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| William Walker con Salvador Sánchez Cerén |
William Walker es un nombre
relacionado a El Salvador. Fue embajador de los Estados Unidos en la
época de Reagan y ahora lo visita como un observador.
Hace unos días Walker escribió un
artículo de opinión en el prestigioso periódico New York Times en el que
asegura que no hay que temer a los izquierdistas de El Salvador ya que
éstos han evolucionado hacia el sistema democrático y en el mismo
criticó a la derecha de haberse estancado mentalmente, mostrándose
“incapaces de superar el discurso de la guerra fría”.
El exdiplomático opinó en el periódico en mención a raíz de la alarma de
la derecha norteamericana que ya da por hecho que un miembro de la
exguerrilla, “un comandante”, será el próximo presidente de El Salvador.
Walker fue embajador de los Estados Unidos en El Salvador en tiempos de
la guerra civil, y fue objetivo militar de la guerrilla. De hecho, tuvo
que ser protegido por la Fuerza Delta para sobrevivir a un país en
conflicto.
Años más tarde, de visita a El Salvador, reconoce que el FMLN cambió
mientras que ARENA se ancló en la guerra fría. “La anarquía, la
corrupción, la pobreza y el tráfico de narcóticos… todo empeoró durante
los años de gobierno de Arena, y poco se hizo para mejorar la vida de
los pobres”, concluye en su artículo el exembajador.
¿Qué significa para usted El Salvador?
A mí me encanta este país. Yo sé que El Salvador no merece tener la
imagen que hay en los Estados Unidos. La mayoría de mis compatriotas no
saben nada de esta parte del mundo y tienen una imagen negativa pero es
porque en la prensa se conoce solo violencia, corrupción, drogas, y
cosas negativas de este país. Yo estoy tratando de promover una imagen
mejor de El Salvador. Ojalá fuera como Brasil, que tiene problemas
similares pero que en cambio promueve sus artes, cultura, sus mujeres
bonitas. El Salvador, en cambio no promueve sus cosas positivas.
¿Usted tiene algún interés político sobre El Salvador? ¿Hace labor diplomática?
No. Yo estoy hablando como una persona que tiene siete años de
experiencia aquí; esos siete años terminaron con los Acuerdos de Paz en
1992 y yo he tenido desde aquel entonces contactos con la mayoría de
gente del gobierno de Cristiani, de Duarte, de Armando Molina, incluso.
Ahora he tenido contactos con este gobierno, con miembros del Frente y
como he dicho, ellos ganaron el poder por el voto no por las armas,
entonces, no pasada nada.
Tienen que decidir en su cabeza cuál de los candidatos es el mejor, no
hay que escuchar a Walker ni a la gente de Miami ni de otro lado. Eso
sí, pueden escuchar opiniones de la diáspora, de los salvadoreños que
tiene sus intereses en buenas relaciones entre los dos países.
¿Cómo ve usted la realidad nacional en estos momentos electorales?
La realidad es que el país está en este proceso electoral que es una
cosa positiva porque cuando yo estaba aquí como embajador, y antes de la
guerra, siendo jefe de la sección de la Embajada, había elecciones pero
eran fraudulentas. Después de la guerra, el país ha tenido elecciones
más o menos limpias, más o menos correctas, y cada una ha sido mejor que
las anteriores.
El Frente ganó la elección de 2009 y ha tenido cinco años de experiencia
gobernando este país y en este momento va a tener otra elección. Si el
pueblo decide que es Sánchez Cerén su próximo gobernante, no importa su
pasado; tampoco importará el pasado de Norman Quijano. Esta es una
decisión del pueblo salvadoreño, no de personas de los Estados Unidos.
Yo estoy convencido de que el pueblo de El Salvador se va a decidir por
el que promueva este país en una dirección positiva en los próximos
cinco años.
Las encuestas se han decantado en los últimos meses por un
gobierno con Salvador Sánchez Cerén a la cabeza ¿Cómo quedarían las
relaciones El Salvador-Estados Unidos en este caso? ¿Cómo ve usted las
posibilidades que vaya a ganar un gobierno de izquierda?
