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viernes, 12 de septiembre de 2014

Denunciar el terrorismo: fórmula para liberar a los Cinco

Percy Alvarado en las sesiones del X Coloquio Internacional por la liberación de Los Cinco y contra el Terrorismo, celebrado ayer 11 de septiembre y donde participaron cerca de
200 activistas de 49 países
 
Cubahora conversa con Percy Alvarado, agente cubano infiltrado en grupúsculos terroristas de Miami, sobre las diferentes formas de hacer terrorismo contra nuestro país…
 
No necesita presentación. Percy Francisco Alvarado Godoy (agente Fraile) es bien conocido por sus servicios prestados a la Revolución. Infiltrado en la Fundación Cubano-Americana (FNCA), gracias a él se detuvieron varios intentos de atentados terroristas a instalaciones turísticas del país. En agosto de 1998 se reveló su identidad y hoy utiliza su blog y las redes sociales para continuar la lucha contra el terrorismo mediático.

Cubahora tuvo la oportunidad de entrevistarle, a propósito de la Jornada Internacional por la Liberación de los Cinco, en una fecha donde han coincidido diferentes actos terroristas, como el asesinato del diplomático cubano Félix García Rodríguez, en 1980, y el atentado contra el World Trade Center, en 2001.

—El encarcelamiento de los cinco antiterroristas cubanos en Estados Unidos es un claro ejemplo de la hipocresía de Washington a la hora de tratar la guerra contra el terrorismo. ¿Cómo entender esta contradicción?

—Estados Unidos siempre se ha caracterizado por la manipulación por parte de las élites de poder de los temas de espionaje y terrorismo. Debemos ubicarnos dentro de un contexto específico: aunque existieron casos donde se manejó el tema del terrorismo y el espionaje desde los años cincuenta, la década de los 90 es una expresión muy clara de cómo Estados Unidos manipula este tema. En esa época realizó 116 acciones terroristas contra Cuba, dentro de ellas, conocidos, dieciocho planes de atentado contra el Comandante en Jefe.

“Cuba ofreció a los Estados Unidos toda la información disponible sobre las actividades que se realizaban en su país en 1998, en una de esas ocasiones, a través de la relación con García Márquez.

”El presidente Clinton envió una delegación del FBI a Cuba, a la que se le entregaron una serie de documentos sobre las actividades terroristas que se estaban llevando a cabo y 75 fichas de los principales terroristas radicados en territorio estadounidense. Un instructor nuestro, Roberto Hernández Caballero, viajó a la sede del FBI con las pruebas materiales de todos estos hechos. Junto con ello, se tomó la decisión, por parte de nuestro país, de sacarme a la luz pública para denunciar a la Fundación Cubano-Americana y a este grupúsculo contrarrevolucionario vinculado a acciones terroristas. Hasta ese momento, esta organización trataba de mantener una imagen no vinculada a tales actividades y solo aparentaba limitarse a realizar labor de lobby en el congreso norteamericano.

“En realidad, la FNCA sí había participado en acciones terroristas contra Cuba, financiando en la década de los ochenta a diferentes organizaciones. En los 90, ante la caída del campo socialista, intentaron intervenir directamente, tener protagonismo; así crearon una cédula, un grupo paramilitar secreto, llamado Consejo Nacional Cubano. Fue este grupo donde me infiltré y estuve trabajando durante varios años. A partir de entonces empieza a gestarse la oleada terrorista contras nuestras instalaciones turísticas y firmas extranjeras, ya que Cuba había determinado como salida para el Período Especial el desarrollo del turismo y la inversión extranjera. Fueron acciones bien planeadas para neutralizar nuestro esfuerzo de resolver la situación económico-social existente.
”Se puede decir, sin ningún temor, que Estados Unidos es una fábrica de terrorismo y lo usa para atacar a los países que salen de su espectro hegemónico. Tratan de neutralizar cualquier movimiento o intentos progresistas de otras naciones.

