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lunes, 29 de diciembre de 2014

4 grandes diferencias entre los vuelos #QZ8501 de AirAsia y el #MH370

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Hasta ahora, la historia del vuelo QZ8501 de AirAsia suena bastante similar a la del vuelo MH370 de Malaysia Airlines 

Un avión malasio se desvanece en aguas de un océano del sudeste asiático. No hay llamadas de auxilio ni restos, nada más que agua y preguntas.

Hasta ahora, la historia del vuelo QZ8501 de AirAsia suena bastante similar a la del vuelo MH370 de Malaysia Airlines, el cual sigue perdido casi 10 meses después de que desapareció del radar durante su trayecto de Kuala Lumpur, Malasia, y Beijing, China.

Pero no es así, según analistas.

Te presentamos cuatro aspectos en los que los dos incidentes parecen diferir:

lunes, 6 de enero de 2014

La desigualdad corroe el proyecto europeo

“La Unión Europea resultó ser una trampa para la Europa sureña y oriental. En lugar del gran mercado común y la política de estimulación del consumo, se están apretando el cinturón en nombre de la estabilidad financiera”, sostiene Vasili Koltashov, especialista del Instituto de la Globalización y Movimientos Sociales, citado por el periódico ruso ‘Vzgliad’.
La Unión Europea resultó ser una trampa para la Europa sureña y oriental. En lugar del gran mercado común y la política de estimulación del consumo, se están apretando el cinturón en nombre de la estabilidad financiera”, sostiene Vasili Koltashov, especialista del Instituto de la Globalización y Movimientos Sociales, citado por el periódico ruso ‘Vzgliad’.
La crisis y las políticas económicas dominantes erosionan la cohesión social, disparan los niveles de pobreza y ensanchan la brecha entre ricos y pobres


