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viernes, 6 de febrero de 2015

A debate: Cobra fuerza muerte por cáncer inducido de Hugo Chávez.


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El traidor Leasmy Salazar, cercano a la seguridad de Chávez.


El pasado martes, Diosdado Cabello ofreció declaraciones con respecto a la verdadera identidad de Leamsy Salazar y su vinculación con el gabinete ejecutivo del presidente Chávez. No niego que estas declaraciones avivaron nuevamente mis recelos sobre la participación de la CIA en el asesinato de Chávez.

Como Salazar, muchos fueron los sujetos cercanos al Comandante Presidente que posteriormente traicionaron los ideales de la Revolución Bolivariana, lo que sugiere la existencia de serias brechas de seguridad a su alrededor y la posibilidad, cada vez mas certera, de que fuera asesinado mediante la inducción de cáncer.

El  29 de diciembre de 2011 publiqué un artículo titulado "Cáncer inducido, ¿un arma de la CIA?", en donde daba la razón a la denuncia de Chávez en ese entonces sobre la posibilidad de que la Agencia estuviera atentando contra la vida de varios mandatarios de la región. Posteriormente, el desaparecido programa Reverso me entrevistaría para un documental que debe ser estudiado, cada vez que sea posible, por todos.

Cuando se cumplen 23 meses de la muerte de Chávez, pongo a disposición de mis lectores este artículo, el cual nunca perderá su vigencia como una contundente denuncia. Además agrego el documental de Reverso para ahondar en esta hipótesis cada vez más confirmada.




Cáncer inducido, ¿un arma de la CIA?


Las operaciones secretas de la CIA mantienen una dirección permanente e invariable, orientadas lo mismo contra personalidades políticas específicas que desafían el hegemonismo imperial norteamericano, a los que se trata de eliminar físicamente, así como contra naciones enteras que sufren las criminales consecuencias de guerras prefabricadas, agresiones biológicas, campañas sostenidas de ataques mediáticos, amenazas, invasiones y el aislamiento total mediante bloqueos y  embargos injustificados. Este criminal accionar de la CIA fue puesto al descubierto por la Asociación para el Disenso Responsable, la que estimó que, ya en  1987, seis millones de personas habían sido asesinadas como resultado de las operaciones encubiertas de la CIA. Hoy, al culminar el 2011, esa cifra ha crecido enormemente.

martes, 3 de febrero de 2015

Unidad 731: El misterio de las armas biológicas japonesas

Pero aunque la bioética se desarrollase y adquiriese importancia especialmente gracias a Nuremberg, con los años se destaparían algunos hechos históricos descorazonadores. Es el caso de la Unidad 731, un complejo de investigación japonés que se dedicó, desde 1932 hasta 1945, a desarrollar armas biológicas cerca de la ciudad de Pingfan, en Manchuria. Después de probar los efectos de estas creaciones sobre miles de prisioneros, consiguieron propagar varias epidemias de peste en China, incumpliendo los acuerdos internacionales de Génova.

Unidad 731: el misterio de las armas biológicas japonesas

jueves, 20 de noviembre de 2014

Percy Alvarado: Dos videos que siempre debe ver Venezuela



Desempolvo dos videos que contienen entrevistas realizadas a mi persona por medios de televisión venezolana, El programa "La Hojilla" y "Reverso", éste último de Venezolana de Televisión, en los que analizo cuestiones medulares sobre las agresiones que ha sufrido la Revolución Bolivariana de Venezuela, incluyendo el asesinato del presidente Hugo Chávez, así como otros planes terroristas puestos en marcha ya o que están latentes en la Oficina de Planes de la CIA.

Nunca deben ser dejados de revisar por los compañeros revolucionarios, tanto en Venezuela como en cualquier país hermano. En ellos están mis alertas sobre las amenazas de nuestros enemigos y la convocatoria a reflexionar sobre nuestras debilidades.

