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martes, 21 de octubre de 2014

¿Cómo nos siguen el rastro ahora Apple, Google y Facebook?

La 'cookie' ha muerto: ¿Cómo nos siguen el rastro ahora Apple, Google y Facebook?

Las compañías Apple, Google y Facebook están dejando obsoleto el uso de 'cookies' de cara al rastreo de usuarios, valiéndose de nuevas técnicas de seguimiento basadas en el sistema de autentificación única (SSO, por sus siglas en inglés) entre otros.

El uso de 'cookies' por parte de las grandes compañías de servicios como Apple, Google y Facebook está disminuyendo considerablemente en favor de nuevas técnicas de rastreo virtual, informa el servicio web de noticias tecnológicas 'VentureBeat'.

Las 'cookies', pequeños archivos que envía un servidor web al disco duro del internauta que lo visita con el fin de obtener información acerca de sus preferencias y pautas de navegación, poseen un nivel de personalización en materia publicitaria muy bajo, ya que no consiguen discernir si son varios los usuarios que utilizan una misma máquina y qué parte de la actividad ha realizado cada uno de ellos.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Snowden revela presunto espionaje masivo en Nueva Zelanda

Snowden revela un presunto espionaje masivo en Nueva Zelanda

El escándalo de un presunto espionaje masivo a los ciudadanos, que el Gobierno niega, sacude Nueva Zelanda a pocos días de las elecciones generales en las que el primer ministro conservador, John Key, es favorito.

El periodista estadounidense Glenn Greenwald tiene previsto divulgar hoy información proporcionada por el exespía estadounidense Edward Snowden sobre la recolección masiva de datos por parte de la Oficina Gubernamental de Seguridad en las Comunicaciones (GCSB) en el marco de la alianza de los "Cinco ojos".
 
"Mi fuente, Edward Snowden, al margen de lo que se piense de él, siempre ha demostrado ser preciso. Él asegura que una gran cantidad de metadata de los neozelandeses ha alimentado al programa 'Cinco Ojos'", dijo hoy Greenwald a Radio New Zealand, en alusión al acuerdo secreto que une a Estados Unidos (EE.UU), Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda.
 
Esos documentos se presentarán en la conferencia "Momento de la verdad", en la ciudad neozelandesa de Auckland, organizada por el informático alemán Kim Dotcom, a quien EE.UU. quiere extraditar por supuesta piratería informática y quien fue espiado ilegalmente por la GCSB.
 
El primer ministro neozelandés subrayó que ni la GCSB ni sus socios de los "Cinco Ojos" han recogido datos masivos de los neozelandeses y se comprometió a desclasificar documentos para respaldar su argumento, según la emisora neozelandesa.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Espionaje al ciudadano, negocio jugoso en EEUU

Obama y Hollande conversan por el presunto espionaje al país galo
 
No es un secreto que las campañas electorales de los funcionarios estadounidenses generalmente reciben jugosas contribuciones del sector corporativo. Pero cuando el espionaje al ciudadano es negocio, los intereses y contribuciones se duplican de manera inexplicable.

En Estados Unidos existe un gobierno paralelo, y según analistas, el mismo no responde a los intereses del electorado, sinó a intereses corporativos. Por ello, desde el 11 de Septiembre del 2001, el espionaje y control a la población se han convertido en industrias multibillonarias.

Diariamente, la Agencia de Seguridad Nacional o NSA rastrea alrededor de cinco mil millones de teléfonos celulares. La tecnología e implementación de los sistemas que hacen ésto posible generan ganancias maravillosas para un conglomerado de ejecutivos corporativos.

Es así que los programas de recolección masiva de datos van en aumento, con permiso o sin permiso del marco legal que regula las actividades de las agencias federales.

A su vez, expertos creen que la consecuencia inevitable del control y vigilancia al ciudadano es la desconfianza del mismo ante sus propias instituciones y agencias.

Los defensores de los programas de espionaje aseguran que los mismos han ayudado a prevenir alrededor de cincuenta potenciales atentados terroristas en suelo estadounidense. Sin embargo, la justificación de la seguridad nacional a través del espionaje al ciudadano no necesariamente representa constitucionalidad.

Marcelo Sánchez, Miami. 

HispanTV

jueves, 22 de agosto de 2013

Bajo la atenta mirada de la NSA y el FBI


Estamos a pocas semanas de que se cumpla el quincuagésimo aniversario de la Marcha Sobre Washington por el trabajo y la libertad de 1963, fecha en que se conmemora la histórica concentración en que Martin Luther King Jr. pronunció su famoso discurso “Tengo un sueño”. Mientras se aproxima esa fecha, es importante recordar hasta qué punto King estaba en la mira del aparato de espionaje interno del gobierno. La operación del FBI contra King constituye uno de los episodios más vergonzosos de la larga historia de persecución de disidentes llevada a cabo por nuestro gobierno.

Cincuenta años después de aquella histórica marcha, Edward Snowden decidió correr un gran riesgo al exponer el alcance a nivel mundial de los programas de espionaje supervisados por el Presidente Barack Obama. Lo que reveló sigue provocando indignación y críticas hacia Estados Unidos en casi todos los rincones del mundo.

En un memorando clasificado del FBI, emitido el 4 de enero de 1956 —poco más de un mes después de que Rosa Parks fuera arrestada por negarse a ceder su asiento de autobús a un pasajero blanco—, la oficina del FBI de Mobile, Alabama, afirmó que un agente “había sido asignado para averiguar todo lo que pudiera sobre el Reverendo Martin L King, ministro de color de Montgomery y líder de los boicot a los autobuses… para revelar toda la información negativa que se pudiera respecto a King”.

En aquel momento, el FBI era dirigido por su director fundador, J Edgar Hoover, que hacía uso de los vastos recursos que controlaba contra todo aquel que considerara crítico de Estados Unidos. La operación clandestina de espionaje, infiltración y desbaratamiento de amplio alcance que llevó a cabo Hoover recibió el nombre de “COINTELPRO”, sigla que proviene del término “programa de contrainteligencia”.

