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jueves, 19 de diciembre de 2013

Estados Unidos: Enemigo Público Número 1


Guerras sucias
‘Guerras sucias’ es un zambombazo en la línea de flotación del bonito barco en el que Barack Obama quiere hacernos creer que navega.
Jeremy Scahill, probablemente el mejor periodista de investigación bélica que existe en la actualidad, no se casa con nadie, y si en ‘Blackwater. El auge del ejército mercenario más poderoso del mundo’ (Paidós, 2010) ponía como chupa de dómine a George W. Bush por haber puesto en manos de compañías privadas militares algo tan delicado como los conflictos armados, en ‘Guerras sucias. El mundo es un campo de batalla’ le canta las cuarenta a su sucesor en la Casa Blanca por haber avalado la puesta en marcha de una campaña de asesinatos ilegales a lo largo y ancho del planeta. Y es que, según el reportero norteamericano, mientras el líder demócrata acaricia con su mano derecha la estatuilla de aquel Premio Nobel de la Paz que le otorgaron en 2009, con la izquierda firma autorizaciones para la captura, tortura y ejecución de ciudadanos de otros países –e incluso del suyo propio- que tal vez, y sólo tal vez, planean atentar contra Estados Unidos.
Las 850 páginas de ‘Guerras sucias’, considerado uno de los diez mejores libros del 2013 por ‘Publisher’s Weekly’, demuestran que el pacifista del Despacho Oval cambia de actitud tan pronto como se apagan las cámaras y se sienta a validar las acciones llevadas a cabo por un selecto grupo de soldados de élite (el Comando de Operaciones Especiales Conjuntas) cuya labor consiste en matar a cuantos ciudadanos del mundo considere peligrosos para la seguridad nacional tanto en el presente como en un futuro hipotético. ‘Ha habido un cambio muy grande en política nacional –nos aclara Scahill refiriéndose a la diferencia entre el nuevo ejecutivo estadounidense y el anterior-, pero en política exterior por desgracia el cambio ha sido solo cosmético’. El autor no lo dice abiertamente, pero, de alguna forma, su libro da a entender una idea que ya están empezando a repetir otros periodistas de primera línea: al menos Bush iba de frente. Y es que, si el republicando reconocía públicamente sus ansias por librar una ‘guerra total’ contra el resto del planeta, su sucesor demócrata disfruta secretamente con la implantación de su ya existente ‘asesinato total’, el cual recupera las tácticas de ‘guerra sucia’ y encubierta que ya practicó la CIA en aquella Latinoamérica de los 70 y 80, añadiéndole sin embargo un pequeño detalle: ahora el teatro de operaciones es el mundo entero.
Los ejecutores de esa política de asesinatos selectivos son los integrantes del Comando de Operaciones Encubiertas Conjuntas (JSOC), compuesto por varios grupos de soldados de élite reclutados en los cuerpos más destacados del ejército norteamericano. Las más famosa de estas unidades es el Equipo 6 de los SEAL, la cual reveló su existencia cuando irrumpió en el domicilio de Osama bin Laden y mató al terrorista más buscado del planeta, tal y como nos mostró la directora de cine Kathryn Bigelow en su película ‘La noche más oscura’ (2012). Sin embargo, el JSOC no es únicamente un grupo de operaciones militares encubiertas, sino también un auténtico ‘escuadrón de la muerte’ con autonomía para actuar sin dar explicaciones a la Casa Blanca, ya que ha sido provisto de licencia para matar. En otras palabras: los congresistas norteamericanos no tienen noticia explícita de sus actuaciones, cosa que les permite eludir la responsabilidad moral de las mismas y, más importante, los requerimientos de la prensa sobre tal o cual asesinato realizado sin la celebración de un juicio previo.
