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martes, 15 de abril de 2014

Aprenda el enemigo las lecciones de la historia.





Hace 53 años se produjo el sorpresivo y criminal ataque contra Ciudad Libertad, amenazando con su aviso de muerte no solo al personal militar de la base sino también a miles de cubanos residentes en las zonas aledañas. La metralla enemiga no respetó al inocente, no distinguió entre niños y mujeres indefensas, descargando el odio irracional sobre ellos.

Poco duró la confusión. De inmediato, todos se dirigieron a cumplir sus misiones. Unos fueron directo a asumir su puesto en las antiaéreas, otros corrieron a apagar el fuego y, los más, a proteger los aviones que no habían sido dañados en tierra. El heroísmo se vistió de gala en cada cubano y la decisión de responder al ataque se hizo firme compromiso.

El criminal engaño de aquellos aviones con insignias cubanas duró poco. Todos dispararon al unísono sus fusiles, cañones y ametralladoras, sin importarles estar semidesnudos o la falta de calzado en sus pies. Tampoco hubo miedo que atormentara sus rostros jóvenes, ni temor que doblegara su resolución de imitar a Fidel y serles dignos.

http://www.bohemia.cu/dossiers/politica/heroes/terrorismo/7-giron-mapaoperaciones-06.jpg

Muchos murieron ese día y, entre las víctimas se encontraba aquel joven que, al verse herido de muerte, solo atinó a escribir “Fidel” como muestra de respeto y compromiso. Se llamaba Eduardo García Delgado y su cuerpo yacía recostado a la puerta de la nave central. Entraba, de lleno, en el más hermoso martirologio de la Patria junto a otras tres víctimas mortales. Hubo 40 heridos.

http://www.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2011/04/el-miliciano-eduardo-garcia-delgado-victima-del-criminal-bombardeo-escribio-con-su-sagre-el-nombre-de-fidel-580x550.jpg

La verdad fue conociéndose al transcurrir las horas. Al igual que Ciudad Libertad, los 8 aviones B-26 salidos del aeropuerto de Puerto Cabeza, en Nicaragua, también habían atacado la base aérea de San Antonio de los Baños y el aeropuerto de Santiago de Cuba. No podía imaginarse, entonces, que este criminal ataque sería el preludio de un acto de guerra aún mayor; la invasión de la brigada 2506 a Playa Girón. Esta criminal agresión había sido planeada desde el 17 de marzo de 1960 por el entonces presidente Ike Eisenhower y la encargada de ejecutarla era la CIA, encargada no solo de entrenar a los mercenarios en sus bases secretas en Centroamérica, crear distracciones sobre el terreno, así como coordinar con la contrarrevolución interna la facilitación de la invasión mercenaria. Tono fue una manipulación de la CIA pues la misma sabía que nunca existiría un levantamiento popular en Cuba.

Los daños fueron cuantiosos, por cuanto se destruyeron 5 aviones y se causó la muerte de varios cubanos, pero la mayoría de las naves cubanas no fueron dañadas: cuatro aviones a reacción T-33, siete aviones B-26 y cuatro cazas Sea Fury. 

La CIA montó un poco creíble show para legitimar la agresión y desvirtuar ante el mundo su propia implicación en los hechos. Un supuesto piloto cubano, a cargo de un A-26, aterrizó en Key West, procedente de Nicaragua, reivindicando la criminal acción y fingiendo ser parte de un alzamiento dentro de la fuerza aérea cubana. Su nombre era Mario Zúñiga. Luego del circo, regresó para incorporarse a los planes de invasión.

http://www.juventudrebelde.cu/file/img/fotografia/2011/04/13127-fotografia-g.jpg

En la ONU se desarrolló otra batalla ese mismo día. El Canciller de la Dignidad, Raúl Roa, acusó directamente a EE UU de estar involucrado en el ataque, mientras el representante norteamericano, Adlai Stevenson, usó el falso montaje de la CIA que implicaba a las declaraciones de Mario Zúñiga. Fue tal el peso de la denuncia, que Kennedy se vio obligado a suspender otros ataques aéreos contemplados en el plan.

Cuba estaba preparada a enfrentar a la agresión imperialista y así lo demostró en las arenas de Girón y Playa Larga, donde el pueblo le propinó una aplastante derrota a la brigada mercenaria y a la CIA.

Al día siguiente, acompañado por un mar de pueblo, allá en 23 y 12, en el barrio capitalino de El Vedado, Fidel daría justa respuesta a la agresión:

"Porque lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es que estemos aquí, lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es la dignidad, la entereza, el valor, la firmeza ideológica, el espíritu de sacrificio y el espíritu revolucionario del pueblo de Cuba. Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices, ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propia narices de los Estados Unidos!...”

La épica revolucionaria alcanzó su parangón en el gesto del joven Eduardo García Delgado, quien resumió el compromiso de las nuevas generaciones con la naciente Revolución. Su martirologio demostró que cada joven tiene su momento de ser héroe cuando la patria lo requiere.