”En la década de los 70 y 80 ocurrió un hecho que desnudó cómo Estados Unidos había creado un frankenstein. Los grupos terroristas cubanos engendrados por la CIA comenzaron a realizar acciones dentro de territorio estadounidense, ejemplo de esto es el Omega 7, dirigido por Eduardo Arosena, y también organizaciones vinculadas a Posada Carriles y Orlando Bosch.

”Además del ataque al avión de Barbados, hay otros ejemplos de terrorismo contra nuestro país, como: el intento de voladura de un avión en Jamaica, de ataque a una embajada en Portugal, o la colocación de bombas en envíos postales, que le costó graves heridas a una funcionaria cubana en Perú. También se planearon toda una serie de atentados contra el Comandante en Jefe, uno de ellos fue cuando su visita a Chile a la toma de posesión de Salvador Allende.

”Si retomamos la década de los 90, es cierto que al darse luz verde a los actos terroristas, Cuba se vio en la obligación de enviar a Estados Unidos todo un grupo de valiosos compañeros, dentro de los que tuve el privilegio de estar, para ser sus ojos y oídos en Miami, para que nos encargáramos de monitorear la actividad de estos grupos terroristas y a toda costa preservar la integridad de nuestro pueblo.

”Estos terroristas, no solo los cubanos, han afectado también en gran medida a los ciudadanos estadounidenses. ¿Cuándo se les complica el juego con los terroristas? El hecho de que hayan realizado varios atentados contra la sede del FBI en Miami y la policía de Metro Dade, y contra todas aquellas agencias de viaje, no representaba un impacto mediático tan grande como el dudoso ataque al World Trade Center.

”La primera visión que se le ofrece a la opinión pública internacional es que estos grupos terroristas, financiados y creados por Estados Unidos para enfrentarse a los rusos en Afganistán (Al Qaeda), fueron quienes perpetraron el ataque a las Torres Gemelas; quizás hayan usado a estos grupos para autoinfligirse un golpe que llevara a la opinión pública a aceptar lo que vendría a ser la guerra contra el terrorismo, encabezada por Bush a partir de este ataque.
”También está el doble discurso relacionado con el espionaje. Estados Unidos impone la condición de que cualquier agente que represente un servicio del enemigo debe inscribirse ante el FBI como agente de un país extranjero. Cuba, ante el incremento de las acciones terroristas, se ve obligada a enviar toda una serie de compañeros a Miami. Entre estos grupos estaba yo, que respondía a la contrainteligencia y trabajaba totalmente solo, lo que me dio la posibilidad de evadir la actividad de los servicios de contraespionaje dentro de Estados Unidos, y tenía el antecedente de que era considerado por ellos un agente que había cumplido misiones de la CIA.

”Mientras, los Cinco pertenecían a la llamada Red Avispa. No podemos menospreciar a los servicios del FBI y el contraespionaje del enemigo. Nuestros compañeros fueron detectados mucho antes de ser capturados, pero el problema radica en qué tratamiento se les dio, desde el punto de vista de cómo Estados Unidos maneja estos hechos.

”Lo lógico hubiera sido haberles aplicado la pena de agentes no declarados, que conlleva de uno a diez años de privación de libertad; y, en el caso de Gerardo, Ramón y Fernando, haberles aplicado la pena de uso de documentación falsa. Si el juicio no se hubiera politizado, ni manipulado, esto hubiera conllevado, máximo, a unos quince años. Lo usual en este tipo de espionaje era haberlos tratado de otra forma, haberlos expulsado del país como sí ocurrió con algunos diplomáticos.

”Ellos han usado el tema del terrorismo y el espionaje para tratar de endilgarnos a nosotros dos culpas o supuestos delitos que están sustentados en la guerra ideológica contra Cuba, una es la de patrocinadores del terrorismo y la otra, una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos.

”El gobierno estadounidense crea a los terroristas, los usa, se les escapan de las manos, a veces se vuelven contra ellos y, paradójicamente, los siguen armando; he ahí un doble discurso ante la opinión pública mundial. Por un lado están combatiéndolos como hacen ahora en Iraq, pero a través de financiamiento secreto les siguen enviando armas. ¿Por qué? Están garantizando la oportunidad de poder intervenir en el Medio Oriente”.