Y es que, ¡que nadie se engañe!, el JSOC no se limita a asesinar terroristas, sino que también comete errores que acaban con la vida de inocentes, sin que nadie les pida sin embargo explicaciones. De hecho, fue uno de esos errores lo que permitió a Jeremy Scahill iniciar la investigación que habría de desvelar la existencia de este Comando. En 2010, varios miembros de una familia afgana fueron asesinados por unos soldados que descendieron en helicópteros en mitad de la noche, acribillaron a dos hombres y tres mujeres (dos de las cuales estaban embarazadas) y, dándose inmediatamente cuenta de que se habían equivocado de objetivo, extrajeron las balas de los cadáveres antes de esfumarse. Las autoridades afganas atribuyeron el crimen a un grupo talibán, pero la presión de la prensa hizo que el ejército norteamericano reconociera públicamente su error y que Jeremy Scahill, extrañado por la existencia de una unidad de ataque con autonomía como para actuar sin la autorización del alto mando, intuyera la existencia de un comando de operaciones especiales con carta blanca para matar cuando y como considerara oportuno. Así, el periodista recopiló otros ‘errores’ del llamado JSOC, siendo el más destacable el del bombardeo a una tribu beduina en Yemen (46 muertos, entre ellos 21 niños y 14 mujeres), una atrocidad que ya había sido investigada por un periodista local, Abdulala Haider Sayeh, que terminó con sus huesos en la cárcel y que no recuperó la libertad por petición expresa de Barack Obama, quien llegó a telefonear personalmente al dictador yemení para evitar la excarcelación de dicho investigador.
Pero la escalada de asesinatos ilegales no termina ahí. Porque la Casa Blanca también autorizó la ejecución de un ciudadano norteamericano acusado de pertenecer a Al-Qaeda. Se trataba del clérigo y activista Anwar al-Awleki, un estadounidense que apoyó la candidatura de Obama hasta que, decepcionado por la doble moral del nuevo presidente, abandonó su propio país para instalarse en Yemen. Durante varios años, la prensa nacional demonizó a este individuo, acusándolo de varios atentados fallidos y poniéndolo en el disparadero de la CIA, hasta que, en septiembre de 2011, un avión no tripulado bombardeó su vehículo. Pero tampoco quedó ahí la cosa. Porque Anwar al-Awleki tenía un hijo, un chaval de dieciséis años nacido en Denver que, poco después de la muerte de su padre y mientras hacía una barbacoa con sus primos, murió víctima de otro bombardeo realizado por drones. El chico no había hecho absolutamente nada contra su propio país –salvo ser hijo de un clérigo radical-, pero la administración Obama temió que algún día pudiera convertirse en terrorista como consecuencia del rencor acumulado contra los asesinos de su padre. Así que, para evitar males mayores, el hombre que mereció el Premio Nobel de la Paz en 2009 autorizó el ‘asesinato preventivo’ de un adolescente nacido bajo la supuesta protección de las barras y estrellas.

