en décadas.
Obama está pidiendo al Congreso que apruebe nuevas leyes, algunas de las cuales fijarían un estándar mínimo para el tipo de armas y de municiones que podrían estar comercialmente disponibles. Los senadores demócratas Patrick Leahy de Vermont y Dianne Feinstein de California presentaron nuevas propuestas esta semana para incrementar las penalidades por tráfico de armas e imponer una nueva prohibición para las armas de asalto.
El poderoso cabildeo en el tema de armas dice que el problema recae en la ejecución de las leyes existentes.
"Lo que genera la pregunta: ¿Por qué estamos haciendo más leyes si no las estamos ejerciendo las que ya tenemos?", dijo Andrew Arulanandam, portavoz de la Asociación Nacional de Portadores de Armas.

Tomado de  http://www.laopinion.com

lunes, 23 de abril de 2012

Líder de cártel de los Carrillo se vuelve informante del FBI

Washington— La Policía y agentes federales detuvieron el auto en un suburbio al norte de Denver. Un agente del Buró Federal de Investigaciones (FBI) le mostró su insignia. El conductor no se mostró sorprendido. “Amigo”, dijo. “Los he estado esperando”.

De tal manera, Jesús Audel Miramontes-Varela bajó de la BMW X5, modelo 2002 de su esposa, para caer en los brazos del FBI.

En los días siguientes, tanto en su rancho en Colorado como en una casa de seguridad proporcionada por el FBI en Albuquerque, el jefe del cártel mexicano de los Carrillo Fuentes –de quien según se dice dejó que una de sus víctimas fuera devorada por leones en México– se transformó en uno de los más grandes informantes de la agencia federal en la fronteras del suroeste.

Alrededor de una mesa de comedor en agosto del 2010, ante una cámara de video sobre la misma, Miramontes-Varela, de 34 años de edad, confesó haber sido líder del Cártel de Juárez, según las 75 páginas de reportes del interrogatorio del FBI, obtenidas por el Times/Buró del Washington Tribune.

Miramontes habló sobre las rutas de la mariguana y la cocaína en California, Nueva York y los Grandes Lagos. Describió los tiroteos que dieron muerte a 30 personas en un hipódromo en México, y una fosa oculta masiva donde fueron enterrados 20 cuerpos, incluyendo dos residentes estadounidenses.

Les dijo sobre sus leones africanos, los cuales fueron adquiridos como cachorros de circo. La historia sobre dejar que estos leones se comieran a uno de sus enemigos es totalmente falsa, aseveró, pero les dijo que ya había visto mucha “violencia y sufrimiento”.

Dijo también a los agentes que estaba desesperado por intercambiar sus conocimientos por la protección del gobierno. Quería una nueva vida para él, su esposa y sus tres hijas.

Una semana después, Miramontes-Varela se declaró culpable en una corte federal de Nuevo México de un delito menor por posesión de un arma de fuego siendo un inmigrante ilegal. Luego desapareció, seguramente por medio del programa de protección a testigos.

Los oficiales del FBI en Arizona y Washington se rehusaron a dar un comentario sobre Miramontes-Varela, haciendo alusión a la política del buró que les impide hablar sobre sus informantes.

Pero los documentos ofrecen mucha información.

Durante las sesiones del interrogatorio, Miramontes-Varela “dio a conocer información significativa sobre las actividades del narcotráfico”, decían los documentos, dando pie a varios exitosos operativos policiales en Estados Unidos y México.

***

Luego que Miramontes-Varela fuera detenido en Brighton, Colorado, los agentes lo llevaron de regreso a su rancho. Le aconsejaron a él y a su esposa, Mari, de que era “el sujeto de una investigación del FBI por estar involucrado en narcotráfico, tráfico de armas, lavado de dinero y transportación interestatal de propiedad robada”.

Le leyeron sus derechos en español. Miramontes llamó a un abogado; hablaron calladamente en español. Miramontes-Varela colgó el teléfono y se volvió de nuevo hacia los agentes y les preguntó: “¿Por donde quieren empezar?”

Primeramente, le dijeron: “¿Tiene algún arma de fuego?”

Miramontes mencionó una pistola Glock semi-automática negra de 9 milímetros, la cual dijo que la había comprado tras haber sido baleado en El Paso. Los agentes pidieron verla. “Sí, sí, no hay problema”, dijo. Caminó hacia una caja fuerte en el suelo que se encontraba en una esquina de la sala, la abrió y les entregó la pistola.

Los agentes llevaron a la pareja a una casa de seguridad del FBI en Albuquerque. Adentró apuntaron hacia dos cámaras. Una estaba en la recámara principal, donde Miramontes-Varela y su esposa se quedarían. Los agentes le mostraron que estaba desconectada y que la habían cubierto con una bolsa de plástico blanca. “Muy bien”, dijo Miramontes.

