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viernes, 14 de junio de 2013

Las hazañas del embajador colombiano en Washington



El artículo 72 de la Ley 160 de 1994 determina que las tierras baldías del Estado solo se les pueden adjudicar a pobres del campo y en extensiones de una UAF –área que varía según la región– y que nadie podrá comprar esas fincas para sumarlas con otras del mismo origen y constituir una gran hacienda. A continuación se explica la manera como la conocida firma de abogados Brigard & Urrutia –de Carlos Urrutia, embajador de Colombia en Washington– le diseñó al Ingenio Rio Paila Castilla la manera de violar dicha norma, para adquirir decenas de miles de hectáreas en el Vichada y montar una plantación de palma (proyecto Veracruz).

Lo primero que hicieron fue constituir 27 Sociedades por Acciones Simplificadas (SAS), que presentaron como si cada una tuviera un único propietario, el abogado Francisco José Uribe Noguera, socio de Brigard & Urrutia. Cada una de ellas apareció con un capital suscrito de 100 mil pesos y con uno pagado de cero pesos y dieron como su dirección la misma de Brigard & Urrutia. El número 27 sale de que así se crea la ficción de que no están montando una sola gran empresa sino varias pequeñas, que no superan la medida límite de la UAF, y que por tanto no se viola la ley. A continuación, Rio Paila Castilla apareció prestándoles a las 27 SAS cuarenta mil millones de pesos, con las que estas compraron, ilegalmente, 41.300 hectáreas.

A paso seguido, les dieron a las SAS una muy llamativa vuelta por Europa. Uribe Noguera cedió, gratuitamente, la propiedad de esas sociedades a cinco firmas españolas, que pertenecen a otras cinco que fueron constituidas por la sociedad Asturias Holding S.A.R.L., con domicilio en Luxemburgo, paraíso fiscal de mala fama. Una telaraña difícil de desentrañar. Al final, Deloitte & Touche, revisor fiscal de Rio Paila Castilla, certificó que Asturias Holding, las 27 SAS y las 41.300 hectáreas son de Rio Paila Castilla, que además las registró como suyas en la Cámara de Comercio de Bogotá (http://db.tt/0eHE3vxw).

Además de la flagrante violación de la Ley 160, porque Rio Paila Castilla compró lo que tenía prohibido comprar, las autoridades deberán desentrañar por qué intentaron ocultar en el exterior esas operaciones, determinación que podría explicarse por el objetivo de encubrir otras ilegalidades. Por denuncias ciudadanas, en abril de 2013, el Incoder informó sobre este caso a la Presidencia de la República (Juan Mesa), la Secretaria Anticorrupción, la Dian, la UIAF y las superintendencias de Notariado, Sociedades y Financiera. A esta última le pidieron investigar desde 2011.

Una de las cosas más graves en torno a estos hechos escandalosos, y a otros iguales que involucran también a grandes empresas, fue el proyecto de ley presentado por el ministro Juan Camilo Restrepo tendiente a establecer que la parte de la Ley 160 que prohíbe concentrar las UAF solo rige después de 1994, y no desde 1961 (Ley 135), como hoy ocurre. Si lograran ese cambio, se legalizarían treinta años de ilegalidades, incluidas por lo menos once de las compras realizadas por las SAS de Rio Paila Castilla.

Es evidente que la firma Brigard & Urrutia le diseñó a Rio Paila Castilla una operación jurídica y económica –un producto– tendiente a violar el artículo 72 de la Ley 160 de 1994 y que esa maniobra incluyó ocultarla en el exterior. Y hay que rechazar la explicación de Carlos Urrutia de que él carece de toda responsabilidad en esas ejecutorias, porque –alega– vendió sus acciones en la empresa una vez Santos lo nombró embajador en Washington, en agosto de 2012. Porque las ilegalidades se desarrollaron durante 2009, 2010, 2011 y 2012, cuando Urrutia era el jefe y principal accionista de su empresa. ¿Acepta el presidente de la República tan peregrina explicación de su embajador ante Estados Unidos?