‘Guerras sucias. El mundo es un campo de batalla’

Jeremy Scahill
Paidós, 2013

859 pág, 29,90 €
(Publicado en suplemento ‘Cultura/s’ de La Vanguardia el 18 de diciembre de 2013)

http://blogs.lavanguardia.com

domingo, 8 de diciembre de 2013

Contra las leyes represivas, más indignación y activismo


 
Puede que la Ley de Seguridad Ciudadana, cuyo anteproyecto ha sido recientemente aprobado, incluya disposiciones sobre drogas o eventos deportivos, pero no nos engañemos: esta ley no trata de proteger a las personas, trata de criminalizar las protestas y restringir el derecho de expresión.
Acabo de estar en Madrid y Barcelona por la publicación de la traducción al español de mi libro Los Verdes somos los Nuevos Rojos. Mi trabajo se centra en cómo se está criminalizando el activismo político. Debido a mi ámbito de trabajo y a que vivo en Estados Unidos, es raro que nuevas leyes de "seguridad ciudadana" o medidas represivas lleguen a sorprenderme. Las estoy viendo cada día.

Sin embargo, la Ley de Seguridad Ciudadana representa un peligroso aumento de cómo se intenta acallar la libertad de manifestarse.

Por ejemplo, los delitos graves incluyen:

- Escalar un edificio público como acción de protesta (tal y como ha hecho Greenpeace en los últimos meses).

- Saltar a un ruedo para protestar.

- Llevar una capucha o cualquier tipo de indumentaria que impida la identificación de los manifestantes a las fuerzas de seguridad.

Todo ello es sancionable con multas entre 1.001 y 30.000 euros.

Otros delitos menos graves incluyen colocar una tienda de campaña en un espacio público, tal y como ha hecho el Movimiento 15M, fotografiar a la policía o no seguir la ruta de una manifestación permitida. Estas y otras infracciones son multadas hasta con 1.000 euros.

He documentado ampliamente los mecanismos que han permitido que esto se lleve a cabo en los Estados Unidos y son idénticos a lo que está ocurriendo ahora mismo en España. 

Por ejemplo, el movimiento ecologista de Estados Unidos ha estado llevando a cabo actos de desobediencia civil pacíficos para detener la construcción del oleoducto Keystone XL. Los activistas han bloqueado las carreteras y se han encadenado a los equipos. Como resultado, ahora se enfrentan a mayor tiempo en prisión. En algunos casos, son las multinacionales las que lo solicitan directamente. En un ejemplo reciente, informé sobre cómo TransCanada está instruyendo a la policía sobre cómo procesar a los manifestantes: 

En otra ocasión, un estudiante universitario llamado Tim DeChristopher, irrumpió en una subasta del Gobierno donde se estaban vendiendo tierras a las multinacionales. Tim levantó la mano para comprar estas tierras aunque sabía que no tenía dinero. La subasta del Gobierno se declaró ilegal posteriormente pero Tim fue sentenciado a 2 años de prisión. 

Ahora en Estados Unidos hay una expansión radical de esta criminalización. Algunos estados han aprobado leyes nuevas cuyo objetivo específico son activistas que fotografían o graban granjas industriales y mataderos. Algunos políticos han llamado a estos investigadores "terroristas". Hace sólo unas semanas, una investigadora infiltrada que mostró la crueldad hacia los animales en una granja -y cuyo vídeo condujo a procesos penales- fue acusada de crueldad hacia los animales. Decir que grabar la crueldad hacia los animales es lo mismo que causársela es parecido a lo que estas nuevas leyes españolas pretenden para proteger a los ciudadanos. George Orwell se sentiría orgulloso.
Ya estamos viviendo un crecimiento de estas tácticas estadounidenses en otros países. En Australia, las multinacionales están solicitando nuevas leyes contra fotografías que son exactamente iguales que en Estados Unidos.

En España, un grupo de activistas de Igualdad Animal también se encuentra en medio de un proceso criminal. Cuando fueron detenidos, fueron etiquetados inmediatamente como "terroristas" y amenazas a la seguridad pública. Les han acusado ligeramente de la suelta de visones de una granja pero resulta absurdo. Se persigue a estos activistas políticos ya que han sido increíblemente efectivos contra industrias muy poderosas y han expuesto al público lo que está sucediendo.

Independientemente de lo que pensemos sobre los derechos de los animales, estos activistas se merecen un apoyo total. De lo que he sido testigo de primera mano en Estados Unidos es que cuando las personas son objeto de persecución debido a sus creencias políticas, el gobierno nunca se detiene con ellas. Se extiende a otros movimientos sociales también, y pone todas nuestras libertades en riesgo. Esto es precisamente de lo que estamos siendo testigos con la Ley de Seguridad Ciudadana.

Uno puede pensar: "Bueno, yo no escalo edificios públicos ni voy a manifestaciones, ¿por qué me debería preocupar?"

El mayor peligro de esta legislación no es que todo el que se manifieste acabe en prisión o tenga que pagar una multa. El peligro real es lo que llamamos en Estados Unidos chilling effect o efecto paralizante. 

