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sábado, 31 de mayo de 2014

La globalización de las Fuerzas Especiales

Las Fuerzas Especiales fueron concebidas como un medio de utilizar recursos militares en la realización de operaciones de guerra no convencional, fundamentalmente provocando motines u organizando asesinatos de opositores políticos. En este momento, Washington ya está utilizando secretamente sus Fuerzas Especiales en 78 países. Sin embargo, sigue negando públicamente la existencia de sus misiones, a pesar de que el presupuesto anual de las Fuerzas Especiales estadounidenses ya sobrepasa los 10 000 millones de dólares. La globalización de ese tipo de cuerpo militar apunta a seguir extendiendo la dictadura invisible del imperio estadounidense.
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A veces sucede que un simple accidente propicia el descubrimiento de una «guerra secreta». Así sucedió en Sanaa, la capital de Yemen, donde un agente de la CIA y un miembro de las Fuerzas Especiales estadounidenses abatieron dos personas a tiros. Según la versión oficial, los muertos eran dos terroristas de al-Qaeda que querían secuestrarlos. El incidente, que no estaba nada claro, suscitó una ola de protestas contra el gobierno yemenita, que ya venía siendo objeto de duras críticas por permitir que los drones de la CIA sigan operando en Yemen desde una base en Arabia Saudita.

El Pentágono, según confirma el New York Times, ha intensificado las acciones de sus Fuerzas Especiales en Yemen, país de gran importancia debido a su estratégica posición en el estrecho de Bab el-Mandeb, entre el Océano Índico y el Mar Rojo, atravesado por las principales rutas petroleras y comerciales que conectan el Asia con Europa.

Frente a Yemen, a sólo 30 kilómetros, en la costa africana del estrecho, se halla Yibuti, donde está estacionada la Task Force conjunta para el Cuerno de África, que cuenta con unos 4 000 hombres de las Fuerzas Especiales estadounidenses. Dotadas de helicópteros y aviones especiales, esas fuerzas efectúan incursiones nocturnas, sobre todo en la vecina Somalia y en Yemen, con el respaldo de francotiradores especializados y de expertos en técnicas de asesinato. Fuerzas especiales, que se hayan a la disposición del Mando de Estados Unidos en África (AfriCom), operan en Nigeria y en muchos otros países del continente africano. Esas fuerzas forman parte del Mando de Operaciones Especiales de Estados Unidos (UsSoCom) que, luego de haber sido utilizado por el [presidente] republicano Bush –fundamentalmente en Afganistán e Irak– ha adquirido ahora, con el [presidente] demócrata Obama, una nueva importancia.

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En este libro, prácticamente convertido en objeto de culto, el almirante estadounidense McRaven describe las más descabelladas operaciones de comando de la historia, incluyendo el falso asesinato de Osama ben Laden en Pakistán.
La administración Obama –según escribe el Washington Post– «prefiere la acción encubierta antes que el uso de la fuerza convencional». El comandante del UsSoCom, almirante William McRaven, declaró hace un mes ante una comisión senatorial que las fuerzas estadounidenses destinadas a la realización de operaciones especiales están operando en 78 países del mundo entero, ya sea en la realización de acciones directas o en funciones de entrenamiento de unidades locales.

El almirante no especificó en qué países y sólo dijo que en Afganistán se ha instaurado un nuevo mando de operaciones especiales, que incluye además las operaciones especiales de la OTAN. O sea, Washington no pone fin a su guerra en Afganistán, sólo la convierte en «encubierta».

Otras fuentes oficiales confirman que grupos de fuerzas especiales han sido desplegados en Jordania y Turquía, para entrenar y dirigir grupos armados en el marco de la «guerra secreta» contra Siria (como ya se hizo antes contra Libia).

Las Fuerzas Especiales se utilizan cada vez más a menudo en Europa oriental, sobre todo para entrenar a los neonazis que participaron después en el golpe de Estado de Kiev, como lo confirma una serie de documentos fotográficos que muestra neonazis ucranianos de UNA-UNSO entrenados en Estonia en 2006 [1].