Las actividades del programa COINTELPRO del FBI, así como operaciones ilegales llevadas a cabo por agencias como la CIA, fueron investigadas en profundidad en 1975 por el Comité Church, que estaba presidido por el senador demócrata de Idaho Frank Church. El comité informó que el FBI “llevó a cabo sofisticadas operaciones de vigilancia con el objetivo de impedir de manera directa el ejercicio de los derechos de libertad de expresión y asociación que establece la primera enmienda de la Constitución". Entre las malintencionadas actividades del COINTELPRO estuvo el intento del FBI de amedrentar a Martin Luther King Jr con la amenaza de dejar al descubierto un presunto romance extramatrimonial, intento que incluyó la sugerencia por parte del FBI hacia King de evitar la vergüenza quitándose la vida.

Tras el informe del Comité Church, el Congreso impuso severas limitaciones al FBI y a otros organismos de inteligencia, las cuales restringieron el espionaje a nivel nacional. Entre estos cambios, figura la aprobación de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA, por su sigla en inglés). La Ley FISA obligó al FBI y a otras estructuras del gobierno a recurrir a un tribunal secreto, el Tribunal de Vigilancia de Inteligencia Extranjera, para poder intervenir líneas telefónicas dentro del territorio nacional.

Luego tuvieron lugar los ataques del 11 de Septiembre de 2001 y la aprobación de la Ley Patriota, que otorgó amplios nuevos poderes de espionaje a las agencias de inteligencia, entre ellas, el FBI. El artículo 215 de esa ley ha sido muy criticado, en primer lugar, por permitir al FBI obtener registros de los libros que las personas llevan en préstamo de las bibliotecas. Sin embargo, actualmente, a más de 10 años de la aprobación de la ley y gracias a la información filtrada por Snowden, podemos observar que el gobierno ha utilizado la Ley Patriota para llevar a cabo operaciones de intervención de todas las comunicaciones electrónicas, entre ellas, los “metadatos” telefónicos, que pueden ser analizados de forma tal que revelen datos íntimos de nuestra vida. Sin dudas, estamos ante la legalización de un sistema de vigilancia total verdaderamente orwelliano.

En lo que se ha considerado una prueba de fuego para la posibilidad de reducir los programas de espionaje interno del gobierno de Obama, una coalición bipartidaria de republicanos libertarios y demócratas progresistas presentó una propuesta de enmienda al más reciente proyecto de ley de autorización de defensa. Justin Amash, republicano, y John Conyers, demócrata, ambos de Michigan, impulsaron conjuntamente la enmienda, que habría impedido que la NSA obtuviera financiamiento para recopilar los registros telefónicos y datos de personas que no se encuentran bajo investigación.

La casa Blanca se tomó en serio la posibilidad de que su facultad de espiar pudiera verse limitada por el Congreso. En la víspera del debate sobre la enmienda Amash/Conyers, el Director General de la NSA, Keith B. Alexander, el Director Nacional de Inteligencia, James Clapper, y miembros de la línea dura de los comités de inteligencia del Congreso ejercieron presión sobre miembros de la Cámara de Representantes.

Finalmente, la enmienda fue derrotada por un estrecho margen. Un proyecto de ley que, de manera similar a la enmienda Amash/Conyers, dejaría sin efecto el programa de la NSA se encuentra actualmente en tratamiento en comisiones.

Gracias a Edward Snowden y a los periodistas que redactan noticias basadas en sus denuncias, sabemos hoy que el gobierno de Obama recopila grandes cantidades de nuestra información. Martin Luther King Jr fue un disidente, un líder social y un crítico de las guerras de Estados Unidos en el extranjero y de la pobreza y el racismo en su país. Lo espiaron, y su tarea se vio afectada por el gobierno federal.

El quincuagésimo aniversario de la Marcha sobre Washington es el 28 de agosto. Profundamente consternado por la represión de la disidencia que tiene lugar bajo el gobierno de Obama, el académico Cornel West, profesor de Filosofía y Estudios sobre religión en Nueva York, se pregunta: “¿Saben que habrá una marcha en agosto, no? Y lo irónico es que el Hermano Martin [Luther King] no estará invitado a la marcha en su honor porque hablaría de los aviones teledirigidos, hablaría de los delincuentes que están al frente de Wall Street, hablaría de la clase trabajadora, empujada a la marginalidad mientras que las ganancias van a parar a los bolsillos de los ejecutivos de las grandes empresas. Hablaría del legado de la supremacía blanca. ¿Piensan que los que van a ir a la marcha hablarán de los aviones teledirigidos? ¿O del presidente teledirigido? ¿Piensan que los que van a ir a la marcha hablarán de los vínculos con Wall Street? Permítannos decir la verdad, salir del escenario montado por Obama y decir: ’¿Saben qué?
Nos enfrentamos a delincuentes allá arriba y acá abajo. Basta de hipocresía. Dejemos al descubierto la deshonestidad y seamos leales al legado de del hermano King’”.


Amy Goodman

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

Texto en inglés traducido por Fernanda Gerpe. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now!.


http://www.argenpress.info/2013/07/bajo-la-atenta-mirada-de-la-nsa-y-el-fbi.html

viernes, 16 de agosto de 2013

El espionaje en la era de Internet


1. Espiando desde el sofá

Las películas de la época clásica del cine transmitían una imagen idílica, casi romántica, de los espías. Eran personas elegantemente vestidas que se infiltraban en un país, empresa u organización y aprovechan cualquier descuido para sacar papeles, revisar instalaciones o transmitir datos a sus países de origen. Luego surgió el modelo de espía tipo James Bond, que vino a representar una etapa de sofisticación y capacidad de seducción que hizo soñar a hombres, mujeres y niños. Lo que nadie imaginó, supongo, es que en pleno siglo XXI los espías fueran ingenieros en computación de veintipocos años que trabajan en oficinas repletas de viejos sofás, revisando comunicaciones transmitidas por Internet sin interrupción las 24 horas del día a todo lo largo y ancho del planeta.

