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miércoles, 30 de octubre de 2013

'Obamacare', la NSA y Bengasi asedian a la Casa Blanca

Tras haber salido airoso del cierre del gobierno, Obama y su gobierno enfrentan nuevos retos (AFP).
A pesar de que la Casa Blanca está acostumbrada a los tiempos difíciles, estos últimos días han sido particularmente duros.
 
Tras salir casi ileso del enfrentamiento que provocó el cierre del gobierno que encabezaron los republicanos, el gobierno del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se encuentra bajo asedio en tres frentes: los problemas que rodean a Obamacare, las revelaciones sobre el espionaje de Estados Unidos contra sus aliados y el ataque que sufrió en 2012 el complejo diplomático de Bengasi, Libia, asunto por el que un senador amenazó con detener todas los nombramientos del gobierno.

Seguramente las controversias alimentarán los persistentes ataques de los republicanos contra Obama y sus aliados demócratas conforme el país se prepara para las elecciones intermedias del año próximo; la Casa Blanca catalogó esos ataques como palabrería partidista.

Para David Gergen, analista político de CNN, reflejan la inexperiencia relativa de la Casa Blanca de Obama. "Este gobierno ha sido muy, muy bueno con su política, pero desde el primer día no ha sido bueno para la ejecución de las políticas", dijo el lunes. 

'Obamacare'

Pasó otra semana y con ella otra audiencia en el Congreso sobre la puesta en marcha del accidentado programa de seguros de gastos médicos de Obama. Esta vez, Marilyn Tavenner, líder de los Centros para Servicios de Medicare y Medicaid —que se encarga del sitio de Obamacare— fue la primera funcionaria del gobierno que ofreció disculpas formalmente a los estadounidenses por el inicio lleno de fallas.

Ofreció disculpas el martes en su comparecencia ante la Comisión de Medios y Arbitrios de la Asamblea de Representantes. Una fuente del sector de los seguros dijo el lunes a CNN que la gran mayoría de los estadounidenses que contrataron un seguro en el mercado individual encontrarán cambios e incluso cancelaciones a sus pólizas, de acuerdo con las directrices de Obamacare

"El problema mayor es la forma en la que Obamacare está afectando a la gente", dijo el martes el líder de la minoría en el Senado, Mitch McConnell. "Los egresados de las universidades y las familias de la clase media se están viendo afectados con los incrementos en las primas que no pueden costear".

El espionaje de la NSA

Tras varios meses de filtraciones aparentemente interminables sobre los programas de vigilancia de Estados Unidos, la presión sobre el gobierno creció en los últimos días a causa de las revelaciones que se publicaron en la revista alemana Der Spiegel. El semanario publicó que EU recopilaba las comunicaciones de los líderes aliados, entre ellos la canciller alemana, Angela Merkel.

Los líderes alemanes respondieron con furia a la noticia; Merkel exigió que se suspendiera la práctica y proclamó que la confianza que su país tenía en Estados Unidos se vio "perturbada". Las críticas más feroces —tanto de la derecha como de la izquierda— se dirigieron contra el gobierno y las alusiones a que Obama supo de la práctica apenas hace poco.

El legislador Peter King, presidente republicano del Subcomité de Contraterrorismo e Inteligencia, se mostró incrédulo de que el presidente no supiera lo que estaba pasando. "Ciertamente debió haber sabido, si es que no sabía", dijo el expresidente del Comité de Seguridad Nacional de la Asamblea de Representantes a Wolf Blitzer en el programa The Situation Room de CNN. 

La senadora demócrata por California, Diane Feinstein, dijo que no saber sobre el programa era un "gran problema" tanto para Obama como para el Comité de Inteligencia del Senado que ella preside. "En lo que a mí concierne, el Congreso tiene que saber exactamente qué está haciendo nuestra comunidad de inteligencia", señaló en su comunicado. "Para ello, el comité emprenderá una investigación exhaustiva de todos los programas de recopilación de información de inteligencia".

Bengasi

Las persistentes críticas que los republicanos han hecho al gobierno por el manejo del ataque contra el complejo diplomático de Estados Unidos en Bengasi —en el que murieron el embajador de Estados Unidos en Libia y otros dos estadounidenses— resurgió esta semana cuando el senador republicano por Carolina del Norte, Lindsey Graham, amenazó con retrasar las candidaturas gubernamentales a causa del tema.

