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viernes, 22 de noviembre de 2013

Chevron-Texaco contra el pueblo ecuatoriano


La empresa transnacional estadounidense Chevron-Texaco ha puesto en marcha una campaña implacable contra Ecuador y contra las personas afectadas por la contaminación generada con sus operaciones en la Amazonía ecuatoriana. Son más de 400 millones de dólares los que está utilizando para pagar abogados, medios de comunicación, iniciar procedimientos judiciales de todo tipo y en todo lugar, difamar, mentir… Todo ello, con la complicidad del gobierno de EEUU y el silencio del conjunto de los gobiernos europeos, los mismos que defienden la “seguridad jurídica” de las grandes corporaciones cuando estas han sido expropiadas por violar derechos humanos.

La petrolera Texaco se dedicó a la extracción de crudo en la Amazonía ecuatoriana durante tres décadas (1964-1992). En ese periodo vertió 80.000 toneladas de residuos petrolíferos, una cantidad 85 veces superior a la vertida por BP en el Golfo de México. Después de salir del país, la empresa dejó tras de sí unos daños ambientales que, según peritos internacionales, han provocado la muerte de más de mil personas, todos ellas afectadas de cáncer.

En año 1993, las víctimas ecuatorianas de las prácticas de Texaco demandaron a esta compañía estadounidense ante un tribunal de Nueva York. Pero el fallo dio la razón a la multinacional y el asunto regresó a Ecuador; la transnacional daba por zanjado el conflicto. En 2011, sin embargo, un tribunal de primera instancia ecuatoriano emitió una sentencia por la que Chevron-Texaco —Chevron había comprado a Texaco en 2001— debía pagar 19.000 millones de dólares a las comunidades; aunque fue recurrido, el tribunal provincial ratificó el fallo. Ahora la Corte Nacional de Justicia de Ecuador acaba de volver a ratificar la sentencia, rebajando a 8.646 millones de dólares la sanción económica.

A partir de ahí, la empresa no acepta la sentencia ni los procedimientos judiciales, no asume sus responsabilidades y pone en marcha todos los mecanismos del Derecho Corporativo Global para favorecer sus propios intereses. En realidad, no acepta la soberanía nacional de Ecuador, y se aprovecha de un sistema jurídico internacional completamente asimétrico y disparatado.

Y es que el poder político, económico y jurídico que tienen las empresas transnacionales les permite actuar con un alto grado de impunidad; sus derechos se protegen por el conjunto de contratos, normas de comercio e inversiones de carácter multilateral, regional y bilateral, y decisiones de los tribunales arbitrales internacionales que conforman la lex mercatoria. A la vez, sus obligaciones se regulan por Estados sometidos a la lógica neoliberal; es decir, se construyen legislaciones ad hoc para la defensa de los intereses de las transnacionales.

El Derecho Internacional de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional del Trabajo presentan una manifiesta fragilidad para la tutela de los derechos de las mayorías sociales frente a los intereses del capital. Y la Responsabilidad Social Corporativa y los códigos de conducta son fórmulas de Derecho blando —voluntario, unilateral y sin exigibilidad jurídica— que no sirven para contener el poder de las grandes corporaciones.

La fuerte asimetría existente entre las garantías y eficacia jurídicas del Derecho Internacional de los Derechos Humanos y los sistemas de arbitraje previstos en los tratados bilaterales o regionales de comercio e inversiones, al final, sitúa a las empresas transnacionales en planos jerárquicamente superiores a los derechos de las mayorías sociales. Y las multinacionales son las beneficiarias de los mecanismos de resolución de conflictos en los tribunales arbitrales, ya que los laudos resultantes tienen plena eficacia y su inobservancia puede acarrear consecuencias económicas mucho más duras que su cumplimiento.