Las revelaciones del prestigioso periódico inglés The Guardian son demoledoras: los servicios secretos de Inglaterra y de Estados Unidos espían millones de llamadas telefónicas, correos electrónicos y mensajes enviados a través de las redes sociales. Las empresas que supuestamente sirven para que nos comuniquemos de los demás no solamente están al tanto de esa práctica, sino que la respaldan abiertamente. Youtube, Facebook, Skype, Microsoft, Yahoo y muchas más han sido cómplices de este expolio masivo de información privada. Quienes deberían ser los guardianes de nuestros datos han sido los primeros en rendir la plaza. Habrá que preguntarse a cambio de qué beneficios cedieron ese gran volumen de información o, si no lo decidieron voluntariamente, habría que preguntarles porqué razón no hicieron del conocimiento de la opinión pública que el uso de sus servicios de comunicación suponía el riesgo de que todo terminara en manos de diversos servicios secretos.

2. Miles de ojos biónicos

El espionaje se realiza “colgándose” de los cables de fibra óptica a través de los cuales circulan por el planeta cotidianamente gran parte de nuestra información personal privada, incluyendo nuestras transacciones bancarias y nuestros pagos electrónicos con tarjeta de crédito.

El servicio secreto inglés tiene destinados 300 agentes a analizar los datos que pudieran ser relevantes y EU dedica 250 integrantes de la National Security Agency (NSA) a la misma labor.

Los cables de fibra óptica efectivamente intervenidos y analizados (46 cables según The Guardian) transmiten diariamente el equivalente a 8mil 832 veces el contenido de todos los libros que guarda la famosa Biblioteca Británica. El sistema de espionaje tiene la capacidad de guardar toda esa información durante seis meses, mientras los especialistas analizan el contenido que pudiera arrojar una pista o ser relevante para una investigación. Todo llevado a cabo en secreto, de espaldas a la ciudadanía de países que, como Estados Unidos e Inglaterra, se presentan como paradigmas del sistema democrático en el mundo.

¿Qué hipótesis se intentan perseguir con tantos datos?, ¿se trata de desarmar a bandas terroristas?, ¿sirve para identificar a organizaciones de explotación sexual de mujeres y niños?, ¿cómo se manejan los correos que pongan en evidencia operaciones de compra venta de armas?, ¿y si un agente detecta que una gran empresa está siendo espiada por uno de sus empleados, le avisará a los directivos para que tomen medidas?, ¿avisarán los agentes norteamericanos a los empresas chinas, en caso de que sepan que están siendo espiadas?

Se ha sabido que Inglaterra espió a los delegados de una reunión del G8 que se celebró en su territorio, para efecto de conocer por anticipado sus posturas y poder obtener mejores resultados en la mesa de negociación. Si eso se hace entre naciones amigas, ya podemos imaginar lo que sucede con países menos cercanos.

3. La revelación

La información de esta inmensa red de espionaje la hizo pública Edward Snowden, un exempleado de la CIA al que el gobierno norteamericano está persiguiendo bajo cargos de espionaje. Snowden ha buscado refugio en Rusia, Ecuador y Nicaragua pero lo más probable es que le espere un futuro parecido al de Bradley Manning, el empleado del Pentágono que le pasó a Wikileaks el caudal de información secreta de naturaleza diplomática que causó un escándalo internacional hace unos años. O quizá Snowden termine encerrado en alguna sede consular, como lo está actualmente Julian Assange.
Lo cierto es que no hay excusa ni justificación posible para una actividad tan masiva y desproporcionada de espionaje: se trata de actos propios de sistemas autoritarios, como los que se practicaban en la antigua URSS o en la Alemania del Este y que tan bien se refleja en la película “La vida de los otros” que ganó un Premio Óscar hace unos años a mejor película extranjera.
Es muy decepcionante que el gobierno del presidente Barack Obama haya participado activamente en este sistema de espionaje global, que sin duda nos afecta también en México. Obama se propuso en la campaña de 2008 como el candidato del cambio, como un defensor del estado de derecho y de nuestras libertades básicas. Incluso le dieron el Premio Nobel de la Paz. Pero en este tema su actuación ha sido francamente decepcionante. Y todavía peor ha sido su pretendida justificación: “Resulta ingenuo, dijo el presidente Obama hace unos días, que se piense que se puede lograr el 100% de seguridad, con el 100% de privacidad. Algo se tiene que ceder”.
Desde luego que es del interés de todos que se combata el terrorismo y desde luego que los terroristas deben ser perseguidos, con la ley en la mano, hasta donde se encuentren. Pero de ahí a llevar a cabo una recolección tan amplia de datos, me parece que existe una gran distancia. En todo caso una distancia que no se debió recorrer de espaldas a la ciudadanía.

4. ¿Existe todavía la vida privada?

Me parece lamentable que debamos renunciar a nuestra vida privada para evitar que se coloquen bombas o se estrellen aviones en contra de edificios. Creo, más bien, que se pueden tomar medidas diferentes, sometidas al debate público y sujetas a mecanismos de control parlamentario y judicial, bien distintas. Nada justifica que se ultraje la vida privada de millones de personas que en modo alguno son sospechosos de ningún acto ilícito.

De todas formas, lo importante es que ahora sabemos que todos estamos siendo espiados y que todo lo que publiquemos en Facebook, sea o no público, puede terminar siendo leído por un agente de la policía. Lo mismo sucede con nuestros emails, nuestros mensajes en Twitter, nuestras reservaciones de hotel realizadas por Internet, nuestras transacciones bancarias, nuestros pagos con tarjetas de crédito, etcétera. Todo lo que circula por la red está bajo la mirada de los espías. Y lo peor es que nadie parece dispuesto a decirles que dejen de hacerlo.

En todo caso, se hace indispensable un debate público alrededor del tema. No podemos dejar que sean personajes que se juegan la vida, como Assange o Snowden (por simpáticos o antipáticos que nos parezcan), los que carguen sobre sus espaldas con la entera responsabilidad de la información que los gobiernos tienen y que de pronto se hace pública.