Nicolás Guillén resumió esta entrega a la patria y a Fidel en el siguiente e inolvidable poema, titulado “La sangre numerosa”:

Cuando con sangre escribe
Fidel este soldado que por la Patria
muere, no digáis miserere:
esa sangre es el símbolo de la
Patria que vive.
Cuando su voz en pena,
lengua para expresarse parece que
no halla,
no digáis que se calla,
pues en la pura lengua de la Patria
resuena.
Cuando su cuerpo baja
exánime a la tierra que lo cubre
ambiciosa,
no digáis que reposa,
pues por la Patria en pie
resplandece y trabaja.
Ya nadie habrá que pueda
parar su corazón unido y repartido.
No digáis que se ha ido:
su sangre numerosa junto a la Patria queda.

¡Aprenda el agresor, el provocador y el conspirador estas importantes lecciones de la historia! Cuba no será tomada jamás por invasor alguno, ni traicionaremos nunca el gesto heroico y la memoria de aquel joven cubano que escribió “Fidel” antes de morir.


Percy Francisco Alvarado Godoy

lunes, 29 de octubre de 2012

Hijo de Raúl Castro presenta su obra “El imperio del terror” en Moscú

Alejandro Castro Espín, el hijo del presidente cubano Raúl Castro, hizo de conocimiento del público ruso en la Academia Diplomática de Moscú los verdaderos propósitos políticos de Washington en el mundo del siglo XXI.
Y lo hizo el fin de semana pasado a través de su libro titulado “Imperio del Terror”, producto de 10 años de profundo análisis de la política exterior estadounidense, a cuya presentación asistieron los cuerpos diplomáticos latinoamericanos y de otros países, profesores, alumnos de postgrado, periodistas y otros invitados.
Basándose en fuentes documentales, la obra, cuya presentación coincidió con el 50 Aniversario de la Crisis de Octubre de 1962, muestra que el propósito principal de las aspiraciones estratégicas de EEUU en el tercer milenio es asegurar sus intereses en diferentes regiones del mundo.
En su libro el autor hace un análisis de los acontecimientos históricos que influyeron en la evolución de la Constitución estadounidense, recorre la historia de EEUU desde el siglo XVI y denuncia la intención de sus elites de poder de extender su dominación primero dentro del territorio de las antiguas 13 colonias inglesas, y luego hacia el sur, más allá de sus fronteras.
Indica que el fortalecimiento interno convierte a EEUU a finales del siglo XIX en una potencia económica, política y social, que con aspiraciones expansionistas obstruye la conclusión del proceso independentista de América Latina.
En la disertación, pone énfasis en la primera proyección imperial concreta de esa nación, que en 1898 inició la Guerra Hispano-Cubana-Norteamericana, cuando independentistas cubanos estaban a punto de derrotar a la metrópoli española.
El hijo del presidente cubano evoca la entrada del primer soldado estadounidense en Santiago de Cuba el 1 de enero de 1898 para precisar que desde aquel entonces se impuso un sistema neocolonial que duró 60 años y que fue interrumpido por el triunfo de la Revolución Cubana en 1959.
La decisión del pueblo cubano de preservar su soberanía y defender su autodeterminación, según Castro, indujo a los representantes de la oligarquía estadounidense, promotores del derrocamiento en 1954 del gobierno de Jacobo Arbenz, en Guatemala, a aplicar en Cuba la misma fórmula.
Es así como tiene lugar la invasión de Playa Girón en abril de 1961, plan heredado por el presidente John F. Kennedy de la administración anterior; y como se produce la primera gran derrota del imperio estadounidense en América Latina.
A continuación de esa política agresiva contra Cuba surgió la Operación Mangosta, que incluía planes de subversión interna con respaldo estadounidense, proyectos de asesinato de los líderes cubanos y desembocaría en una invasión.
Esta estrategia, ininterrumpida hasta el día de hoy, fue la verdadera causa de la Crisis de Octubre, de la que hoy se conmemora medio siglo, recuerda el autor del libro.
La presencia en Cuba de cerca de 50 mil soldados soviéticos y 42 misiles de alcance medio respondió a la decisión soberana de La Habana y Moscú de llevarlos a la isla para impedir una invasión.
Castro precisa que la Crisis de Octubre se solucionó a través del diálogo entre EEUU y la Unión Soviética, sin la participación de Cuba, y como resultado la vulnerabilidad de la mayor de la Antillas quedó en las mismas condiciones.
No se resolvieron los cinco puntos exigidos por el líder histórico de la Revolución, Fidel Castro, y se mantuvo el bloqueo económico, comercial y financiero; la base de Guantánamo continuó ilegalmente ocupada, perduraron los planes de asesinato y toda suerte de agresiones.
El libro fue publicado en ruso por la editorial Magíster bajo el título “Estrategia del todo poderoso: política exterior de Estados Unidos”. La obra fue también presentada en el Instituto de Investigaciones Estratégicas Complejas, La Universidad Estatal de Comercio y Economía y la Casa del Libro de Moscú.