—¿Cuánto ha variado la manera de hacer terrorismo contra Cuba hoy con relación al momento en que explotó en pleno vuelo el avión de Barbados?

—Totalmente. El crimen de Barbados ocurrió en el contexto de los años 70 y 80, donde los grupos terroristas llevaban una guerra alrededor del mundo contra Cuba, contra las instalaciones cubanas en el exterior. Después estuvo la oleada terrorista que se inició en 1997. Yo fui uno de los primeros en introducir explosivos en Cuba y detenerlos. Ese terrorismo estaba dirigido contra instalaciones turísticas, el último intento público fue en el 2001, con el tercer intento de volar Tropicana.

“No quiere decir esto que hayan abandonado el terrorismo contra Cuba. Recientemente fueron capturados cuatro individuos cuyo objetivo era sabotear instalaciones de las FAR. Incluso, cuando la visita del papa Benedicto XVI, existieron planes de realizar actividades terroristas que fueron neutralizadas, y así, tanto nuestros órganos de enfrentamiento, como un grupo de blogueros activos, anunciamos oportunamente para que el enemigo conozca que sabemos en los pasos que anda.

”Hace poco yo saqué un trabajo, donde analizo la vulnerabilidad de los planes que se están tramando desde Miami para en conjunto de fuerzas del grupo centroamericano de Posada Carriles y gobiernos de la derecha, con el objeto de realizar posibles atentados contra ministros y mandatarios latinoamericanos en la venidera cumbre de la CELAC en enero de 2015.

”Aunque no se ha dejado de utilizar este tipo de terrorismo, se ha pasado a los llamados planes subversivos, un viejo tipo de terrorismo usado ahora en mayor escala, que no mata a las personas pero sí ataca su mentalidad y su forma de ver y recibir la información al ser manipuladas”.

—El 11 de septiembre de 1980 fue asesinado en Nueva York el diplomático cubano Félix García Rodríguez, funcionario acreditado ante la ONU, mientras conducía su auto por una calle de Queens. ¿Qué papel ha tenido Omega 7 en la subvención del terrorismo contra Cuba?

—En los últimos años de la década de los 70 y principios de los 80 surgió Omega 7. Esta fue una época sumamente dañina, no solo para Cuba, sino para Estados Unidos, ya que por estos años se realizan las mayores acciones criminales de la mafia terrorista dentro del territorio.

“No fue solo Félix García Rodríguez a quien se intentó asesinar. Murió Adriana Corcho en Portugal, se intentó a asesinar a nuestros representantes ante la ONU, a Emilio Aragonés en Argentina. Omega 7 fue una organización de extrema derecha que se le fue de las manos a Estados Unidos, realizaron alrededor de 500 actos terroristas en territorio norteamericano. Lo paradójico de todo esto es que los principales representantes del Congreso en los Estados Unidos, de la mafia cubana, han salido en defensa de Eduardo Arosena para que le den la libertad, tal como hicieron con Orlando Bosh.

”Omega 7 fue un producto creado por la CIA, a ella se integraron todos los individuos que luego del fracaso de Playa Girón no se quedaron contentos con la actitud de Estados Unidos y llevaron a la muerte de Kennedy. Omega 7 fue el Al Qaeda de esa época, y aunque el FBI capturó a algunos de ellos, salvo el caso de Rolando Hernández Otero y Arosena, las penas de los otros fueron irrisorias.
”El sistema de legislación norteamericano falla con respecto al terrorismo, tiene brechas donde triunfa la impunidad; mientras que a nuestros hermanos se les da injustamente cadenas perpetuas, estos individuos andan libremente por los Estados Unidos”.

—Una y otra vez Estados Unidos coloca a Cuba en su lista de países que auspician el terrorismo, ¿qué razones hay detrás de esta absurda decisión, con el enorme historial de hechos que prueban la responsabilidad de Estados Unidos en actos terroristas contra Cuba?