La democracia es un sistema de gobierno que alienta el debate público. Eso lo afirmaron los Padres Fundadores (The founding fathers) que redactaron la Constitución de los Estados Unidos en 1787 y nadie lo ha desmentido hasta hoy. El secreto es algo que se opone a la sustancia misma de la democracia y que se justifica solamente para proteger a los individuos respecto a su vida privada, pero no al Estado respecto de sus apetitos informativos. Estamos ante un uso masivo y perverso de las nuevas tecnologías. Le menos que podemos hacer es discutir abiertamente sobre sus ventajas y desventajas. 

Por Miguel Carbonell

Tomado de  http://www.etcetera.com.mx/articulo.php?articulo=20997&

jueves, 25 de julio de 2013

NSA podrá seguir controlando diálogos telefónicos de estadounidenses

NSA podrá seguir controlando diálogos telefónicos de estadounidenses

La Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de Estados Unidos podrá seguir controlando masivamente las conversaciones telefónicas de los ciudadanos estadounidenses, según una votación realizada hoy en la Cámara de Representantes.

Con 217 votos a 205 fue rechazada una enmienda al presupuesto de Defensa presentada por el republicano Justin Amash, con apoyo del legislador demócrata John Conyers, que pretendía que la NSA sólo pudiera recolectar datos de individuos que ya son objeto de una investigación y no de forma generalizada.

La iniciativa era clara en que se refería sólo a la vigilancia doméstica y "no afecta a la realizada en el extranjero", cuestión que había provocado las protestas de numerosos países aliados de Estados Unidos después de conocer el alcance del espionaje mediante las revelaciones del informante fugitivo Edward Snowden.

En caso de contravenir estas disposiciones, la NSA debería sufrir recortes presupuestarios, según la propuesta, que fue rechazada.

EFE/EPA/BORIS ROESSLER

 Washington, 24 jul (dpa)

sábado, 13 de julio de 2013

Silicon Valley, en el centro del espionaje en EU

Foto: Tomada de Internet

Las dudas en torno a qué tanta relación existe entre Silicon Valley y las agencias de inteligencia de Estados Unidos surgieron nuevamente tras la publicación del jueves pasado del periódico The Guardian, donde se dio a conocer que Microsoft permitió acceso total a la Agencia de Seguridad Nacional (NSA).

La empresa que dirige Steve Ballmer permitió a la NSA tener acceso a información codificada en correos electrónicos, videollamadas e información almacenada en la nube, según las filtraciones que Edward Snowden, hoy uno de los hombres más buscados por Estados Unidos, entregó al diario británico.

Éste no es el primer señalamiento que se hace en torno a este supuesto vínculo entre empresas tecnológicas y agencias de inteligencia. La mayoría de las compañías tecnológicas de la famosa zona californiana han sido mencionadas por su cooperación en el programa de espionaje llamado PRISM. Gigantes tecnológicos como Facebook, Microsoft, Google, Yahoo y Apple que almacenan millones de bits en información, se incorporaron en este sistema de vigilancia que inició seis años atrás.

El objetivo de PRISM es monitorear metadatos (datos básicos que se generan al utilizar equipos tecnológicos, los cuales pueden dejar rastro de números de teléfono, así como la fecha, horario o lugar de la creación de algún correo electrónico, por mencionar un ejemplo), a diferencia del programa de la agencia de inteligencia británica GCHQ, Tempora, que no pierde bit alguno, por medio de diversas plataformas que decodifican los mensajes enviados por las herramientas de estas compañías.

Estados Unidos recaba información para protegerse de amenazas terroristas en el extranjero, justificó así el gobierno estadounidense el programa de espionaje filtrado por Edward Snowden a los diarios The Washington Post y The Guardian.

Las filtraciones ponían al descubierto una serie de solicitudes que emitía la agencia gubernamental a dichas compañías para poder tener acceso a cierta información de los cibernautas, amparada en la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera, actualizada tras los atentados del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas. Este procedimiento no ha sido totalmente aclarado.

Tan pronto se reveló el vínculo Silicon Valley-NSA, las empresas tecnológicas salieron a aclarar su participación en estos programas secretos. Facebook, Microsoft (con sede en Washington) y Google pidieron al gobierno estadounidense en sendos comunicados brindar mayor transparencia en los pedidos relacionados con la seguridad nacional.

El gigante de Mountain View fue el primero en realizar su pedido, tras divulgar una carta enviada al Departamento de Justicia de Estados Unidos, de la cual depende la Agencia de Seguridad Nacional. La compañía californiana solicitó poder publicar la cantidad total de solicitudes de información relativa a la seguridad nacional que hizo el gobierno, bajo el argumento de que esas cifras demostrarían que la compañía no dio 'acceso ilimitado' a los datos de sus usuarios. Facebook y Microsoft emitieron misivas similares.

Ante la negativa para poder transparentar estas peticiones, el escándalo envolvió nuevamente a Microsoft el pasado lunes tras las filtraciones que revelaban que la NSA podía acceder a correos electrónicos de Outlook, conversaciones de video y texto en Skype, así como información almacenada en SkyDrive. El pasado viernes la compañía negó este señalamiento.

"Microsoft no permite acceso total ni directo a SkyDrive, Outlook.com, Skype u otros productos de Microsoft a gobierno alguno", declaró la empresa tecnológica en su comunicado.

Más allá de la falta de claridad que hay en torno a cuánto sabían las empresas de este programa de espionaje y su cooperación, es un hecho que las agencias gubernamentales fijan su vista en Silicon Valley, donde no sólo hay prometedores agentes de inteligencia para hacer frente a una posible ciberguerra, sino también se resguardan millones de datos de información privada y se crea día con día tecnología de punta.

Uno de los ejemplos más recientes de esta cercanía está la de Max Kelly, el jefe de seguridad de Facebook. Kelly dejó la compañía de Palo Alto en 2010 no para irse a Google o Twitter, sino para ingresar a la Agencia de Seguridad Nacional.

