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jueves, 24 de octubre de 2013

Chevron intenta “quebrar” a Ecuador a través de los juicios


chevron

En su objetivo de no pagar la indemnización de $ 19.000 millones por el daño ambiental, la transnacional petrolera Chevron Corporation ha entablado varios juicios que no solo buscarían dañar la imagen del país, de la justicia y amedrentar a los indígenas y colonos de la Amazonía, sino acorralar y “quebrar” al Estado ecuatoriano. 

Así lo alertó el martes pasado el canciller Ricardo Patiño, durante un conversatorio con la prensa nacional y extranjera. Esto también ha sido denunciado por el presidente de la República, Rafael Correa.

De allí la idea del Gobierno no solo de demostrar al mundo que la contaminación continúa en la Amazonía y que jamás se cumplió un verdadero plan de remediación, sino de alertar las verdaderas pretensiones de la multinacional estadounidense.

En uno de los juicios, por ejemplo, Chevron pide endosar al Estado ecuatoriano la sentencia de $ 19.000 millones, pues culpa del daño ambiental a la empresa estatal Petroecuador. Inclusive, exige que Ecuador le pague indemnización por daños morales, lo que elevaría esa suma.

De ocurrir aquello, sería “letal”, pues el Presupuesto General del Estado es de $ 30.000 millones y pagar una sentencia así significaría más del 60% de ese rubro, lo que causaría un gran daño a la economía.

De igual manera, pagar una millonaria sentencia como esa equivaldría a más del 20% del Producto Interno Bruto (PIB) de Ecuador, el cual supera los $ 80.000 millones.

Otro ejemplo que ilustra aquello es que las exportaciones del país como cacao, petróleo, banano, entre otros, generan $ 24.000 millones al mes. Ecuador se quedaría sin eso si la sentencia que se ventila en cortes internacionales favorece a Chevron.

“El Estado va a seguir defendiéndose frente a esa gran transnacional. Se equivocó de país”, ha repetido públicamente Correa, mientras que Patiño dijo el martes: “Si creían que les íbamos a tener miedo, pues no”.
Caso “Chevron I”

El primer juicio que Chevron inició en contra de Ecuador fue en 2004 y se basó en un proceso arbitral en Nueva York, en contra de la estatal Petroecuador, antes llamada CEPE.

Chevron-Texaco se basó en dos cláusulas del Acuerdo de Operación Conjunta (AOC), firmado en 1965 entre Gulf Oil y Texaco.

El convenio puede implicar el uso de activos y otros recursos de las dos partes involucradas, que van a ser destinados a realizar una actividad comercial o empresarial. Un acuerdo de ese tipo establece las bases sobre las cuales son distribuidos los ingresos de la operación y los costos incurridos en común.

Las cláusulas arbitral y la de indemnidad en las que se basó Chevron exigían que las empresas no operadoras del AOC indemnizarán al operador por cualquier sentencia dictada en su contra, relacionada con las actividades desarrolladas.

Esa acción de la transnacional buscaba evitar el pago de cualquier sentencia con respecto al juicio ambiental de la Corte de Sucumbíos, emprendido en 2003 por las comunidades indígenas amazónicas afectadas por la contaminación.

Ante eso, en el mismo año, el Estado presentó una acción ante las cortes de Nueva York, para interrumpir el proceso arbitral.

Cinco años más tarde, un juez de la Corte Federal de Nueva York le dio la razón a Ecuador: Petroecuador no estaba obligada a ir a un arbitraje de Chevron-Texaco. Actualmente el caso se encuentra cerrado.

Caso “Chevron II”

En 2006, Chevron entregó una notificación de arbitraje internacional ante la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya, basándose en el Tratado Bilateral de Promoción y Protección de Inversiones (TBI), suscrito entre Ecuador y EE.UU.

En ese sentido, en el WikiLeaks del 21 de marzo de 2006, el representante de Chevron en Ecuador, Jaime Varela, informó a funcionarios de la Embajada de EE.UU. sobre la pretensión de la compañía de presentar la demanda contra Ecuador.