Moscú, 29 de octubre, RIA Novosti.

viernes, 10 de febrero de 2012

El pueblo de Guatemala dijo ¡NO! a la invasión de Playa Girón.

Campamento de la Brigada 2506 en Guatemala
Percy  Francisco Alvarado Godoy

La Revolución Cubana, como fenómeno inusual en el contexto histórico latinoamericano, abrió, sin lugar a dudas, una nueva expectativa en dicho panorama, a la par que demostró la posibilidad del triunfo revolucionario por la vía armada en dicho momento memorable de supremacía hegemónica norteamericana en la región. Ello promovió un nuevo cauce a las expectativas de nuestros pueblos, hastiados de la explotación de las oligarquías nacionales, y fortaleció las esperanzas de emancipación del yugo imperialista. Cuba se convirtió en ejemplo legítimo y despertó en todos un fuerte sentimiento de solidaridad en a lo largo del continente. Para las fuerzas progresistas, el salvar a Cuba se convirtió no solo en una consigna, sino en una fuerte convicción solidaria. Cuba representaba la materialización de los sueños de los oprimidos y, de  manera particular, esa motivación alcanzó dimensiones tempranas y peculiares en Guatemala.

La aceptación por parte del presidente Miguel Ydígoras Fuentes en 1960, para vincular a Guatemala como traspatio de la Operación Pluto, organizada por la CIA con la anuencia de la Casa Blanca, sin el permiso del Congreso de la República, permitió que el territorio nacional fuera empleado para el entrenamiento de una fuerza mercenaria de origen cubano con el propósito de invadir la isla  y derrocar a la naciente Revolución. El patriotismo de los guatemaltecos, unos de los pocos tesoros que habían podido atesorar tras largos siglos de vasallaje y expoliación colonial e imperialista, fue mancillado por la presencia de tropas extranjeras, hiriendo la sensibilidad de cada uno de ellos. No podrían quedarse callados ante tal afrenta.
Miguel Ydígoras Fuentes

Los mercenarios, provenientes de Miami, fueron entrenados en varias zonas del país, principalmente en la finca “La Helvetia”, propiedad del terrateniente Roberto Alejos Arzú, situada en el municipio El Palmar, en el Departamento de Quetzaltenango. De allí, y desde otros puntos, partiría la Brigada 2506, aquella envilecida legión que mordería el polvo de la derrota en las arenas de Playa Larga y Playa Girón, en la Ciénaga de Zapata, tras la resistencia victoriosa del pueblo cubano uniformado. El mutismo de la enorme conspiración fue vulnerado con desparpajo por los propios mercenarios, acostumbrados a las abiertas fechorías, desmanes sin parangón y ultrajantes acciones contra la población vecina a sus zonas de entrenamiento. Tal fue el descaro y la impunidad imperante, que apenas un mes antes de partir hacia Cuba, un numeroso grupo de invasores fueron llevados públicamente hacia la playa Sipacate, ubicada en la costa del Pacífico guatemalteco, para disfrutar de vacaciones, emborracharse y hostigar a la población civil de la zona, desoyendo las crecientes protestas populares.

EVALUANDO LA SOLIDARIDAD DEL PUEBLO GUATEMALTECO HACIA CUBA CASI 51 AÑOS DESPUES.

La participación del gobierno en esa agresión fue repudiada, apenas fueron descubriéndose los hilos de la mega conspiración y cuando ya esos mercenarios mordían el polvo de la derrota a muchas millas de distancia, en la Ciénaga de Zapata,  por diversos sectores en Guatemala, particularmente por el estudiantado universitario. Los ánimos fueron caldeándose en la medida que corrían los rumores y las denuncias sobre la presencia de tropas irregulares, acantonadas en campamentos y con una fuerte dotación de armas, tanques, embarcaciones y aviones de guerra sin insignias que les identificaran.

La tarde del 19 de abril 1961, la Asociación de Estudiantes de Económicas organizó una manifestación en contra la invasión mercenaria, la que tuvo lugar en el famoso Parque Centenario de Ciudad Guatemala. Un grupo integrado por provocadores asalariados de la derecha  y policías de civil, fuertemente armados, reprimieron a la pacífica e indignada protesta. El crimen se consumó con total impunidad ante la pasividad de la policía uniformada. Fueron asesinados tres guatemaltecos y varios de los manifestantes recibieron heridas de bala y múltiples golpizas. Fue una demostración de valentía de los estudiantes, obreros y dirigentes del ilegal Partido Guatemalteco del Trabajo, ante las amenazas hacia la Cuba admirada y venerada por todos ellos. Esa sangre derramada, adherida a las baldosas y al frío cemento, testigo elocuente de la matanza, herida abierta en la dignidad de Guatemala, tuvo varias innegables consecuencias: la primera de ellas fue la expresión de repudio del pueblo por usar a su nación para agredir a otra, admirada y respetada; la segunda, sin lugar a dudas, fue la legítima muestra de una solidaridad consecuente y militante de los hombres sencillos de mi Patria hacia Cuba, expresándole al hermano pueblo de Cuba que no estaba solo y podía contar con los hombres y mujeres más dignos de nuestros nacionales. No faltó quien reclamara armas para unirse a la defensa de Cuba y ofrendar su vida desinteresadamente por ella.