La suma que la NSA gasta en las compañías californianas se encuentra clasificada, pero se estima que los recursos totales de la agencia de inteligencia rondan entre 8 y 10 mil millones de dólares por año, según publica The New York Times.

Pese a que las empresas de tecnología aseguran que sólo cooperan con la agencia estadounidense vía legal, oficiales retirados, dijeron al diario neoyorquino, que en ocasiones las tecnológicas crean grupos de expertos que colaboren ampliamente con la NSA.

Por el momento, el crecimiento exponencial de estas compañías tecnológicas continúa, así como la recopilación voluntaria de información que se almacena en éstas.

Tomado de  http://www.vanguardia.com.mx



Respuesta de Snowden a Venezuela



 

“Voy a presentar mi solicitud a Rusia hoy, y espero que sea aceptada favorablemente”, dijo este viernes Edward Snowden en declaraciones ante los defensores de derechos humanos en Moscú y publicadas por el portal WikiLeaks.

El portal WikiLeaks ha publicado este viernes la declaración del ex colaborador de la CIA, Edward Snowden, hecha en el aeropuerto moscovita de Sheremétievo, ante defensores de DD.HH.

A continuación, el comunicado de Snowden:

Hola. Mi nombre es Ed Snowden. Hace un poco más de un mes, tenía familia, un hogar en el paraíso, y vivía en una gran comodidad. También tenía la capacidad sin ninguna orden buscar, captar y leer sus comunicaciones. Comunicaciones de cualquier persona en cualquier momento. Ese es el poder de cambiar los destinos de las personas.

También es una grave violación de la ley. Las Enmiendas Cuarta y Quinta de la Constitución de mi país, el artículo 12 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y numerosos estatutos y tratados prohíben este tipo de sistemas de vigilancia masiva y penetrante.

Si bien la Constitución de EE.UU. marca estos programas como ilegales, el Gobierno de mi país argumenta que las decisiones judiciales secretas, que al mundo no se le permiten ver, de alguna manera legitiman un asunto ilegal. Estas decisiones solo corrompen el concepto más básico de la justicia: que debe ser visto para ser hecho. Lo inmoral no puede hacerse moral a través del uso de la ley secreta.

Creo en el principio declarado en Núremberg en 1945: "Los individuos tienen deberes internacionales que superan las obligaciones nacionales de obediencia. Por lo tanto los ciudadanos tienen el deber de violar las leyes nacionales para prevenir que ocurran crímenes contra la paz y la humanidad".

Por lo tanto, hice lo que consideré correcto y comencé una campaña para corregir esta mala conducta. Yo no busco enriquecerme. Yo no trato de vender secretos estadounidenses. Yo no me asocié con ningún gobierno extranjero para garantizar mi seguridad. En vez de esto, llevé lo que sabía al público, para que lo que nos afecta a todos pueda ser discutido por todos nosotros a la luz del día, y le pedí al mundo justicia.

Esa decisión moral de contarle al público sobre el espionaje que nos afecta a todos nosotros ha sido costosa, pero era lo correcto y no me arrepiento.

Desde entonces, el Gobierno y los servicios de inteligencia de los Estados Unidos de América han tratado de hacer de mí un ejemplo, una advertencia a todos los que puedan hablar como yo. He sido hecho apátrida y perseguido por mi acto de expresión política. El Gobierno de los Estados Unidos me ha puesto en las listas de prohibición de vuelos. Exigió a Hong Kong que me pusiera fuera del marco de sus leyes, en violación directa del principio de no devolución, el Derecho de Gentes.

Se ha amenazado con sanciones a los países que defendieran mis derechos humanos y el sistema de asilo de la ONU. Incluso se ha dado el paso sin precedentes de ordenar a aliados militares a hacer aterrizar el avión de un presidente latinoamericano en busca de un refugiado político. Estas escaladas peligrosas representan una amenaza no sólo a la dignidad de América Latina, sino a los derechos fundamentales compartidos por todas las personas, todas las naciones, a vivir libres de la persecución, y de buscar y recibir asilo.

Sin embargo, incluso ante la cara de esta agresión históricamente desproporcionada, los países de todo el mundo han ofrecido su apoyo y asilo. Estos países, entre ellos Rusia, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador tienen mi gratitud y respeto por ser los primeros en estar en contra de las violaciones de derechos humanos cometidas por los poderosos en lugar de los sin poder. Al negarse a comprometer sus principios frente a la intimidación, se han ganado el respeto del mundo. Tengo la intención de viajar a cada uno de estos países para extender mi agradecimiento personal a su pueblo y sus dirigentes.

Les anuncio hoy mi aceptación formal de todas las ofertas de apoyo o asilo que me han sido extendidas y todos las demás que pueden ser ofrecidas en el futuro. Por ejemplo, con la concesión de asilo proporcionada por el presidente de Venezuela Maduro, mi condición de asilado ahora es formal, y ningún Estado tiene una base sobre la cual limitar o interferir en mi derecho a disfrutar ese asilo. 

Como hemos visto, sin embargo, algunos Gobiernos en Europa occidental y Estados en América del Norte han demostrado su voluntad de actuar al margen de la ley, y este comportamiento persiste hoy en día. Esta amenaza ilegal hace imposible para mí viajar a América Latina y disfrutar del asilo concedido allí de acuerdo con nuestros derechos compartidos.

Esta voluntad de los Estados poderosos de actuar fuera de la ley representa una amenaza para todos nosotros, y no se debe permitir que tengan éxito. Por lo tanto, les pido ayuda para solicitar garantías de tránsito seguro de las naciones pertinentes en asegurar mi viaje a América Latina, así como solicitar asilo en Rusia hasta el momento que estos Estados respeten la ley, y mi viaje legal esté permitido. Voy a presentar mi solicitud a Rusia hoy, y espero que sea aceptada favorablemente.

Si tienen alguna pregunta, voy a responder a lo que pueda.

Gracias.