Esta ley no prohíbe, paraliza. Hace que la gente tenga miedo de expresarse y manifestarse. Les hace preguntarse si serán detenidos o tendrán que pagar multas por sus acciones. 

Lo más importante, es que leyes como estas tratan sobre el miedo. Sirven para que tengamos miedo de usar nuestros derechos. 

Durante muchos años en Estados Unidos, esta represión ocasionó un temor generalizado. Sin embargo, esto está cambiando ahora. La gente está indignada por estos ataques a la democracia, y hay más gente activándose. Yo espero que esta ley represiva en España tenga los mismos resultados: en lugar de inspirar temor, deben inspirar enfado y motivar a la gente a defender sus libertades.
Puedes leer aquí un avance del libro Los Verdes somos los nuevos Rojos. 


Tomado de  http://www.huffingtonpost.es

lunes, 4 de noviembre de 2013

Las grandes operaciones del Mossad


 

Si nos fiamos de lo que el conde Alexandre de Marenches cuenta en sus memorias, ningún servicio secreto que se precie debe tener buena imagen, pues sus éxitos, si lo son, deberían permanecer secretos y sólo sus fracasos salen a la luz. Israel, como estado excepcional que es desde su nacimiento, nunca ha respetado la regla. En 2012 un documental, The Gatekeepers, dirigido por Dror Moreh, sobre el Shin Bet y el libro de Michael Bar-Zohar y Nissim Mishal, The Greatest Missions of the Israeli Secret Service, sobre el Mossad, confirmaron de nuevo esa excepcionalidad. ¿En qué país se atreverían sus principales ex directores de los servicios secretos del interior, como hacen seis israelíes en la filmación de Dror, a confesar con todo lujo de detalles lo mejor y lo peor de sus experiencias en la defensa de la seguridad israelí durantedecenios? Traducido ahora al español como Las grandes operaciones del Mossad, el último libro de los periodistas Bar-Zohar y Mishal hace un striptease similar de los servicios secretos israelíes del exterior, su equivalente al MI6. La versión de Galaxia Gutenberg es la edición ampliada y actualizada de la original, publicada en 2010 en Israel, que permaneció en la lista de los libros más vendidos del país durante 70 semanas y recibió los escudos de oro, plata y diamantes por romper todos los récords de ventas.

¿Lo justifican las casi 500 páginas de la obra por su forma y por su contenido? Si se busca una síntesis ágil, tensa y bien documentada de las acciones del Mossad, sin duda. Si se busca creación literaria, una apuesta por el derecho internacional o una perspectiva ética, kantiana, del poder, más bien no. “No me preocupan los problemas morales”, dice uno de sus autores, Ban-Zohar, cuando se le pregunta. “En absoluto. ¿Le preocupa a usted que maten a quien ha matado a sus familiares y vecinos antes de que vuelva matar a otros inocentes?”. Es la filosofía del ojo por ojo llevada a sus últimas consecuencias con la firma de los máximos dirigentes de un país. Cada uno de sus 21 capítulos describe una o más de las operaciones consideradas por los autores -además de prestigiosos periodistas, buenos conocedores de la historia y la ciencia política, y, en el caso de Bar-Zohar, ex diputado de la Knesset- las más importantes en la historia del Mossad desde antes, incluso, de su nacimiento, con ese nombre (instituto en español) por orden de Ben-Gurión el 13 de diciembre de 1949. Tardó dos años en materializarse y, al hacerlo, su primer jefe o ramsad, Reuven Shiloah, declaró: “Además de todas las funciones de un servicio secreto, tenemos otra tarea importante: proteger al pueblo judío, esté donde esté, y organizar su inmigración a Israel”. En los años que siguieron, el Mossad ayudó en secreto a formar unidades de autodefensa en lugares donde las comunidades judías estaban en peligro, entrenó en Israel a centenares de jóvenes militantes judíos, pasó armas de contrabando a las comunidades judías locales de países inestables o enemigos, y llevó a Israel a decenas de miles de judíos en peligro en países de Oriente Medio y de África.