En este marco, en el que las relaciones de poder sustituyen a las normas jurídicas, las corporaciones transnacionales intentan desplazar los efectos negativos de sus prácticas a un laberinto jurídico auspiciado por las multinacionales del Derecho al servicio del capital. Así, sus representantes legales cobran millonarias minutas, compran testigos, modifican los hechos, convierten al culpable en inocente, retuercen la interpretación de las normas y, lo más grave jurídicamente hablando, sitúan en el vértice de la pirámide normativa los derechos de las grandes empresas en vez de los de las mayorías.

Los grandes despachos de abogados que asesoran a las compañías multinacionales han transformado sus funciones, pasando de defender los intereses de sus clientes a convertirse en verdaderos garantes del nuevo orden feudal transnacional. Se trata de una nueva generación de abogados-empresarios con alta cualificación, amplia información, numerosos canales de poder y plena identificación con la mercantilización del Derecho; contraponen a la ética profesional el lobby político, especializándose en contenciosos económicos y utilizando estrategias de todo tipo.

Eso sí, cuando se encuentran fallos en la armadura legal sobre la que se edifica el ordenamiento jurídico global capitalista, la guerra jurídica adquiere otra dimensión.

En el caso que nos ocupa, Chevron-Texaco decidió utilizar el tratado bilateral de protección de inversiones entre EEUU y Ecuador —que entró en vigor en 1997—para denunciar a este país ante la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya, tribunal arbitral que el gobierno ecuatoriano debía aceptar por “orden” del mencionado tratado. Sorprenden aquí dos hechos: primero, la quiebra del principio de retroactividad, ya que el tratado entró en vigor cinco años después de que Texaco abandonara el país; segundo, no fue el Estado ecuatoriano quien demandó a la multinacional sino las comunidades afectadas, por lo que el tratado bilateral no debía haberse activado en ningún caso. No obstante, La Haya se declaró competente y suspendió la ejecución de la sentencia de los tribunales ecuatorianos que era favorable a los afectados.

Los tratados y acuerdos comerciales responden a un régimen bilateral que encubre la tutela unilateral y privilegiada a favor de los inversionistas, frente a la capacidad de regulación del Estado receptor. Son tribunales de parte, que basan su legitimidad en una normativa profundamente asimétrica e injusta, quedando así la soberanía nacional sometida al poder trasnacional. Ahora bien, la Convención de Viena establece que todo tratado que afecte a una norma imperativa de Derecho Internacional es nulo; los tratados bilaterales de protección de inversiones, por tanto, deberían estar supeditados a las normas mencionadas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en los pactos, tratados y convenciones internacionales de derechos humanos y ambientales.

A pesar de todo, Chevron-Texaco continúa con la guerra jurídica: en 2010, demandó ante la Corte Federal de Nueva York a los representantes legales de las comunidades denunciantes por asociación criminal con objeto de chantajear a la petrolera. La multinacional solicita, además, que sea Ecuador quien se encargue de abonar la indemnización a la que el tribunal ecuatoriano les ha condenado. Parece que en las próximas semanas se resolverá este caso; si el Estado ecuatoriano finalmente tuviera que reembolsar a la petrolera la compensación que esta debería pagar a las poblaciones damnificadas, el impacto sobre el pueblo ecuatoriano será de dimensiones catastróficas.

En este caso hemos visto cómo se han creado testigos falsos, se distorsionan pruebas, se desprestigia el poder judicial de Ecuador, se pone en marcha una nueva forma de colonización por parte del poder judicial estadounidense, Chevron-Texaco es defendida sin fisuras por el país de origen de la transnacional y, en definitiva, la guerra jurídica contra Ecuador se sustenta en la defensa de un orden jurídico-económico internacional radicalmente injusto.

