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viernes, 8 de junio de 2012

La ONU, “una hoja de parra para EE. UU.”

La historia contemporánea muestra que para EE.UU. la autorización del Consejo de la Seguridad de la ONU no es algo imprescindible.

En una de sus últimas declaraciones, la embajadora de EE. UU. ante la ONU, Susan Rice, expresó que si en Siria no progresa más rápido, el frágil plan de paz de Kofi Annan y de no aumentarse la presión sobre Damasco por parte del Consejo de Seguridad, Washington estaría dispuesto a eludir una vez más a las Naciones Unidas y tomar la iniciativa. Lo que EE. UU.  entiende bajo la palabra “iniciativa” en el contexto actual  se entiende bien claro si recuerda la historia de las relaciones entre EE. UU. y la ONU.  

La ONU es el único foro diplomático donde cada país debería guiarse por las mismas reglas. Washington es uno de los miembros fundadores de la entidad y el mayor contribuyente financiero, que ratificó y firmó en 1945 el tratado de la ONU, el cual prohíbe ataques no provocados o intervenciones militares en naciones soberanas, a no ser que lo autorice su Consejo de Seguridad.

Los expertos coinciden en que Estados Unidos perjudicó de manera sistemática la confianza y la credibilidad del organismo, evitando la legislación internacional por interés geopolítico.

A la Casa Blanca y a sus aliados no les hizo falta la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU para lanzar un ataque aéreo de 78 días contra la antigua Yugoslavia en 1999. La operación se calificaba oficialmente como una intervención humanitaria, pero como no obtuvo la aprobación de la ONU, muchos expertos la califican como una agresión militar. 

La situación se repitió en 2003, cuando Estados Unidos volvió a ignorar el derecho internacional después de que el Consejo de Seguridad se negara a apoyar el ataque militar contra Irak. El entonces secretario general de la ONU, Kofi Annan, reprobó la intervención, que no estaba en conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y desde el punto de vista de la ONU era ilegal.

“Creo que Estados Unidos lo ha estado utilizando como una hoja de parra, para obtener la aprobación multilateral de las políticas que desea aplicar. Pero si la ONU no está de acuerdo con Washington, como en el caso de Irak o Kosovo, EE. UU. la ignora sin más”, afirma el director del Centro para la Paz y la Libertad en el Instituto Independiente en California, Ivan Eland.

Es precisamente este unilateralismo a la hora de mantener la paz y la seguridad global lo que debilita cada vez más el diálogo dejando que la diplomacia se retraiga antes el avance de las armas.

Russia Today

domingo, 3 de junio de 2012

El presidente de Siria declara que el país está en el umbral de una guerra impuesta desde el exterior

El presidente de Siria,  Bashar Asad, al intervenir este domingo en el parlamento, declaró que el país está en el umbral de una guerra real impuesta por las fuerzas exteriores, comunicaron medios noticiosos.

Asad anunció que Siria sigue abierta para sostener un diálogo político con todas las fuerzas que estén en contra de la intromisión extranjera y contra el terrorismo. Al constar que aumenta la actividad terrorista en el país, dijo: “El terrorismo no tiene justificación, tampoco merecen connivencia las fuerzas que lo apoyan.  Lucharemos firmemente contra el terrorismo”.

Asad  negó que la masacre en Hula, donde murieron más de cien civiles el 25 y el 26 de mayo pasado, fuese obra de las tropas gubernamentales y responsabilizó de ese crimen a los islamistas radicales.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en su reunión extraordinaria del 27 de mayo condenó la matanza de los civiles en Siria. Presidentes de varios países anunciaron que no excluyen la realización de una operación militar en Siria.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia por su parte declaró que unos Estados empiezan a utilizar lo ocurrido en Hula como pretexto para lanzar una operación militar contra Siria e intentan presionar sobre el Consejo de Seguridad de la ONU para conseguir la aprobación de se plan.

El enviado especial de Naciones Unidas y la Liga Árabe, Kofi Annan,  a su vez advirtió la víspera que el conflicto civil en Siria puede transformarse en una “guerra total”.

Desde hace más de un año Siria es escenario de violentos enfrentamientos entre las fuerzas leales al presidente Asad y la oposición. Las víctimas mortales de ese conflicto ya exceden 9.000, según la ONU. Las autoridades dicen que más de 2,5 mil militares y policías perecieron al luchar contra los grupos armados ilegales.

A mediados de abril pasado, a Siria arribó el primer grupo de observadores de la ONU que realizan el monitoreo del cese del fuego proclamado en el marco del plan de arreglo propuesto por Kofi Annan.