(RT)

Iguana.tv

lunes, 8 de julio de 2013

Snowden y la cloaca cibernética orwelliana

Infieles, bomba, ántrax… Es muy posible que al escribir estas palabras haya activado algunas claves del software de Windows, y que, a partir del acuerdo que desde 2007 tiene Microsoft con la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA, por sus siglas en inglés), algún inquisidor burócrata dedicado al fisgoneo y la recolección de datos en el complejo aparato policial y de espionaje mundial masivo de la administración Obama me haya clasificado como una amenaza para la seguridad de la superpotencia y, como advirtió Edward Snowden, literalmente esté observando cómo formulo mis ideas mientras tecleo esta nota.

Desde el pasado 6 de junio, cuando los diarios The Guardian y The Washington Post develaron que la NSA y otras agencias de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos tienen acceso directo a contenidos de usuarios de redes sociales y programas de los sistemas de Google, Facebook, Apple, Microsoft, Yahoo!, AOL, Skype, YouTube y PalTalk, fue surgiendo un alud de información y filtraciones sobre lo que muchos sabían y la mayoría sospechaba. De lo revelado por Snowden a ambos periódicos, lo novedoso fue el nombre PRISMA del programa ultrasecreto de la Agencia de Seguridad Nacional (especializada en espionaje electrónico y vigilancia de servicios de comunicación, y vinculada al Cibercomando del Pentágono establecido en 2009, que dirige el general Keith Alexander, también jefe de la NSA), su alcance planetario y la fecha de inicio: 2007.

Poco a poco fueron saliendo a la luz pública datos que comprueban la complicidad colusiva entre la Casa Blanca y los poderes Legislativo y Judicial a espaldas de la ciudadanía estadunidense, así como los acuerdos secretos ciberorwellianos entre el gobierno de Barack Obama y su aparato militar y de seguridad con los servidores de los nueve grandes proveedores de Internet, lo que a partir de sofisticados proyectos no identificados ( The New York Times develó que algunas empresas cooperan con los programas de vigilancia del gobierno y accedieron a desarrollar medios técnicos más eficientes para compartir los datos personales de los usuarios extranjeros), permiten al Gran Hermano registrar los nombres, direcciones, fotografías, audios, videos, historial de comunicaciones y archivos completos de mensajes electrónicos de millones de personas en el orbe.

PRISMA es un programa relativamente menor de un esfuerzo mucho más amplio de recopilación de información electrónica, que incluye satélites, submarinos, drones y al avión experimental X-37. La propia NSA fue autorizada por el gobierno de George W. Bush a conectarse de manera furtiva con los cables de fibra óptica que entran y salen de Estados Unidos, y sin autorización de orden judicial alguna viene monitoreando las conversaciones telefónicas privadas de los estadunidenses, sus correos electrónicos, conferencias por video, chats, blogs, páginas de Internet y transacciones bancarias.

En marzo, The Wall Street Journal reportó que el gobierno estaba promoviendo un proyecto de ley que ampliaría el acceso de los servicios de inteligencia a los datos bancarios de los ciudadanos en caso de amenaza a la seguridad nacional. Según un documento del Departamento del Tesoro, la Red de Combate al Crimen Financiero (Fincen, en inglés), podría obligar a las compañías a informar sobre clientes sospechosos de lavado de dinero.

En abril pasado, el juez Roger Vinson, del Tribunal de Vigilancia de Inteligencia Extranjera, exigió a la compañía telefónica Verizon entregar a la NSA datos diarios de los registros de llamadas entre Estados Unidos y el exterior, incluyendo conexiones locales de millones de personas, sin tener en cuenta si han cometido algún delito. Decenas de reporteros y editores de la agencia noticiosa Associated Press (Ap) y la cadena FoxNews fueron espiados, en flagrante violación a la libertad crítica de la prensa protegida por la Constitución.

Se supo que además de Verizon, la Agencia de Seguridad Nacional tiene acceso a los registros de llamadas de las otras dos mayores compañías telefónicas de Estados Unidos, AT&T y Sprint. Según The Wall Street Journal, AT&T cuenta con 103.7 millones de usuarios de móvil y 31.2 millones de clientes con líneas fijas; Verizon tiene 98.9 millones de clientes de móvil y 22.2 de fijo y Sprint 55 millones de clientes en total. El rotativo consignó además que la NSA ha establecido relaciones similares con compañías proveedoras de tarjetas de crédito.

La actual maquinaria proto-orwelliana de vigilancia neototalitaria global tiene su génesis en la Agencia de Proyectos de Investigaciones Avanzadas de Defensa (DARPA), progenitora de Internet, y a partir del abuso criminal de la tecnología, viene a configurar lo que John Pilger describe como una forma moderna de fascismo.

Todo lo anterior se suma a los nexos que la NSA, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la Oficina Federal de Investigación (FBI) tienen con firmas israelíes ligadas al Mossad, como Verint y Narus (hoy subsidiaria de Boeing), y del complejo tecnoindustrial cibernético de Virginia –Blackwater digital, lo bautizó el ex director de la NSA, Michael Hayden− como Booz Allen Hamilton, la empresa para la que trabajó Snowden, hoy controlada por el Grupo Carlyle, y viene a configurar el panóptico anticipado por Jeremy Bentham en el siglo XVIII y descrito por Foucault en Vigilar y castigar (1975).

La militarización del ciberespacio por el Pentágono alude a un campo en disputa donde actúan las élites mercantilistas, políticas y militares mundiales, pero donde también están presentes redes y proyectos que resisten al capitalismo y proponen proyectos liberadores, y varios gobiernos agrupados en Unasur, como los de Evo Morales, Rafael Correa y Nicolás Maduro. México no escapa a esa lógica. Sólo que Enrique Peña milita en las filas de los mandatarios dependientes y serviles de Washington, amén de que estaría aplicando aquí el software spyware contra periodistas y activistas.

Carlos Fazio

http://www.jornada.unam.mx/2013/07/08/opinion/021a1pol



sábado, 6 de julio de 2013

Investigan uso de software 'espía'

FinFisher puede infiltrarse en computadoras y dispositivos móviles. (privacyinternational.org)
FinFisher puede infiltrarse en computadoras y dispositivos móviles. (privacyinternational.org)
El Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI) informó que da seguimiento a las denuncias sobre la presunta utilización del programa FinFisher por parte de algunas empresas para extraer datos personales de sus usuarios.