Con ello, vuelve a ponerse de manifiesto cómo las empresas transnacionales se convierten en poderosos agentes que condicionan directa o indirectamente la producción normativa estatal e internacional, mediante acuerdos formales e informales a escala mundial y a través de mecanismos específicos de resolución de conflictos, al margen de los criterios y fundamentos de la separación de poderes. El modus operando aquí descrito no es diferente al empleado por otras empresas en otros países; al fin y al cabo, se trata tanto de una arquitectura jurídica global como de unos impactos socioambientales que tienen carácter sistemático, del que las transnacionales son las principales responsables y las máximas beneficiarias.

Chevron-Texaco debería cumplir la sentencia, abonar las indemnizaciones correspondientes y someterse al ordenamiento jurídico de Ecuador. En esa misma línea, el abandono de tribunales de arbitraje como el CIADI y la exigencia de normas vinculantes para las multinacionales en el seno de Naciones Unidas —dos peticiones recientemente lideradas a nivel internacional por el gobierno ecuatoriano—, así como la aprobación de un Tratado Internacional de los Pueblos para el control de las empresas transnacionales, son propuestas globales contra la impunidad que sin duda merecen ser apoyadas.

Juan Hernández Zubizarreta y Pedro Ramiro

Tomado de  http://omal.info


Juan Hernández Zubizarreta, profesor de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), y Pedro Ramiro, coordinador del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL)Paz con Dignidad.
- Este artículo ha sido publicado en Gara, 22 de noviembre de 2013.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Chevron y la escocedura de la Amazonía

Marbelys Mavárez
Mientras la parte de nuestra Amazonía que está más cercana a Ecuador luce plagada de contaminación por la acción de la transnacional Chevron, en el marco de la puesta en marcha de una serie de prácticas insustentables, impensable en un lugar cuya selva fue declarada en el año 2011 una de las siete maravillas naturales del mundo, la referida transnacional agota recursos con el firme propósito de defenderse; en otras palabras, persiste en salvaguardar lo indefendible. 

Las acciones de la transnacional Chevron rompen con el paradigma de vida en el planeta. Recordemos que la Amazonía es una de las ecorregiones con mayor biodiversidad en el mundo. Eso, como mínimo, nos invita a preservarla, protegerla, resguardarla. 

No obstante, como lo hemos advertido a través de los medios de difusión masivos del espectro internacional, luego que el Presidente de Ecuador, Rafael Correa, mostrara al mundo in situ los efectos de la praxis acometida por la referida empresa petrolera, el mundo empezó a lamentar que un lugar tan frágil como de sui géneris rostro, con singulares recursos de la biodiversidad, se encontrara en tales condiciones. 

Es menester recordar que la definición de Pulmón del Planeta para referirse a la Amazonía no es casualidad, ya que mantiene un equilibrio climático: existe un balance entre los ingresos y las salidas de CO2 y de O2… Conocedores del tema ambiental han señalado que la pérdida de la biodiversidad es el resultado de la destrucción de la selva. 

Ahora bien, en contra de una sentencia emitida por un tribunal de una Provincia de Ecuador en el año 2011, la cual obligaba a la compañía estadounidense a indemnizar con 19 mil millones de dólares (aproximadamente 14 mil millones de euros) a los habitantes del cantón de Lago Agrio, en la Amazonía ecuatoriana, la Corte Nacional de Justicia (CNJ) -máxima instancia judicial del país sudamericano- ha ratificado el fallo. Sin embargo, rebajó a 8 mil 646 millones de dólares (6 mil 500 millones de euros) la sanción económica, una cifra equivalente a menos de la mitad de lo previsto inicialmente. La transnacional ha señalado que se trata de una acción fraudulenta. ¡No es sorpresa¡ Empero, la mirada del mundo ya ha sancionado moralmente a la transnacional Chevron por ecocidio: por haber contaminado las aguas de la región, con la consecuente contaminación de la flora, fauna y de las comunidades indígenas que allí habitan entre 1964 y 1992 con sus prácticas de extracción. 