Yo no puedo predecir el futuro; pero en mi opinión, gane quien gane, los
Estados Unidos deben tener buenas relaciones con este país y este país
debe tener buenas relaciones con los Estados Unidos; tenemos muchos
problemas en común, de hecho tenemos tres millones de salvadoreños
viviendo allá. Hay muchas razones por las que los dos países deben tener
relaciones normales como países democráticos.
¿Cómo percibe al FMLN en estos momentos? ¿Cree que es el mismo
FMLN de los Acuerdos de Paz? ¿Cree que han evolucionado, que se abrieron
a las nuevas tendencias políticas de la izquierda democrática?
Estamos hablando del Frente y por supuesto que hay varias tendencias en
el Frente. No son de una ideología completamente unida. Y yo sé que
cuando ganó la elección de 2009 con Mauricio Funes, él no era miembro
del Frente: se presentó a elecciones y ganó. Yo he tenido críticas al
gobierno de los últimos 5 años, como la han tenido muchos salvadoreños,
pero si gana Sánchez Cerén, no va a pasar nada, él representa otra
facción del Frente. El FMLN ha cambiado en muchas direcciones después de
los acuerdos de paz. Como he dicho, la gente antes tenía miedo de un
gane del Frente y así fue en las elecciones pasadas y cuando ganó
Mauricio Funes había mucha gente diciendo “oh, será el fin del mundo,
qué vamos a hacer”, pero no pasó nada de eso. Es muy obvio que el Frente
de hoy no es el del 92 y menos el del 80 – 81. Es un partido político
que aprendió bastante a hacer política durante los últimos años.
Hasta hace poco se mencionaba que el FMLN estaba tomado por el
Partido Comunista, que no daba señales de apertura, pero el discurso
cambió repentinamente hacia el centro ¿Eso no podría generar cierta
desconfianza a otros gobiernos amigos, a los mismos salvadoreños?
Ya veremos el domingo qué es lo que se viene. Si hay muchas personas de
aquí que tienen este miedo, esta desconfianza, ya lo veremos pero antes
no lo podemos saber. En cinco años de gobernar, el Frente no ha hecho
nada que algunas personas estaban esperando como que iba a construir una
sociedad comunista. El gobierno de Funes con todos sus problemas y
críticas, no ha hecho dictaduras ni nada de eso. Hay gente que dice que
Sánchez Cerén será diferente, por ser “ortodoxo” quizás y venir de la
comandancia antigua. Yo personalmente no tengo este miedo. Yo no soy
estoy tratando de convencer a nadie que vote por este o por otro, yo no
entro en eso. Pero para mí lo importante es que el pueblo de El Salvador
decida quién es el mejor de los candidatos. El país tiene problemas
serios pero han tenido esos problemas antes con los gobiernos de ARENA y
de seguro van a seguir teniendo algunos de estos problemas todavía en
el futuro y esos son problemas que tienen conexiones con los Estados
Unidos. Tenemos que trabajar juntos. Sea el presidente Sánchez Cerén o
Norman Quijano.
La misma pregunta es válida para la derecha. Usted la conoce y
mantiene contactos aún con gente de ARENA. Así que le pregunto ¿Ha
evolucionado la derecha o se ha quedado estancada?
Esa es una cosa misteriosa: yo no sé. No he tenido mucho contacto con
mis amigos de aquel entonces de ARENA y cuando yo he venido aquí, todo
mundo dice que ARENA está dividiéndose con Tony Saca, el Coena, pero no
tengo idea exacta qué hace al interior ARENA por eso no puedo decir si
no ha cambiado en su intimidad, no sé. Es decir, un partido es muy
complejo en su interior.
¿Cree que todavía existe un grupo de millonarios interesados en tener el control económico del país?
Estoy de acuerdo. No tengo argumento en contra de su pregunta. Así es.
