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domingo, 7 de enero de 2018

MIS RECUERDOS DE PHILIP AGEE



http://www.contrainjerencia.com/wp-content/uploads/2015/01/philip-agee-cia-whistle-blower_assange-wikileaks.jpg
Este domingo se cumplen diez años del fallecimiento del ex oficial de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos Philip Agee, quien al morir en La Habana el 7 de enero de 2008 fue calificado por el periódico Granma como un leal amigo de Cuba y ferviente defensor de la lucha de los pueblos por un mundo mejor.
Aunque como integrante de la misión diplomática cubana en Ecuador entre 1960 y 1962 sufrí los intentos de penetración de la Embajada, así como otros actos organizados por la CIA contra Cuba, pude conocer personalmente a Philip Agee en octubre de 1983, cuando el entonces ex agente de la CIA participó como invitado en la Sesión Solemne del Tribunal Antiimperialista de Nuestra América, organizado por su Presidente, el ex canciller guatemalteco Guillermo Toriello, y su Secretario Ejecutivo, el periodista venezolano Freddy Balzán.
En esa Sesión Solemne, a la cual asistieron otros ex agentes de la CIA, Philip me fue presentado en Managua por el entonces Ministro del Interior de Nicaragua y Fundador del Frente Sandinista de Liberación Nacional, Tomás Borge, ante quien reconoció con arrepentimiento el daño que hizo a Cuba y al movimiento revolucionario ecuatoriano durante su misión en el país andino, todo lo cual relata con lujo de detalles en el libro LA CIA EN EL ECUADOR, que Agee me obsequió con la siguiente dedicatoria: "Con saludos afectuosos a mi ahora compañero, antaño enemigo, esperando un futuro de gran provecho en proyectos conjuntos. !Viva la Revolución!  Philip".
Nunca olvidaré la honestidad de Philip durante su intervención en las sesiones del Tribunal Antiimperialista de Nuestra América, evento realizado días antes de la criminal y abusiva invasión imperialista a la pequeña isla de Granada, y al que también asistieron el ex presidente dominicano Juan Bosch, el patriota boricua Rafael Cancel Miranda y el escritor y militante revolucionario Jaime Galarza, de Ecuador, entre otras figuras de izquierda de la región.
En sus emotivas palabras Philip Agee pidió perdón a todas las personas afectadas por las misiones que él cumplió como oficial de la agencia de espionaje y subversión yanqui en Ecuador, Uruguay y México, durante los doce años que perteneció a la CIA.
En encuentros que sostuvimos en Managua y La Habana y en entrevistas que le realicé para Radio Habana Cuba, me contó Philip que él fue reclutado por la CIA siendo muy joven, cumplió su primera misión en Ecuador, pero comenzó a tomar conciencia de los crímenes que cometía la CIA años después, en Uruguay, su segunda misión en América Latina, y pudo darse cuenta allí de la razón que asistía a los valerosos militantes del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros, hombres y mujeres que luchaban contra la dictadura y por una revolución justiciera. A partir de su salida de la tenebrosa agencia y sus trascendentales revelaciones, Agee fue calificado de traidor por el gobierno de los Estados Unidos, y perseguido con saña por los servicios especiales estadounidenses con la complicidad de algunos de los aliados de Washington.
Rodeado del respeto y la admiración de los cubanos Philip Agee murió a los 72 años de edad, víctima de cáncer, en La Habana, donde se había radicado luego de un largo peregrinar, y en Cuba creó un portal en Internet con el nombre de MI CUBA LINDA para favorecer los viajes y las inversiones de ciudadanos y empresas de los Estados Unidos, en su empeño de ayudar a Cuba a enfrentar el criminal bloqueo económico, comercial y financiero yanqui que se mantiene hasta hoy a pesar del rechazo virtualmente unánime de la comunidad internacional.
La periodista de la televisión cubana Maritza Deschapelles Morejón debe conservar imágenes de la participación de Philip Agee en un Encuentro de Corresponsales de Guerra celebrado hace algunos años en el Centro de Prensa Internacional de La Habana, donde la colega se me acercó con la intención de entrevistarme sobre mi experiencia como corresponsal de Radio Habana Cuba en Angola, y como en ese momento conversaba con el entonces amigo y compañero Philip Agee, le dije en son de broma: "entrevístalo a él quien como oficial de la CIA trató de asesinarme en Quito cuando yo era un joven diplomático". Nos reímos mucho con Philip y con Maritza, quien es una valiosa periodista de la televisión cubana que algún día pudiera sorprendernos con un documental en que podamos apreciar vivo y solidario a este gringo bueno que decidió renunciar y denunciar a la CIA y echar su suerte con los pobres de la tierra.

