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lunes, 14 de octubre de 2013

¿Quién hundió el “Anti-Titanic” en Lampedusa?



Si no fuera porque el número de los refugiados fallecidos en la costa italiana ha superado el techo de la “normalidad” que ronda sobre 60-70 personas, la tragedia de los tripulantes de esta patera hubiera pasado desapercibida. Hace dos años 61 refugiados –incluidos varios niños-, naufragaron en este mismo lugar al quedarse sin alimentos y combustible, mientras un portaaviones de la OTAN les miraba sin pestañear.

Sin nombre, ni historias de amor o de intriga, ninguna canción eternizará su viaje a la muerte, ni nadie hará una película de esos hombres y mujeres valientes capaces de arriesgar su vida no solo para cumplir su sueño, sino para ayudar a su familia y empujar de paso el carro de la civilización humana.

“Deshumanizar al otro” es una estrategia política que legitima el trato que se le da; el mismo que han recibido decenas de miles de asesinados bajo los bombardeos en Irak, en Afganistán o en Pakistán: mientras ellos carecen de identidad, nos enseñan en la tele la foto de la boda y de la esposa embarazada de aquel soldado de ocupación muerto a manos de un nativo “bárbaro y despiadado”.

¡Cómo esos cuerpos en el mar han puesto a prueba, una vez más, nuestra capacidad de no sentir vergüenza de votar a individuos que aprueban leyes antinaturales como la de castigar a quien ayuda al prójimo! Aún así, varios pescadores italianos siguiendo su instinto salvaron la vida de decenas de aquellas personas desesperadas, escupiendo a la cara de demonios disfrazados que hemos colocado en los sofás de los palacios.

Vidas no contadas

Entre las historias de vida de miles de personas, campeones olímpicos sin medallas que saltan las vallas de púas más altas con manos ensangrentadas, que se lanzan a los mares indomables huyendo de guerras, hambrunas, persecuciones políticas, étnicas, religiosas, de género, víctimas de políticas de sus gobiernos o del pulso de las grandes potencias mundiales por expolio de sus inmensos recursos naturales, podemos conocer las siguientes:

-Fátima, mujer somalí de 26 años que viajaba junto con su hijo Ahmed de 5 años. Su país, ubicado sobre un lago de petróleo no explotado, ha sido declarado por Occidente  como “Estado fallido” – contraseña del “país poseedor de recursos naturales o ruta de su tránsito, ya apto para ser dominado”-, desfallece de hambre sobre inmensas reservas de uranio, oro, petróleo, gas, bauxita y cobre. El escándalo fabricado sobre los “piratas” de pocamonta en 2009, -si bien estaba al servicio de militarizar el Cuerno de África y el Golfo de Adén, uno de los corredores más estratégicos del planeta que conecta el Golfo Pérsico, el Mar rojo y el Canal de Suez y por donde pasa el 30% del petróleo del mundo-, revelaba además que el pescado y el marisco de sus caladeros –lo poco sustento que les quedaba-, acababan en las mesas de los hoteles españoles y franceses, y que los verdaderos “bandidos del mar” de guantes y tez blancos, de paso vertían toneladas de desechos tóxicos en sus costas.

- Ahmed, niño de ojos grandes de 10 años, otra víctima, era huérfano al igual que varios millones de pequeños somalíes. No quería convertirse en uno de los 500.000 niños que viven en las calles del país, o verse obligado a trabajar jornadas interminables a cambio de un plato de comida, con palizas y abusos sexuales de postre, o convertirse en soldado o esclavo en el “mercado libre” del capitalismo global que ofrece “niño a la carta” a las empresas de todo tipo. Ahmed, que al embarcarse pensó que se había librado de tal destino, se encuentra ahora en el fondo del mar.