El odio latente en todos los guatemaltecos hacia los mercenarios de origen cubano y su  ajetreo inusual, así como la presencia de oficiales norteamericanos en varios departamentos del país, despertó el nefasto recuerdo de la invasión mercenaria a Guatemala en 1954, cuando se troncharon los sueños más puros de toda una nación. La herida no cerrada, la dignidad ofendida, la exigencia de los mártires y héroes todavía doliendo en la memoria, se tornaron en vivo descontento entre la población guatemalteca, al extremo de que algunos sectores de las Fuerzas Armadas, y en el propio Congreso de la República, se levantaron voces para reclamarle al gobierno el cese del sucio contubernio con el imperialismo yanqui.

 Tal fue entonces el repudio, que varios guatemaltecos se transformaron, por convicción, en fuentes silenciosas para informar a Cuba sobre la sucia trama y potencial agresión. Ellos, varios de los cuales aún permanecen en el anonimato, realizaron una activa tarea de recopilación de inteligencia sobre los preparativos de la invasión y sirvieron a la Isla para tener una completa idea de los planes de asalto fabricados por la CIA y el gobierno norteamericano. Fueron ellos, héroes anónimos de la solidaridad sobre los que, como en el caso de Efraín Coronado, alguna vez habrá que  escribir con todo detalle y respeto. Otros, como en el caso de mis padres, Carlos Alvarado Marín y Martha Godoy, se destacaron capturando a miembros de la contrarrevolución interna que se sumarían a los invasores de la Brigada 2506, apenas comenzara la invasión. Prueba de ello fue el arribo a la Habana, el 13 de febrero de 1961, del agente de la CIA Manuel Reyes García con instrucciones para la fallida insurrección. Por ello, la captura de la base contrarrevolucionaria interna, integrada por varios millares de individuos, fue una condición imprescindible para la derrota de los enemigos de la Revolución. La contrarrevolución interna confabulada con la agresión recibió, mediante varios teams de infiltración, numerosas toneladas de armas y explosivos, previéndose su incorporación y apoyo a la invasión. De los 35 teams, una veintena fueron capturados por la seguridad cubana con la ayuda popular.

Uno de los mártires de la solidaridad guatemalteca hacia Cuba fue Leonel García Benavente, asesinado en 1961, en una manifestación de apoyo a la naciente Revolución en la Isla del Caribe.

 Por otra parte, un papel primordial en las denuncias públicas en Guatemala sobre estos criminales preparativos de invasión los realizaron el Partido Guatemalteco del Trabajo, numerosos intelectuales y periodistas, la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU), la Asociación de Estudiantes de la Facultad de Humanidades y la Asociación de Estudiantes de Ciencias Económicas, así como varios medios de comunicación de Guatemala, como “Radio Flash”, “Radio Noticias” y el rotativo “Prensa Libre”. Los desmanes de los mercenarios contra la población civil llegaron al extremo de que los fines de semana escandalizaron en Mazatenango donde crearon un mercado de ventas de armas y trueques de las mismas por bebidas alcohólicas, se emborrachaban, ofendían a la población civil y militar del lugar, y se dedicaban,   a la par, a disfrutar sus bajos instintos sexuales con prostitutas. Eso era abiertamente público e incrementó la repulsa popular y de toda la nación. Para reprimir los desmanes de los mercenarios fue encargado el agente del FBI Pedro Organvidez Parada.

Otras destacadas denuncias y protestas en Guatemala tuvieron lugar desde los inicios mismos de la presencia de los primeros invasores de origen cubano. Ya en junio de 1960, el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT) había manifestado su repulsa sobre la confabulación del gobierno ydigorista con EE UU pata atacar a Cuba. Apenas dos meses después, un numeroso grupo de estudiantes protestó ante la embajada norteamericana en Ciudad Guatemala. Otra denuncia de relevancia fue la realizada por el coronel Carlos Paz Tejada en el diario Prensa Libre, fijando la posición contraria ante estos hechos por parte de sectores de las fuerzas armadas guatemaltecas. También protestaron los estudiantes de la Escuela de Derecho  y del Círculo Salvador Orozco de Quetzaltenango.