por Pedro Martínez Pírez

lunes, 1 de julio de 2013

"La CIA es una mafia estatal a la que se permite hacer cualquier cosa en el mundo"

La historia del filtrador Edward Snowden evoca a la figura de Philip Agee, un antiguo agente de la CIA que dejó su cargo en 1968, y que publicó un libro en el que contaba las actividades criminales de la agencia de inteligencia.
 
Al sentirse traicionado por la entidad a la que dedicó más de doce años siendo un oficial activo de la Agencia Central de Inteligencia Philip Agee decidió que no quería  participar más en lo que nunca pudo soportar moralmente y dio un portazo.  

Tal y como confesó él mismo,  Edward Snowden no pudo quedarse sentado ni cruzado de brazos mientras miles de personas en el mundo eran asesinadas o al menos sus vidas habían sido destruidas por la labor de la CIA. Su conciencia le empujó a filtrar información secreta sobre la prácticas de la inteligencia estadounidense que él mismo ha tachado de criminales.

El periodista Jean-Guy Allard, quien conoció a Philip Agee en persona, explicó a RT cómo su historia se asemeja al caso de Edward Snowden. 

La CIA fundamentalmente es una mafia estatal que actúa de manera secreta y a la que se permite hacer cualquier cosa en el mundo de hoy y está presente en todo el planeta, donde esté autorizada y donde no lo esté  

“La CIA fundamentalmente es una mafia estatal que actúa de manera secreta y a la que se permite hacer cualquier cosa en el mundo de hoy y está presente en todo el planeta, donde esté autorizada y donde no lo esté. Y para las personas nobles, yo diría, humanas, vivir dentro de una maquinaria semejante debe ser un desafío terrible. Se vuelven depresivos o deciden actuar”, comentó el periodista.
En su libro, Agee desclasificó cientos de nombres de agentes de la CIA infiltrados en el exterior.

Entre otras prácticas de la CIA, Philip Agee compartió su experiencia de trabajar en Ecuador, donde su principal tarea era la de establecer contactos con algunas personas para luego ofrecerles sobornos y contratarlas.

Obviamente su libro provocó una enorme cólera en el seno del servicio secreto estadounidense en el que había trabajado.  

Este detractor de la CIA perseguido por Washington se instaló en la Habana, donde siguió denunciando las actividades subversivas de la agencia.  Quizá por el azar o por el destino esta ciudad, aunque sea solo de tránsito, también podría amparar a Edward Snowden.

Russia Today, 28.06.2013

miércoles, 26 de junio de 2013

Philip Agee, el agente CIA que espió a Ecuador y lo contó todo



Tuvo el valor, en 1967, de abandonar una agencia que se caracterizaba por su apoyo criminal a dictaduras sanguinarias. Contaba que tomó esa decisión de manera definitiva cuando, estando en un restaurante de México, vio a una amiga estallar en lagrimas al conocer la noticia de la muerte del Che.

Ahí está representada, en una sola imagen, toda la nobleza del personaje que falleció a los 73 años de edad, el 7 de enero en 2008, en Ciudad de La Habana, en esta tierra cubana desde donde seguía denunciando las actividades terroristas y subversivas desarrolladas por los servicios de inteligencia de los EE.UU. contra gobiernos y líderes progresistas del continente.

Phillip B. Agee, ciudadano estadounidense, fue oficial de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en América Latina durante doce años hasta y abandonó sus filas en 1969 por motivos de conciencia. Ocupaba entonces un puesto de fachada en la embajada norteamericana de México, como agregado olímpico, con el pretexto de la preparación de los Juegos de 1968. Anteriormente, había sido ubicado en Ecuador y en Uruguay.

”Millones de personas en el mundo entero han sido matadas o, por lo menos, han visto sus vidas destruidas por la CIA y las instituciones que soporta”, declaró Agee en una entrevista concedida en 1975.