Es conocido el propósito de Santos y Restrepo de quitarle al campesinado millones de hectáreas que hoy por derecho legal y constitucional le pertenecen, para pasárselas a unos magnates nacionales y ojalá extranjeros. Incluso, han armado un discurso que reza que lo hacen por su incontenible amor por los pobres, a quienes llevarán a la felicidad, una vez logren despojarlos de sus fincas. Para ese objetivo se han diseñado productos jurídicos legales, pero también ilegales, que es diferente, como este de Carlos Urrutia, el embajador de Colombia en Washington. Santos tiene la palabra.


Jorge Enrique Robledo, Bogotá, junio 7 de 2013
 



Tomado de  Paz con Dignidad

viernes, 11 de mayo de 2012

Informe de la Liga Árabe evidencia participación de la CIA, el MI6 y el Mossad en violencia de Siria


Mercenarios en Siria

 Extractos de un reporte de la Liga Árabe sobre Siria, dejaron en claro que los medios de establishment sólo están contando una parte de la historia, exagerando la violencia del gobierno de Assad, su policía y ejército.
El reporte menciona una “entidad armada” que está asesinando a civiles y efectivos policiales, conduciendo ataques terroristas contra inocentes. Las víctimas de estos ataques son atribuidos al gobierno de al-Assad, y están siendo utilizados para argumentar una ofensiva contra Siria en las Naciones Unidas.
Según el reporte de la Liga Árabe, el “Ejército Libre de Siria” y “grupos armados de oposición” son responsables por la mayoría de los asesinatos.
En enero, se reportó que el MI6, la CIA y el SAS británico, estaban en el país trabajando con el Ejército Libre de Siria y el Consejo Nacional Sirio, para derrocar el régimen de al-Assad. El Ejército Libre de Siria es ampliamente reconocido como una creación de la OTAN. Está constituido ampliamente por militantes de la Hermandad Musulmana, en sí misma una organización de la inteligencia británica, siendo financiado, respaldado y armado por los Estados Unidos, Israel y Turquía.
El informe otorga credibilidad a reportes que datan de noviembre del año pasado, emitidos por el periodista Webster Tarpley, quien visitó la nación de Oriente Medio.
“Lo que los sirios promedio, de todo grupo étnico, dicen sobre esto, es que están siendo tiroteados por francotiradores. La gente está molesta de que existan francotiradores terroristas que estén disparando a civiles, terrorismo descarado, simplemente con el propósito de desestabilizar al país. Yo no llamaría a esto una guerra civil – ese es un término engañoso. Aquí estás lidiando con escuadrones de asesinato, con comandos de terror; este es el típico método de la CIA. En este caso, se trata de una producción conjunta de la CIA, el MI6, el Mossad. Recibe dinero de Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Qatar”, contó Tarpley a RT.
Tarpley dijo que Estados Unidos está impulsando un “modelo de la revolución de color, que se encuentra en bancarrota, respaldado por tropas terroristas – gente de Al-Qaeda y la Hermandad Musulmana”, cuyo objetivo es “romper con Medio Oriente de acuerdo a líneas étnicas”.
Extractos del reporte de observadores de la Liga Árabe evidencian la existencia de “violencia masiva por ambos lados, pero que la oposición y los medios occidentales han exagerado la violencia y sus muertos, infligidos por fuerzas del gobierno”, escribe Nicolas Davies del blog War Is A Crime.
“La ONU ha dejado de aceptar cifras de muertos confirmados por la oposición, y ha congelado sus estimaciones ‘oficiales’ de muertes civiles en los 5.400, sin reconocer que esto podría estar siendo altamente exagerado”, explica Davies. “Este no es un derramamiento de sangre al nivel de Libia, donde incluso el nuevo gobierno admite que al menos 25.000 personas murieron en la guerra de la OTAN. No obstante, Siria podría seguir el modelo libio si la OTAN y la GCC continúan proveyendo armas y entrenamiento militar al Ejército Libre de Siria, estando preparados para encaramarse sobre fuerzas especiales en terreno, mientras la ONU aprueba una zona de restricción de vuelos para otorgar justificación a otros 9.700 ataques aéreos”.
Los medios de establishment han puesto la cifra de muertos entre los 1.000 y 5.000. La Corte Penal Internacional, Hisham Abu Hajer (de los “rebeldes” libios, más bien Al Qaeda), Prayda y otras fuentes, colocan la cifra entre los 50.000 y 100.000. Tarpley estima que la cifra de los 150.000 era una cantidad alucinante para una población bajo los seis millones y medio de habitantes.