Seis años largos después del arranque de la Gran Recesión, el número de británicos que se ven obligados a acudir a instituciones benéficas para comer se ha multiplicado por 20, según un informe reciente de Trussell Trust. Italia reconoció la semana pasada a través de su Gobierno que los niveles de pobreza han subido a máximos desde 1997. El número de españoles atendidos en los servicios de acogida de Cáritas ha pasado de 370.000 a 1,3 millones en lo que va de crisis. A Grecia han vuelto enfermedades como la malaria y la peste.
La pobreza es una abstracción, menos para quienes la padecen: los síntomas de empobrecimiento colectivo y de creciente desigualdad están por todas partes. Desde la Gran Depresión hasta la década de los setenta, Occidente se volvió cada vez menos desigual gracias a lo que los economistas llaman políticas contracíclicas; a partir de ahí todo eso empezó a arrojarse por la borda. La crisis actual no ha hecho sino agudizar las desigualdades en Europa.
Los datos que ofrecen Eurostat, la Comisión Europea, la OCDE, el Banco Mundial y los informes del Luxembourg Income Studies son rotundos. Los índices de desigualdad crecieron durante los ochenta y se redujeron en los noventa, en general, en los países avanzados —aunque en España fue justo al revés—, para volver a agrandarse en los años previos a la crisis. Europa era en 2007 más desigual que en 1970. Una vez iniciada la Gran Recesión, la brecha entre ricos y pobres siguió creciendo levemente hasta 2010, y cogió velocidad con el estallido de la crisis de deuda —aunque ahí los datos aún tienen que confirmar con todas las de la ley los ya numerosos indicios—, que llevó al continente a activar duras políticas de austeridad.
Entre los países más desiguales del continente figuran los bálticos, los latinos —España ocupa el segundo lugar y es también el segundo país que más ha incrementado la desigualdad entre los Veintiocho— y los de Europa del Este, junto con los anglosajones, Reino Unido e Irlanda. Los menos desiguales son los centroeuropeos, que en algunos casos, como los de Alemania y Holanda, han aprovechado la crisis para reducir el abanico entre ricos y pobres.
El alud de cifras de fuentes diversas es abrumador, y a veces contradictorio. Pero pueden espigarse algunos números que subrayan esa tendencia indiscutible hacia la mayor desigualdad. El 20% de los europeos más ricos gana cinco veces más que el 20% más pobre —un indicador que crece muy levemente en la eurozona— si bien en países como Grecia y España esa cifra es de hasta siete veces más, según Eurostat. En España, en particular, los datos de desigualdad crecen a toda velocidad, a un ritmo muy superior a la media. Y, al igual que en los países anglosajones, la cicatriz es especialmente visible en el 1% más rico: en 1976, el presidente de la tercera entidad bancaria española ganaba ocho veces más que el empleado medio; hoy gana 44 veces más.
El ritmo es asfixiante, aunque las magnitudes aún están lejos de las de EE UU: el primer ejecutivo de General Motors se llevaba a casa unas 66 veces el sueldo de un empleado medio; hoy, el presidente de Wal-Mart gana un salario unas 900 veces mayor. En general, la tendencia es preocupante en toda Europa, pero no caben los tenebrismos: las desigualdades son superiores en EE UU y en los países emergentes, donde la renta per cápita sube y millones de personas han salido de la pobreza, pero los más ricos son mucho más ricos que los pobres en comparación con los estándares europeos.
La media docena de fuentes consultadas para esta información coinciden en ese diagnóstico. Thomas Picketty, autor de un monumental libro sobre desigualdad —Capital en el Siglo XXI, aún no traducido al español—, asegura a este diario que la creciente desigualdad europea obedece a varias razones. En economías con bajo nulo crecimiento económico y de población, los efectos redistributivos del sistema fiscal y del Estado de Bienestar son menores. La crisis agudiza esa tendencia: reduce prestaciones, dificulta el acceso a la educación de los desfavorecidos y, en general, “avería el denominado ascensor social”. La globalización, la financiarización de las economías y la ingeniería fiscal han agudizado esa tendencia. “El problema básico de la UE es que nuestras insitituciones políticas no funcionan: activaron durísimos planes de austeridad para restaurar la credibilidad fiscal, pero nada de eso ha funcionado. Europa necesita imperiosamente más unión política, pero esta vez para acabar con la competencia fiscal, para volver a disponer de instrumentos que permitan luchar contra la desigualdad”, apunta.
La desigualdad es corrosiva; el historiador Tony Judt, ya fallecido, aseguraba que corrompe a las sociedades desde dentro. La Comisión Europea ha empezado a activarse ante un problema que se adivina más y más importante, pero con los mecanismos habituales: promete poner en marcha un indicador de desigualdad y, a falta de políticas —y dinero fresco—, ha apretado el botón de alerta: “Europa encarda una era de desigualdad creciente; la crisis ha golpeado particularmente a los más débiles, a las generaciones más jóvenes y a las ciudades y regiones más pobres. En los dos últimos año s hay más de siete millones de personas adicionales en riesgo de pobreza. Hay que moverse para salvaguardar el modelo social europeo”, explica el comisario Laszlo Andor.
Porque eso es lo que está en juego: las tendencias actuales corroen el contrato social europeo y puede que eso acabe desencadenando problemas sociales. Pese a que la crisis invita a ser prudente, ya ha habido acciones más o menos violentas (Grecia, Portugal, el movimiento 15-M) que se han movilizado contra ese incremento de la brecha entre ricos y pobres, pese a que esos brotes son aún insuficientes para concentrar el suficiente capital político. Y aun así, la sensación de que la alternancia política es meramente decorativa, la impresión cada vez más generalizada de que nada cambia en Bruselas, en Fráncfort o en Berlín, los verdaderos centros de decisión europeos, puede provocar que toda esa presión derivada del incremento de las desigualdades es evacúe hacia los populismos, según temen fuentes europeas. “Los extremismos, además, buscan chivos expiatorios —la inmigración, la corrupción, el descrédito de las instituciones— y desvían el punto de mira del que debería ser el auténtico objetivo: reformas fiscales audaces y cooperación fiscal internacional para taponar los agujeros negros del sistema financiero”, apunta una fuente europea.
Charles Wyplosz, del Graduate Institute, añade que la Gran Recesión “no ha dejado de elevar el grado de desigualdad, y no va a dejar de hacerlo: ¿Quiénes han perdido su empleo, y quiénes van a seguir perdiéndolo? Para suavizar eso se inventaron las políticas contracícilicas: para acortar recesiones y aliviar el sufrimiento de los más desfavorecidos. Pero Europa insiste en que este es el precio que hay que pagar para purgar los pecados del pasado, el despilfarro fiscal y la falta de reformas. En cierto modo, los políticos que han abrazado esa narrativa tienen razón, pero en algún momento alguien tiene que darse cuenta de que todo este castigo tiene algo de inmoral y puede llevarse por delante el proyecto europeo”.
La desigualdad es uno de los aspectos más controvertidos y va y viene, una y otra vez. En el siglo XIX, Karl Marx y David Ricardo alertaron de las incógnitas que suponían altos niveles de desigualdad para el conjunto del sistema. Tras el crack de 1929 llegaron décadas de esplendor y el debate se soterró cuando los niveles de desigualdad bajaron drásticamente. En algunos lugares, algunos indicadores de desigualdad vuelven a niveles próximos a los años previos a la Gran Depresión: Estados Unidos ha tomado nota y su presidente, Barack Obama, señala la lucha contra la desigualdad como “uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo”; Nueva York ha elegido a un alcalde, Bill DeBlasio, que llevaba la desigualdad como el mascarón de proa de su campaña; los mejores economistas se enzarzan en agrias polémicas al respecto.
En Europa, cuna de Marx y Ricardo, el nivel del debate es muy inferior. Pero empieza a estar ahí. ¿Qué dicen los marxistas al respecto? Costas Lapavitsas, profesor de la Universidad de Londres, es tajante: “Las políticas de rescate han agravado la desigualdad en todos los aspectos: salarios, pensiones, desempleo, laminación del Estado del Bienestar. Queda claro que la UE no tiene ya un programa keynesiano, que proyecte poder blando a través del crecimiento y el nivel de vida: se ha convertido en un proyecto neoliberal puro, elitista, socialmente insensible, que promueve una nueva estratificación social. Dadas las pobres perspectivas de Europa, las cosas solo pueden empeorar: política y socialmente, más desigualdad sería un serio peligro para Europa a la vista de los extremismos que vienen”.
Desde la ortodoxia, un economista muy diferente a Lapavitsas, Daren Acemoglu, apunta en la misma dirección: “Lo más peligroso de la desigualdad es cuando llega a tocar la política: la democracia corre riesgos cuando hay gente con mucho dinero que puede llegar a tener un enorme poder”. El sociólogo español José María Maravall huye de tenebrismos y explica que la tendencia hacia la mayor desigualdad es inequívoca, pero en el pasado “ya pudo controlarse a través del gasto social y de las orientaciones políticas de los Gobiernos europeos en determinadas épocas, la más reciente durante los años noventa”. ¿Hay políticos en Europa dispuestos a dar un golpe de timón con políticas redistributivas, y electorados dispuestos a apoyarles?