De Etiopia y Libia

- Abeba, mujer de la tierra del café, Etiopía, había conseguido junto con otras activistas que la Constitución prohibiera la ablación. Todo un logro. Para la luchadora de las batallas imposibles era más difícil, sin embargo, derrotar el sistema económico, político y social capitalista que bendice una violencia patriarcal estructurada. Su espalda, destrozada por llevar cargas pesadas durante horas de camino, ya no aguantaba. Se echó a esta aventura llevando consigo a su sobrina Hakima, de 7 años, una de los cuatro millones de niños huérfanos etíopes. El sueño de Abeba era salvarle de la desnutrición severa que mata a miles de pequeños en este país, que un día de 1974 se declaró socialista tras derrocar al dictador zombie Haile Selassie, gobernante de una población literalmente moribunda, enferma y analfabeta. El Gobierno militar de Haile Mariam, con el apoyo de la Unión Soviética y Cuba realizó reforma agraria, declaró universal y gratuitas la educación y la sanidad, y miró por los derechos de la mujer y de las minorías étnicas. Sus recursos como el oro, gas natural, tantalio, y mármol, por fin iban a servir al rescate de sus propietarios. Los errores del Gobierno, las terribles sequías de los años 80 que mataron a cientos de miles de personas, junto con las provocaciones de EEUU desde Eritrea que armaba a los rebeldes (quienes destinaban las ayudas internacionales contra el hambre a la compra de armas) ralentizaron este avance hasta ser paralizado con la caída de la URSS. Una situación parecida a la de Afganistán, país del que han huido unas 6 millones de personas en las últimos tres décadas.

Al final el Mar “rojo” no hizo gala de su nombre y Washington consiguió apoderarse del control del país y su privilegiada ubicación. Hoy, a pesar de ser una economía en bancarrota, y con medio millón de niños en riesgo inminente de morir, el Gobierno gasta 100 millones de dólares en la compra de 200 tanques a Ucrania.

- Ebrahim fue un arquitecto libio que dejó a su esposa y los dos hijos, y siguió la ruta del transporte que lleva los recursos de su tierra y se dirigió a Italia. Pensaba hacerse con un sitio allí y luego solicitar la reagrupación familiar. La situación tras el asesinato de Gadafi es caótica y deja en nada la promesa de la OTAN de democratizar el país. Es la misma Alianza militar que descargó toneladas de bombas sobre la población civil, sepultando miles de vidas y destruyendo las infraestructuras, para luego reconstruirlas con el dinero de las propias damnificadas (Libia: un negocio de guerra redondo). Se equivocó Ibrahim si pensó que los gobiernos occidentales beneficiarios de aquella infame agresión, a cambio, atenderían a los ciudadanos libios en Europa. ¡Había 65.000 millones de dólares líquidos libios en los bancos italianos! Por su parte, la Fiscalía de París investiga la posible financiación de la campaña electoral de Sarkozy en 2007 por parte de Gadafi. Los juegos sucios alcanzan puntos insospechados: Sarkozy luego pactó con los rebeldes del Consejo Nacional de Transición el derrocar al Coronel a cambio de que las empresas galas obtuvieran el 35% de las participaciones en el negocio de fuel. Hoy, el desgobierno, una cruenta lucha entre grupos armados por hacerse con el control de lo que es la mayor reserva petrolífera de África (la doble que las de EEUU), y una huelga intermitente de los trabajadores del petróleo han paralizado la economía. El colapso del Estado libio y la baja productividad de su industria petrolífera son parte de los motivos que impiden a los europeos apuntarse a la guerra de EEUU contra Siria.

Política de empobrecimiento

Condenar a los países ricos al subdesarrollo es una estrategia política que se ejecuta con la complicidad de las oligarquías y regímenes locales neopatrimonialistas ligados a negocios de todo tipo. Es la esencia de las recetas cocinadas por las instituciones financieras que obligan a los Estados a realizar reajustes estructurales y privatizar sus recursos naturales (¡como bosques de Tanzania!), con el fin de facilitar inversiones extranjeras. Una parte de la liquidez de los bancos occidentales ( Banco de Crédito y Comercio Internacional, por ejemplo) proviene del contrabando de piedras preciosas, tráfico de drogas y de armas de un África que mueve dinero dentro y fuera pero no deja nada para su desarrollo.