Pero la mirada del UsSoCom va mucho más lejos y su «Visión 2020» prevé «la construcción de una red global de fuerzas para las operaciones especiales», incluyendo las de países aliados –como Italia–, red que estaría naturalmente bajo las órdenes de Estados Unidos. De esa manera, la decisión de irse a la guerra estaría aún más en manos de las cúpulas del poder y los parlamentos perderían el restringido poder de decisión que aún pudiera quedarles en ese campo. Y la guerra desaparecerá poco a poco del campo de visión de la opinión pública, ya demasiado acostumbrada a creer que sólo existe lo que puede verse, o más bien lo que nos dejan ver los grandes medios que tergiversan y falsifican la realidad.

Así esta sucediendo con la campaña de la Casa Blanca por la liberación de las escolares nigerianas secuestradas, mientras que en el Yemen bajo control de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos miles de muchachas y de niñas provenientes de África se convierten cada año en esclavas sexuales de los potentados yemenitas y sauditas aliados de Washington.

Fuente
Il Manifesto (Italia)


Documentos adjuntos

 
SOF Vision 2020 (1997)
(PDF - 4.9 MB)
 
Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la traducción al francés de Marie-Ange Patrizio
[1] «Manifestantes de Maidan fueron entrenados por la OTAN en 2006», Red Voltaire, 6 de febrero de 2014.


 Tomado de Red Voltaire

martes, 21 de enero de 2014

México en las garras de los globalizadores

Vicky Peláez

Pueblos libres, recordad esta máxima. Podemos adquirir la libertad, pero nunca se recupera una vez que se pierde (Jean Jacques Rousseau, 1712-1778).