Entrevista a Percy Alvarado por el programa "La Hojilla":


Ver: http://www.vtv.gob.ve/articulos/2013/02/14/percy-alvarado-amo-entranablemente-a-chavez-7898.html

REVERSO: Aberraciones científicas de EEUU contra el mundo 1era parte 

 

REVERSO: Aberraciones científicas de EEUU contra el mundo 2da parte 

Ver: http://percy-francisco.blogspot.com/2014/05/archivo-cancer-inducido-un-arma-de-la.html

“También saludar a los compañeros de la dirección colectiva, que están cumpliendo sus funciones, con ellos, ser todavía más exigentes y decirles que velen por la obra de Chávez, únanse más, demuéstrenle al enemigo que son un ente unido y sólido, que no hay brecha por donde pueda colarse o meterse”, advirtió  el periodista.

Realizó un llamado a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) para que la misma no le dé brecha al enemigo.

 


viernes, 19 de septiembre de 2014

Maduro denunció una guerra bacteriológica contra Venezuela

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El presidente Nicolás Maduro denunció que la oposición pretendía lanzar en Venezuela una presunta "guerra bacteriológica" y acusó a medios de prensa de "terrorismo psicológico" por divulgar noticias sobre el supuesto surgimiento de una enfermedad desconocida.

"Tenemos sospechas de que esta derecha (por la oposición) pretendía meter algún tipo de virus, guerra bacteriológica que se ha hecho en el mundo, meterlo en el Hospital Central de Maracay, quién sabe dónde, y tenían la campaña preparada", dijo el jefe de Estado en cadena obligatoria de radio y televisión este jueves.

Pero al mismo tiempo Maduro negó que una "enfermedad desconocida" hubiese causado una serie de fallecimientos la semana pasada en un hospital 100 km al oeste de Caracas, luego acusó de "terrorismo psicológico" a los médicos, diarios y televisoras que difundieron la información y por último reveló haber ordenado a la Procuraduría que inicie demandas contra los responsables.

"La campaña sobre la supuesta presencia del ébola en Maracay es terrorismo psicológico, es un delito", destacó para luego informar que acudirá a acciones internacionales.

La semana pasada algunos médicos ligados a partidos de la oposición denunciaron que en el Hospital Central de Maracay se habían registrado ocho muertes de adultos y niños víctimas de un síndrome febril, acompañado de salpullido en la piel, dolor en articulaciones y hemorragias.

viernes, 8 de agosto de 2014

Percy Alvarado en Rusia Today: Acuso a Fort Detrick de estar detrás del brote de ébola

En una entrevista realizada ayer a mi persona por el canal Russia Today pongo al desnudo los planes del gobierno norteamericano que involucran al Pentágono, a los grandes medios de comunicación y los monopolios farmacéuticos en una conspiración para el desarrollo del arma bilógica, como es el caso del actual repunte del ébola, para beneficiarse del dolor humano.

Mis conclusiones en la denuncia son precisas:

Fort Detrick, centro de la experimentación y desarrollo de las armas biológicas, es responsable de:

● Una larga cadena de ataques masivos y personales contra dirigentes y poblaciones en varias naciones, incluidos los Estados Unidos.

● EE UU está introduciendo en Cuba variedades de virus como el dengue y el cólera como parte de la guerra biológica contra esta nación.

● EE UU, en complicidad con el Complejo Militar Industrial, los grandes monopolios de la comunicación y las grandes farmacéuticas, desarrollan una conspiración encaminada a obtener pingües beneficios a partir de la manipulación del terror a las pandemias, previamente fabricadas en Fort Detrick, manipuladas por los medios y la “venta” de posibles curas por emporios farmacéuticos.

Véase el video y sáquese sus propias conclusiones.



Percy Francisco Alvarado Godoy

Con información de Rusia Today

jueves, 27 de junio de 2013

CHÁVEZ, ¿UN CASO DE BIOTERRORISMO?

 
1

¿Fue el comandante Chávez asesinado? ¿El agresivo cáncer que lo atacó fue producto de una operación de alta tecnología médica y científica para dañar su salud y acabar con su vida? “¿Sería extraño que hubiesen desarrollado una tecnología para inocular el cáncer, y nadie lo sepa hasta ahora, y se descubra esto dentro de 50 o más años…?”, se preguntaba el propio Comandante el 28 de diciembre de 2011. Y remataba: “Fidel siempre me lo dijo, Chávez cuídate, tú eres muy descuidado… esta gente anda detrás de ti, ha desarrollado tecnología… cuidado con lo que comes, cuidado con una pequeña aguja, y te inyectan no sé qué…”

El presidente Nicolás Maduro no alberga dudas. Ha citado como antecedente el asesinato de Yasser Arafat en 2004, contaminado con Polonio 210, y cuyo crimen ha sido reconocido casi ocho años después. Rafael Ramírez, Diosdado Cabello, Elías Jaua y otros dirigentes de la Revolución han manifestado su convicción en esta hipótesis. Los médicos Roger Capella y Felipe Guzmán tampoco dudan: si el sistema inmunológico de una persona ha sido debilitado lo suficiente, se abren las puertas para un ataque biológico.