—La guerra ideológica contra Cuba está sustentada en varios soportes de discursos mediáticos. Ellos arguyen la presencia en Cuba de algunos estadounidenses a los que se les dio asilo, además de la presencia de algunos etarras y combatientes de la FARC. Cualquier país tiene el soberano y legítimo derecho de dar asilo a cualquier perseguido. Ellos mismos lo hacen a través de la Ley de Ajuste Cubano. Le dieron asilo político a los batistianos, a criminales, y a todos aquellos que han secuestrado nuestras embarcaciones y asesinado, incluso, a personas en Cuba; y han entrado libremente al amparo de esa ley.

”La prueba de que Cuba no está implicada en actividades de terrorismo está en las conversaciones de paz que se realizan en La Habana para solucionar el conflicto que se vive en Colombia. Siempre hemos estado contra el terrorismo y le hemos demostrado a Estados Unidos esa posición al entregarle información sensible para proteger su seguridad nacional.

”El único fin es satanizarnos y endilgarnos este tipo de acusaciones de país que apoya el narcotráfico, el terrorismo, la trata de personas. Todas esas falsedades son para mantener un constante asedio ideológico hacia nuestro país”.

—Persiste el silencio de los grandes medios en torno al caso de los Cinco, ¿qué acciones puede tomar un ciudadano para lograr un mayor conocimiento de la causa?

—Nosotros somos culpables. Tal vez en ese momento no percibimos que debíamos politizar el caso. Confiamos en la legislación norteamericana, aun a sabiendas de que iban a politizarlo. Nuestros hermanos no tendrían nunca un juicio imparcial en Miami. Si nosotros hubiéramos fortalecido más el trabajo de denuncia del terrorismo, si no nos hubiera fallado The New York Times, las cosas hubiesen sido distintas.

“Mi identidad se revela precisamente por una entrevista con el periodista Timothy Golden, para sacar todos estos planes terroristas a la luz, y me entrevisto con él el 13 de agosto de 1998. Pero los editores del The New York Times decidieron no publicar toda la información que le había dado Cuba, la misma entregada hacía un tiempo al FBI con la novedad de mi identidad.

”Nuestros hermanos, ya monitoreados de antes, fueron capturados como una respuesta prepotente. Se ensañaron con ellos por su posición digna, porque si ellos hubieran traicionado nuestra patria, el juicio no hubiera tenido la gran connotación política que ha tenido, porque los Cinco se han convertido en embajadores de nuestras verdades. Sus alegatos son la mayor muestra de por qué estaban ahí.

”Quizás si hubiéramos arremetido dentro de la opinión pública internacional hubiéramos logrado un efecto más inmediato. Obama estuvo a punto de dar el indulto presidencial, pero reculó. La presión internacional es grande y nosotros debemos encontrar espacios. Hemos cometido errores con el tema de los Cinco, internos y externos. El primer error dentro del país fue poner en los centros de trabajo un sitial de los Cinco, llegamos a un punto en que no llegamos a la fibra, al verdadero hecho de que cualquiera de su familia pudiera haber sido uno de ellos. Cuando René estuvo en mi casa le hablé de ese tema. Debemos apelar a la sensibilidad del cubano.

”Las acusaciones de espionaje contra Cuba, cuando se acrecienta la campaña por la liberación de los Cinco, las acusaciones que acaba de sacar el FBI de que estamos realizando trabajo de sonsacamiento con intelectuales tienen el propósito de viciar nuestras campañas por la liberación de los Cinco.

”Nuestros sitios y blogosfera deben ser más activos en rescatar nuestra memoria histórica. Que la gente sepa porqué estaban ahí. La presencia de René y Fernando como difusores, como ejemplos, es muy importante para mostrar la verdad y descanonizarlos, hacerlos humanos. Hoy las personas comprenden que podrían ser nuestros hermanos. Creo que la batalla de los cinco está más fuerte que nunca, pero necesita aún más y la fórmula está en la denuncia del terrorismo”.

Percy Alavarado Godoy hoy usa su blog y las redes sociales para luchar contra el terrorismo. Aquí se le ve en el VII Coloquio junto a un joven palestino que pasó 17 años en prisiones sionistas.