Había una vez un país llamado México, soberano e independiente orgulloso de su pasado y de sus tradiciones ancestrales que mantenía con recelo durante varios siglos a pesar de que, según Octavio Paz, cada período histórico era una meseta separada de las otras por medio de altas montañas y profundos abismos.
Su pueblo aprendió a escalar las montañas y construir puentes sobre los abismos. Sin embargo, más de dos siglos atrás los Estados Unidos por una voluntad del destino se convirtió en su vecino del Norte.
Pasaron apenas 59 años de la fundación de los EE.UU. cuando el famoso estudioso francés, Alexis Tocqueville escribió en su libro “La Democracia en América” (1835-1840) que donde la bota norteamericana pisaba el suelo en México, se quedaba allí para siempre. Y así había sucedido, no solamente usando la fuerza brutal, sino también empleando el servicio de Mamón, el diablo del dinero cuyo arte de persuasión y seducción  había logrado a corromper a muchos gobernantes de turno. De allí surgió el famoso dicho popular que  enfatiza que “la tragedia de México es estar tan lejos del cielo y tan cerca de los Estados Unidos”.
Poco a poco este vecino del Norte presionaba cada vez más sus tenazas económicas y financieras alrededor de México obligando a sus líderes ceder su riqueza natural. Por supuesto había excepciones, como la revolución mexicana de 1910 y  la nacionalización de las reservas minerales y de combustibles decretada por el presidente Lázaro Cárdenas en 1938.
Los Estados Unidos anunciaron en seguida las represalias contra el gobierno de Lázaro Cárdenas, declarando un embargo comercial y la Tesorería norteamericana dejó de adquirir petróleo y plata en México. Once años después durante la presidencia de Miguel Alemán (1946-1952) hubo intentos de reprivatizar las empresas petroleras pero este proceso fue parado por un texto de la Constitución de 1960 que establecía en referencia al crudo “no otorgar concesiones ni contratos, ni subsistirán los que hayan otorgado”.  Sin embargo, en los años 1980, durante el gobierno de José López Portillo (1976-1982) y Miguel de la Madrid (1982-1988)  los Estados Unidos logró  imponer a México el Consenso de Washington lanzando al país a las garras de los neoliberales. Durante la presidencia de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) se firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA) por EE.UU., Canadá y México que actualmente está cumpliendo 20 años.
Por supuesto, la prensa globalizada internacional y nacional está empeñada en presentar estos 20 años como el mejor período en el desarrollo socio económico de México en su historia republicana. Lo que están haciendo los escribanos globalizados es tapar el sol con un dedo. La realidad es completamente diferente. A pesar de la asociación de México con su vecino del Norte, la pobreza no da signos de disminuir. Actualmente de los 107 millones de mexicanos, 55 millones se encuentran en un deplorable estado de pobreza e insalubridad. El sueldo mínimo en México es uno de los más bajos en América Latina- 147 dólares al mes, mientras que en Uruguay es 300, Chile-372 y en Argentina es 475 dólares mensuales.
Durante casi dos siglos, los terratenientes locales  habían anhelado desmantelar las comunidades campesinas (los ejidos) y desarticular la unidad familiar en el campo para apoderarse de la tierra  de las comunidades sin poder nunca lograrlo. El NAFTA facilitó esta tarea dejando sin tierra a más de dos millones de campesinos que tuvieron que emprender su éxodo masivo a la ciudad. A la vez el gobierno eliminó las empresas estatales de regulación que operaban en este sector de la economía que favoreció a las empresas trasnacionales subsidiarias de las corporaciones estadounidenses. Estos complejos agroindustriales absorbieron una mayor porción del mercado interno.
El  más perjudicado por el tratado ha sido maíz, el cultivo más importante en cuanto al volumen de producción, número de productores y superficie sembrada, tomando en cuenta también que es el alimento básico de toda la población. Ahora México está obligado a importar el 30 por ciento del maíz para su consumo, de acuerdo a la estadística oficial. Por supuesto que en la vida real las cifras son más altas. Y no puede ser de otra manera porque son las comercializadoras  transnacionales: Cargill, Corn Products International, Archer Daniels, Minsa, Maseca, Arancia, Midland están controlando el mercado de maíz en México. Los pequeños productores de este cultivo que hace 20 años aportaban más de la mitad de la producción nacional, prácticamente desaparecieron y con ellos se acabó la soberanía alimentaria.
En estas dos décadas desaparecieron también más de 300,000 unidades ganaderas, el hato disminuyó el 30 por ciento y el consumo per cápita de carne de res mostró una disminución en los últimos siete años del 12 por ciento bajando a 15 kilogramos. Actualmente la balanza comercial agroalimentaria es deficitaria en más de 45 mil millones de dólares. Lo que más exporta México son tomates, aguacate, frutas tropicales, cerveza, tequila, productos en manos de un puñado de las trasnacionales y lo que importa son productos de la canasta familiar: maíz, carne, leche, arroz, trigo que también están en manos de las corporaciones como Bimbo, Lala, Maseca etc. El 76 por ciento de las exportaciones mexicanas van hacia Estados Unidos y el 80 por ciento de importaciones también provienen de Norteamérica, lo que hace muy vulnerable la economía nacional a los procesos que atraviesa el mercado norteamericano.