En nuestro cayuco imaginario también estaban gente de Malí, país invadido por la OTAN , tierra de petróleo, oro y uranio, donde la esperanza de vida es sólo de 37 años, o de Nigeria, el séptimo productor mundial del petróleo…

Es la misma historia de los iraquíes: atacados y masacrados por EEUU y sus aliados, unos 5 millones de los habitantes de la antigua babilonia, se han refugiado en los países vecinos, donde empiezan otras guerras (la de Siria) y deben volver a recoger sus bártulos huyendo hacia ninguna parte.

En 2012 se contabilizaron unos 230 millones de inmigrantes.

Ninguna vigilancia aérea y marítima, ni siquiera hundir las pateras en el mar a cañonazos, como proponía el ultraderechista italiano Umberto Bossi , podrá detener a millones de seres humanos a que huyan a de su tierra.

Ya no funciona relacionar la inmigración con la delincuencia: ¡que miren los juzgados en España! Tampoco es tarde que los ciudadanos corrijan su mirada hacia los refugiados e inmigrantes cuando tienen hijos que con dos títulos universitarios, viven en un piso patera en Londres o Berlín, y limpian los WC. Aun así, España desde el 2013 ha deportado a 6.056 inmigrantes, y seguía deteniendo al desgraciado transportista de una patera o de un camión, quizás para desviar la atención a los verdaderos causantes del tráfico de seres humanos o quizás para que nadie ponga en entredicho su idea brillante de pagar a los gobiernos, como al senegalés, para que admitan la repatriación de los refugiados detenidos, pisando las leyes internacionales. No nos dicen que las autoridades corruptas de éste mismo país conceden licencias especiales de pescar a empresas extranjeras, elevan las tasas de estos permisos para los nativos, forzándoles a lanzarse al mar para llegar a España.

De África se están llevando el oro, el coltán, el hidrocarburo y otros recursos, y a cambio se les envía aviones cargados de armas y muchos misioneros para que les invite a paciencia y vivir el sueño de tener una vida mejor en el “otro mundo”.


Nazanín Armanian

 

Ojos para la Paz

 



martes, 8 de octubre de 2013

LAMPEDUSA, LA BARCAZA PROCEDÍA DE LIBIA




La nueva tragedia ocurrida en aguas próximas a la isla italiana de Lampedusa, con el naufragio de una barcaza procedente de Libia, en la que los muertos se cuentan por centenares, abre todos los foros y desata comentarios que a nosotros, en muchos casos, se nos antojan desinformados, desvergonzados e incluso abominables. “Hay que dar soluciones a África”, “no estamos haciendo todo lo que debiéramos por África”, “no escarmentamos, y reincidimos” (comentario este último del Sr. Morenés, Ministro de Defensa de España, vinculado a dos empresas de armamento).

Nadie se plantea lo que occidente está haciendo en África, porque el silencio forma parte de los planes. Ignoran también que la U.E. exigió a los países del Tratado la modificación de sus códigos penales de modo que si antes era delito la omisión de un deber de socorro, ahora el delito es socorrer, sobre todo si es en alta mar, porque se considera inmigración clandestina, que incluso se persigue extraterritorialmente.

El próximo 20 de octubre se cumplirán dos años del asesinato del Coronel Gadafi, a manos de mercenarios de la OTAN. (Y perdonen que me repita, lo voy a hacer anualmente) El hombre que había promovido una revolución modélica en Libia, en donde no solo no existía el desempleo sino que además encontraban trabajo dos millones y medio de inmigrantes extranjeros; que repartía entre su pueblo las rentas que el petroleo generaba; que implantó la medicina universal y gratuita; que instituyó el derecho constitucional a la vivienda; que creó universidades y dio becas (de 1.600 €/mes) a los estudiantes libios; que había sido felicitado por la ONU un mes antes de producirse la invasión por haber llevado a Libia a la escala más alta del índice de desarrollo humano de toda África, fue brutalmente torturado, linchado y asesinado.