En comunicado, el IFAI aclaró que desde el 20 de junio que recibió la denuncia de parte de varias organizaciones de la sociedad civil inició los procedimientos previstos en la ley enviando un requerimiento a las empresas señaladas, de acuerdo con Notimex.

Recordó que las denuncias de los activistas se basan en distintos estudios hechos por el Laboratorio Ciudadano de la Universidad de Toronto, Canadá, los que se reportó el uso del software para espionaje FinFisher en varios países, incluyendo México.

El IFAI explicó que de acuerdo al análisis que se haga de la información que entreguen las empresas se determinará, en su caso, el inicio del procedimiento de verificación establecido en la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares el cual debe ser tramitado de manera confidencial.

FinFisher es un programa que puede infiltrase en computadoras, teléfonos celulares y otros dispositivos móviles mediante un archivo adjunto en un mensaje. 

Así el controlador del software puede tener acceso a datos personales como directorios telefónicos, conversaciones en audio o en texto y fotografías de los usuarios de cada equipo.

Agencias

Tomado de  http://sipse.com

martes, 25 de junio de 2013

¿Y por casa cómo andamos?



El escándalo causado por la revelación de que EE.UU. y Gran Bretaña espiaron a todos los asistentes a la reunión del G-8 celebrada en Irlanda del Norte en el 2009, incluso a los países amigos, pasó al rango de escandalete. The Guardian y The Washington Post testimoniaron que la Oficina Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés), la CIA, el FBI y etc. ejercen desde años la misma práctica con sus conciudadanos: “La NSA recolecta indiscriminadamente las grabaciones telefónicas de millones de clientes estadounidenses de Verizon, una de las empresas de telecomunicaciones más importantes, en virtud de una orden secreta emitida en abril” (www.guardian.co.uk. 15-6-13). No es la única gran compañía que se atiene a la orden y se dice que Tweeter intenta desobedecerla.

Esta información no es nueva, USA Today la había dado 
a conocer en el 2006, pero las filtraciones de ex miembros de la NSA y de periodistas de investigación acaban de dar cuenta de la magnitud del espionaje que el gobierno de Obama practica. William Binney, ex especialista de tráfico de la comunicación que trabajó en una de las 20 “instalaciones secretas” de AT&T, señaló que en éstas se pueden analizar 1.250.000 e-mails de mil caracteres en un segundo, algo así como mil millones de correos electrónicos cada día (www.wired.com, 15-3-12).

Rige en EE.UU. la ley de supervisión de la inteligencia extranjera (FISA, por sus siglas en inglés). Establece que la corte instalada por su reglamentación puede exigir esas informaciones sin orden judicial, algo que cuestionan los jurisconsultos constitucionalistas. Las filtraciones de Binney y otros han sacudido a la opinión pública norteamericana. Las diferentes encuestas ponen de manifiesto que la mayoría se opone a que sus teléfonos y correos electrónicos sean espiados. La de Public Policy Polling encontró que los dos tercios de los interrogados desean que se cambien las actividades de espionaje interno de la NSA y sólo un 20 por ciento las aprueba (www.guardian.co.uk, 13-6-12).

Las tecnologías del espionaje han adquirido un notable desarrollo en los últimos años: permite reunir “una vasta gama de información, incluidos los puertos abiertos de las computadoras, las direcciones de las laptops y las MAC, los programas que emplea el usuario y su nombre, el tipo de sistema operativo, el nombre de la empresa utilizada” (www.wired.com, 18-7-02) y otras como la de espiar audios, chats, fotos y textos diversos. Edward Snowden, ex especialista técnico de la CIA, proporcionó documentos secretos a The Guardian y al Washington Post movido por lo que consideró una grosera intrusión en la privacidad ciudadana. “Pueden literalmente conocer las ideas de uno mientras está tipeando.”

El presidente Obama defiende estos programas de espionaje interno, subraya su legalidad y su transparencia. Sostener la transparencia de un secreto es como comer jabalí con cucharita, decía Raymond Chandler. En una entrevista acordada a la emisora Public Broadcasting Service, Obama reiteró que la NSA “opera la supervisión telefónica y de Internet dentro de los límites legales” (www.pbs.com, 17-6-13). Pero esto va más allá de las telecomunicaciones: el director del FBI, Robert Mueller, admitió que el servicio también utiliza drones o aviones no tripulados que sobrevuelan el suelo estadounidense en misiones de espionaje, aunque lo hacen “rara vez” (//blogwsj.com, 19-6-13).

El general Keith Alexander, director de la NSA, salió en defensa de estas afirmaciones. Declaró que el sistema de espionaje ciudadano había permitido descubrir y descalabrar “más de 50 acontecimientos potencialmente terroristas” (www.washingtonpostcom, 18-6-13) y dio como ejemplo dos casos poco claros. El primero fue la captura en Kansas City de un vendedor de partes de automóvil que escribió a alguien en Yemen “qué bueno sería volar la Bolsa de Nueva York” (//abcnews.go.com, 18-6-13), aunque esta afirmación carecía totalmente de una base operacional. El segundo fue la detención de un hombre por “su contacto indirecto con un notorio terrorista del extranjero”.

La validez de los demás es otra oscuridad. Agentes del FBI suelen infiltrarse en la comunidad estadounidense árabe y descubrir intentos aparentemente terroristas que, vistos de cerca, “revelan que la planificación, los materiales, la financiación y hasta los medios de transporte necesarios para estos ataques casi siempre han sido proporcionados a estos jóvenes irreflexivos por el propio FBI” (www.cairchicago.org. 1-10-12). Craig Monteilh, un ex informante del FBI que participó en estas infiltraciones, conocedor a fondo de los métodos empleados para descubrir complots en la comunidad árabe estadounidense, declaró a The Guardian: “Eso es una broma, una verdadera broma. No hay una verdadera cacería. Está arreglado” (www.guardian.co.uk, 20-3-12).