Se espera que el Senado revise pronto las candidaturas que Obama propuso para varios cargos judiciales de alto perfil, entre otras nominaciones. El reglamento del Senado permite que un solo senador retrase temporalmente las nominaciones presidenciales y Graham dice que no dejará de hacerlo hasta que el gobierno permita que los sobrevivientes del ataque comparezcan ante el Congreso para rendir testimonio.

"Voy a obstruir cada una de las nominaciones en el Senado de Estados Unidos hasta que los sobrevivientes estén disponibles para el Congreso", dijo. "Necesitamos llegar al fondo de esto", insistió. 

La Casa Blanca señaló el lunes que Graham y otros republicanos están usando el asunto de Bengasi con fines políticos, "y eso nos parece desafortunado".



Ted Barrett, Catherine E. Shoichet, Jake Tapper, Jim Sciutto, Elise Labott, Brooke Baldwin y Jim Acosta colaboraron con este reportaje.

Tomado de  http://mexico.cnn.com/

domingo, 27 de octubre de 2013

Precariedad, incertidumbre, amenazas


Stella Calloni

La resolución de la crisis financiera en Estados Unidos deja más incertidumbres que certezas. La precariedad de su economía tambalea en un contexto en donde la posibilidad de un conflicto bélico adquiere cada vez mayor materialidad.

La precariedad del acuerdo del pasado 17 de septiembre entre demócratas y republicanos para impedir el default en Estados Unidos y el compás de espera que significa el próximo enfrentamiento que suponen las discusiones que se darán en enero de 2014, dejan severas dudas con respecto a que el futuro de la mayor potencia mundial -concebido bajo el esquema “de salvación” de los fundamentalistas del Tea Party- puede llevar al mundo a una catástrofe.

Analistas de distintos sectores nos previenen sobre situaciones absolutamente peligrosas para la humanidad en su conjunto.

Los riesgos no se eliminaron y aunque hubo un acuerdo de última hora y elevaron el tope de la deuda estatal, lo que permitió evitar un impago, la incertidumbre continúa.

Aunque se pateó la pelota hacia delante, la deuda de EE.UU. creció. Por ejemplo, se necesitaron 328 mil millones solo en un día para salvar situaciones. “Los efectos serán cortos”, sostiene Paul Edelstein, de la agencia económica IHS Global Insights.

Esta institución había pronosticado que el crecimiento financiero del país en el cuarto trimestre de 2013 iba del 2,2% anual hasta el 1,6%. “Los riesgos no se eliminaron y aunque hubo un acuerdo de última hora y elevaron el tope de la deuda estatal, lo que permitió evitar un impago, la incertidumbre continúa.”

Según el acuerdo logrado, los fondos para financiar el Gobierno se acabarán en menos de tres meses (el 15 de enero) y al nuevo techo de la deuda se llegará el próximo 7 de febrero. Es decir, en menos de 90 días el drama podría volver a empezar.

“Si los demócratas y republicanos no acaban finalmente con sus divergencias, la crisis económica global que empezó en 2008 nos parecerá una prosperidad financiera”, analiza el periodista ruso Vladimir Babkin (periódico Vzgliad).

Babkin recordó que en esos momentos todo comenzó cuando el banco Lehman Brothers se declaró en bancarrota “y no pudo cubrir su deuda por un total de unos 500 mil millones de dólares”. Ahora advierte que en caso de que el Gobierno de EE.UU. se declarara en bancarrota, “el impago será, al menos, de 12 billones de dólares. Esto quiere decir que un golpe contra la economía mundial será 23 veces mayor que en 2008″.

Si los tenedores de la deuda de Estados Unidos (que son en primer lugar China y Japón) pierden su dinero, será “solo parte de un problema mucho más grave porque si el mayor prestatario del mundo no puede pagar su deuda, fallará todo el sistema internacional de préstamos basado en los bonos del Tesoro de EE.UU., que hasta la fecha son considerados el instrumento financiero más fiable”, explica Babkin.