El gobierno de Libia -un país sin deuda externa- había tenído también una brillante idea, que contaba con grandes posibilidades de prosperar: la implantación del dínar de oro en toda África, para dar independencia económica al continente. Esta idea fue apoyada por el entonces Director General del F.M.I., Dominique Strauss-Kanh, que consideraba que el dólar estaba hundido y no podía continuar siendo moneda de cambio internacional (ya sabemos lo que le sucedió), pero despertó las iras de Francia, que controla la economía de los 14 países francófonos. Y de los EE.UU. 

Libia fue bombardeada indiscriminadamente, ante el cómplice silencio mediático. El que fuera director del hopital de Sirte contó a una comisión de Ojos para la paz -entre la que me encontraba- que la OTAN bombardeaba esa ciudad día y noche, implacablemente, insistentemente, entre la desesperación de la gente, que no podía ni enterrar a sus muertos. No se libró de los bombardeos el hospital, después de que los mercenarios de la OTAN llegaran por tierra y entraran a saco asesinando a todos los enfermos y a todos los médicos (salvo a la persona que vivió para contarnóslo, por eso estaba perseguido). Hospitales, barrios, aldeas, barcos, rebaños, centrales eléctricas, conducciones de agua, universidades, colegios...Todo fue arrasado por la OTAN, mientras los libios eran asesinados, torturados, secuestrados, encarcelados...privados de todo derecho.

A fechas de hoy, Libia ha desaparecido como estado, y los invasores han iniciado los movimientos para dividirla en tres trozos: Tripolitania, Fezzan y Cirenaica. EE.UU., que asaltó los bancos libios, embolsándose 200.000.000.000 $, mas un buen número de toneladas de oro (porque Libia sí respaldaba su dinar con oro), está beneficiándose también del petróleo libio, que se reparte con Francia y Reino Unido, principalmente. A España, es decir a un grupo de empresas supuestamente españolas, les dieron como premio por participar en la destrucción de Libia las obras del AVE La Meca-Medina. 

Egipto ha tenido que enfrentarse al retorno de 1.500.000 emigrantes que trabajaban en Libia. Una convulsión. 

No queda todo ahí. EE.UU. se ha instalado en Libia con el AFRICOM, después de imponer un gobierno títere de doble nacionalidad, libia y estadounidense, y llenar el país de bandas armadas (Qué montaje el del “secuestro legal”, dicen ellos, del libio Abu Anas al Libi, acusado de pertenecer a Al Qaeda). Las potencias coloniales han iniciado el nuevo reparto de África. Desde Libia han saltado a la República Centroafricana y a Mali. Ya estaban en Somalia (con el pretexto de los piratas), en Sudán, en Kenia, en Costa de Marfil, en Níger...(e insisten en Egipto y en Túnez), dispuestas a saquear los recursos de los países africanos que no pudieron llevarse en otras fechas, saqueo que pasa previamente por la desestabilización y la guerra.

España se ha sumado a todo ello a través del Programa Masar ("Programa de acompañamiento a los procesos de gobernanza democrática en el Mundo árabe”), de la AECID (no leen mal, es la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo), que desarrolla los conflictos que financian algunas instituciones norteamericanas, como la famosa USAID -que, además de las “primaveras” y “revoluciones de colores”, tiene en nómina a Al Qaeda, operando en Siria-, el Club de Madrid Foundation Inc., una entidad financiada por el Departamento de Estado de Estados Unidos, el Banco Mundial, o el Rockefeller Brothers Fund. No se puede prostituir más a una agencia que se creó para la cooperación.

Solo en los primeros seis meses del año, España ha recibido 2.500 solicitudes de asilo político de malienses y sirios (de Libia no se dan datos, no existe)

Los medios de comunicación, convertidos en medios de propaganda, continúan guardando silencio sobre lo que han hecho con Libia y encubriendo las mentiras que se difundende sobre África (al igual que sobre Siria). 

Será por eso probablemente por lo que mucha gente se extraña todavía de que los africanos en su huida vengan a morir al mar Mediterráneo.

Purificación González de la Blanca
Ojos para la Paz

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