Lo anterior nos hace recordar la treta de la también transnacional petrolera Exxon Mobil en Venezuela cuando intentó desconocer las leyes venezolanas y el derecho internacional, al accionar en un tribunal londinense, el cual no tenía competencias en este caso. Ante tanta flagrancia de terrorismo judicial, ante tanta ausencia del debido proceso, el tribunal londinense declaró no tener jurisdicción. 

Ahora los pobladores afectados -unos 30.000 demandantes indígenas- por la acción criminal de la transnacional asumen una vocería, presencia, beligerancia…antes inusualmente vistas: “Estamos felices por la sentencia que tenemos, es un gran paso, es una muestra de que la justicia sí funciona y que los pobres también tenemos derecho a la justicia”, ha reconocido el representante de los demandados, Pablo Fajardo. 

Por su parte, Chevron, como era de esperar, rechazó la sentencia de Lago Agrio calificándola de ilegítima, al tiempo que señalaba que se debió “dejar totalmente sin efecto la sentencia”, tal como lo publica la página web del país.es. Esto es lo que significa no tener escrúpulo alguno, pues los resultados de su irresponsable acción han estado a la vista de todos: de acuerdo con datos que maneja Ecuador, la contaminación se ha llevado cientos de vidas como consecuencia de los vertidos producidos por la transnacional durante las prácticas extractivas… ¡Amanecerá y veremos caer la hegemonía de estas empresas.

Marbelys Mavárez

 (*) Periodista. Trabajadora Social. Prof. UBV 

Tomado de Aporrea

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Danny Glover afirma que Chevron controla la política de la ONU

El actor estadounidense Danny Glover afirmó este martes que la transnacional petrolera Chevron “es una de las corporaciones más poderosas en el mundo”, durante una visita que realizó a la Amazonía ecuatoriana para constatar los daños ambientales provocados poresa empresa, luego de 26 años de explotación del crudo.

“Chevron es tan poderosa, que con ese poder incluso domina las Naciones Unidas y, más que eso, empresas como estas manejan la política de los Estados Unidos”, destacó el actor desde el pozo Aguarico 4, ubicado en la provincia amazónica de Sucumbíos.

“La ONU tiene sus limitaciones y graves limitaciones, a pesar de que con su trabajo ayuda a niños y mujeres. Hay cosas que deben cambiar”, resaltó Glover durante una conferencia de prensa que ofreció a medios nacionales e internacionales.

“Nosotros, los artistas, los actores, siempre buscamos glamour en todo lo que hacemos. Pero lo que ustedes vieron es todo menos glamoroso (…) Yo me siento comprometido con lo que está sucediendo aquí y al ver este daño en la naturaleza me parece que Chevron tiene que responder por los daños ocasionados”, precisó.

De igual manera, Glover expresó su preocupación por todas las comunidades indígenas que viven en la región afectada. “Mi visita será corta y deberé irme en poco tiempo. Pero la realidad es que hay gente que vive en medio de esta catástrofe y eso es deplorable, inaceptable”, enfatizó.

La estrella de cine también subrayó que es necesario sumar esfuerzos para combatir este problema ambiental. “Es importante lograr una condena por lo que ha pasado, alguien debe pagar. La gente de (la comunidad) Lago Agrio no ha recibido justicia y ellos merecen justicia”, acotó.

“El daño que han causado a la naturaleza debe ser limpiado y debe ser Chevron quien limpie todo este daño (…) No debemos olvidarnos de la relación armoniosa que existía entre la naturaleza y la comunidad que aquí vivía. Este cambio es culpa de Chevron”, concluyó.

Danny Glover es uno de las decenas de personajes del mundo que se han sumado a la campaña del Ecuador “La mano sucia de Chevron”, que busca justicia para los ciudadanos amazónicos afectados por la petrolera estadounidense, después de haber explotado el crudo ecuatoriano durante 26 años, entre 1964 y 1990.


teleSUR-Andes-EFE-ICNDiario/MARL

jueves, 24 de octubre de 2013

Chevron intenta “quebrar” a Ecuador a través de los juicios


chevron

En su objetivo de no pagar la indemnización de $ 19.000 millones por el daño ambiental, la transnacional petrolera Chevron Corporation ha entablado varios juicios que no solo buscarían dañar la imagen del país, de la justicia y amedrentar a los indígenas y colonos de la Amazonía, sino acorralar y “quebrar” al Estado ecuatoriano. 