Tomado de  http://www.totalnews.com.ar/

martes, 11 de junio de 2013

Un punto de vista diferente sobre los Medios en Cuba.

En mi país NO se tolera el periodismo intrascendente y plano, nací en 1959 y durante más de treinta años trabajé en los Medios. En Miami es difícil que sepan estas cosas, pero en la Cuba que viví y en los lugares que laboré siempre se estimuló la polémica y el debate. Claro que a muchos no les gustaba y no les gusta que se critique por radio o por los periódicos, las cosas que andan mal como consecuencia de insuficiencias, incapacidades, burocracia o corrupción administrativa. Pero desde que tengo uso y razón le puedo asegurar que durante décadas ha existido en Cuba más autocensura que censuras. Hay periodistas que no quieren buscarse problemas.
 
Esto que les cuento no se sabe en Miami y tal vez ni en la Habana. Por ejemplo: el periódico Escambray de Sancti Spíritus, un semanario de esa central provincia de Cuba realizó en el 2011 más de cien trabajos de enfoques crítico, la radio de ese propio territorio superó los 500 materiales de críticas a diferentes sectores de la sociedad mientras la televisión local trasmitía decenas de horas dedicadas a diferentes puntos de vistas bien calientes. Como estas muestras, así, funcionan los medios en los demás territorios de la Isla. Hacer crítica en Cuba es como el pan de cada día.