El biólogo Xenón Serrano afirma que existe hoy en día la tecnología para manipular virus, diversos agentes patógenos y tóxicos, capaces de replicar enfermedades en el cuerpo humano con un alto grado de precisión. El periodista Percy Alvarado es enfático: “Los ataques bioterroristas en la forma de enfermedades producidas en laboratorio son una constante en la historia de América Latina”.

2

El bioterrorismo es la forma moderna que ha tomado la guerra bacteriológica, las técnicas y tecnologías desarrolladas para atacar, mediante agentes patógenos, a un enemigo. Algunos autores lo llaman, más sofisticadamente, ingeniería de la infección. Su desarrollo masivo vino durantela II Guerra Mundial. El III Reich lideró las investigaciones militares en el área de guerra biológica, y las aplicó masivamente en los campamentos de Auswitch y otros centros de exterminio. Ya en el contexto de la Guerra Fría, Estados Unidos recogió y expandió aquellos macabros inventos. A partir de 1946, Harry Truman reclutó a los principales científicos nazis para que replicaran sus investigaciones sobre armamento biológico en el área militar, espacial y de inteligencia. El ejército estadounidense y la CIA rápidamente se apropiaron de los nuevos armamentos biológicos. Pero, como afirma Percy Alvarado donde los nazis hicieron mayores aportes fue en el fortalecimiento del Fort Detrick, un centro de investigación científico- militar, cuya principal tarea consiste en descubrir cómo convertir enfermedades en armas biológicas, para atacar silenciosamente a los enemigos del “mundo libre”.

Uno de los jefes de investigación de Fort Detrick fue un ex aliado de Hitler, George Merck, propietario de la principal industria farmacéutica de EEUU. Grupos ambientalistas denunciaron a Fort Detrick como centro de experimentación de enfermedades y virus como el de inmunodeficiencia humana, el ébola, la peste bubónica, el ántrax y el virus del Nilo occidental.

Tras un escándalo producido por la muerte de ciudadanos residentes en las zonas cercanas debido a experimentos de aerosolización realizados desde el Fort Detrick, pasó a llamarse Centro Frederick para la Investigación del Cáncer y trabaja ahora bajo la supervisión del Departamento de Defensa,la CIA y el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos. Pese a esta increíble historia, el bioterrorismo es pintado por la prensa y el cine y percibido por el ciudadano común solo como la posibilidad de que un grupo de “extremistas locos y  asesinos” se hagan de armas químicas y/o biológicas y las usen para atacar a la población civil. Y no les falta razón: los que crean armas biológicas y las usan contra la población son, ciertamente, extremistas locos y asesinos.

Sólo que la gente está mirando al lado equivocado.

Tipo de virus oncogénico (Imagen archivo)

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No es posible entender el fenómeno del bioterrorismo sin pasearse por la tercera industria más poderosa sobre el planeta, después del petróleo y la industria militar: la industria farmacéutica. La industria de los fármacos ha jugado un rol decisivo en la ejecución de la guerra biológica: Merck, Bayer, Pfizer, Glaxo Smith Kline, Lilly, Sanofi Aventis, Novartis. Al tiempo que sus científicos prueban fármacos y productos para enfermedades conocidas, la industria farmacéutica desarrolla actividades de investigación para “nuevas enfermedades”. ¿Pero, de dónde surgen, quién inventa esas nuevas enfermedades? La reciente historia de la influenza AH1N1, Gilead, Donald Rumsfeld y el Tamiflu puede dar algunas pistas al respecto.
El maridaje entre industria militar e investigación bacteriológica es el eje de un sistema de intereses, de control geopolítico, médico y económico. Merck trabajó para Hitler y luego para EEUU en el desarrollo de armas biológicas. Bayer formó parte de las industrias químicas alemanas bajo el III Reich y creó algunas de las sustancias utilizadas para exterminar judíos, gitanos y comunistas. Pfizer ha sido acusada de realizar experimentos con humanos en Africa para probar vacunas contra la meningitis y otros fármacos. Todas esas marcas están en alguna gaveta de nuestra casa.