Así lo alertó el martes pasado el canciller Ricardo Patiño, durante un conversatorio con la prensa nacional y extranjera. Esto también ha sido denunciado por el presidente de la República, Rafael Correa.

De allí la idea del Gobierno no solo de demostrar al mundo que la contaminación continúa en la Amazonía y que jamás se cumplió un verdadero plan de remediación, sino de alertar las verdaderas pretensiones de la multinacional estadounidense.

En uno de los juicios, por ejemplo, Chevron pide endosar al Estado ecuatoriano la sentencia de $ 19.000 millones, pues culpa del daño ambiental a la empresa estatal Petroecuador. Inclusive, exige que Ecuador le pague indemnización por daños morales, lo que elevaría esa suma.

De ocurrir aquello, sería “letal”, pues el Presupuesto General del Estado es de $ 30.000 millones y pagar una sentencia así significaría más del 60% de ese rubro, lo que causaría un gran daño a la economía.

De igual manera, pagar una millonaria sentencia como esa equivaldría a más del 20% del Producto Interno Bruto (PIB) de Ecuador, el cual supera los $ 80.000 millones.

Otro ejemplo que ilustra aquello es que las exportaciones del país como cacao, petróleo, banano, entre otros, generan $ 24.000 millones al mes. Ecuador se quedaría sin eso si la sentencia que se ventila en cortes internacionales favorece a Chevron.

“El Estado va a seguir defendiéndose frente a esa gran transnacional. Se equivocó de país”, ha repetido públicamente Correa, mientras que Patiño dijo el martes: “Si creían que les íbamos a tener miedo, pues no”.
Caso “Chevron I”

El primer juicio que Chevron inició en contra de Ecuador fue en 2004 y se basó en un proceso arbitral en Nueva York, en contra de la estatal Petroecuador, antes llamada CEPE.

Chevron-Texaco se basó en dos cláusulas del Acuerdo de Operación Conjunta (AOC), firmado en 1965 entre Gulf Oil y Texaco.

El convenio puede implicar el uso de activos y otros recursos de las dos partes involucradas, que van a ser destinados a realizar una actividad comercial o empresarial. Un acuerdo de ese tipo establece las bases sobre las cuales son distribuidos los ingresos de la operación y los costos incurridos en común.

Las cláusulas arbitral y la de indemnidad en las que se basó Chevron exigían que las empresas no operadoras del AOC indemnizarán al operador por cualquier sentencia dictada en su contra, relacionada con las actividades desarrolladas.

Esa acción de la transnacional buscaba evitar el pago de cualquier sentencia con respecto al juicio ambiental de la Corte de Sucumbíos, emprendido en 2003 por las comunidades indígenas amazónicas afectadas por la contaminación.

Ante eso, en el mismo año, el Estado presentó una acción ante las cortes de Nueva York, para interrumpir el proceso arbitral.

Cinco años más tarde, un juez de la Corte Federal de Nueva York le dio la razón a Ecuador: Petroecuador no estaba obligada a ir a un arbitraje de Chevron-Texaco. Actualmente el caso se encuentra cerrado.

Caso “Chevron II”

En 2006, Chevron entregó una notificación de arbitraje internacional ante la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya, basándose en el Tratado Bilateral de Promoción y Protección de Inversiones (TBI), suscrito entre Ecuador y EE.UU.

En ese sentido, en el WikiLeaks del 21 de marzo de 2006, el representante de Chevron en Ecuador, Jaime Varela, informó a funcionarios de la Embajada de EE.UU. sobre la pretensión de la compañía de presentar la demanda contra Ecuador.