Le aseguro a los lectores del mundo y a los oyentes de Radio Miami que en Cuba hay trabajadores de la prensa con valentía  que asumen la labor de moldear una sociedad que si no es perfecta, es superior a otras en la atención a los seres humanos: la crítica ha sido y es una máxima en Cuba.

“La radio de la comunidad en Cuba es una muestra irrefutable de la democracia participativa, para ella no hay temas prohibidos, se habla de todo con el lenguaje de todos, muestra de como los medios se ponen en manos del pueblo para el beneficio común. Todos los que laboran en este tipo de emisora se convierten sin percatarse en voceros de la comunidad, diariamente llegan anécdotas, relatos y noticias de diferente intensidad.

El movimiento de corresponsales que se crea alrededor de la emisora de la comunidad, completa un verdadero sistema de información, que al organizarse bien se convierte en la vida para los contenidos siempre diversos y constantes que necesita una emisora de radio. La noticia nace en voz de sus protagonistas, con la gente de barrio, la fábrica, la escuela, al ser portadores de historias fabulosas del que hacer cotidiano.

En las emisoras municipales de mi país existen espacios de debate, de tipo mesa redonda, y comparecencias donde se habla lo mismo con un delegado del Gobierno de base, con un Presidente de la Asamblea Municipal (alcalde) o cuanto funcionario implicado con el tema se discuta.

Le cuento todo esto porque en este mundo tan dominado por la información de las grandes cadenas de prensa, la imagen que existe de los medios cubanos es que son oficialistas, y tan estatales que no hacen otra cosa que propaganda política y que somos incapaces de disentir. Muy alejada de esa mentira, la verdad es que los medios en Cuba están en manos de la gente, y se usan sobre todo para educar y preservar la salud de la comunidad. Por esos nuestra radio es comunitaria, participativa y Ciudadana.

En nuestro último libro publicado aquí en Estados Unidos bajo el titulo: La Radio, luz en le tierra decimos unas cuantas cosas que pueden ser polémicas, pero las viví y debo contarlas: Por ejemplo en Cuba: Los Ministerios de Salud Pública, Cultura, Educación y Medio Ambiente, utilizan mucho las radioemisoras para orientar estrategias y señalar críticamente lo que no marcha bien en la sociedad, en cuanto a hábitos y normas de salubridad. Son habituales las charlas médicas o programas sobre la higiene, espacios educativos y de orientación en los medios cubanos y en espacial los ubicados en municipios.

Las emisoras municipales siempre están asistidas por colaboradores de distintos sectores: Médicos, maestros, científicos, artistas, ingenieros, técnicos, obreros y gente común del barrio asumen diariamente los micrófonos como medio de exponer sus inquietudes, enseñanzas y criterios que posibilitan junto a otros esfuerzos moldear la sociedad.

La radio comunitaria en Cuba es la más numerosa, más de 70 pequeñas emisoras envían sus señales desde lugares bien recónditos como La voz del Toa en Baracoa, en la oriental Provincia de Guantánamo; ésta realiza una labor insustituible de facilitación social al avisar a los montañeses de los productos que se reparten en las bodegas, de los partos de mujeres y sus nuevos hijos, felicitaciones de cumpleaños, extravíos y disímiles servicios.

No se concibe una emisora comunitaria en Cuba sin servicios de facilitación social y de propaganda de bien público. Tuve la suerte de trabajar casi 20 años en una emisora comunitaria: en la Voz del Níquel, municipio de Moa, ubicado al nordeste de la Provincia de Holguín a casi 200 Km. de la capital de ese territorio. Moa es un emporio minero con más de 200 años de reserva de metales, solo comparable con las islas de “Nueva Caledonia” en el Océano Pacifico.

En Moa conocí a Pablo Velasco Mir, ya desaparecido, el “decano de los periodistas” de la zona que por esos días llegó hasta crear un periódico en la fábrica de níquel comandante Pedro Soto Alba (Semanario El Níquel) profesional de la prensa acostumbrado a criticar como se dice en Cuba a “malanga y al puesto de vianda”, Velasco, fue de los más fervientes fundadores de la Emisora; ideó a finales de 1979 una sección bajo el nombre de: “El Peatón Mirón”. Impactó este personaje incógnito, transitaba por un lugar, describía los problemas a su paso, si había un hueco o baches en la calle, si maltratos en los servicios, si no pasaba la guagua en hora, si escuchó tal o más cual comentario en una parada, si llegaba a tiempo o no la merienda a las escuelas o si se le daba el servicio adecuado al personal de los Hospitales.