Cómo se afecta al mundo

Lo que dice Babkin en realidad es que si esto sucede habrá mucho menos dinero en el mercado y será más caro tenerlo prestado, se reducirán las inversiones en todo el mundo y se produciría “ una caída drástica de la producción”, lo que significa ir a la recesión.

En este aspecto surge la realidad que muy pocos consideran en sus análisis: nueve empresas en estos momentos ya tienen más dinero que el Gobierno estadounidense.

Por su parte, Vardán Bagdasarián, analista político (Pravda), sostiene que es “la crisis de valores ideológicos la que realmente afecta a la economía de EE.UU. y también que es posible que alguien controle esta crisis económica persiguiendo ciertos fines políticos”.

Uno de los datos más importantes de este reconocido analista cita un reciente informe político de la CIA “sobre las tendencias principales del desarrollo mundial hasta el año 2030 proponiendo un escenario de posible consolidación del mundo con la creación de un Gobierno mundial”.

Pero para lograrlo, y de acuerdo con analistas de Estados Unidos, “es necesaria una gran agitación a nivel global, por ejemplo, una guerra, y no solo una guerra convencional, sino una guerra nuclear”.

De acuerdo al analista Bagdasarián, la “actualización” del sistema global será posible solo cuando haya víctimas masivas, cuando el mundo tiemble”.

Recuerda asimismo la enorme brecha social existente en EE.UU., muy superior con lo que existió durante la Gran Depresión. “Actualmente, el 1 por ciento de la población estadounidense controla el 43% del capital del país, mientras que el 80% de los habitantes tienen acceso tan solo al 7% del capital”.

Ante esta situación estima que se planea la salida de esta crisis mediante un conflicto militar, ya que esto “atrae inversiones, refuerza la industria, algo que pasó durante la Segunda Guerra Mundial”. “En estos momentos es América Latina el continente donde mayor coincidencia existe en la necesidad de detener cualquier tipo de guerra.”

Como todo el mundo sabe, después de la Segunda Guerra Mundial el mundo logró salir de la crisis. Lo que espera Washington es un escenario similar, pero hay más. En el esquema de un fundamentalismo rampante, se espera que entonces finalmente podrá instalarse un gobierno mundial, una propuesta de los sectores duros desde los años 1992, como lo definió el propio Pentágono, cuando advertía que había llegado el tiempo de una “gobernanza global” por parte de Estados Unidos.

Para muchos esta guerra ya está en marcha. Para otros, el fundamentalismo ciega y no deja ver las contradicciones que se han engendrado, algunas de las cuales son irreversibles, pero no se las puede ver desde la impunidad de un poder que camina como un elefante en la vitrina. Las encuestas dejan en claro que un 47.3% estima que habrá una lucha a gran escala por el control de los recursos del planeta. Un 28.4% cree que la guerras mundiales forman parte del pasado y que ahora existen otros medios para alcanzar los objetivos deseados. Y hay un 13.9% que piensa que el mundo se está moviendo en dirección a un mayor humanismo.

Pero lo cierto es que mientras la crisis no se resuelve de fondo, los preparativos bélicos aumentan cada día, como si el poder hegemónico solo viera una luz de salida que puede ser una catástrofe humanitaria. En estos momentos es América Latina el continente donde mayor coincidencia existe en la necesidad de detener cualquier tipo de guerra. Y la respuesta de la población mundial al reciente llamado del Vaticano a la paz y contra la guerra ha dicho más que cualquier encuesta y valoración académica del momento en que vivimos. Y esta respuesta llega desde sectores generalmente nunca consultados sobre esta temática.