Bar-Zohar y Mishal se detienen en las más importantes: desde el desastre en Irak a comienzos de los años 50 (capítulo 3) a los puentes aéreos organizados para salvar a más de 15.000 judíos etíopes en las operaciones Hermano (1982-84) y Salomón (1991) (capítulo 21). Entre los éxitos destacan la captura en Buenos Aires y traslado, juicio y ahorcamiento en Israel del nazi Eichman, operación puesta en marcha en 1957 por el chivatazo del fiscal general de Hesse Fritz Bauer, y que en mayo de 1960 bajo la dirección de Isser Harel. Otros momentos de gloria son la destrucción del reactor nuclear sirio y, en los últimos años, la campaña de ataques militares, terroristas y cibernéticos contra Irán que, en opinión de los autores, han retrasado entre 5 y 10 años el programa de enriquecimiento de uranio iraní para la producción de armas atómicas. Entre los fracasos, sobresale el intento fallido de asesinar con unas gotitas de veneno en Amán al líder de Hamas Khaled Mashal tras el atentado suicida de julio del 97 en Jerusalén, en el que murieron 16 israelíes y 169 resultaron heridos.

La historia termina con Israel pidiendo perdón al rey Hussein e inyectando el antídoto salvador a un Mashal moribundo que, hoy, 16 años después, sigue dirigiendo el movimiento radical palestino fundado por el jeque Yassin.


Por Michael Bar-Zohar y Nissim Mishal

Traducción de Ana Herrera


Tomado de  http://www.elcultural.es

miércoles, 26 de junio de 2013

La Mujer Clasificada: La CIA mueve a Al Qaeda

Sibel Edmonds es fundadora de la Coalición Nacional de Denunciantes de Seguridad
Sibel Edmonds es fundadora de la Coalición Nacional de Denunciantes de Seguridad  
Sibel Edmonds, que trabajó para el FBI sabe que el gobierno de EE.UU. apoya a Al Qaeda y es cómplice con el crimen organizado. En su reciente libro "La Mujer Clasificada" (Classified Woman), Sibel Edmonds revela los estrechos lazos de al-Qaeda con el Pentágono, la CIA y el Departamento de Estado. Sibel Edmonds involucra a altos funcionarios y cargos  del gobierno de Estados Unidos con la corrupción y la colaboración con Al Qaeda, en el tráfico ilegal de armas y el tráfico de drogas.

Sibel Edmonds dice que el actual jefe de Al Qaeda, Ayman al-Zawahiri, mantuvo reuniones periódicas con militares y la inteligencia de EE.UU. entre 1997 y 2001. Estas reuniones fueron en la embajada de EE.UU. en Bakú (Azerbaiyán) y formaban parte de una operación conocida como 'Gladio B'.

La operación Gladio original de la CIA  fue una red clandestina secreta que operaba en Europa y en la que participaron activos de la CIA para llevar a cabo actos de terrorismo, incluido el atentado en Bolonia de 1980, y cuyo objetivo era mantener a los políticos mafiosos conectados al poder.

Osama bin Laden fue utilizado por la CIA para ayudar a romper Yugoslavia, y para debilitar a Rusia. Sibel Edmonds dice que los aviones de la OTAN proporcionaban transporte a Al-Zawahiri, Bin Laden y a muyahidines. Ella dice que Al-Zawahiri y sus amigos fueron llevados a diferentes partes de Asia Central y a los Balcanes para participar en operaciones de desestabilización respaldadas por el Pentágono. El ministro británico de Asuntos Exteriores Robin Cook, fue supuestamente asesinado porque reveló que Al Qaeda trabajaba para la CIA.