Por  Javier Montenegro

Cuba Ahora

viernes, 5 de septiembre de 2014

¿Qué nueva infamia fabrica EE UU contra Cuba?



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Tessa M. Fontaine

Dos hechos actuales, burdamente maquinados por las  agencias norteamericanas de espionaje y contraespionaje, no dejan de  levantar mis sospechas por estos días.

Uno de ellos es la supuesta desclasificación por parte del FBI de un informe en que se acusa a la inteligencia cubana de desarrollar labores de reclutamiento dentro del espectro de académicos y profesores universitarios en territorio de los Estados Unidos, con la finalidad de cumplir dos misiones principales: recabar información y ejercer trabajo de sonsacamiento e influencia sobre sus allegados en el campo profesional y en sus pupilos.

La burda trama inventada por el FBI presupone que Cuba se serviría de potenciales agentes, a los que usaría como topos o espías durmientes hasta que los mismos lograran ubicarse dentro de cargos estratégicos dentro del gobierno norteamericano. Luego, llegado el momento oportuno, los usaría como agentes activos en la búsqueda de información sensible.

Según el FBI el reclutamiento de estos potenciales agentes se ejerce por parte del sonsacamiento ideológico entre estudiantes y profesores universitarios radicados en aquellos estados cercanos a las sedes diplomáticas cubanas, es decir, en Nueva York y Washington DC. De acuerdo con este montaje, oficiales de la inteligencia cubana, bajo cobertura diplomática, serían los encargados de recolectar la información y trasmitirla a la Dirección General de Inteligencia (DGI) en Cuba.

El segundo caso, aún más absurdo, se refiere a la existencia de un supuesto espía cubano, capturado en EE UU mientras se encontraba espiando las actividades de la Oficina Nacional de Reconocimiento  (NRO) y en cuya detención participó activamente la sargento mayor Tessa M. Fontaine, quien recibió como premio la Medalla de Bronce de la NRO.

Esta información, inicialmente publicada por The Washington Times el 22 de mayo pasado, bajo la firma de la periodista

De acuerdo con las fuentes públicas, el supuesto agente de Cuba fue condenado a 13 años en prisión, en un absoluto secreto, sin que se conozca su identidad y su ciudadanía, presumiblemente cubana o norteamericana.

De acuerdo con la información fabricada por la División de Investigaciones de Contrainteligencia y Ciber-Contrainteligencia de la NRO, la captura del “agente” y el proceso de interrogatorios se realizó en Chantilly, Virginia, durante cerca de 148 horas, logrando documentarse por parte de Fontaine cerca de 16 horas de espionaje a las instalaciones de la NRO por parte de la DGI de Cuba.

La NRO se ufana de la existencia de un sofisticado y costoso sistema de inteligencia, el cual les permitió detectar la interferencia e intento de monitoreo de la inteligencia cubana.

Tal noticia, filtrada en ocasión del Memorial Day, meses atrás, sorprendió a muchos medios de comunicación norteamericanos y a los propios expertos en ese campo. Uno de ellos, Chris Simmons, el ex oficial de la DIA que investigó y capturó a Ana Belén Montes, se ha mostrado sorprendido por el total hermetismo y secretismo que rodea este caso. 

Lo cierto es Fontaine, actualmente miembro de la División de Contrainteligencia de la Oficina Nacional de Reconocimiento, oriunda de Holyoke, Massachusetts, a la par que rodeada de una hoja de servicios impecable –se dice que recibió en el 2013 la Distinción como Suboficial del Año, a la par que estuvo acantonada, en 1998, en la base aérea Lackland, de San Antonio, en Texas, además de prestar servicios en Kuwait e Irak-, parece ser la figura usada para dar veracidad a un asunto que despierta muchas suspicacias y dudas.

Lo interesante de este asunto es que un caso tan importante haya sido entregado a manos de una oficial de bajo rango, quien pese a haber recibido varias distinciones, todavía siga manteniéndose como sargento mayor. ¿Por qué, me pregunto, no se le ascendió luego de tan largo historial?