STELLA CALLONI / TELAM

Tomado de Contrainjerencia

viernes, 18 de octubre de 2013

EE UU: Los bancos secuestran al gobierno

En evitación de males mayores, los constituyentes norteamericanos trataron de poner el dinero del país fuera del alcance, tanto del gobierno como de la banca privada y dieron todo el poder al Congreso. No pocas veces el partidismo y la corrupción política y pecuniaria han echado por tierra las intenciones de aquellos revolucionarios. La Constitución mandó que: (1) Sólo el Congreso podrá imprimir y acuñar moneda y tomar dinero a préstamo y no se cuestionará la validez de la deuda pública autorizada por ley. (2) No se podrá retirar ninguna cantidad de dinero del Tesoro sin una ley del Congreso, (3) Sólo el Congreso podrá aprobar impuestos pero…“No se impondrá capitación u otra contribución directa, sino en proporción al censo…” En el críptico lenguaje del texto, el subrayado significa que la constitución prohibía los impuestos sobre los ingresos personales.
A finales del siglo XVIII había en Estados Unidos tres bancos, circulaban diversas monedas extranjeras (en oro plata y papel) y los bancos, las tiendas, las empresas, las alcaldías, incluso los individuos emitían: vales, bonos, pagarés y diversas obligaciones de pagos y títulos de deuda. Según cierta corriente esta situación planteaba la necesidad de crear un banco nacional, hecho que para otros contradecía los preceptos liberales.

El banco de Estados Unidos

La fundación del Banco de Estados Unidos propuesta por Alexander Hamilton, fue aprobada por el Congreso en 1791 y su objetivo era acumular fondos para pagar las deudas contraídas por la nación, recaudar impuestos y establecer una moneda nacional estable. Thomas Jefferson se opuso.

Según el proyecto la financiación del banco, se haría mediante la venta de acciones por valor de 10 millones de las cuales el gobierno compraría dos. A aquel banco, una institución privada en la cual el gobierno depositó parte de sus activos, se le prohibió comprar bonos del gobierno (para no incurrir en el absurdo de adquirir deuda del gobierno con dinero del gobierno) y los accionistas extranjeros no podían ocupar cargos ni intervenir en las decisiones.

No obstante las previsiones, tras 20 años de funcionamiento, para 1791 el banco acumuló un déficit derivado de la actividad especulativa y cayó en “default”. Para salvar a una entidad privada, Hamilton propuso imponer un impuesto gubernamental al alcohol; así sobrevino la Rebelión del Whiskey en 1794. La anécdota adquirió relevancia porque el propio presidente Washington, al frente de un destacamento militar encabezó la represión, cosa que nunca más se ha repetido.

La licencia tenía una vigencia de 20 años que el Congreso no renovó, lo cual provocó la ira de los accionistas privados encabezados por Meyer Amschel Rothschild que según se afirma provocaron la guerra de 1812.

En 1816 el Congreso otorgó una nueva concesión para lo que sería el Segundo Banco de los Estados Unidos con atribuciones para emitir dinero público como préstamos contra interés. Aunque el banco tuvo éxito financiero, fundó 25 sucursales y aumentó el valor de sus acciones, por razones políticas que todavía se discuten, el presidente Andrew Jackson la emprendió contra la institución y en 1832 vetó el acuerdo del Congreso que extendía su licencia retirando los fondos públicos depositados en el banco, lo que decretó su ruina.

De ese modo Estados Unidos retornó a la antigua práctica de depositar los fondos federales en diversos bancos privados (según se afirma manejados por partidarios de Jackson). Dos secretarios del Tesoro se opusieron a esta modalidad y por primera vez en 1834, el Congreso promovió un voto de censura contra el presidente, que sin embargo se hizo inmensamente popular.

Un inmenso país en constante expansión económica, sin banco nacional ni central (durante 70 años), con un gobierno federal pequeño y amplia autonomía de los estados, gastos públicos mínimos, bajos impuestos y un liberalismo económico absoluto, Estados Unidos que con la conquista del oeste, la anexión de territorios mexicanos, el descubrimiento de oro en California y un mercado interno con una dinámica antológica, comenzó a atesorar dinero y valores y a experimentar enormes superávits, lo cual promovió la creación de numerosos bancos locales y regionales que realizaban el trabajo financiero para el gobierno.

Todo iba bien hasta que la Guerra Civil disparó los gastos federales y exigió cantidades de dinero que la banca privada no podía y no quería proveer y, en todo caso, prestaría con enormes intereses. Por tercera vez (el primero fue Jefferson y el segundo Jackson, un presidente se enfrentaba a los banqueros.

Con un ejército por crear y una guerra que librar, Lincoln ordenó al Departamento de Tesoro imprimir dinero para el gobierno. Aparecieron así los Green-backs (billetes verdes). Ese es otro capítulo de la historia. Luego se las cuento. Allá nos vemos.