El descontento popular y entre las filas del Ejército por la política de Ydígoras Fuentes, particularmente por la presencia de fuerzas mercenarias en el país, condujo al levantamiento cívico militar del 13 de noviembre de 1960. Este hecho, sin lugar a dudas, fue la semilla de las luchas posteriores de las fuerzas progresistas contra la oligarquía nacional y el imperialismo norteamericano. La asonada fue producida por un grupo de militares que se rebeló contra el gobierno del sátrapa Ydígoras Fuentes. Varios militares de grado medio como Yon Sosa, Turcios Lima, Luis Trejo, Augusto Luarca y otros menos conocidos, implicados en este movimiento, formarían posteriormente la primera guerrilla en Guatemala. Lamentablemente, las fuerzas cívico militares fueron traicionadas por la vacilación de los altos oficiales del Ejército y por la sumisión incondicional de éstos a EE UU. Los pocos miembros de las fuerzas armadas involucrados fueron perseguidos y el 16 de noviembre 1960 la revuelta fue aplastada, haciéndose  gala de fuertes bombardeos y criminales ataques dirigidos por los traidores que una vez se vieron involucrados en los planes de sedición armada. Mucho se ha denunciado sobre el empleo de las fuerzas mercenarias de origen cubano como participantes de esta criminal represión contra los guatemaltecos aunque si bien fueron movilizados hacia Puerto Barrios en varios aviones C-46, no entraron en acción. Sin embargo, Ydígoras Fuentes contó potencialmente con ellos para reprimir al movimiento cívico militar.

Baste destacar también que, como reacción al levantamiento militar, el Gobierno arrestó ese mismo día 13 de Noviembre a  varios miembros del PGT, del Partido Revolucionario (PR) y del Partido de Unidad Revolucionaria (PUR), a quienes se les acusó de estar involucrados en la conspiración militar. El líder de los oficiales rebeldes, el teniente Alejandro de León, fue asesinado a mansalva por el propio jefe de la policía judicial, Ranulfo González, en pleno centro de Ciudad Guatemala.

La derrota del levantamiento del 13 de noviembre permitió al gobierno de Ydígoras continuar con sus planes de apoyo a la invasión a Cuba. Ya ni los reportajes de medios de prensa internacionales como el del diario neoyorkino “Daily News” (9 de enero de 1961), de los rotativos norteamericanos “The Nation” y  “The New York Times” o del semanario inglés “Sunday Times”, pudieron evitar la impunidad.

CUBA AL TANTO DE LA OPERACIÓN PLUTO GRACIAS A LA AYUDA SOLIDARIA DE GUATEMALTECOS.

Cuba contó siempre con abundante información sobre los planes de invasión fraguados contra ella por Estados Unidos en contubernio con varios gobiernos centroamericanos. Si bien no se logró la infiltración directa del los agentes cubanos dentro de los campamentos, hacia la Habana fluyó abundante información pública sobre la presencia de mercenarios en Panamá, Guatemala y Nicaragua, procedente de fuentes públicas, así como información procedente de varios simpatizantes en territorio norteamericano, mexicano, nicaragüense, costarricense y, particularmente, desde la tierra chapina. Desde luego, se pudo comprobar la existencia de elementos desinformativos procedentes de la CIA, sobre todo en mucha de la información recepcionada por la embajada cubana en  Costa Rica, penetrada por un agente de la CIA. Sin embargo, el G-2 cubano no fue engañado y Cuba esperó en guardia el ya no sorpresivo ataque.

En un documento “Confidencial” de la División de Inteligencia del  G-2 del MINFAR de la República de Cuba, desclasificado el 3 de marzo de 2001 y emitido el 7 de abril de 1961, con el número 656, e identificado con el número de entrada 2681 a  su destino, se destaca como asunto: “Informe sobre los campamentos y bases mercenarias en Guatemala, Nicaragua y la Florida”. En el citado informe que lleva la firma del Comandante Ramiro Valdés y estaba dirigido al Comandante Fidel Castro, se declara:

Así, en los primeros meses de 1960 ya se había construido una importante pista aérea en Retalhuleu, así como un gran campamento de mercenarios en sus cercanías bajo la dirección de  oficiales yanquis. Esta base  se construyó con gran rapidez por una empresa yanqui y por ingenieros de ese país, a un costo de más de un millón de dólares, aportados, según informes, por la CIA y la United Fruit Company.”

Más adelante, se destaca en dicho documento: “Más de veinte de estos campamentos pronto se establecieron en distintos lugares de Guatemala, llegando a tener más de seis mil mercenarios, contando con aviones y grandes cantidades de armamentos.” En total, las fuerzas mercenarias contaban con 48 aviones del tipo B-26 y varios aviones de transporte del tipo Globemaster, así como otros aviones a reacción.
Mercenarios en Finca Helvetia