Muchas son las preguntas que me hago sobre estos asuntos, luego de consultar varias fuentes. Conozco a Simmons y entiendo sus dudas por el proceder de las autoridades de la NRO. Sin embargo, viéndolo en la paradoja de oficial eficaz y diligente, así como embobado por un enfebrecido afán de protagonismo, no me extraña que le endilgue a Cuba el interés por la NRO para venderle información a China o a Rusia. Particularmente, esta manipulación está dirigida a viciar el acercamiento de Rusia con Cuba y otros países de Latinoamérica.

¿Qué interés tendría Cuba por espiar a la NRO, encargada del diseño, fabricación, lanzamiento y mantenimiento del sistema de espionaje satelital norteamericano? Para todos es harto conocido que Cuba carece de programa satelital o espacial, tampoco cuenta con la sofisticada tecnología para burlar el sistema de protección de la NRO, la cual no representa una amenaza para ella.

¿Por qué se acusa a Cuba en estos precisos momentos en que la campaña internacional por la liberación de los aún presos injustamente –Gerardo, Ramón y Tony-, ejerce una presión considerable sobre el gobierno de Obama?
¿No existe, acaso, en las acusaciones infundadas del FBI y la NRO, la malsana intención de torpedear un cada vez más posible canje entre los antiterroristas cubanos y el espía Alan P. Gross?

¿Fabricó la administración de Obama estas falsedades o le han sido impuestas por la ultraderecha norteamericana, con la finalidad de que evite tomar una acción ejecutiva –potestad suya-, para finalizar este conflicto que entorpece las relaciones bilaterales entre ambas naciones?

¿Por qué se ocultan la identidad del detenido, las pruebas relacionadas con su caso, si el mismo fue condenado a 13 años de prisión por un acto de supuesto espionaje activo? ¿No resulta importante para el público norteamericano la información sobre este hecho?

¿Por qué el FBI no muestra realmente los documentos e identidades de los supuestos agentes cubanos que operan en Estados Unidos, los cuales se vanagloria de poseer? 

¿Por qué el FBI no señala a cualquier ciudadano norteamericano al que se haya intentado comprar con promesas materiales, chantajes u ofrecimientos sexuales para lograr su reclutamiento por parte de los Órganos de la Seguridad del Estado de Cuba?

Si las autoridades norteamericanas son capaces de probar estas dudas manifestadas a través de mis preguntas, mostrarían seriedad en un asunto tan delicado. Por mi parte, considero que estas acusaciones solo tienen como objetivo continuar la permanente, deliberada e injuriosa satanización de Cuba.

Creo, sin lugar a dudas, que EE UU se mantiene en sus trece al tratar de impostar la opinión de que Cuba representa un peligro para su seguridad nacional, lo que no resulta cierto en realidad. Con esta sucia maniobra, repito, se pretende, sin lugar a dudas, empujar a Obama a un endurecimiento de su hostilidad hacia nuestra Patria. A la vez, le aporta un sugerente motivo para poner en duda las relaciones cubano-rusas, a la par que generar nuevas acciones mediáticas contra Putin.


Percy Francisco Alvarado Godoy.

sábado, 21 de junio de 2014

DIARIO JUDIO EN EEUU PIDE CANJE DE PRESOS



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Un artículo firmado por Armstrong T. Fulton, ex asesor principal del Presidente del Comité de relaciones exteriores del Senado y ex oficial de Inteligencia Nacional de Estados Unidos para América Latina, publicado el 16 de junio en el diario judío de Nueva York “Forward”

(Adelante) se pronuncia contra la política de doble cara de Washington en las gestiones para obtener la liberación del sargento del ejército Bowe Bergdahl, prisionero en Afganistán de las fuerzas del talibán, y la del  mercenario estadounidense Alan Gross, quien lleva 4 años y medio cumpliendo condena en La Habana por probados delitos contra la seguridad del estado cubano.