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Desde los años 60, el bioterrorismo escogió a Cuba como uno de sus blancos preferidos. En más de medio siglo, esta pequeña isla ha sido sistemáticamente atacada: todo comenzó con la Operación Mangosta que introdujo a la isla varios virus fuertemente patógenos. Luego vinieron la epifitia roya de la caña, la fiebre porcina africana, la contaminación de plantaciones con el moho azul del tabaco, el virus del dengue hemorrágico, que en 1981 mató a 158 cubanos, de ellos 61 niños, y el virus de la conjuntivitis hemorrágica. Cuba también fue agredida con el hongo exótico sigatoka negra, la varroasis y el thrips palmi, que afectó la producción de miel de abeja, en el primer caso, y de frijol, la papa, pimiento y otros cultivos. Guerra secreta, silenciosa, que aparece en los medios como casuales epidemias o inesperadas muertes, pero cuyo efecto es el pánico, el miedo y el terror. Guerra química, guerra biológica. De dominación.
Imagen archivo
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Mientras abiertamente se utiliza la guerra biológica contra los ejércitos y los pueblos enemigos (los bombardeos de napalm contra la población civil durante la Guerra de Vietnam, o la fumigación con glifosato de zonas campesinas en Colombia y Ecuador),la CIA ejecuta principalmente acciones selectivas contra personas o acciones secretas para provocar el caos económico y pánico médico en naciones a las que EEUU no les ha declarado la guerra.

En este contexto, la posible inoculación del cáncer aparece como una probabilidad cada vez más alta. Los sincrónicos padecimientos de cáncer de Lula Da Silva y Dilma Rouseff, Fernando Lugo y Hugo Chávez, y en menor grado, Evo Morales, replantean un escenario que los medios se apresuran a banalizar y ridiculizar como “teorías conspirativas”. Pero el cáncer, la afectación de la salud de dirigentes que desafían la hegemonía de Washington, la generación de inusuales epidemias en la población, son reales y suponen efectos humanos y políticos  reales sobre nuestros pueblos. Por ello, la investigación anunciada por el presidente Nicolás Maduro para esclarecer las causas y el origen de la enfermedad que nos arrebató al comandante Chávez, es no solo un acto de responsabilidad histórica y científica, sino un elemento vital para elevar la conciencia del pueblo frente a la guerra bioterrorista.
Aquí tampoco podemos optar entre vencer o morir. Necesario es vencer.

 William Castillo Bollé

 (Con textos de Karen Méndez, Jessica Sosa y  Percy Alvarado Godoy)

@planwac

Tomado de  http://despertaruniversitario.org

martes, 30 de abril de 2013

La muerte de Chávez y las guerras silenciosas (I)


BarrieTrower
Barrie Trower fue agente de inteligencia inglés
Los dispositivos para el rastreo de personas, la manipulación remota del comportamiento y la inducción de enfermedades son tecnologías con medio siglo de desarrollo científico. Tienen patentes registradas, permisos legales y proveedores oficiales. ¿Cuánto puede influir la guerra encubierta en el desarrollo de la historia?

 “La tecnología pondrá a disposición de los líderes de las principales naciones una amplia gama de técnicas para llevar a cabo guerras secretas, para las cuales se necesitará de apenas un mínimo de fuerzas de seguridad en el campo”.
Zbigniew Brzezinski, “Entre dos edades: el rol de los Estados Unidos en la era tecnotrónica”. 1970