Siempre desde el anonimato. Las historias se contaban desde el punto de vista de un común hombre de pueblo. La crítica que hacíamos en esos años era muy fuerte y estaba dirigida a los aparatos administrativos y las indisciplinas sociales, tal como hoy se realiza en los periódicos, en la televisión a todos los niveles.

“El Peatón Mirón” se convirtió en un Quijote: arremetía contra todo lo malo y enfrentaba a los molinos que no funcionaban.

Desde su andar cotidiano desnudaba las deficiencias sociales, y creaba muy buenas polémicas entre funcionarios y usuarios donde a la postre surgía la solución a los problemas de la comunidad gracias al adecuado uso de la palabra en la radio. El socialismo NO se concibe sin crítica y autocrítica. Nadie nos prohibió hacer crítica, ni antes ni ahora. Me consta que siempre se nos pidió que fuéramos profundos en la investigación y que existieran argumentos.
Mas adelante en el propio 1980 recuerdo que en Moa se crea un programa para la opinión, de crítica, que denominamos, “Micrófono Abierto”, muy buen espacio que logró hasta premios nacionales en los festivales de la radio en Cuba.

Desde “Antena Matinal” en Moa con el uso de la palabra se puso nombres a las calles, se le cambio el nombre a varios repartos, se recaudó material escolar y materias primas. Desde este programa y otros se enfrentaban las inundaciones del caudaloso río Sagua de Tánamo con orientaciones de la Defensa Civil a la población”. Queda muy claro y se demuestra cada día, que una emisora de la comunidad es mucho más que una señal en el aire. Su labor social es incuestionable. Cuba ha aprovechado bien este medio en función de educar y orientar la sociedad.

El producto de la radio es inmediato, raudo, anticipa provoca. Las trasmisiones de una emisora ilustran el modo de vida de una comunidad, lo estimula oportunamente o lo cuestiona. Todos los que laboramos en el medio sabemos que la radio es también imagen e imaginación.

La visión social de la radio es establecer puntos de contacto entre sus oyentes a través de un dialogo veraz, diáfano, que permita establecer un código mediador entre los segmentos de la población. Somos los cubanos los que tenemos que resolver nuestros problemas.

Cumpliéndose lo anterior la radio es capaz de interactuar en la sociedad y convertirse en un elemento que combine ejemplarmente la misión de informar con la de transformar y de crear valores espirituales.

Si en Cuba no hubiera crítica ¿Por qué dirigentes administrativos de diferentes niveles se enojan con la prensa, con Haciendo Radio y Hablando claro de Radio Rebelde, o con Talía de la TV y tratan de justificar las insuficiencias? Entonces que nadie diga que en Cuba no se hacen trabajo críticos a través de los Medios. Pienso que todavía se leen periódicos viejos en Miami. Bastaría con oír los Medios provinciales de Villaclara, de Manzanillo o el noticiero de Primera mano de Radio Angulo en Holguín.

Los periodistas cubanos de la isla y aquellos que no vivimos allá tenemos el deber de seguir siendo objetivos, oportunos en la crítica para construir y mejorar aquel proyecto social que es y debe ser de todos los cubanos. En los Medios de la Cuba de hoy aprendimos sin sensacionalismo ni los alardes tradicionales que pululan a la moda de “la libertad de prensa” por estos lares, una prensa muy cacareada de los que se creen “muy democráticos” y dueños del mundo. Como Radio Miami trasmite desde el corazón de la Alianza Martiana debo terminar diciendo: Nos inspira el periodista cubano de todos los tiempos José Martí, de raíz canaria y buen español cuando escribió: “Tiene la prensa periódica altísimas misiones, es, una explicar en la paz, y en la lucha fortalecer y aconsejar... La prensa no es aprobación bondadosa o ira insultante, es proposición, estudio, examen y consejo”.