Fragmentos relevantes del reporte de la Liga Árabe, producido entre el 24 de diciembre de 2011 y el 18 de enero de 2012, son los siguientes:
“La Misión determinó que existe una entidad armada que no está mencionada en el protocolo. Estos desarrollos en terreno pueden ser, sin duda alguna, atribuidos al uso excesivo de la fuerza por parte del gobierno sirio, en respuesta a protestas que ocurrieron antes del despliegue de la Misión, exigiendo la caída del régimen. En algunas zonas, esta entidad armada reaccionó atacando a fuerzas de seguridad sirias y a ciudadanos, ocasionando que el gobierno respondiera con mayor violencia. En fin, ciudadanos inocentes pagan con su vida el precio de aquellas acciones.
En Homs, Idlib y Hama, la Misión de Observadores presenció actos de violencia cometidos contra fuerzas de gobierno y civiles, que resultaron en varias muertes y heridos. Ejemplos de aquellos actos incluyen la detonación de una bomba en un bus civil, el asesinato de ocho personas y heridos, incluyendo mujeres y niños, y la detonación de una bomba en un tren que transportaba combustible. En otro incidente en Homs, un bus policial fue detonado, asesinando a dos oficiales de policía. Una tubería de combustible y algunos puentes pequeños también fueron detonados.
28. La Misión notó que muchas partes reportaron falsamente la ocurrencia de explosiones y violencia en varios lugares. Cuando los observadores viajaron hasta aquellos lugares, descubrieron que los reportes no tenían sustento.
29. La Misión también notó que, según sus equipos en terreno, los medios exageraron la naturaleza de los incidentes y la cantidad de personas asesinadas en ellos y en protestas en algunos pueblos.
Según sus últimos reportes y comunicados al Jefe de la Misión el 17 de enero de 2012, en preparación de este reporte, líderes del equipo presenciaron protestas pacíficas de partidarios del gobierno y opositores en varias locaciones. Ninguna protesta de aquellas fue interrumpida, a excepción de algunos choques menores con la Misión y entre leales y opositores. Esto no ha resultado en muertes desde la última presentación ante el Comité Ministerial Árabe sobre la Situación en Siria, en su reunión del 8 de enero de 2012.
Algunos observadores renegaron de sus tareas y quebrantaron el juramento que habían tomado. Hicieron contacto con autoridades de sus países, proporcionándoles cantidades exageradas de eventos. Aquellos oficiales, posteriormente, desarrollaron un panorama sombrío y una imagen infundada de la situación.
Audiencias árabes y extranjeras de ciertas organizaciones mediáticas han cuestionado la credibilidad de la Misión, debido a que aquellas organizaciones usan los medios de comunicación para distorsionar los hechos. Será difícil superar este problema a menos que exista un apoyo político y mediático a la Misión y su mandato. Es natural que algunos incidentes negativos puedan ocurrir mientras conduce sus actividades, ya que este tipo de incidentes se producen naturalmente en misiones similares.
75. Recientemente, ha habido incidentes que podrían aumentar la brecha e incrementar el resentimiento entre las partes. Estos incidentes pueden tener graves consecuencias y llevar a la pérdida de vidas y propiedad. Tales incidentes incluyen la detonación de bombas en edificios, trenes que transportan combustible, vehículos que transportan petróleo diesel y explosiones de bomba contra la policía, miembros de los medios y tuberías de combustible. Algunos de estos ataques han sido realizados por el Ejército Libre de Siria y algunos por otros grupos opositores.
Desde su establecimiento, posturas hacia la Misión han estado caracterizadas por la no sinceridad o, más ampliamente hablando, falta de seriedad. Antes de que comenzara a llevar adelante su mandato, e incluso antes de que sus miembros llegaran, la Misión fue objeto de una perversa campaña dirigida contra la Liga de Estados Árabes y el Jefe de la Misión, una campaña que aumentó en intensidad después del despliegue de los observadores. La Misión aún está escasa en el apoyo político y mediático que necesita para cumplir su mandato. Si se prorroga su mandato, las metas estipuladas en el Protocolo no serán alcanzadas a menos que se otorgue tal apoyo y la Misión reciba el respaldo que necesita para asegurar el éxito de la solución árabe”.