A pesar de que en el país rige el armisticio, la oposición y las autoridades denuncian con regularidad nuevos enfrentamientos armados que ocasionan víctimas humanas.

Occidente y unos Estados árabes insisten en la destitución del  presidente de Siria, Bashar Asad, acusando a las autoridades sirias de cometer actos de violencia. La parte siria refuta esas acusaciones. Afirma que en el país actúan los terroristas y rebeldes apoyados por unas fuerzas exteriores.
 
Ria Novosti

sábado, 7 de abril de 2012

Plan de Kofi Annan para Siria, ¿Misión imposible?


Bashar Al Asad y Annan


Tras la resolución de la Liga Árabe la semana pasada, en que se desentendía de la cuestión siria tras la escandalosa utilización de la institución por parte de los países títeres de los intereses geoestratégicos de unos pocos, toda la responsabilidad ha sido traspasada al Consejo de Seguridad de la ONU, y la figura de Kofi Annan ha sido reforzada como enviado especial de las Naciones Unidas para tratar de reconducir el conflicto sirio a una paz negociada.

El plan de paz exige a todas las partes el inmediato fin de la violencia y de las violaciones de los derechos humanos, así como asegurar el acceso de personal humanitario al país, el inicio de un diálogo político y facilitar la transición política siria hacia la democracia.

El proyecto, que ha sido aceptado de forma oficiosa por todos los miembros del Consejo de Seguridad, consta de seis puntos y pretende, como primero de sus objetivos, conseguir el cese de las hostilidades bajo supervisión del organismo multilateral, como paso previo a la iniciación de un diálogo nacional.

El Gobierno sirio aceptó el plan y se comprometió a replegar el ejército de las zonas de conflicto para el día 10 de abril, para que el plan pueda ser implementado y pueda pasarse a una segunda fase de diálogo entre las partes.

Ésta debería ser considerada una gran noticia y celebrada por la comunidad internacional, puesto que el plan está en la línea de los principios de Derecho Internacional por lo que respecta a la resolución de conflictos y la Carta de las Naciones Unidas.

Sin embargo, el Derecho Internacional está de capa caída en los últimos tiempos y no tardaron en aparecer negros nubarrones que no auguran un gran recorrido al plan de Annan.

En primer lugar, los medios occidentales y Al Jazeera se apresuraron a manipular los términos del acuerdo, informando de que el régimen de Damasco “se compromete a detener la represión de su pueblo” ante las Naciones Unidas.

No olvidemos que la práctica totalidad de sendas opiniones públicas occidental y árabe siguen a día de hoy y tras un año de conflicto creyendo que “Bashar al Assad ha asesinado a más de diez mil manifestantes demócratas desarmados” e ignoran que grupos de mercenarios salafistas financiados por Qatar, Arabia Saudita y Occidente se han unido a los rebeldes y siembran el terror entre la población desde los inicios de la revuelta. Un claro ejemplo de que una mentira cien veces repetida se convierte en una verdad.

Por otra parte, solo horas después de la aceptación del plan por Damasco, el ministro de Exteriores francés, Alain Juppé, manifestó que era muy pesimista al respecto, dando así a entender el poco compromiso de su gobierno con la búsqueda de la paz en Siria.

Para agravar la situación, el grupo de los antiguos “amigos de Siria”, ahora rebautizados como “amigos del pueblo sirio” en una nueva artimaña de marketing político occidental, se reunieron el día 1 de Abril en Estambul, y trataron de desviar la atención del plan de la ONU, que fue ninguneado.

Cabe también destacar que durante el debate, se pidió el aumento de la financiación de los grupos armados que operan en Siria. Otro ejemplo más de torpeza diplomática de éste arrogante país del Golfo, y que hace evidente la voluntad de perpetuar el conflicto y la destrucción del país por parte de éstos “amigos del pueblo sirio”.
A día de hoy, el “Consejo Nacional Sirio” y su grupo armado, el “Ejército Libre Sirio” no se han pronunciado claramente sobre el plan de las Naciones Unidas que lidera Annan, lo que hace suponer el poco interés en el cese de las hostilidades que tienen todas las potencias con intereses geoestratégicos en la región, que son las que realmente tutelan y marcan el paso de éste consejo artificial.

Mucho nos tememos que esta nueva iniciativa de ONU sea una simple cortina de humo y un nuevo ejemplo de la doble moral de algunos países, que utilizan la más alta institución internacional para conseguir sus propios objetivos sin ningún tipo de escrúpulo.

Nagham Salman es jefa de proyectos europeos de investigación y analista política especialista en asuntos de Oriente Medio

Artículo completo en: http://actualidad.rt.com/mas/blogs/nagham_salman/blog_38426.html?rc=1

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