Por Claudio Fabian Guevara
Por estos días me gustaría hablar con Barrie Trower sobre sus temas favoritos. Le preguntaría qué avances se han logrado en los últimos años en la guerra de las microondas y su arsenal de armas encubiertas, que las potencias desarrollan desde hace décadas para objetivos tan variados como dispersar manifestantes, abatir moralmente a disidentes o inducir cáncer y otras enfermedades. Le preguntaría cómo cree que fue atacado Hugo Chávez, si sospecha que también Fidel fue víctima de esta brutal ingeniería para la muerte, y cuán seguros pueden estar otros líderes del mundo.
Muchas voces descalificaron como “no científica” la posibilidad de “inoculación” de un cáncer en el fallecido presidente Chávez, tal cual sugirió el vice Maduro horas antes del deceso del líder venezolano. “Inocular” no parece la palabra apropiada en este caso. Pero descartar como “no científica” la posibilidad de un sofisticado ataque para “inducir” una enfermedad mortal en un líder político de la talla de Chávez, ignora décadas de experimentos y estudios científicos del más alto nivel que han establecido protocolos y tecnologías para lograr estos objetivos. Y otros, igual de horrendos: inducir al suicidio, provocar depresión, trastornos mentales o cambios en la personalidad. En la literatura especializada se denominan “armas psicotrónicas". En el hipócrita lenguaje de los documentos oficiales, “armas no letales".
Entre otros, Barrie Trower habla de estas cosas. Es un personaje poco conocido, y no es fácil explicar quién es. Trabajó como agente británico diez años, en el área de “microwave warfare”, interrogando espías extranjeros atrapados in fraganti en la tarea de irradiar targets enemigos. Hoy en día, en sus entrevistas y ponencias en diferentes partes del mundo, habla sobre el devastador efecto de las tecnologías inalámbricas en las personas, que se basan en microondas. Precisamente, llegué a su testimonio estudiando la influencia de los campos electromagnéticos en la salud, para una investigación de la Universidad Veracruzana de México.
Trower también explica que las potencias trabajan desde hace más de medio siglo en el desarrollo de armas encubiertas con variados fines. Esta tecnologías abarcan, por ejemplo, la escalofriante “skull voice”, que proyectada sobre la víctima, le hace escuchar voces dentro de su cráneo. Sirve para telecomandar a un asesino, o para aterrorizar a un enemigo, entre otras “aplicaciones útiles”. También hay dispositivos de rastreo de personas, lectura del pensamiento, manipulación remota del comportamiento y las emociones, y por supuesto, inducción de enfermedades mortales en víctimas escogidas.
No se trata de ciencia ficción, ni de “teorías de la conspiración”. Son hechos plasmados en documentos oficiales. Hay patentes registradas, referencias legales y proveedores oficiales de los Estados que incluyen las “armas no letales” entre su oferta.
Hasta donde sabemos, estas tecnologías aparecieron casi por casualidad en la Segunda Guerra Mundial. Una de las primeras pistas para el inicio de la investigación con fines bélicos la proporcionó Allan Frey en 1962, que reportó el “efecto auditivo” que producían las microondas y los radares entre personal militar que circulaba cerca de las torres de transmisión.
Media siglo después, sabemos de programas de investigación militar, ensayos prácticos y fundamentos teóricos que condujeron al desarrollo de “armas no letales”, basadas en frecuencias, ultrasonidos y microondas, que no dejan rastros en sus víctimas.
Aquello que se conoce públicamente data de décadas atrás. No sabemos qué tecnologías pueden constituir el “state of the art" de la guerra encubierta en 2013. Sólo tenemos algunas pistas, y no son nada tranquilizadoras.
Las tecnologías de hace 40 años, diseñadas para ser aplicadas a cualquier organismo en general, y por lo tanto, de éxito dispar, hoy pueden ser personalizadas a partir del ADN de la víctima para que su efectividad sea fulminante.
Por lo tanto, la pregunta no es si esto puede suceder o no. La pregunta es, ¿Cómo lo hacen? ¿Hasta donde han llegado? ¿Cuánto puede influir la guerra encubierta en el desarrollo de los acontecimientos históricos?