Jorge Gómez Barata (especial para ARGENPRESS.info)

EE. UU: reforma migratoria y secuelas de la inacción del Congreso



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La falta de acuerdo en el Congreso estadounidense para una reforma de las leyes migratorias deja una estela de secuelas entre los sin papeles y esa carencia amenaza con mantenerse sin solución. Casi 141 mil niños, hijos de inmigrantes, en los últimos cuatro años fueron abandonados, la mayoría sin compañía, en cualquiera de los puntos de la frontera estadounidense, un reflejo inhumano de esta crisis en la cual los deportados son solo la punta del iceberg.

El gobierno del presidente Barack Obama puede obtener el nada deseado premio de sobrepasar el récord de deportación de inmigrantes, más de dos millones, cuando termine su actual mandato, y donde los menores de edad no están excluidos.

La aprobación de una reforma de las leyes migratorias en Estados Unidos, en especial por la negativa republicana en la Cámara de Representantes de aceptar la propuesta del Senado (S-744), languidece en el Capitolio.

La primera quincena de octubre sirvió de marco a manifestaciones favorables a la reforma de las leyes pero, pese a estar bien organizadas, las marchas y eventos que sacudieron al país no tuvieron el arrastre masivo y ocurrieron en el peor de los momentos, cuando el país se debate en una crisis fiscal.

Durante la primera semana de octubre, casi 200 eventos en todo el país intentaron darle al Congreso un "ultimátum" sobre la reforma migratoria y el pasado día 8, luego de una marcha cerca del Congreso, ocho legisladores demócratas fueron arrestados por la policía por protestar debido a la falta de acción legislativa sobre el tema.

Pese a este esfuerzo para impulsar la solución del problema, la negociación en el Congreso sobre el tope de la deuda y la polarización política que tiene a demócratas y republicanos en pie de guerra y más divididos que nunca, lo impidió.

En contra de la reforma ahora conspira el tiempo y según expertos como Jerald Podair, profesor de historia de Lawrence University en Wisconsin, para los movimientos sociales el "momento" lo es todo y este resulta, posiblemente, el peor de los momentos para los que piden el cambio de la ley.

Estas marchas estaban organizadas desde hace tiempo, pero justo ahora en Washington y en los medios en inglés no se habla de otra cosa que no sea el cierre del Gobierno, apuntó.

Pero, en el laberinto migratorio al parecer son los republicanos los que más perderán, como indican proyecciones políticas y recientes sondeos.

Pesquisas realizadas en distritos de California, por ejemplo, donde hay un fuerte componente de hispanos, dan fuerza a esta creencia.

Muchas personas consultadas sugieren que el Partido Republicano podría mejorar su imagen en las zonas predominantemente latinas si el Congreso aprueba una nueva redacción de las leyes de inmigración de Estados Unidos, algo que sabe la jerarquía de esa agrupación pero no se traduce en hechos.

Más del 70 por ciento de los preguntados en tres distritos electorales representados en la Cámara baja por los legisladores republicanos Jeff Denham, Devin Nunes y David Valadao, dijeron que apoyarían un proyecto de ley que refleje el plan de cambio integral de la inmigración, aprobado por el Senado en junio.

En estas tres áreas, el 69 por ciento de los votantes dijeron que estarían a favor de un camino hacia la ciudadanía para los inmigrantes indocumentados, siempre y cuando los solicitantes paguen las multas, aprendan inglés, pasen la verificación de antecedentes, y esperen al menos 13 años para obtener la ciudadanía.

Esa es la esencia acordada por los senadores y que su contraparte en la Cámara baja se niega a aceptar.

A esta iniciativa se oponen los republicanos en la Cámara baja que insisten en un enfoque poco sistemático compuesto por varios proyectos de ley, cada uno centrado en un tema singular en la reforma migratoria.

Según el diario The New York Times, tal vez los líderes del partido y los moderados enfrenten las posiciones del Tea Party y de los conservadores que quieren descarrilar cualquier iniciativa, que como la del Senado, permita a los inmigrantes indocumentados la ciudadanía.

Diferentes análisis de los últimos meses sostienen que los republicanos también pueden aceptar una reforma migratoria bipartidista para atraer a los votantes latinos y asiáticos, y terminar con la percepción de que ese partido solo ofrece a esos votantes hostilidad y miedo.