Del primer ministro turco, Sibel Edmonds dice que es un cripto-Judio. Edmonds describe una organización al estilo de la mafia en Israel, que trabajó junto a los turcos en la venta ilegal de armas y tecnología militar. Israel y Turquía han operado mediante una serie de empresas tapadera, con el apoyo de funcionarios estadounidenses. Estas empresas venden secretos militares al mejor postor. Uno de los compradores fue el servicio secreto de Pakistán encabezado por el general Mahmoud Ahmad, de 1999 a 2001.

Según Sibel Edmonds, la corrupción ayudó a garantizar el silencio del Congreso estadounidense. Ella dice que "representantes republicanos y demócratas en las Cámaras del Congreso y del Senado aceptaron sobornos de agentes extranjeros."

Sibel Edmonds dice que el uso del Pentágono de Al Qaeda es una "extensión" de la operación 'Gladio' que operaba en la década de 1970 en Italia, parte de un sector de la  OTAN en Europa que se inició ya en la década de 1940. Un funcionario de investigación parlamentaria italiana confirmó que el MI6 y la CIA crearon una red secreta clandestina de paramilitares, compuesta por fascistas y nazis. Los terroristas de la CIA y la OTAN llevaron a cabo ataques terroristas en Europa Occidental como parte de la "estrategia de la tensión '. Vincenzo Vinciguerra, un activista italiano de Gladio,  dijo: "Había que atacar a la población civil, las personas, mujeres, niños, gente inocente, personajes retirados de la política. "La razón era muy simple. Obligar a estas personas ... a exigir del Estado más seguridad ".

Gladio es un hecho histórico. Los atentados de Boston forman parte de la "estrategia de la tensión", con los musulmanes que trabajan para la CIA; al parecer dice Sibel Edmonds, la misma estrategia de terror está siendo utilizada por el Pentágono, con los musulmanes: esto es Gladio B.

Según Sibel Edmonds: "En 1997, la OTAN pidió a Hosni Mubarak a la salida de la cárcel de militantes islamistas afiliados a Ayman al-Zawahiri. "Ellos fueron trasladados por EE.UU. a Turquía para su formación en operaciones por el Pentágono". En 1998, la OTAN consiguió que el hermano de Al Zawahiri, Muhammed, dirigiera una unidad de élite del Ejército de Liberación de Kosovo, que ha estado involucrado en el comercio de drogas.

La "Estrategia de tensión" utiliza falsos musulmanes. Según Sibel Edmonds, los principales participantes de la CIA / Gladio B han sido el Reino Unido, Turquía, Azerbaiyán y Bélgica. Sibel Edmonds dice que la CIA puede estar usando al Qaeda para ayudarla a apoderarse de los recursos energéticos y las reservas de minerales, y en la venta de armas ilegales y el tráfico de drogas.
Sibel Edmonds dice: "sé que es un hecho que aviones de la OTAN cargados de heroína son enviados habitualmente a Bélgica (sede de la OTAN), que luego se distribuye por Europa y el Reino Unido.  "También se envían a los centros de distribución de heroína de Chicago y Nueva Jersey. "Operaciones de contrainteligencia del FBI y la DEA (Administración de Cumplimiento de Leyes sobre las Drogas) habían adquirido evidencias de este tráfico de drogas en la vigilancia de una amplia gama de objetivos, incluidos funcionarios de alto nivel en el Pentágono, la CIA y el Departamento de Estado ..."

Sibel Edmonds es editora del Boiling Frogs Post y fundadora-directora de la Coalición Nacional de Denunciantes de Seguridad. Trabajó como especialista para el FBI del que informó de graves hechos de violaciones de seguridad y encubrimiento, y por eso fue represaliada y finalmente despedida. Los procedimientos judiciales fueron clasificados como secretos de Estado y el Congreso de EE.UU. fue impedido a su acceso, incluso retroactivamente, por orden del Departamento de Justicia. Edmonds tiene una maestría en Políticas Públicas por la George Mason University y una licenciatura en Justicia Criminal y Psicología por la Universidad de George Washington.