*Carlos Rafael Diéguez, periodista cubano residente en EE.UU.

lunes, 15 de octubre de 2012

El Nobel de la Paz y el Premio Lenin de la Paz

Durante el día de hoy se ha hecho público el ganador del Premio Nobel de la Paz 2012, que como todos ya sabrán, es nada más y nada menos que el polo imperialista de la Unión Europea. No es la primera vez, ni será la última, que el escogido para los premios -o los candidatos- están envueltos en una enorme polémica. 

Los premios Nobel de la Paz son otorgados por el Comité Nobel Noruego «a la persona que ha hecho el mejor trabajo o la mayor cantidad de contribuciones para la fraternidad entre las naciones, la supresión o reducción de ejércitos así como la participación y promoción de congresos de paz en el año inmediatamente anterior». Dicho Comité está compuesto por cinco miembros escogidos por el Storting, el Parlamento Noruego.

Hagamos un repaso a sus decisiones más polémicas:

Theodore Roosvelt, entregado en 1906. Vigésimo sexto presidente de los EEUU, galardonado bajo el pretexto de mediar para finalizar la guerra Ruso-Japonesa. Poco importó que fuera profundamente machista y racista, que instigara una revuelta en Panamá con el objetivo de construir el canal (1903), que invadiera y tomara el control de la República Dominicana (1905), o que enviara tropas a Cuba (1906), además de establecer la base de Guantánamo (1903). 

Woodrow Wilson, entregado en 1919. Vigésimo octavo presidente de los EEUU, galardonado bajo el pretexto de contribuir a la fundación de la Sociedad de Naciones. Fiel partidario del intervencionismo, invadió México para hacer dimitir a Victoriano Huerta (1914), ocupó Haití militar y económicamente (1915) aprovechando una crisis social, e intervino en dos ocasiones (1916, 1924) en la República Dominicana. Además, era profundamente racista (intensificó las políticas de segregación racial) y apoyaba al Ku Klux Klan.

George Marshall, entregado en 1953. General del Ejército Americano, galardonado por el Plan Marshall. Militar que participó activamente en la sangrienta Primera Guerra Mundial, cerebro de la ofensiva de Meusse-Argonne (1918), tristemente conocida por ser la batalla con más pérdidas para los EEUU, muriendo unos 117.000 soldados americanos. Tras la Segunda Guerra Mundial -en la que participó como jefe del Estado Mayor- impulsó el plan imperialista económico conocido como Plan Marshall, para intensificar el control de Europa occidental.

Henry Kissinger, entregado en 1973. Controvertido político americano, galardonado junto al comunista Le Duc Tho (quien rechazó el premio) por el Acuerdo de París de 1973, a pesar de que poco después se rompió al continuar las hostilidades. De nuevo poco importó que fueran los EEUU quienes provocaran la guerra de Vietnam (1964-1975), y las operaciones en Camboya y Laos, que supusieron millones de vidas, enormes violaciones de los derechos humanos, ni tampoco su participación en numerosos golpes de Estado en Latinoamérica durante la década de los 70 (Chile, Argentina...) o en la Operación Condor, así como en otras maniobras imperialistas por todo el globo (Angola, Sáhara, Indonesia...)

Satō Eisaku, entregado en 1974. Primer Ministro de Japón, fue galardonado irónicamente por "su rechazo a la opción nuclear para Japón y sus esfuerzos por lograr una mayor reconciliación a nivel regional". Documentos desclasificados confirman que su postura distaba mucho del pacifismo: trató de negociar con los EEUU un ataque nuclear preventivo contra la República Popular China. 

Lech Wałęsa, entregado en 1983. Otorgado por ser un disidente anticomunista (fiel títere del imperialismo) y fundar el sindicato Solidarnosc. Posteriormente sería Presidente de Polonia, dirigiendo el empobrecimiento del país. Tras la contrarevolución, dicho sindicato despidió a 3,000 trabajadores por día de promedio, 30,000 mineros irían a la calle. Ni si quiera un antiguo bastión, la fábrica de tractores Ursus, es salvada: cerró y sus 15,000 trabajadores fueron a la calle. Solidarnosc aumentó por 6 veces el precio del carbón de uso doméstico, x5 la electricidad, x2,5 el transporte, x500% la calefacción, el agua y el gas. El ingreso medio baja un 27%. ¡Todo un Nobel de la Paz!