Otros lugares empleados por las fuerzas mercenarias para su entrenamiento y ejecución de los planes de agresión contra Cuba, además de los dos campamentos de 300 casas de campaña cada uno, situados en la finca Helvetia, y la costosa finca de Retalhuleu,  fueron: una estación de radar en las cercanías del cerro Nil, a orillas del río Nimá; otras bases en Chinajá; el aeropuerto internacional La Aurora, usado por la Fuerza Aérea Guatemalteca; el Puerto San José, en la costa del Pacífico; así como Puerto Barrios, en la costa Atlántica. También fueron usadas las fincas “Candelaria Xornuitz”, “La Aurora”, “La Suiza”, “Tambor”, “Culain”, “Rancho Florido”, “Inca”  y  “Campo Corriente”, entre otras. Inicialmente los mercenarios fueron organizados en varios teams de infiltración en la finca San José de Buenavista, en Escuintla, Guatemala, en diciembre de 1960 y en el mayor secreto posible, con la finalidad de introducir armas en Cuba y preparar una insurrección interna contrarrevolucionaria. Uno de estos teams, por citar un ejemplo, fue lanzado el 14 de febrero de 1961, cerca de los Arcos de Canasí, en las afueras de la Habana, con una enorme cantidad de armas y explosivos, casi dos toneladas, que fueron luego capturadas al ser uno de sus receptores un miembro  encubierto del G-2 cubano. Allí estuvieron como integrantes del team nada menos que Félix Rodríguez Mendigutía “El Gato”, Javier Souto, José González Castro, Segundo Borges y Edgar Sopo.

Mientras tanto, las embarcaciones que se emplearían en la invasión estaban distribuidas en Puerto Barrios, en Guatemala; Puerto Cabezas, Bluefields, Cabo Gracias a Dios y las Islas del Maíz, en Nicaragua; así como en Cayo Swan, propiedad de Honduras.

CONCLUSIONES

Al rememorar estos hechos cinco décadas después, lo más importante de todo lo acontecido en aquellos momentos fue que vibró la solidaridad con la naciente Revolución Cubana en todo el mundo y, particularmente, en Guatemala. Allí, con la sangre derramada de estos mártires, se cimentó la indestructible amistad entre los pueblos de Cuba y Guatemala, la que hoy se expresa con la ayuda solidaria y desinteresada del gobierno cubano hacia el pueblo guatemalteco.

Hoy, al trascurrir tanto tiempo, los sucesos acaecidos y no olvidados por la memoria histórica de ambos pueblos, cobra  realce en hechos sobresalientes de humanismo y solidaridad:

Cuba desarrolla actualmente un apoyo desinteresado para garantizar el  desarrollo del deporte y la alfabetización de las masas humildes del país. Especial atención pone Cuba en apoyar un programa de estudio de las discapacidades entre los guatemaltecos.
Yo sí puedo en Guatemala

Otro campo de la cooperación cubana en Guatemala es la implementación del programa “YO si puedo”, con vistas a eliminar el alto índice del 21 % existente en ese país. Ya se ven los resultados: el municipio de San Cristóbal Acasaguastlán, en el central departamento de El Progreso, fue declarado territorio libre de analfabetismo. Hasta el momento, más de 65.000 personas aprendieron a leer y escribir, desde 2007, con la ayuda de este programa de alfabetización cubano, cuyo método ha sido utilizado en más de 28 países en el mundo, entre ellos 13 latinoamericanos, incluyendo a Guatemala. Ya 11 de los 333 municipios de Guatemala fueron declarados libres de este flagelo.

Cuba ha ofrecido permanentemente ayuda médica a Guatemala en cada momento en que esa nación lo ha necesitado. Así sucedió tras la tormenta Stan, cuando fueron enviados 100 médicos y 48 técnicos en saneamiento ambiental y lucha contra vectores, adicionándose a  los más de 700 galenos y especialistas de la salud que laboran permanentemente en ese país. Además, para el año 2009, Cuba había graduado ya 62 médicos originarios de las zonas más pobres del país.

La Brigada Médica Cubana (BMC) en Guatemala cerró el primer semestre del año 2011, entonces integrada por  332 colaboradores, distribuidos 57 en la Operación Milagro  y 275 en el plan integral de salud. Hubo en esos momentos 238 galenos de distintas especialidades, la mayor parte de los cuales laboran directamente en la atención primaria a la población. Sus resultados han sido reconocidos por las autoridades locales, lográndose una cobertura del 13,1 % de atención a la población de ese país, lo que equivalió a alrededor de 1 939 000 guatemaltecos.

Después después de transcurridos casi 51 años, luego de la injerencia mercenaria en Guatemala y de las protestas solidarias de los mejores hijos de la nación chapina, uno piensa en el mejor tributo para rendir a los que cayeron denunciando la agresión contra Cuba: intensificar los potentes lazos de solidaridad entre los dos pueblos.

sábado, 7 de enero de 2012

Los mercenarios de oficio en Cuba (II): Movimiento Revolucionario 30 de Noviembre

Grupúsculo del 30 de Noviembre en Cuba.
Percy Francisco Alvarado Godoy
6 de enero de 2012