Para mí es obvio que el que ha evolucionado es el Frente y que ahora es
más democrático. Es muy obvio que ellos están en este proceso de
evolución. De la derecha estoy de acuerdo que no he visto un proceso
evolucionado de este tipo en ARENA. Ellos siguen manejando un mismo
discurso de hace veinte años y el mundo ha cambiado.
¿Cómo va a ser El Salvador después del nueve de marzo?
En mi opinión vamos a tener relaciones normales entre los dos países que
son soberanos, democráticos; tenemos que trabajar en los problemas que
tenemos en común. La diáspora es cada día de más importancia en los
Estados Unidos. Sí hay personas que están diciendo que va a caer la
relación entre estos dos países pero no veo esa posibilidad. Hay muchas
razones por las que debemos trabajar juntos, tener buenas relaciones. Si
el presidente el uno de junio va a ser Sánchez Cerén, él debe entender
eso, que necesitamos trabajar juntos para resolver problemas comunes. Y
también si es Norman Quijano, él tiene que entender eso.
¿Ve usted algún indicio que si el FMLN en caso de ganar, se vaya
distanciar de los Estados Unidos y vaya a acercarse estratégicamente a
Venezuela?
Ese es el miedo que quiere meter la derecha. Y hay miedo de gente en
Estados Unidos que teme que eso vaya a ocurrir. Pero este país tiene
buenas relaciones positivas con Venezuela, con el gobierno de Maduro.
Para mí sería una sorpresa enorme si se da una decisión de ir más en
dirección de Venezuela a costo de romper relaciones con los Estados
Unidos. Sería un error, pero no se ven indicios, solamente en las
cabezas de algunas personas que piensan que estamos todavía en la guerra
fría.
En los derechos humanos ¿cómo ha evolucionado El Salvador?
Yo soy un crítico de El Salvador pero también de otros países de la
América Central; yo soy muy crítico de la administración de justicia de
este país. Este problema de derechos humanos tiene mucho que ver con la
mala imagen del sistema de justicia. Yo tengo la impresión que la guerra
se dio por un problema de la falta de justicia. Todavía hay falta de
justicia y tenemos que aceptarlo que hay muchas cosas aquí, que dañan
los derechos humanos. Yo conozco a muchas personas humildes que no
tienen acceso al sistema de justicia; en cambio, hay personas con
dinero, con poder político, que sí la tienen, pero no es la mayoría de
la gente, no. Ojalá que gane quien gane haga mucho en este tema de
justicia.
Hay intentos de congresistas norteamericanos que están a favor
de atrasar el desembolso de Fomilenio, sobre todo de congresistas afines
a la derecha salvadoreña ¿Cómo ve este proceso?
Yo no soy republicano. Soy independiente, pero tengo la impresión que
estos congresistas que están hablando así no conocen este país y no
tienen tanto interés en este país. Ellos están jugando los juegos de
allá no el de la política de aquí. En este caso del Fomilenio, yo tengo
amigos en el Congreso de los Estados Unidos que tienen mucho interés y
que están tratando de decidir qué sería mejor: si dar este dinero sin
condiciones, o con condiciones. Yo he estado de acuerdo con no dar la
ayuda antes de las elecciones pero no porque haya miedo que vaya a ganar
el Frente, sino porque es evidente que parte del Congreso quiere tener
la certeza de que los recursos se vayan a usar de forma adecuada y no
quieren correr el riesgo de entregarlo en un periodo de elecciones,
cuando se podría ocupar en otras cosas y no para lo que se tiene
planeado. Así que ese es el motivo y por ello decidieron posponer hasta
después de las elecciones pero la decisión no tiene que ver con el
triunfo del FMLN, sino que es porque tiene que garantizarse que este
tipo de ayuda llegue a su destino final que es de ayuda a los más
pobres.
Cuando usted dejó el país en el 92 no teníamos el fenómeno de las pandillas…
No me pregunte nada de las pandillas, ni de la tregua porque no tengo
opinión, no sé cómo está funcionando, solo sé que este es un problema
que tiene conexiones con Los Ángeles, con Washington, pero debemos
trabajar juntos en la solución de este problema.
por Julio Villarán
Tomado de http://www.lapagina.com.sv