Tenzin Gyatso (Dalai Lama), entregado en 1989, y otorgado por su "lucha en pro a la liberación del Tíbet". Parece que prefirieron olvidarse de siglos de feudalismo lamaísta, el poder de la aristocracia de los lamas, la esclavitud, miseria, machismo, y abusos sexuales a mujeres y niños. Pagado por la CIA y firme aliado de los EEUU, es una punta de lanza que utilizaron durante años contra la RP China.

Mijaíl Gorbachov, entregado en 1990. Jefe de Estado de la URSS, le otorgaron el premio por "su liderazgo en el proceso de paz que hoy en día caracteriza a partes importantes de la comunidad internacional". O lo que es lo mismo, por ayudar a impulsar la contrarrevolución en el campo socialista y sumir a la pobreza y desesperación a millones de personas, dando vía libre al imperialismo más guerrerista.

Shirin Ebadi, entregado en 2003, galardonada por su disidencia política en Irán. Hasta sectores conservadores criticaron el premio por estar "politizado". Actualmente exiliada, se dedica a hacer conferencias y charlas en los países imperialistas pidiendo el boicot para su país.

Al Gore, entregado en 2007, galardonado por su "esfuerzos para construir y difundir un mayor conocimiento sobre el cambio climático provocado por el hombre, y para sentar las bases de las medidas que son necesarias para contrarrestar ese cambio". Ex-vicepresidente de los EEUU, se embolsa unos 100.000€ por conferencia (ganando en 7 años aproximadamente 70 millones de euros), mientras no realiza ninguna de sus "recomendaciones" en defensa del medio ambiente, llegándose a denunciar que su familia consume hasta 20 veces más que la familia media americana.

Barack Obama, entregado en 2009 bajo pretexto de ciertos cambios en la política norteamericana y dar "esperanza" a su pueblo. No hace falta recordar su implicación en la continuidad de la política imperialista y guerrerista (Libia, Siria, Yemen, Pakistán, Irak, Afganistán...), y en no cumplir con numerosas promesas electorales en este sentido.

Liu Xiaobo, entregado en 2010 por defender los "derechos humanos" en China, o lo que es lo mismo, por ser un disidente contrarrevolucionario. Otra "punta de lanza" para el imperialismo contra el país asiático.


Otro carácter completamente diferente tuvo el Premio Lenin de la Paz entre los pueblos, existente durante medio siglo (1950-1990). Creado en 1949 por el Presidium con el nombre de 'Premio Stalin de la Paz entre los pueblos", y modificado a "Premio Lenin de la Paz entre los pueblos" tras el proceso revisionista liderado por N. Jruschov.

Molotov señaló su objetivo: "Era necesario un premio de gran importancia política, no sólo para nuestro país sino para el mundo entero. Algo que reflejará los pensamientos más profundos y las aspiraciones de las masas del momento". 

El decreto que regula el premio, indicaba a quién debía otorgarse "Los premios se darán a ciudadanos de cualquier país del mundo, independientemente de sus diferencias políticas, religiosas y raciales, por sus logros sobresalientes en la lucha contra los instigadores de la guerra y la defensa de la paz".

Así pues, encontramos entre los galardonados personajes ilustres como Pablo Picasso (1962), Pablo Neruda (1953), Bertolt Brecht (1954), Nicolás Guillén (1954), Sukarno (1960), Fidel Castro (1961), Ahmed Ben Bella (1964), Rafael Alberti (1965), Ernst Busch (1972), Salvador Allende (1973), Luis Corvalán (1975), Wilma Espín (1979), Angela Davis (1979), Mikis Theodorakis (1983), o Nelson Mandela (1990).

En total, más de 150 personalidades de todo el mundo incluyendo presidentes, poetas, escritores, científicos, profesores, militantes o activistas sociales, médicos, sacerdotes... todos ellos de una forma u otra promoviendo la paz y estabilidad mundial.

En un futuro no muy lejano podremos volver a disfrutar de un premio de la Paz que realmente se otorgue a personalidades que lo merezcan, y no a organismos imperialistas o personajes con las manos manchadas de sangre inocente. Hasta entonces, tendremos que asistir al esperpento de los Nobel...
 
 

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