“Las actividades que Gross estaba realizando en Cuba cuando fue detenido a finales de 2009 fueron instigadas, aprobadas y financiadas íntegramente por el gobierno de Estados Unidos y eran operaciones a las que este país dedica 45 millones de dólares al año como parte de su estrategia para cambiar el régimen de Cuba promovida por la administración Bush.  Washington no puede esconder esa responsabilidad más de lo que podría negar que Bergdahl era un soldado estadounidense”.

A juicio de Fulton, el gobierno cubano arrestó y condenó a Gross por tres razones principales: por su participación en el "programa de promoción de la democracia" que violó la ley cubana (y, como puede verse claramente en los informes de su viaje que enviaba, sabía bien lo que estaba haciendo); porque La Habana quería poner coto a actividades similares a las que Gross realizaba, y porque el gobierno cubano, atendiendo a la retórica del Presidente Obama sobre un "nuevo comienzo" en las relaciones bilaterales, vio una oportunidad para obligar a Washington a un diálogo creíble.

“Con tales acciones la administración Obama rechazó la mano tendida por los cubanos y denigró las leyes cubanas sabiendo bien que un agente del gobierno cubano enfrentaría graves cargos si intentara establecer redes sofisticadas de comunicaciones secretas en Estados Unidos, como lo hacía Gross en Cuba”.

Luego de algunas tímidas reformas iniciales para suavizar los programas de cambio de régimen contra Cuba, Obama cedió a la presión del puñado de legisladores cubano norteamericanos que pretenden que cualquier operación relacionada con Cuba sea tan provocativa y bien financiada como sea posible, considera Fulton.

Así, pese a algunos posibles actos de cuestionable conducta personal, Bergdahl ha podido regresar a casa a cambio de la liberación de cinco peligrosos comandantes del talibán y a Gross le tocó sentarse a esperar, según valoración de Fulton. “¿Cómo es posible que la administración pueda negociar con un grupo como los talibanes y no pueda hacerlo con Cuba, que no plantea amenaza alguna para Estados Unidos?”.

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Por supuesto –dice el ex alto oficial de inteligencia de Estados Unidos-,  hay muchas diferencias entre Bergdahl y Gross. Uno lleva un fotogénico uniforme militar con la bandera de su país en el hombro, el otro una guayabera que necesita planchado. Uno es un suboficial en el ejército de Estados Unidos, el otro un subcontratista civil. Uno trabajaba para terroristas y torturadores conocidos, el otro para un gobierno que no nos gusta pero que tiene a nuestro recluso en una celda de hospital con buena atención médica.

Para Fulton, los argumentos en el Congreso a favor de uno y otro prisionero también han sido radicalmente diferentes: los defensores de  Bergdahl insisten en que los militares nunca deben abandonar a un hombre suyo y que Washington está en el deber de traerlo de regreso a casa. Quienes apoyan a Gross defienden sus actividades secretas, exigen su liberación incondicional y unilateral, enérgicamente instan a incrementar los programas de cambio de régimen para provocar a Cuba y se oponen a las negociaciones. (El senador Patrick Leahy, que considera "locuras" esos programas y sugiere dialogar con los cubanos, es la excepción).

Pero Fulton admite que las similitudes son más importantes: Ambos realizaban operaciones aprobadas por y en nombre del gobierno de Estados Unidos. Ambos sabían del riesgo que corrían como agentes de Estados Unidos y ambos conocían las limitaciones que tendría el gobierno para ayudarles. Ambos aceptaron pagos especiales o subsidios por estos riesgos. Obviamente ambos llevaban a cabo actividades destinadas a socavar la legitimidad y la autoridad de sus captores.

Fulton se pregunta y se responde: “¿Por qué excluir a Gross de este solemne contrato? ¿Porque no era un empleado a tiempo completo del gobierno? ¿Porque algunos en Washington no quieren ver progresos en las relaciones con Cuba? Los cubanos son difíciles y, como a nosotros, les preocupa aparecer débiles. Pero son inteligentes, saben que los intereses de nuestros dos países pueden ser servidos por la negociación y tienen una buena reputación en materia de implementación de los acuerdos”.


Por Manuel E. Yepe



Junio 21 de 2014.

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