Tomado de  http://www.alazul.com

lunes, 29 de octubre de 2012

Hijo de Raúl Castro presenta su obra “El imperio del terror” en Moscú

Alejandro Castro Espín, el hijo del presidente cubano Raúl Castro, hizo de conocimiento del público ruso en la Academia Diplomática de Moscú los verdaderos propósitos políticos de Washington en el mundo del siglo XXI.
Y lo hizo el fin de semana pasado a través de su libro titulado “Imperio del Terror”, producto de 10 años de profundo análisis de la política exterior estadounidense, a cuya presentación asistieron los cuerpos diplomáticos latinoamericanos y de otros países, profesores, alumnos de postgrado, periodistas y otros invitados.
Basándose en fuentes documentales, la obra, cuya presentación coincidió con el 50 Aniversario de la Crisis de Octubre de 1962, muestra que el propósito principal de las aspiraciones estratégicas de EEUU en el tercer milenio es asegurar sus intereses en diferentes regiones del mundo.
En su libro el autor hace un análisis de los acontecimientos históricos que influyeron en la evolución de la Constitución estadounidense, recorre la historia de EEUU desde el siglo XVI y denuncia la intención de sus elites de poder de extender su dominación primero dentro del territorio de las antiguas 13 colonias inglesas, y luego hacia el sur, más allá de sus fronteras.
Indica que el fortalecimiento interno convierte a EEUU a finales del siglo XIX en una potencia económica, política y social, que con aspiraciones expansionistas obstruye la conclusión del proceso independentista de América Latina.
En la disertación, pone énfasis en la primera proyección imperial concreta de esa nación, que en 1898 inició la Guerra Hispano-Cubana-Norteamericana, cuando independentistas cubanos estaban a punto de derrotar a la metrópoli española.
El hijo del presidente cubano evoca la entrada del primer soldado estadounidense en Santiago de Cuba el 1 de enero de 1898 para precisar que desde aquel entonces se impuso un sistema neocolonial que duró 60 años y que fue interrumpido por el triunfo de la Revolución Cubana en 1959.
La decisión del pueblo cubano de preservar su soberanía y defender su autodeterminación, según Castro, indujo a los representantes de la oligarquía estadounidense, promotores del derrocamiento en 1954 del gobierno de Jacobo Arbenz, en Guatemala, a aplicar en Cuba la misma fórmula.
Es así como tiene lugar la invasión de Playa Girón en abril de 1961, plan heredado por el presidente John F. Kennedy de la administración anterior; y como se produce la primera gran derrota del imperio estadounidense en América Latina.
A continuación de esa política agresiva contra Cuba surgió la Operación Mangosta, que incluía planes de subversión interna con respaldo estadounidense, proyectos de asesinato de los líderes cubanos y desembocaría en una invasión.
Esta estrategia, ininterrumpida hasta el día de hoy, fue la verdadera causa de la Crisis de Octubre, de la que hoy se conmemora medio siglo, recuerda el autor del libro.
La presencia en Cuba de cerca de 50 mil soldados soviéticos y 42 misiles de alcance medio respondió a la decisión soberana de La Habana y Moscú de llevarlos a la isla para impedir una invasión.
Castro precisa que la Crisis de Octubre se solucionó a través del diálogo entre EEUU y la Unión Soviética, sin la participación de Cuba, y como resultado la vulnerabilidad de la mayor de la Antillas quedó en las mismas condiciones.
No se resolvieron los cinco puntos exigidos por el líder histórico de la Revolución, Fidel Castro, y se mantuvo el bloqueo económico, comercial y financiero; la base de Guantánamo continuó ilegalmente ocupada, perduraron los planes de asesinato y toda suerte de agresiones.
El libro fue publicado en ruso por la editorial Magíster bajo el título “Estrategia del todo poderoso: política exterior de Estados Unidos”. La obra fue también presentada en el Instituto de Investigaciones Estratégicas Complejas, La Universidad Estatal de Comercio y Economía y la Casa del Libro de Moscú.

Moscú, 29 de octubre, RIA Novosti.

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