domingo, 4 de marzo de 2012

La operación en Libia fue una guerra colonial

Hace un año, el 15 de febrero de 2011, estalló en Libia una rebelión contra el régimen de Muamar Gaddafi.
En breve empezó una operación militar con la participación de Francia y del Reino Unido que avanzaba a trompicones y precisó de un mayor grado de intervención del que se esperaba. De modo que los proyectos de una rápida campaña colonial no llegaron a hacerse realidad.

Las acciones de guerrilla acabaron funcionando

Las acciones de la guerrilla libia no parecían tener orden ni concierto y sólo lograron la victoria gracias a la intervención directa extranjera. Consistió en ataques aéreos y con misiles contra las tropas leales al coronel Gaddafi por parte de las fuerzas de la OTAN. También en operaciones secretas de distinta envergadura, empezando por el envío a Libia de instructores y consejeros militares y acabando por la participación de unidades de misiones especiales en el ataque a Trípoli, la capital del país.

En contra de lo que pueda creer la opinión pública en Rusia, Estados Unidos no estaba muy feliz de participar en la operación en Libia. Washington se empleaba a fondo para minimizar su presencia, limitándose a asumir la principal carga de los primeros ataques aéreos a finales de marzo de 2011 y disparando contra los objetivos libios más de 200 misiles Tomahawk.

Posteriormente, el protagonismo en la operación militar en Libia se desplazó de EEUU hacia la OTAN para convertirse más tarde, debido a las crecientes discrepancias entre los miembros de la Alianza, en una operación franco-británica.

En Libia no hubo una línea de frente continua, las acciones bélicas se concentraban en focos alrededor de ciudades importantes y objetivos militares y de infraestructuras clave para el régimen de Gaddafi. Los combates estallaban y se extinguían, sin que las partes fueran capaces de lograr avances luchando.

La inexperiencia del mando de los sublevados y la falta de formación militar de sus partidarios solo se podían compensar con la fuerte presión a la que sometía la aviación de la OTAN a las tropas de Gaddafi. De lo contrario, la guerrilla en apenas tres días habría acabado aplastada por los tanques, un desarrollo de los acontecimientos bastante típico para la región.

Sin embargo, ni con esa ayuda los rebeldes eran capaces de conseguir nada. Estados Unidos, tras preparar el terreno para sus “hermanos menores”, es decir, París y Londres, abandonó la operación a principios de abril del año pasado. El respaldo a distancia por parte de Francia y del Reino Unido fue insuficiente para que los guerrilleros se impusieran a las tropas leales a Gaddafi.

Corsarios bajo la bandera de Qatar

A finales de la primavera de 2011 los participantes de la coalición de repente se dieron cuenta de que la caída el régimen de Gaddafi no estaba cerca. Más aún, incluso en condiciones de incesantes ataques aéreos y del uso de los medios de reconocimiento más sofisticados, las tropas de Gaddafi se las ingeniaban para asestar golpes bastante duros a los sublevados.

Por lo tanto, había que hacer algo urgente con las tropas del llamado 'Consejo Nacional de Transición', porque de lo contrario la guerra duraría años y los costes diarios de aquella campaña militar ya les estaban pesando a París y a Londres. Mientras tanto, la Administración de Barack Obama se mostraba esquiva, no prometía sustancial apoyo militar, pero tampoco anunciaba su completo abandono de la operación.

Fueron los instructores de los servicios especializados de la coalición los que se encargaron de los sublevados. El objetivo era claro: inculcar a las tropas de la guerrilla nociones básicas de la disciplina y elevar su grado de coordinación en el campo de batalla, dado que no parecía posible conseguir un nivel digno de preparación. El segundo objetivo consistía en formar también a los comandantes de los sublevados y el tercero, en realizar tareas de reconocimiento y guiar a la aviación aliada en sus ataques contra las fuerzas de Gaddafi.