Al leer la noticia en El Nuevo Herald sobre la anunciada publicación de un libro titulado “Mi Lucha por la Libertad: Recuerdos de una época heroica”, escrito por el terrorista  Hiram González, miembro fundador del Movimiento Revolucionario 30 de Noviembre-Frank País, no pude hacer otra cosa que, sin poder evitarlo, recordar el accionar criminal de esta organización contra el pueblo de Cuba. No menos sorpresa me causó el conocer que, en Cuba, todavía existe una minúscula célula de contrarrevolucionarios vinculados a tan tenebrosa organización.
Hiram González constituyó su grupúsculo terrorista el 13 de marzo de 1960, en unión de varios contrarrevolucionarios como David Salvador y Agustín País, hermano de Frank País, el cual traicionó los ideales del joven revolucionario santiaguero. De inmediato, se dedicaron a realizar acciones violentas en diversos sitios de La Habana, fundamentalmente en lugares públicos como tiendas y cines. Hiram fue capturado en diciembre de 1960,  al detenerlo en una fábrica clandestina donde fabricaban sus bombas y ubicada en la calle San Lázaro, logrando fugarse en dos oportunidades, siendo recapturado en la primera ocasión. Su segundo intento fue exitoso y logró asilarse en la embajada de Uruguay a fines de 1961. En junio de 1963 recibió asilo político en Estados Unidos, trasladándose hacia la ciudad de Miami.
Aunque jura y perjura que nunca quiso trabajar directamente para la Agencia Central de Inteligencia (CIA), existen pruebas evidentes que fue un asalariado de la CIA, quien lo abasteció de armas, explosivos y dinero para realizar acciones contra el pueblo cubano.
Miembros del 30 de Noviembre en Miami
En el año 1991 el Movimiento 30 de Noviembre aprobó la fundación del Partido Democrático 30 de Noviembre, como una célula mercenaria dentro de Cuba,  dirigida por el contrarrevolucionario Alfredo Fernandez Silva,  convirtiéndose la misma en instrumento títere de su guerra anticubana. Actualmente se dedican a difundir su proyecto ideológico contra la Isla mediante el blog 30 de Noviembre.
Los principales líderes del Movimiento 30 de noviembre en Miami, cuentan con un amplio historial terrorista, destacándose entre ellos Agustín País, Enrique Pérez, Rolando Barrero, Ismael Hernandez, Luis Israel Abreu, Eduardo Perez, Carlos Calvo, Antonio (Tony) Pons y  Rolando Infante. Sus oficinas se encuentran en 7860 Nw 71 Street, Miami, FL 33166.
EL CLON CONTRARREVOLUCIONARIO DEL 30 DE NOVIEMBRE
Célula del  PD 30-11
El 13 de Julio del 2011 fijaron en Miami su posición con respecto al proyecto auspiciado por  La Agenda para la Transición Cubana, titulado El Camino del Pueblo, en la que reclaman que en este proyecto participen las organizaciones radicadas en el exterior, imponiendo su tutelaje a la contrarrevolución interna y fijando la exclusión de cualquier persona vinculada al actual gobierno revolucionario. A fuer de caprichosos, intentaron presionar para hacer valer su Plan para la Transición Pacífica, redactado en Octubre del 2006. A todas luces, trataron de imponer su proyecto capitaneado en Cuba por Alfredo Fernandez Silva  y su grupúsculo, integrado por  Raúl Velázquez Valdes, Jorge Chaple González, Roberto  Martin Valdivia Hernandez, Nelson Molinet Espino, Reynel Sánchez Calvo, Ossani Torres Ravel Félix,  Marlon Mejías Mulens, José H. Kelly León, Carlos Millares Falcón,  Lázaro González Pérez, Julio Andrés Hernández, Alfredo R. Calvo Rodríguez, Ángel Fleites Olivera, Pablo Hurtado Padilla, Vicente Coll Campanioni, Esteban Acosta Coroneaux, Guillermo Vilella Tejeda, Carlos Samper Pérez, Sergio García Argentel, Sunaimy Camejo Díaz, Anayka Paneca Román, Alberto Cuba Echavarría, Sunamy Kathleen Fernández  y Alejandro José Botella Valle.
Los miembros del Partido Democrático 30 de Noviembre en Cuba se han destacado por promover actos de desobediencia civil y de servir como base contrarrevolucionaria de los planes terroristas de sus promotores en Miami, muchos de ellos vinculados a sabotajes y a planes magnicidas contra el compañero Fidel, como es el caso de Tony Pons.
Los miembros del Partido 30 de Noviembre, siguiendo los conceptos ideológicos de sus jefes en Miami, abogan por el liberalismo económico, considerando que la libre empresa y la economía de mercado son los pilares del desarrollo económico del país, según sus Principios Básicos y Propuesta para una Transición Democrática y sobre la Economía. En fin, se han convertido en apóstoles de la introducción del capitalismo en Cuba.
EL TERRORISMO DEL MOVIMIENTO 30 DE NOVIEMBRE.
La Revolución captura a terroristas del 30-11