La demanda se basa en que la petrolera estaba requerida por su contrato, a proporcionar al Gobierno ecuatoriano (GOE) combustible para consumo doméstico a precios subsidiados. Supuestamente, el combustible de consumo interno que Texaco (Chevron) proporcionara en exceso iba a ser acreditado a Texaco. Sin embargo, el GOE vendía el exceso de combustible al mercado externo y se quedaba con las ganancias.

Según Varela, esos casos estuvieron pendientes en las cortes por 16 años, lo que demostraba la falta de celeridad de la justicia ecuatoriana en siete demandas que Texaco presentó contra Petroecuador, entre 1991 y 1993.

Por este “retraso indebido” -según Varela- la suma que el Estado ecuatoriano le debe a Chevron sería de alrededor de $ 800 millones.

Patiño confirmó que sí existieron siete demandas de Chevron en contra de Ecuador en los tribunales nacionales; sin embargo, aclaró que fue porque la misma empresa no tomó las medidas necesarias para impulsarlas, ya que no entregaban los informes que las cortes pedían.

El 7 de julio de 2011, el Tribunal resolvió que Ecuador pague $ 96 millones a la empresa. La Corte de La Haya estableció que las cortes ecuatorianas violaron las normas de Derecho Internacional al demorar más de 15 años los fallos de estas demandas comerciales.

Frente a ello, la Procuraduría General del Estado argumentó que el TBI fue firmado en 1993 y entró en vigor cinco años después de que Chevron-Texaco dejara el país, por lo que no se puede hacer un uso retroactivo de la ley y el mismo contrato no lo estipula así.

El Estado presentó una acción de nulidad contra ese dictamen.

Caso “Chevron III”

El 23 de septiembre de 2009, Chevron-Texaco entabló una demanda internacional de arbitraje en contra de Ecuador, ante la Corte permanente de Arbitraje en La Haya.

Allí, de igual manera, la petrolera manifestó que Ecuador violó los términos de inversión del TBI, al no dar un trato justo y equitativo a los inversionistas estadounidenses.

De la misma forma, demandó que Chevron-Texaco no es responsable por el daño ambiental en la Amazonía ecuatoriana y que se debe endosar el monto de la condena del juicio de la Corte de Sucumbíos al Estado ecuatoriano.

Uno de sus argumentos es que el Estado liberó a la compañía de responsabilidad por los impactos ambientales en las provincias de Orellana y Sucumbíos, cuando se firmó el Acta de Finiquito en 1998 (en el gobierno de Jamil Mahuad). Además exige una indemnización por daños morales causados a su empresa.
El pasado 17 de septiembre, la Corte se declaró competente en virtud del TBI y dijo que el Estado no podrá seguir acciones a la compañía, aunque determinó que aquello no significa que se libera de las acciones legales individuales o privadas que puedan emprender los afectados.

También pidió a Ecuador tomar medidas para suspender o hacer suspender la ejecución de la sentencia de la Corte de Sucumbíos.

Sin embargo, el Estado ecuatoriano no puede acatar tal solicitud porque “es un Estado de derecho y existe una separación de poderes ejecutivos y jurídicos”.

Guerra deberá responder por perjurio-injuria

El exjuez ecuatoriano Alberto Guerra habría cometido varios delitos en su supuesto objetivo de beneficiar con su testimonio a Chevron, especialmente en el juicio que desde 2010 se ventila en la Corte Federal de Nueva York, entablado por la transnacional contra los afectados por la contaminación y sus abogados.

Uno de esos delitos sería el perjurio, al firmar la declaración juramentada asegurando que los abogados de los amazónicos intentaron sobornarlo para que emitiera un fallo a su favor, y que al final la sentencia del juez Nicolás Zambrano fue redactada fuera de la Corte de Sucumbíos.