La demanda se basa en que la petrolera estaba requerida por su contrato, a proporcionar al Gobierno ecuatoriano (GOE) combustible para consumo doméstico a precios subsidiados. Supuestamente, el combustible de consumo interno que Texaco (Chevron) proporcionara en exceso iba a ser acreditado a Texaco. Sin embargo, el GOE vendía el exceso de combustible al mercado externo y se quedaba con las ganancias.

Según Varela, esos casos estuvieron pendientes en las cortes por 16 años, lo que demostraba la falta de celeridad de la justicia ecuatoriana en siete demandas que Texaco presentó contra Petroecuador, entre 1991 y 1993.

Por este “retraso indebido” -según Varela- la suma que el Estado ecuatoriano le debe a Chevron sería de alrededor de $ 800 millones.

Patiño confirmó que sí existieron siete demandas de Chevron en contra de Ecuador en los tribunales nacionales; sin embargo, aclaró que fue porque la misma empresa no tomó las medidas necesarias para impulsarlas, ya que no entregaban los informes que las cortes pedían.

El 7 de julio de 2011, el Tribunal resolvió que Ecuador pague $ 96 millones a la empresa. La Corte de La Haya estableció que las cortes ecuatorianas violaron las normas de Derecho Internacional al demorar más de 15 años los fallos de estas demandas comerciales.

Frente a ello, la Procuraduría General del Estado argumentó que el TBI fue firmado en 1993 y entró en vigor cinco años después de que Chevron-Texaco dejara el país, por lo que no se puede hacer un uso retroactivo de la ley y el mismo contrato no lo estipula así.

El Estado presentó una acción de nulidad contra ese dictamen.

Caso “Chevron III”

El 23 de septiembre de 2009, Chevron-Texaco entabló una demanda internacional de arbitraje en contra de Ecuador, ante la Corte permanente de Arbitraje en La Haya.

Allí, de igual manera, la petrolera manifestó que Ecuador violó los términos de inversión del TBI, al no dar un trato justo y equitativo a los inversionistas estadounidenses.

De la misma forma, demandó que Chevron-Texaco no es responsable por el daño ambiental en la Amazonía ecuatoriana y que se debe endosar el monto de la condena del juicio de la Corte de Sucumbíos al Estado ecuatoriano.

Uno de sus argumentos es que el Estado liberó a la compañía de responsabilidad por los impactos ambientales en las provincias de Orellana y Sucumbíos, cuando se firmó el Acta de Finiquito en 1998 (en el gobierno de Jamil Mahuad). Además exige una indemnización por daños morales causados a su empresa.
El pasado 17 de septiembre, la Corte se declaró competente en virtud del TBI y dijo que el Estado no podrá seguir acciones a la compañía, aunque determinó que aquello no significa que se libera de las acciones legales individuales o privadas que puedan emprender los afectados.

También pidió a Ecuador tomar medidas para suspender o hacer suspender la ejecución de la sentencia de la Corte de Sucumbíos.

Sin embargo, el Estado ecuatoriano no puede acatar tal solicitud porque “es un Estado de derecho y existe una separación de poderes ejecutivos y jurídicos”.

Guerra deberá responder por perjurio-injuria

El exjuez ecuatoriano Alberto Guerra habría cometido varios delitos en su supuesto objetivo de beneficiar con su testimonio a Chevron, especialmente en el juicio que desde 2010 se ventila en la Corte Federal de Nueva York, entablado por la transnacional contra los afectados por la contaminación y sus abogados.

Uno de esos delitos sería el perjurio, al firmar la declaración juramentada asegurando que los abogados de los amazónicos intentaron sobornarlo para que emitiera un fallo a su favor, y que al final la sentencia del juez Nicolás Zambrano fue redactada fuera de la Corte de Sucumbíos.

La declaración de Guerra, que es utilizada como prueba por Chevron en el juicio de la Corte de Nueva York por “fraude procesal”, se vino abajo tras el informe presentado en los últimos días por peritos expertos en informática forense, como parte de las investigaciones que efectúa la Fiscalía (en etapa de indagación previa), por la denuncia penal planteada en Sucumbíos el 18 de febrero pasado.