Hasta ahora el presidente de la Cámara baja, el republicano John Boehner, descartó votar el proyecto de ley del Senado, o cualquier proyecto de ley de inmigración no compatible con la mayoría de su bancada.

Esa es una receta para el fracaso, asegura el Times y agrega que la Cámara no tiene nada más que ofrecer en este momento, a no ser varias iniciativas por separado que amenazan con hacer interminable la consideración del tema.

Algunos políticos opositores consideran que apartarse de un proyecto bipartidista sería un alejamiento del partido de los electores, con lo cual pasarían a ser una agrupación sin posibilidades de volver al gobierno.

No obstante, el debate de los problemas financieros hará más difícil encontrar tiempo para analizar proyectos de inmigración en octubre, dijo un asesor del liderazgo republicano.

Para algunos analistas, es difícil lograr avances sobre el tema migratorio en 2014, un año electoral en el cual los legisladores temen comprometer su voto tras un debate que desde su comienzo creó serias discrepancias, en especial sobre la aprobación de una vía hacia la ciudadanía de cerca de 11 millones de indocumentados que viven en el país.

En la actualidad hay poco apoyo para aprobar el proyecto de ley integral acogido en junio por el Senado e incluso el enfoque fragmentario impulsado por el liderazgo de la Cámara tiene poco respaldo, señalan fuentes legislativas.

Por Luis Beatón *

*Periodista de la redacción Norteamérica de Prensa Latina.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Senadores de Estados Unidos llegan a un acuerdo sobre el límite de la deuda

Mitch McConnell es el jefe de la bancada republicana.
Mitch McConnell es el jefe de la bancada republicana.
Los senadores estadounidenses llegaron a un acuerdo para aumentar el límite legal de endeudamiento de Estados Unidos, a pocas horas de que el país entre en riesgo de default, anunciaron el miércoles legisladores republicanos.

Los senadores republicanos se reunían para ultimar detalles del pacto, negociado por su jefe de bancada, Mitch McConnell, y el líder demócrata, Harry Reid, precisaron los legisladores.

"Según entiendo, llegaron a un acuerdo", indicó a la AFP Kelly Ayotte, senadora de New Hampshire (noreste).

Su colega de Tennessee (sur) Bob Corker se expresó en igual sentido. "Según lo que sé (...) sí", afirmó al ser consultado sobre un pacto para poner fin al bloqueo político en Washington que determinó el cierre de servicios públicos y acerca al país al primer default de su historia.

Las dos cámaras deben adoptar el mismo texto en iguales términos antes de que sea firmado por el presidente Barack Obama y convertido así en ley.

"No hay ninguna decisión sobre cuándo o cómo un posible acuerdo en el Senado podría ser sometido a votación en la Cámara", explicó Michael Steel, portavoz del presidente de la Cámara, el republicano John Boehner.

El Tesoro señaló el 17 de octubre como fecha límite para seguir con sus "medidas extraordinarias" que permitieron al país funcionar tras superar su techo de endeudamiento.

Tomado de  http://www.laprensa.hn

lunes, 7 de octubre de 2013

Estados Unidos: fundamentalismo y decadencia



"Si nos vamos a enredar, todo el mundo se enreda y todo el mundo tendrá problemas", advirtieron los voceros del Departamento del Tesoro recordando que si hay solución será imposible dar prioridad a pagos de deuda por sobre otras obligaciones. Esto sucederá si el Congreso no logra aumentar el límite de endeudamiento de 16.7 billones de dólares. Ni hay que recordar que el déficit mensual ronda los 60 mil millones de dólares que deben ser obtenidos en los mercados financieros.

El temor generalizado es que Estados Unidos podría entrar en una crisis tan severa que llegaría a ser mucho peor que la de la Gran Depresión de los años 30  y los daños provocados a la economía afectarían a más de una generación. Además que no existen precedentes de un incumplimiento de pago.

