En este nuevo 5 de marzo, la figura
del Comandante eterno Hugo Chávez y el ejemplo que supo darnos, refuerzan la
necesidad de redoblar la solidaridad con Venezuela Bolivariana, jaqueada por la
guerra económica y en clima de golpe latente por parte de la oposición
escuálida y la injerencia estadounidense. Hoy Chávez convoca otra vez a dar
batalla, Maduro y el pueblo que no olvida ni perdona a sus enemigos de clase,
serán los ejecutores de una nueva gesta antiimperialista, en la que el
continente se juega su futuro.
Contundente a la hora de tomar
decisiones, sobre todo aquéllas que tenían que ver con los intereses de su
querida Venezuela. Apasionado y entusiasta en la defensa de los más humildes, a
los que dedicó todos y cada uno de los días de su mandato. Procurador de la
unidad para golpear todos juntos al Imperio, algo que demostró no sólo en la
política interna sino en la doctrina que sentó a nivel de Latinoamérica y el
mundo. Cerebral y con los pies en la tierra cuando se trataba de abrir las
puertas al debate -incluso con sus enemigos más feroces- y a la hora de
formular ideas que permitieran acercar posiciones que estaban en las antípodas.
Se trata de Hugo Chávez, a quien en este segundo aniversario de su paso a la
eternidad tanto extrañamos.