Juan Gelman
Página 12


Fuente:  http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-222880-2013-06-23.html

Snowden fugitivo común o político.



En una reciente actividad que tuvo lugar el sábado 22 de junio, Nancy Pelosi, quien preside la Minoría en la Cámara de Representante de Estados Unidos de Norteamérica, fue abucheada cuando intentó justificar la vigilancia de ciudadanos estadounidenses por la Agencia Nacional de Seguridad.

En una conferencia que tiene lugar anualmente en San Francisco, llamada Netroots Nation (Raíces de la Nación), muchos de los concurrentes se enfrentaron verbalmente a la Congresista Demócrata.

El sistema de vigilancia actual, implementado en épocas del Presidente George W. Bush fue criticado por el actual Presidente Obama durante sus campañas cuando aspiraba a la Presidencia del país. 

El 17 de setiembre del 2006, en época del Presidente Bush, la Jueza de Distrito Anna Diggs Taylor, dictaminó inconstitucional el procedimiento. Una apelación posterior dejó sin efecto la decisión de la jueza. Desde entonces han existido diversos escándalos alrededor del procedimiento que supone espiar a gente no ciudadana o a grupos donde al menos uno de los integrantes no fuese ciudadano estadounidense.

Nancy Pelosi, intentó explicar que el programa, tal  y como se aplicaba en el gobierno de Obama, era diferente al implementado durante la Presidencia de George W. Bush. 

En definitiva todo ha sido una farsa.
  
Edward Snowden, un técnico de la Agencia de Seguridad Nacional, de quien ya hicimos comentarios anteriores, se ha convertido en testigo directo del espionaje a ciudadanos estadounidenses y sus las intromisiones en los sistemas de China y otros países, contrario a las declaraciones de los funcionarios de la Casa Blanca. 

Quizás Obama no esté de acuerdo con el procedimiento de vigilancia y hasta es posible que haya sido un tenaz crítico durante su vida previa a la Presidencia y aun en la actualidad, pero una vez nombrado al frente del Estado, los mecanismos del pulpo en que se han convertido los cuerpos de inteligencia, lo envolvieron en sus tentáculos y pronto debió comprender que había que jugar con sus reglas o de algún modo perecer.

Lo importante del escándalo de los últimos días, creado por este técnico con agallas y convicciones sobre las libertades civiles, es que todos nos hemos enterado de lo que ya sabíamos por señales e inferencias diversas, excepto que esta vez nos han mostrado las pruebas.
  
Ahora Washington reclama al fugitivo alegando que ha incumplido con la Ley. Sin embargo Senadores como Rand Paul dice que el señor Snowden no cumplió su juramento con el organismo para el cual trabajaba, pero procedió de acuerdo a la Constitución del país, al denunciar las violaciones ciudadanas y la falta de ética del Estado.  

Para no convertirnos en cómplices de nadie, debemos admitir que todos los Estados violan normas éticas a nombre de la Seguridad Nacional y la mayoría de las veces no acuden a las instancias judiciales que, de acuerdo a las legislaturas y la representatividad, debían dar la aprobación. 

Aun así, muchas veces esas instancias judiciales, la legislatura y el ejecutivo aprueban en silencio la mayoría de estos procedimientos, por temor a exponerse a la pérdida del mandato. 

Ahora nos tocaría preguntar si Snowden ¿es un caso político o un fugitivo común de la justicia estadounidense? 

Para la Agencia de Seguridad Nacional es un caso común o incluso de traición, porque estos aparatos se consideran el Estado y el Estado es la Nación. 

Para el mundo y la ciudadanía estadounidense es un caso político y una muestra de honradez ciudadana. 

Podría acudir a un tribunal de su país, pero cuando uno se enfrenta a un organismo donde ni siquiera los jefes saben a ciencia cierta por dónde anda los acechos, lo mejor es acogerse a un estatus que lo aleje a uno de las garras sutiles y diabólicas de esos engendros. 

La suerte para Snowden en la actualidad es que de algún modo hemos vuelto a un tipo de bipolaridad o multipolaridad o algo por el estilo y a Estados Unidos tiene algunos contestatarios que le ponen  cierta disciplina, como los chinos por ejemplo, la impredecible Rusia y las correlaciones de fuerza surgidas en Latinoamérica y el Caribe. 

En el fondo Snowden es un símbolo de la libertad de expresión, al defender que ninguna persona debe ser objeto indiscriminado de vigilancia y que ningún organismo puede impunemente acceder a todos los rincones de las actividades personales, avalado sólo por la fuerza que le confiere manejar en clandestinidad los hilos de un Estado. 

A nombre de la libertad de expresión y la privacidad, algún país le concederá asilo y puerto seguro a Snowden, aunque el país receptor, cualquiera que este sea, sabe que ellos tampoco cumplen con los requisitos ideales de respeto ciudadano.

La diferencia de esos Estados con Washington es que ninguno de ellos impone sus políticas fuera de sus fronteras, lo cual no excluye el uso legítimo de la palabra y el razonamiento. El mundo en general, a nivel de Estado, se ha hecho más moderado cuando se trata de convencer al vecino o de hacer nuevas alianzas, excepto Estados Unidos que aun conserva la mala maña de la zanahoria y el garrote.

Parece que Snowden se va a Ecuador. Es un buen sitio. El más moderado, organizado y quizás prometedor como ejemplo en la búsqueda de nuevos rumbos. 

Cuba y Venezuela no les conviene un huésped de esta naturaleza. Ya tienen muchos problemas con el Tío Sam. Sobre todo Cuba, a quien el Coloso del Norte no le perdona que hay logrado subsistir por más de cincuenta años, aunque hayan sido entre atisbos, errores y casualidades. 
Así lo veo y así lo cuento. 

Sería bueno que quienes así lo ven también hablen de estos asuntos.

Lorenzo Gonzalo, periodista cubano residente en EE.UU., Subdirector de Radio Miami.

Enviado por el autor a: Martianos-Hermes-Cubainformación

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