¿Estados Unidos en default? Aunque parezca imposible, inimaginable, esta amenaza está a la puertas de Washington y se estima que esta circunstancia sería catastrófica no solo “sobre los mercados financieros sino también sino también sobre la generación de empleo, el gasto de los consumidores y el crecimiento económico", de acuerdo al mensaje del Tesoro, que se dio a conocer en el tercer día del dramático cierre del gobierno.
"El temor generalizado es que Estados Unidos podría entrar en una crisis tan severa que llegaría a ser mucho peor que la de la Gran Depresión de los años 30  y los daños provocados a la economía afectarían a más de una generación."
Entre otras situaciones, el mercado del crédito “podría congelarse, el valor del dólar podría caer y las tasas de interés estadunidenses podrían dispararse llevando a una crisis financiera y a una recesión que podría recordar los episodios de 2008, o incluso peor”, advirtió el Tesoro.

Paralizado el gobierno de Estados Unidos, la crisis podría empeorar y, como señala el informe del Tesoro, si se  mezcla “con el grave tema del límite de la deuda federal, esto tendría un efecto de catástrofe, agravando los problemas económicos”.

El presidente Barack Obama responsabilizó a los republicanos en el Congreso de llevar al país a una situación dramática y advirtió sobre la dura influencia de los dirigentes conservadores (ultraderechistas) del Tea Party.

“Haga una votación, detenga esta farsa y termine con este cierre ya mismo”, le exigió Obama al titular de la Cámara Baja, el republicano John Boehner,  a quien acusó de tratar de ser complaciente con los “extremistas”  de su partido. Solo hay una salida, sostuvo Obama, y es que el Congreso apruebe el presupuesto para financiar al gobierno “sin ataduras partidarias” y terminar con “la obsesión” de la dirigencia del Tea Party con la reforma de salud, que en realidad es moderada y muy necesaria, en un país con  millones de desempleados.

Es posible que Boehner actúe más allá de lo que piensen los fundamentalistas de su partido, y se decida a dar pasos posibles para impedir que Estados Unidos entre en default. Por su lado, el senador republicano John McCain admitió que los republicanos "serán percibidos como los que han bloqueado y provocado el cese de las actividades del Estado federal". Todos saben que es una crisis, que no tiene tan fáciles salidas como en otros tiempos, que esto mostrará la extrema debilidad de un presidente estadounidense, que se puede interpretar como un “golpe de Estado” del que se habla desde 2011, pero también que existen severas contradicciones al interior del país, se ha perdido credibilidad, toda vez que la población se expresó contra una guerra en Siria (80%) y que también lo hicieron militares.

Cinco generales advirtieron hace una semana a Obama  que si Estados Unidos entraba en Siria, ellos tomarían medidas. En esos momentos también se habló de un “golpe” en este caso de otro tipo. Pero lo que es más grave para el gobierno y para los guerreristas es que el escenario está llegando a parecerse a lo sucedido cuando la guerra de Vietnam, que no solo se perdió contra un pueblo en lucha, sino que también se perdió hacia adentro del propio país, cuando se filtraron  las escenas terroríficas de esa guerra y llegaban no solo miles de cadáveres de soldados estadunidense sino también de discapacitados y enfermos mentales, mucho de los cuáles se suicidaban como está sucediendo en estos momentos. Esto hizo reaccionar masivamente a la población de Estados Unidos y especialmente a los jóvenes.
"Para los fundamentalistas del Tea Party, cuya única razón es la fuerza, la violencia y la guerra, llevar contra la pared y acorralar al primer presidente negro de Estados Unidos, es como dice Obama una decisión ideológica."
De hecho, la crisis de las hipotecas y otras que se sucedieron actuaron como un terremoto sobre buena parte de la población. Y se ha optado por la represión contra las marchas que exigen los cambios prometidos, un alto a la guerra, no aceptar recortes que sigan expulsando a una buena parte de la sociedad hacia confusos arrabales.

20 ciudades están a punto de quebrar como quebró Detroit, cuya situación es trágica. Miles de familias quedaron sin casas. El cruel negociado de las hipotecas destruyó hogares y vidas y salvó a los bancos, al sistema financiero implacable. Esto lleva a observar quien está detrás de un presidente de Estados Unidos, quien maneja el mundo.

Sin olvidar que para los fundamentalistas del Tea Party, cuya única razón es la fuerza, la violencia y la guerra, llevar contra la pared y acorralar al primer presidente negro de Estados Unidos, es como dice Obama una decisión ideológica. 
 
Stella Caloni
 
http://www.telam.com.ar

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