El valor estratégico de la invisibilidad
Para el ciudadano común es doloroso admitir la posibilidad de que nuestros Estados, a los que identificamos de alguna manera con nuestros padres, puedan estar implicados en crímenes tan monstruosos. Pero si nos desapegamos de esta postura ingenua, y estudiamos en detalle el caso, veremos que la voluntad política de eliminar el disenso, incluso por vías violentas, es indisimulado, sobre todo en las facciones más extremistas de la elite gobernante.
Una estadística simple nos permitirá observar que hasta los 70, las personas socialmente influyentes o peligrosas para el status quo tenían una alta posibilidad de morir violentamente en un atentado o en un “accidente”. Pero a partir de entonces, los agentes del cambio social son muchísimo más propensos a morir como consecuencia de enfermedades misteriosas, muertes súbitas, posibles envenenamientos imposibles de rastrear, y sobre todo, cáncer. “Es como si tener tendencias izquierdistas fuera peligroso para la salud de una persona", arriesga Charles Kong Soo, que enumera un listado elocuente de muertes de este tipo en los últimos 20 años.[1]
Cuando Chávez en vida arriesgó la posibilidad de que hubiera un sabotaje contra los presidentes latinoamericanos, se daba la curiosa coincidencia de que padecían cáncer el ex presidente argentino Néstor Kirchner (cáncer de colon), la presidente Dilma Rousseff de Brasil (cáncer de linfoma), su predecesor, Luiz Inácio Lula da Silva (cáncer de garganta), el propio Chávez (no revelado), el ex presidente cubano Fidel Castro (cáncer de estómago), el presidente boliviano Evo Morales (cáncer nasal) y el presidente de Paraguay, Fernando Lugo (cáncer de linfoma). Posteriormente también sufrió un tumor Cristina Fernández, esposa de Kirchner y su sucesora. No eran todos peligrosos revolucionarios antiimperialistas, pero tenían algo en común: formaban un bloque compacto con acuerdos comunes frente a la prepotencia del Norte. El balance tres años después: Chavez fue devorado por la enfermedad, Kirchner falleció repentina y misteriosamente, Fidel sigue debilitado y Lugo fue derrocado.
Habitualmente, incluso personas de alto discenimiento se encogen de hombros, escépticos, ante la insinuación de que estas cadenas de acontecimientos, y otras realidades sugestivas, puedan responder a un diseño. “Si ciertas potencias gozan de este poderío, por qué no lo usan para eliminar definitivamente a todos sus enemigos”?, se pregunta.
La respuesta es obvia. La guerra encubierta es un concepto sólo aplicable para inducir ciertos acontecimientos en silenciosa reserva, mostrar un poderío disuasivo, condicionar y persuadir secretamente a ciertos enemigos. Tan pronto como un arma encubierta se utiliza abusivamente para provocar cambios violentos que son advertidos por el grueso de la población, es puesta en evidencia y deja de serlo, perdiendo su principal valor estratégico: la invisibilidad.