Los usurpadores del nombre del mártir Frank País y de la gloriosa fecha de su muerte fueron investigados por el FBI por sus actividades terroristas. Prueba de ello es el Archivo 109-584-3387, NARA RIF Número 124-10279-10032, donde se les vincula a hechos criminales. De acuerdo con este expediente, se le vinculó a los planes de la invasión de Playa Girón y otros planes de la CIA. Según este archivo, sus miembros principales en EE UU fueron Jesús Fernández Hernández, Oswaldo Betancourt Collazo, Orlando Rodríguez Pérez, Carlos Rodríguez Quesada, y  José Gómez Cabezas. En Cuba, lo fueron David Salvador Manso y José Enrique Núñez.
El FBI los vinculó a varias organizaciones contrarrevolucionarias radicadas en Miami, tales como el JURE, destacando en su perfil su condición de terroristas y de participar en ataques piratas contra Cuba y otras acciones violentas.
Lo cierto es que esta organización fue una de las promotoras de los alzamientos contrarrevolucionarios en la Sierra del Escambray, en unión del Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR) y el Directorio Revolucionario Estudiantil (DRE).
Entre sus acciones terroristas más renombradas se encuentran:
4 de diciembre.de 1960: Fue saboteado el tramo de la línea eléctrica que comprende desde Ciego de Ávila al poblado de Vicente, por elementos contrarrevolucionarios de la organización 30 de noviembre: En esta ocasión fueron destruidos, mediante explosivos, varios postes del tendido eléctrico, ocasionando daños considerables. Se detectó a las organizaciones contrarrevolucionarias Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR), Movimiento Demócrata Cristiano (MDC) y el Movimiento de Revolucionario Democrático (MRD) como perpetradores del hecho terrorista.
24 de diciembre de 1960 Sabotaje a la tienda Flogar mediante la detonación de un artefacto explosivo en la cafetería de la misma, ocasionando lesiones a 15 personas, entre ellas varios menores. Detrás de estos sucesos actuaron miembros del Movimiento 30 de Noviembre, del Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR)  y del Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP).
Carlos Alberto Montaner,terrorista
Entre los sospechosos estaba nada menos que, Carlos Alberto Montaner Suris, vecino en ese entonces de 88, número 309, esquina a Tercera A, en Miramar, y quien tenía en su domicilio  un maletín de lona, cuatro detonadores, un rollo de mecha, un pomo con tres barras de fósforo vivo, dos rollos de tape, cuatro cartuchos de municiones, dos pantalones verde olivo y dos camisas de miliciano. Para ese entonces, el joven Montaner se encontraba vinculado con Manuel Artime, jefe del MRR. Junto a Montaner fueron capturados los terroristas Alfredo Carrión y Manuel Néstor Pinango Pérez.
El 31 de diciembre de 1960 estalló otro artefacto explosivo debajo de un auto estacionado en la calle 130, en Marianao, que ocasionó heridas a dos personas mayores y a Omar González Díaz, de 3 años, y a José Antonio González Pérez, un bebé de apenas 7 meses. Detrás de estos sucesos actuaron miembros del Movimiento 30 de Noviembre, del MRR y del MRP.
Niño víctima de sabotaje del Movimiento 30-11
31 de diciembre de 1960: Fue realizado un sabotaje incendiario de grandes proporciones en la tienda "La Época", en La Habana, que fue sofocado después de 22 horas. El sabotaje fue dirigido por la organización terrorista Movimiento 30 de Noviembre, resultando lesionados 34 bomberos. El costo es de 10’012,306.00 pesos.
27 de febrero de 1961: Se realizó un sabotaje con dinamita en el tendido eléctrico que comprende del poblado de Caguasal a Las Pozas, en las millas 51,0 y 51,1 por miembros del 30 de noviembre.
El 13 de noviembre de 1965 resultó herida, en un pie, Rosa Reyes Almaguer, como consecuencia del ametrallamiento realizado contra el litoral del actual municipio Playa, por una lancha pirata artillada dirigida por un comando terrorista conjunto de Comandos L,  el Movimiento 30 de Noviembre (M-30-11) y Recuperación Cubana en el Exilio (RECE).
14 de septiembre de 1966: Fue atacado el buque cubano "26 de Julio", cerca de Cayo Sal. Los autores del hecho fueron miembros de la organización terrorista Movimiento 30 de Noviembre (M-30-11), asentada en los Estados Unidos.
30 de octubre de 1977: Sabotaje al teatro Amadeo Roldán. Incendio que provocó su destrucción total, a causa  de un incendio que ocasionó daños por valor de 15,8 millones de dólares. Detrás de este sabotaje estaban miembros del  Movimiento 30 de Noviembre, del Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR) y del Frente Revolucionario Democrático (FRD).
No creo que sus asalariados en Cuba ignoren el carácter terroristas de sus promotores en Miami. Sus vínculos con ellos, empero, los hacen cómplices de estas acciones y de otras que, en el futuro, pretendan perpetrar contra nuestro pueblo.

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