”Yo no podía quedarme sentando, haciendo nada”, añadió.

Al salir de la Compañía, mientras sufría amenazas y una constante persecución que puso su vida en peligro en más de una oportunidad, se dedicaba a redactar su libro “Inside the Company: CIA Diary” ( Dentro de la Compañía: Diario de la CIA).

La obra, verdadera síntesis de las actividades criminales de la CIA en América, fue publicada en 1974, acompañada de un anexo 22 paginas de nombres de agentes infiltrados en todo el continente. Constituyó una verdadera bomba que estremeció a todos los sectores de los servicios norteamericanos de inteligencia.

Determinada a eliminarlo, la CIA encargo al ex jefe de la estación CIA de Miami, Ted Shackley, conocido como el Fantasma Rubio, la misión de capturarlo. Agee tuvo que salir de Francia donde se encontraba para refugiarse en Cambridge, Gran Bretaña, Agee fue entonces expulsado por los británicos a solicitud de Washington.

Impedido de radicarse, sucesivamente, en Italia y en los Paises Bajos, donde las autoridades fueron constantemente presionadas para negarle algún estatuto migratorio, privado de pasaporte norteamericano por ser una “amenaza a la seguridad nacional”, se exiló en 1980 en la isla caribeña de Granada, bajo el gobierno revolucionario de Maurice Bishop.

Con la invasión estadunidense contra ese pequeño país, en 1983, se refugió en Nicaragua, para luego de la llegada al poder de la contrarrevolución sostenida por Washington, instalarse en Cuba que le ofreció su hospitalidad.
A pesar de todos los peligros y dificultades, Agee publicó Trabajo sucio: la CIA en Europa occidental, con Louis Wolf y varios artículos de prensa además de conceder entrevistas y asistir a reporteros en búsqueda de información.

En cinco oportunidades, el gobierno estadounidense intento llevarlo a juicio por la revelación de secretos, pero sin éxito, sus ex jefes temiendo, en última instancia, el uso que pudiera hacerse de la enorme cantidad de informaciones que conservaba.

Rabioso, George Bush padre, el ex jefe de la CIA reciclado en presidente que apadrinó la fundación de la CORU terrorista anticubana y la operación Condor, lo calificó de traidor y lo calumnió, en numerosas oportunidades. Su esposa, Barbara, fue condenada a retractarse cuando lanzó el mismo insulto por escrito, en una autobiografía redactada a cuatro manos.

Amigo fiel de Cuba, Agee demostró como la Isla se encontraba víctima de un nuevo programa mundial desarrollado por la CIA para financiar y desarrollar organizaciones llamadas disidentes bajo la fachada de la Agencia para el Desarrollo Internacional (AID) y un fondo expresamente establecido en 1983 con este objetivo, The National Endowment for Democracy (NED).

Mientras el New York Times se interrogaba, al anunciar su muerte, sobre la dimensión de los “daños” causados por Agee a los servicios de inteligencia de EE.UU., los medios progresistas del mundo reconocieron, al contrario, los servicios que rindió a la humanidad, como verdadero patriota norteamericano, al haber desenmascarado una organización que llevo hasta extremos nunca vistos el uso de la violencia por una gran potencia contemporánea.

Una potencia que protege a un terrorista como el cubanoamericano Luis Posada Carriles mientras mantiene encarcelados en condiciones infrahumanas a los antiterroristas cubanos que intentaban contrarrestar sus planes.

Cuando el mundo entero se escandaliza con las torturas infligidas en Guantanamo y en toda una red de centros de interrogatorio conformada por la CIA en el mundo entero, cuando descubre, ¿que pensará el agente de la CIA que se sumó a la organización con la ilusión de defender a su país?

Contratado por la CIA como analista de las informaciones robadas en el mundo entero con su maquinaria infernal de ciberespioaje contruida, Edward Snowden, se habrá dado cuenta, como Philip Agee, que debía renunciar a las ventajas que procura un empleo de funcionario federal norteameriano, para sumarse a la lucha de los miles de millones de seres humanos que, armados con la sola fuerza de sus convicciones, creen que un mundo mejor es posible.

Jean Guy Allard

Tomado de  http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article54054

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