La declaración de Guerra, que es utilizada como prueba por Chevron en el juicio de la Corte de Nueva York por “fraude procesal”, se vino abajo tras el informe presentado en los últimos días por peritos expertos en informática forense, como parte de las investigaciones que efectúa la Fiscalía (en etapa de indagación previa), por la denuncia penal planteada en Sucumbíos el 18 de febrero pasado.

También habría incurrido en injuria, por la falsa imputación de un delito, descrédito y deshonra, que ejerció contra los afectados, abogados y la administración de justicia. Además, por admitir su participación en un delito que no existió y luego se fugó al extranjero para no responder por esos supuestos delitos y pretender involucrar a terceras personas.
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DATOS
Caso Chevron II no se hizo público en 2006, porque según Jaime Varela, representante de la compañía, se creía que los afectados por la contaminación en la Amazonía ecuatoriana usarían eso en contra de la empresa, alegando que esta trataba de presionar a la Corte de Sucumbíos para que fallara a su favor.

Chevron gasta millones de dólares en una campaña de desprestigio contra Ecuador, para evadir su responsabilidad.

En Ecuador, la sentencia de la Corte de Sucumbíos se está ejecutando desde el pasado 17 de octubre, a través del embargo de las regalías sobre las marcas de Chevron.

EL TELEGRAFO

Tomado de Contrainjerencia

miércoles, 23 de octubre de 2013

Solidaridad con víctimas de Chevron en Berlín

Un nuevo Comité de Solidaridad con las víctimas de la transnacional estadounidense Chevron-Texaco se fundó este martes en la ciudad de Berlín, capital de Alemania, en respuesta a la campaña de información del Estado ecuatoriano sobre los daños causados por la empresa petrolera en la Amazonía del país suramericano.

El embajador ecuatoriano en Berlín, Jorge Jurado, recibió en su sede diplomática a diversos activistas de movimientos ecologistas, quienes le entregaron una declaración de solidaridad dirigida a todos los afectados por la contaminación que provocó Chevron.

"Chevron, hay que asumir la responsabilidad plena e indemnizar sus víctimas en lugar de invertir millones de euros en una campaña contra Ecuador y procesos judiciales", sostiene el texto, citado por la agencia Prensa Latina.

El encuentro tuvo lugar en la Casa de la Democracia de los Derechos Humanos, en el centro de la capital alemana, y asistieron al menos 80 personas para debatir sobre la grave herencia de Chevron en Ecuador.

Durante su intervención, Jurado también recordó que la empresa antecesora de Chevron, Texaco, empezó sus actividades bajo circunstancias dictatoriales en 1967, y entre las dos serían responsables de la contaminación de la Amazonía.

Desde 1993, el pueblo ecuatoriano viene denunciando el desastre ambiental que genera la petrolera estadounidense en su territorio. Por ello, los activistas alemanes anunciaron que apoyarán la campaña de información sobre las maniobras de Chevron en Ecuador.

En su ponencia, el embajador Jurado explicó los diferentes intentos de pedir cuentas a Chevron por las destrucciones masivas en el Amazonas ecuatoriano.
Por último adelantó que la Embajada tiene programado organizará sus eventos en otras ciudades de este país. "Si es necesario, vamos a organizar una gira en todo el territorio nacional, para informar a los alemanes sobre el asunto", precisó.

Por su parte, el Canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, exigió a la prensa mundial decir la verdad que gira en torno a lo acontecido en el caso de la petrolera Chevron-Texaco, que emitió una demanda recientemente contra los nativos que habitan la Amazonía ecuatoriana acusándolos de supuesta “extorsión criminal”.

El pasado 16 de octubre, los indígenas afectados por la contaminación que dejó Chevron-Texaco en la Amazonía, hicieron un llamado de solidaridad mundial para enfrentar la demanda que la transnacional norteamericana entabló en Nueva York, al este de Estados Unidos.


teleSUR-PL-Terra/MARL

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