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martes, 10 de diciembre de 2013

Canadá reclama a la ONU su soberanía sobre el Polo Norte

Canadá reclama a la ONU su soberanía sobre el Polo Norte

Canadá presentó el viernes una solicitud a la Comisión sobre Límites de la Plataforma Continental de la ONU reclamando la soberanía de partes del Atlántico y el Ártico, incluido el Polo Norte, informa el ministro de Exteriores del país, John Baird.

La solicitud pide extender la plataforma continental del país para que incluya 1,2 millones de kilómetros cuadrados en el mar de Labrador y los Grandes Bancos. Pero no solo eso: lleva adjuntada una serie de documentos preliminares para respaldar la reclamación de una región submarina en el océano Glacial Ártico conocidas como la cresta de Lomonósov y la cresta de Mendeleev que, según el planteamiento canadiense, conectan su plataforma oceánica con el Polo Norte.
 
“Hemos solicitado a nuestros técnicos y científicos que hagan más trabajos para asegurar que la presentación de la solicitud de la plataforma continental en el Ártico incluye la reclamación del Polo Norte”, dijo Baird en una rueda de prensa.
 
Al mismo tiempo, las autoridades canadienses admiten que solo disponen de los documentos provisionales en lo relativo a la reclamación sobre el Polo Norte, ya que no se llevó a cabo la cartografía completa de la zona. “Definir los límites externos de una plataforma continental de este tamaño requiere un significativo trabajo científico”, dijo la ministra de Pesca y Océanos de Canadá, Gail Shea, para justificar la ausencia de estos datos.
 
Según la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar un país puede asegurar el control del fondo del océano más allá del límite de las 200 millas marinas de reconocimiento internacional, pero debe demostrar que se trata de una extensión de su plataforma continental. La solicitud de Canadá del Ártico, una región que podría contener una cuarta parte de los recursos energéticos no descubiertos del mundo, la enfrenta directamente con Rusia.
 
Rusia fue el primer país que intentó reclamar derechos sobre la zona, pero su petición fue rechazada por la ONU en 2001 con una recomendación de seguir investigando para obtener más pruebas. Desde entonces, los especialistas rusos se dedican a obtener más datos para poder demostrar que las crestas de Lomonósov y Mendeleev son una extensión de su plataforma continental. Dinamarca, por su parte, ha anunciado que presentará su propia solicitud de soberanía sobre el Polo Norte en 2014.
 
Russia Today

domingo, 5 de mayo de 2013

LIBRE OPINIÓN: ¡TIBURÓN RESPETA MI BANDERA!



 
Émulo de su predecesor Woodrod Wilson en 1913, Obama retoma  “ el deber moral de Estados Unidos” de dirigir a los países de América Latina en su quehacer democrático. Se arroga el derecho de “orientar” cómo esos pueblos deben escoger su destino. Hace más de 10 años, los pueblos de América Latina han iniciado un proceso de integración, sin Estados Unidos, sin la OEA y eso es lo que realmente les preocupa, además del peligro de prescindir de economías fortalecidas que le permitan paliar la crisis de inmedibles dimensiones que hace unos años golpea la economía estadounidense y europea.

Ante los avances de la vieja Europa, sobre lo que Estados Unidos considera “su patio trasero”, como dijera recientemente el jefe de la Diplomacia yanqui Jhon Kerry,  fija territorio e intenta orinarnos las caras.

Más de un siglo ha empleado Estados Unidos en tratar de aplastar la resistencia de los pueblos Latinoamericanos, estrenando todo tipo de acciones,  agresiones, manipulaciones, invasiones, desestabilizaciones, confabulaciones, conspiraciones y desprestigio de gobiernos nacionalistas que han querido tomar control de sus destinos.

Los tiempos han cambiado definitivamente. Hoy crece fortalecida el ALBA, UNASUR y ante la crisis, los pueblos vuelven los ojos a estos procesos como única solución real a la pobreza y pobreza extrema que nos golpea. Se miran en los progresos de Venezuela, de Bolivia y ven más claro el camino a la conquista de sus aspiraciones.

Entonces Obama, de origen negro, pero defensor de la política imperial, como cualquiera de los otros blancos segregacionistas de Estados Unidos, que nos ve como su patio trasero tanto con Kerry, se permite declarar que las elecciones en Venezuela no fueron transparentes, tomando claro partido con la oposición fascista. Nada ha cambiado, aunque el flamante presidente sea un negro. Los intereses de Estados Unidos son los mismos. Nos envuelve en su discurso de una Reforma migratoria para que aplaudamos las demás medidas, en un asqueroso y añejo chantaje a los pueblos de América Latina.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, respondió este sábado a las declaraciones de Barack Obama y afirmó que queda claro que "es el propio presidente de los Estados Unidos quien está detrás del financiamiento de la derecha venezolana que pretende generar caos en el país. Y no tengamos la menor duda de que así es. Nosotros los guatemaltecos  lo vivimos en carne propia en 1954, cuando la agresión reaccionaria armada y financiada por Estados Unidos derrocó el Gobierno de la Primavera de Jacobo Árbenz. En disímiles ocasiones se ha demostrado la participación del  voraz imperio en toda clase de desestabilizaciones a gobiernos populares y nacionalistas. Hay bastantes documentos desclasificados que demuestran las atrocidades que se han llevado a cabo contra nuestros hermanos países latinoamericanos.  La lista es larga y no nos da tiempo de relatarla acá, pero recordemos Bahía de Cochinos. Las intenciones estaban, pero fueron a chocar contra la dignidad y valor de una pequeña Isla del Caribe y el carisma de un movimiento liderado por la estatura de Fidel Castro.