Miramontes-Varela habló con ellos alrededor de la mesa del comedor, donde estaba la otra cámara, la cual estaba encendida.

***

Fue entonces cuando contó su historia. Era el tercero de 10 hijos, nacido en Terrero, México, y creció en Namiquipa, Chihuahua. Se casó cuando tenía 18 años y su esposa 15. Se cruzaron a los Estados Unidos de manera ilegal por Nogales, Arizona, “para hacer dinero”, dijo.

Se establecieron en Denver. Miramontes-Varela instalaba paneles de yeso. Pero a finales de los 90s, su hermano Yovany, perdió un brazo en un accidente con un tractor, y Miramontes-Varela regresó a casa. Se dedicó a cosechar manzanas y al comercio del ganado.

A principios del 2002, dijo, el cártel de Juárez llegó a Namiquipa. Pedro Sánchez, conocido como El Tigre, controlaba la situación. Él le ofreció a Miramontes-Varela un trabajo en el que debía cobrar un impuesto de 35 mil dólares a los cultivadores de mariguana.

Cada 15 días los cultivadores transportaban 20 toneladas de mariguana a una bodega local, de donde era enviada hacia el norte, cruzando por El Paso. Las ganancias eran entonces canalizadas de vuelta al cártel y a los cultivadores.

Un día el ejército llegó y se suscitó un tiroteo. “El presidente municipal y el tesorero del pueblo fueron asesinados”, dijo Miramontes-Varela. Luego, El Tigre fue arrestado.

En el 2008, Miramontes-Varela huyó con su familia a El Paso. Cuando ya no regresó a su pueblo, el cártel quemó su rancho y robó su ganado, todas las 120 vacas que tenía. Ya no quería más violencia, dijo.

***

Esa parte de la historia, según el FBI, no era verdadera. Miramontes-Varela se movía por varios ranchos entre Nuevo México y Colorado, dijeron, usualmente en un auto blindado con guardaespaldas, y comenzó su propia operación de tráfico de drogas y de armas.

Cuando un mensajero fue arrestado con 18 kilos de cocaína, Miramontes-Varela le ofreció a la familia de este hombre a que escogiera una de sus 16 casas en México, incluyendo su “casa grande”, esto según intervenciones telefónicas mencionadas en los documentos.

En marzo del 2010, el FBI lo identificó como el líder de la Organización de Narcotráfico de Miramontes-Varela”, la cual tiene sus nexos con los cárteles de Juárez, Sinaloa y el de Los Zetas. Por parte de dos fuentes confidenciales y dos intervenciones telefónicas, los agentes se enteraron que su organización había robado tractores en los Estados Unidos y los había llevado a México como pago por cargamentos perdidos.

Una sola deuda alcanzaba los 670 mil dólares. También se enteraron que uno de los jefes de Miramontes-Varela en Mexico, “Temoc”, fue torturado y asesinado por los sinaloenses.

El Buró de Alcohol, Tabaco, Explosivos y Armas de Fuego (ATF), también quería arrestarlo. Habían rastreado una compra ilegal de armas de 250 mil dólares hecha por Miramontes-Varela y su hermano a través de la fallida operación de vigilancia de Rápido y Furioso en Arizona. Los agentes del FBI se amañaron una cámara en un poste afuera de su rancho cerca de Santa Teresa, Nuevo México.

Pero Miramontes-Varela se dio cuenta. Cinco de sus hombres, en dos vehículos siguieron a un agente de vigilancia por 90 minutos, luego poncharon sus llantas.

Más ominoso aún, El FBI se enteró que Miramontes-Varela y su organización habían sobornado a oficiales de Estados Unidos en El Paso y Nuevo México. Decidieron que era tiempo de aprehenderlo. El 18 de agosto del 2010, lo siguieron al salir de su rancho en Colorado. Visitó brevemente una tienda Walgreens, luego la patrulla estatal lo detuvo. Lo atraparon a las 11:20 a.m.

***

En el comedor de la casa de seguridad, los agentes desplegaron varios mapas, y Miramontes-Varela dibujó las rutas de contrabando. Dijo que era fácil adquirir armamento en este país, incluyendo rifles calibre .50. “Buenos para el uso de francotiradores a larga distancia”, dijo.

También dio a conocer las jerarquías del cártel. Uno de los jefes tenía cicatrices de bala en sus brazos y hombros. En los asesinatos en el hipódromo, el jefe llevaba una máscara. Algunos cambiaron de bando; otros murieron por balas perdidas.

Y les dijo sobre la fosa masiva en Palomas, México. Las autoridades desenterraron 20 cuerpos en descomposición. Miramontes-Varela, el nuevo informante del FBI, decía la verdad. (Richard A. Serrano/Los Angeles Times)

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