Los observadores coincidían en que en vísperas del ataque a Trípoli en Libia hubo verdaderas y no esporádicas muestras de la 'guerra de los Toyota'. Este tipo de acciones bélicas en el norte de África se basa en el principio de la movilidad, maniobras bruscas en terreno no transitado con el uso de camionetas. Las unidades, dotadas de ametralladoras de gran calibre, sistemas de lanzamiento de misiles antitanque y demás equipo infalible, mostraron ser altamente eficaces.

En su momento, esta idea fue aplicada con éxito por Francia precisamente contra las tropas de Gaddafi durante la invasión de Chad por Libia entre 1986 y 1987. Posteriormente la 'guerra de los Toyota' se convirtió en la principal forma de acciones bélicas durante las guerras en Chad y Sudán.

¿Fueron de utilidad todas estas medidas? Los resultados del ataque a Trípoli emprendido en la segunda quincena de agosto de 2011 demostraron que hasta cierto punto sí. Se logró coordinación en las acciones de las unidades de los insurgentes, apoyadas por las tropas de desembarco aliadas.

Hasta el día de hoy no se ha encontrado respuesta a la pregunta sobre el grado de participación en las acciones bélicas de los soldados y oficiales del 22 Regimiento del Servicio Aéreo Especial británico (SAS), siendo reconocido oficialmente que los oficiales de la unidad habían asumido las tareas de mando, así como de las tropas francesas de misiones especiales (aunque fueron vistos por muchos) y de las unidades de misiones especiales de los Ejércitos de Qatar y los Emiratos Árabes Unidos.

Los últimos, a diferencia de la supuesta participación de Francia y del Reino Unido, que no ofrecen comentarios oficiales, no ocultan haber tomado parte en las acciones bélicas.

Otra pregunta es ¿cuántos mercenarios de rasgos europeos, difíciles de camuflar ni siquiera con el intenso bronceado, que recorren el mundo desde la jungla del Congo hasta los más recónditos sitios del 'Triángulo de Oro', se escondían detrás de las banderas de Catar?

El año pasado, por ejemplo, el Gobierno de Emiratos Árabes Unidos firmó un contrato por 500 millones de dólares con la empresa privada del sector militar Xe Services, otro nombre de Blackwater tristemente conocido por ataques contra la población civil en Irak. El contrato era para un batallón de mercenarios listo para combate de más de 800 personas de procedencia europea. Se habla estadounidenses, sudafricanos blancos y colombianos, y es solo es la punta del iceberg.

El imperialismo barato de Europa

Una de las principales conclusiones de la situación de Libia tiene que ver con los dos países protagonistas de la operación, el Reino Unido y Francia, y con todos los Estados europeos en general. Y es triste, porque su disposición de sus ejércitos para el combate es en estos momentos bastante limitada.

En la pasada década se llegó a hablar mucho de los problemas con los que se estaban enfrentando las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en los puntos calientes, concretamente Irak y Afganistán. No obstante, no se cuestionaba la eficiencia de las operaciones militares del Ejército estadounidense contra enemigos más o menos organizados. Y un ejemplo de ello es la invasión de Irak en primavera de 2003.

Sin embargo, últimamente se hizo patente que los aliados más cercanos de Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, disponen de unos recursos insuficientes para llevar a cabo operaciones de castigo a distancia.
Al mismo tiempo, el ímpetu con la que la 'Nueva Triple Entente' se metió en la aventura de Libia deja vislumbrar grandes ambiciones. Tanto París como Londres se veían con ganas de “hacerse con su propio pequeño Irak” para poder llevar la voz cantante en vez de Washington.

El resultado fue una guerra colonial, sucia, mal coordinada y demasiado prolongada, que hubo de acabar con una operación terrestre, por muy breve que fuera ésta. Los antiguos dueños blancos del África, sin gozar del poderío militar de antaño, solo se deleitan con la memoria histórica y con las ambiciones coloniales, que nunca han dado ningún resultado brillante.

Konstantín Bogdánov, RIA Novosti


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