Hoy, después de la muerte del líder venezolano Hugo Chávez, se afilan los dientes contra Venezuela.

Es el momento de que los pueblos de América Latina nos formemos en fila apretada, como decía Martí, y no permitamos que pase el gigante de las siete leguas.

El Tacuazín Rebelde
Guatemala, 5 de Mayo 2013

Petroperú, Repsol y la ideología transnacional

 
Petroperú, Repsol y la ideología transnacional

 
Empresarios, políticos y periodistas de derecha siguen reaccionando airadamente contra la intención del gobierno de Ollanta Humala de adquirir para el estado peruano las acciones de Repsol en La Pampilla, la red de grifos y la planta envasadora de gas licuado. Ojalá que sus razones falaces y contradictorias, acompañadas de improperios, no le hagan retroceder al presidente. 
 
Los «cuasi-argumentos» de la derechaDicen que La Pampilla no es un negocio rentable, con lo cual también están diciendo que las inversiones que han hecho las AFP en esta refinería --tienen entre el 20% y 28% de las acciones— es poco menos que una malversación de los ahorros de sus afiliados.

«Este viraje tiene el nombre de La Gran Transformación», dicen los más profanos entre los que se encuentra el presidente de la Confiep. «Ollanta Humala quiere imponerle al país un programa por el cual los peruanos no votaron como la compra de los activos de Repsol por parte de PetroPerú», dice un congresista aprista. Pero seguro que este mismo congresista votó en 2006 por la Ley 28840 de fortalecimiento y modernización de PetroPerú. De acuerdo con esta ley –que el actual gobierno demoró en reglamentarla--, PetroPerú está facultado a desarrollar «actividades de Hidrocarburos en todas las fases de la industria y comercio del petróleo, incluyendo sus derivados, petroquímica básica y otras formas de energía».

«Ni La Gran Transformación ni un presidente mutante –dijo el congresista Fujimori-- va a echar a perder todo lo avanzado con el modelo económico de la Constitución del 93». Este congresista no sabe que el crecimiento económico actual es el resultado de los altos precios de los metales y que la estabilidad macroeconómica se debe a las reformas efectuadas en los años 2001-2003.

Por último, el ministro Castilla dijo que el gobierno no pretende «retomar las políticas desechadas de La Gran Transformación». Este exviceministro de Hacienda de Alan García le ha hecho creer al presidente que manteniendo el presupuesto de los programas sociales en 0.6% del PBI, se logra un crecimiento con inclusión social. Él sabe que la compra de los activos de Repsol no afectaría para nada al modelo neoliberal.

La seguridad energética y la autodeterminación nacional El rechazo a las empresas estatales en áreas que en otros países se asumen como estratégicas, es decir, decisivas para el desarrollo y la autodeterminación nacional, es inverosímil. Casi todos los países de la región tienen empresas estatales. Por ejemplo, Chile y México, cuyos gobiernos comparten la ideología neoliberal de la derecha de nuestro país, tienen empresas estatales en el área de los Hidrocarburos: ENAP y PEMEX.

¿Por qué un grupo empresarial peruano que rechaza la existencia de PetroPerú se asoció con la empresa estatal petrolera Chilena ENAP, para comprar los grifos de Shell? De acuerdo con un amigo historiador, los intereses de gran parte de nuestras élites empresariales no coinciden necesariamente con los intereses nacionales, sino con los intereses de sus socios transnacionales. Por esta razón no entienden que comprando los activos de Repsol fortaleceríamos nuestra seguridad energética, al mismo tiempo que impediríamos que la estatal Chilena ENAP se haga de estos activos. Tienen un problema de identidad porque siempre han operado con ideas heterónomas. ¿Es acaso un tema ideológico afirmar que un país que no controla su energía no controla su futuro? Si PetroPerú compra los activos de Repsol con participación privada –como dice el presidente—nuestros empresarios deberían asegurarse que sea con ellos, es decir, con el capital privado nacional.

El Estado regulador del mercado y promotor del desarrolloLa adquisición de los grifos de Repsol también permitiría la regulación de los precios de los combustibles. Estos son más caros en Perú que en Estados Unidos. Lo que es peor, los precios se forman tomando en cuenta la paridad de importación del petróleo, bajo el supuesto que importamos el 100% del petróleo. La seguridad energética no solo implica resguardar el abastecimiento de los combustibles, sino también que sus precios no sean de monopolio o de oligopolio, y que los combustibles que se venden no contaminen el medio ambiente.

Los mercados no se auto-rregulan. En ellos operan grupos de poder, generando externalidades negativas como la pobreza, el Desempleo y el subempleo, la distribución desigual del ingreso, la degradación ecológica y los abusos de poder de dominio. Estos son problemas de interés público que deben ser enfrentados por el Estado. Pero por un Estado que «debe dejar de ser propiedad de unos pocos y pasar a servir a todos los peruanos»; por un Estado regulador y promotor del desarrollo.

A modo de conclusiónEs cierto que la estructura de poder que tiene el Estado es una amenaza potencial de despotismo. Por eso el Estado regulador y promotor del desarrollo debe ser controlado democráticamente por una sociedad civil activa, debe rendir cuentas, y su intervención en la economía y sociedad debe ser eficiente, incorruptible y transparente. Y, para que ese Estado sea posible en nuestro país, los recursos naturales deben estar al servicio del interés nacional, en especial los recursos energéticos. La autonomía nacional en las decisiones del gobierno y el fortalecimiento de la democracia, presuponen el abandono de la «heteronomía» ancestral que ha impedido desarrollarnos autónomamente.  


Félix Jiménez
Félix Jiménez

Tomado de  http://www.diariolaprimeraperu.com

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