También habría incurrido en injuria, por la falsa imputación de un delito, descrédito y deshonra, que ejerció contra los afectados, abogados y la administración de justicia. Además, por admitir su participación en un delito que no existió y luego se fugó al extranjero para no responder por esos supuestos delitos y pretender involucrar a terceras personas.
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DATOS
Caso Chevron II no se hizo público en 2006, porque según Jaime Varela, representante de la compañía, se creía que los afectados por la contaminación en la Amazonía ecuatoriana usarían eso en contra de la empresa, alegando que esta trataba de presionar a la Corte de Sucumbíos para que fallara a su favor.

Chevron gasta millones de dólares en una campaña de desprestigio contra Ecuador, para evadir su responsabilidad.

En Ecuador, la sentencia de la Corte de Sucumbíos se está ejecutando desde el pasado 17 de octubre, a través del embargo de las regalías sobre las marcas de Chevron.

EL TELEGRAFO

Tomado de Contrainjerencia

miércoles, 16 de octubre de 2013

Indígenas amazónicos afectados por Chevron piden solidaridad mundial

Los indígenas afectados por la contaminación que dejó la petrolera Chevron−Texaco, en la Amazonía ecuatoriana, hicieron un llamado de solidaridad mundial para enfrentar la demanda que la transnacional norteamericana entabló en Nueva York (este de Estados Unidos), acusando a las poblaciones originarias de supuesta "extorsión criminal", buscando así no asumir sus responsabilidades ambientales.

"Pedimos que el mundo se solidarice con nuestra lucha. No somos mafiosos ni delincuentes, somos comunidades indígenas afectadas por la contaminación de Texaco" manifestó este martes Elías Piaguje, uno de los 60 afectados a quienes Chevron está enjuiciando en EE.UU. bajo la acusación de "extorsión" y "conspiración".

Bajo el amparo de la llamada Ley Rico, aplicada a las mafias y el crimen organizado, Chevron acusa a los indígenas de ser de una organización criminal. 

La audiencia se efectúa sin la presencia de un jurado en Nueva York, desde este 15 de octubre.

Los indígenas y el Gobierno ecuatoriano denuncian que la petrolera creó el juicio para tratar de ocultar su negligencia durante el tiempo que operó en la Amazonía ecuatoriana, donde derramó más de 18 mil millones de galones de aguas tóxicas y lodos de formación, contaminando cerca de 450 mil hectáreas de terreno, en el período comprendido entre 1964 y 1990.

De igual manera, la transnacional también fue irresponsable en la remediación ambiental, ya que los efectos de sus derrames aún persisten en algunos afluentes de la zona, así como en aguas subterráneas, por la filtración del crudo de las piscinas junto a los pozos.

Este martes comenzó el juicio en una corte de Nueva York. El juez Lewis Kaplan ordenó que el proceso se desarrolle sin jurado, decisión rechazada por los afectados, ya que "el magistrado actúa bajo los intereses de la petrolera".

Juan Pablo Sáenz, uno de los abogados de los afectados amazónicos, denunció que el mismo magistrado fue quien sugirió que sea inicie el proceso bajo la Ley RICO, así como también pone en duda que existan personas afectadas por la contaminación.Asimismo, rechazó que el juez Kaplan quiera atribuirse jurisdicción universal, al señalar que su fallo debe ser "acatado en toda corte del mundo". Por ello, Sáenz advierte que de ser el fallo desfavorable para lso afectados, apelarán ante cortes estadounidenses superiores.

Por su parte, Pablo Fajardo, también abogado de los afectados, advirtió que cualquier decisión del juez "no suspende, de ninguna forma, la sentencia dictada por una corte del Ecuador, que obliga a Chevron al pago de 19 mil millones de dólares por remediación ambiental".Por último anunciaron que en los próximos días iniciarán una campaña de recolección de fondos para continuar con el proceso judicial, debido a que las movilizaciones de los afectados hasta Nueva York son costosas.

Tomado de Entorno Inteligente

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