Nuestro ser bioeléctrico
La base científica de las armas psicotrónicas reside en la dimensión bioeléctrica de nuestra vida. La tierra, nuestro ambiente natural, es una enorme caja de resonancias, y nuestros cerebros están “sintonizados” en su frecuencia. Nuestras células se comunican entre sí mediante señales de radio. El DNA, como muestra la investigación del ruso Piotr Garvagej, es una antena que dialoga con su entorno mediante señales y sonidos. Biólogos y físicos coinciden: radiofrecuencias y campos magnéticos tienen una influencia decisiva en los sistemas vivientes.[2] Por eso la medicina de frecuencias ya desarrolla métodos de curación de una extensa gama de enfermedades basado en campos pulsátiles de baja frecuencia.[3]
Así como hay campos electromagnéticos curativos, hay campos patógenos, hoy conocidos como contaminación electromagnética. Y también existen frecuencias diseñadas intencionalmente paa provocar ciertos daños o efectos. Pequeñas dosis de energía electromagnética provocan cambios en las emociones, en el funcionamiento del cerebro y la salud general de las personas.[4] Estas ondas son direccionables a distancia, invisibles e indetectables, lo cual las convierten en la materia prima ideal de la nueva guerra fría.
Hace muchas décadas que las potencias desarrollan programas orientadas a desarrollar este tipo de armamento con fines de espionaje, defensa nacional o seguridad interior. Esto no es novedad para nadie que realmente estudie el tema.
Los primeros emergentes datan de 1965, cuando el doctor David Krech de la Universidad de Berkeley, EE.UU., habló en el New York Times de la posibilidad de controlar la mente con fines militares. Años después, Paul Tyler, médico responsable de la investigación de la Marina norteamericana de los efectos de las radiaciones sobre los seres humanos, reconocería en el Centro Universitario para la Doctrina Aeroespacial que “se pueden alcanzar efectos biológicos precisos con la ayuda de ondas electromagnéticas”.
Elizabeth Rauscher, física nuclear del Laboratorio de Investigación Tecnológica de San Leandro (EE.UU), fue más allá, y halló frecuencias específicas que permiten desarrollar desde náuseas hasta estados de euforia, lo cual la llevó a alardear: “Si me dieran los fondos suficientes, podria modificar el comportamiento del 80 por ciento de los habitantes de una ciudad sin que lo sepan. Los podria hacer más felices o más agresivos”.
Richard Cesaro, director del Proyecto Pandora, admitió la posibilidad de “controlar el comportamiento humano mediante microondas de baja intensidad”. Y dentro de su proyecto trabajó el español José Manuel Rodriguez Delgado, de la Universidad de Yale, famoso por la invención del Estimociver, un aparato que permite la estimulación del cerebro por control remoto. Rodríguez Delgado demostró que es posible influir en el comportamiento autónomo, somático y motor, modificar manifestaciones psicológicas como la ansiedad o la agresividad, o producir una variedad de efectos, entre ellos agradables sensaciones, alegría, concentración, sentimientos extraños, relax, visiones de color y otras respuestas. “La energía para activar el cerebro del transmisor se transmite por medio de radiofrecuencias", decía Delgado"[5]. Fue uno de los científicos más activos del denominado "Proyecto Pandora", que consistía en modular voces y sonidos en la cabeza de los soldados, por medio de campos electromagnéticos.
Hay más, mucho más. El neurocientífico Michael Persinger investigó los efectos de las radiaciones electomagnéticas para un programa de armas del Pentágono. Persinger, en un estudio publicado en 1985, habló sobre la posibilidad de crear experiencias sensoriales, es decir, engañar a la mente, mediante el uso de ondas electromagnéticas. Persinger sostiene que cualquier estado mental puede ser creado por una fuente exterior. Y que los medios operativos para conseguir ya están disponibles a nivel global, porque los niveles de potencia necesarios son similares a los sistemas de radio y telecomunicaciones.[6]
Los párrafos precedentes sólo son una introducción sumaria. El canadiense John McMurtry recopila cerca de 200 referencias técnicas, legales y bibliográficas sobre el tema, además de precisas descripciones sobre las bases de funcionamiento de distintas tecnologías, en un breve artículo titulado “Evidencias de técnicas de influencia remota sobre el comportamiento” [7]
No se trata de experimentos o teorías sin aplicaciones prácticas. Como veremos, hay varios capítulos en la historia donde estas armas se aplicaron. Al punto que varias mociones en el Parlamento europeo piden hoy por su regulación y control.



PROXIMOS CAPITULOS
Casos testigo:
El ataque a la embajada norteamericana en Moscu
La dispersión de las pacifistas de Berkshire
Cuando el suicidio inducido es un “éxito"


[1] “Cancer the secret weapon?" February 27, 2012, Charles Kong Soo, The Trinidad & Tobago Guardian. http://guardian.co.tt/lifestyle/2012-02-27/cancer-secret-weapon
[2] “Seres electricos y vibracionales”, Claudio Fabian Guevara, en vibromancia.com: http://www.vibromancia.com/~ti000021/index.php/ipa/introduccion/237-iii-el-misterio-de-lo-intangible50
[3] Muchos investigadores llevan a cabo con éxito tratamientos novedosos en base a campos electromagnéticos y frecuencias:
Valerie Hunt, Dr. Philpot (EEUU), Dra. Graciela Pérez (Argentina), Dr. Zayas (Cuba), Ing. Antonio Gómez Yepez (México)
[4] Para información científica sobre el tema, puede consultarse fuentes al final del artículo.
[5] Fuente: Cannon; Delgado, JMR, "Radio intracerebral Estimulación y grabación gratuita a los pacientes," en Schwitzgebel y Schwitzgebel (eds.))
[6] “Se estan usando ya armas psicotrónicas”? Rafael Palacios, Discov ery Salud, Abril de 2009.
[7] http://www.deepblacklies.co.uk/remote_behavioral_techology.htm.

Tomado de  http://elnuevocronista.com.ar

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