La reciente reforma de hidrocarburos aprobada por el Senado puso también en subasta las grandes reservas petroleras de México lo que hace 20 años planificaron los creadores norteamericanos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA). Desde hace tiempo el Wilson Center de Washington estaba tratando de convencer a los líderes mexicanos de reformar el Artículo 27 de la Constitución para aumentar la competitividad de la industria petrolera nacional. Y finalmente los globalizadores lograron su objetivo cuando hace poco el presidente Enrique Peña Nieto eliminó de un plumazo este artículo de la Constitución que dice que “tratándose del petróleo o de minerales radioactivas no se otorgan concesiones ni contratos y la Nación llevará a cabo la explotación de estos productos”. Con esta firma se autorizó el saqueo del petróleo mexicano, siendo su empresa estatal Pemex el quinto productor mundial de petróleo y el quinto exportador que tiene reservas probadas de crudo de 14,000 millones de barriles y 13,000 millones de barriles de lutitas además de poseer 545 mil millones de pies cúbicos de gas natural.
En esta lista de los llamados “logros” del NAFTA en México no se puede omitir el incremento alarmante del tráfico de droga y de la delincuencia. De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la guerra contra el crimen organizado durante el gobierno de Felipe Calderón (2006-2012) dejó un saldo de 121,683 muertes violentas. Hace pocos días el director del Instituto para la Seguridad y la democracia (INSYDE), Ernesto López Portillo alertó que de mantenerse el ritmo de muertes violentas registradas en el actual gobierno de Enrique Peña Nieto, al término de su gestión la cifra podría superar casi en 50 por ciento de las registradas en el sexenio de Felipe Calderón.
Actualmente México es uno de los más importantes productores en el mundo de marihuana y de las drogas sintéticas. Se considera el segundo productor de marihuana  con capacidad de 10,000 toneladas al año mientras que EE.UU. elabora 15,000 toneladas. A la vez México es un importante punto de tránsito de cocaína proveniente de Colombia, Bolivia y Perú hacia EE.UU. Se calcula que se produce al año 1,000 toneladas de cocaína de las cuales unas 700 toneladas son trasladadas a Norteamérica. Un negocio redondo que aporta no menos de 500 mil millones de dólares al año. El dinero lo compra todo, pues “con dinero baila el perro y con oro dueño y todo” reza un refrán popular. Esto explica la existencia de numerosos carteles de narcotráfico que tienen a su disposición cerca de 100,000 hombres armados, la mayoría de los cuales son menores de 30 años de edad. Entre los carteles más famosos se destacan: Cartel Juárez, Cartel Sinaloa, Cartel del Golfo, Cartel de Tijuana, Los Zetas, Cartel del Poniente, Los Rojos, La Corona, Caballeros Templarios y algunos otros poco conocidos. Todos estos grupos se dedican también a extorsiones y secuestros, en los cuales México es solamente superado por Nigeria.
Ahora resulta, según el informe  “La Guerra secreta de  la DEA en México” de la  periodista Doris Gómora publicado el 6 de enero pasado en el periódico mexicano El Universal,  que hace más de 20 años “los agentes de la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos (DEA) y fiscales del Departamento de Justicia negociaron en secreto, en territorio mexicano, con miembros de carteles de narcotráfico para obtener la información de organizaciones rivales, situación que incrementó la violencia en todo el país”. Es decir actuaban siguiendo las pautas de la táctica “divide y reina”. Documentos judiciales indican que el gobierno de Norteamérica “conocía y autorizó las reuniones, así como las negociaciones con miembros de carteles mexicanos, especialmente con el de Sinaloa para obtener la información de sus rivales, y con ella se lograron aseguramientos de cargamentos, así como detenciones, lo que detonó la violencia en México durante el sexenio de Vicente Fox y el de Felipe Calderón”.
Recién ahora se supo  que más de 60 agentes de la DEA, otros tantos de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) y no se sabe cuántos fiscales fueron autorizados por el gobierno estadounidense para actuar libremente y con plena impunidad en México, esto avalado por los gobiernos de turno locales. Solamente con el Cartel de Sinaloa hubo más de 50 encuentros oficiales de los que se sabe. Según la investigación, se sabe que a cambio de la información, los agentes de la DEA permitían hacer su negocio a los narcos  de ese cartel e inclusive les avisaban sobre las operaciones que se preparaban por sus colegas mexicanos contra ellos.  En el 2012 el Departamento de Justicia autorizó la “Operación Rápido y Furioso” durante la cual cerca de 1,400 armas fueron transferidas al Cartel de Sinaloa. Ahora resulta que no fue el único  el trasiego de armas desde EE.UU. a México. Entre 2006 y 2007, Washington condujo otro operativo similar llamado “Receptor Abierto”.
Frente a la violencia desatada en el país por los miles de sicarios y de secuaces de los carteles que están infiltrados en todos los niveles de las instituciones gubernamentales y frente a la impotencia de lo que el periodista mexicano Guillermo Almeyra llama “el semiestado” mexicano,  los habitantes de México central, especialmente en Michoacán, Guerrero y Oaxaca crearon los grupos de autodefensa. En una entrevista que se divulgó en YouTube, el consejero general del Consejo Ciudadano de Autodefensa de Tepalcatepec, Michoacán, José Manuel Mireles Valverde reveló los motivos que obligaron a los habitantes  armarse para defenderse de los embates del crimen organizado ante la omisión de las autoridades.
Contó este médico cirujano, que la violencia se desató hace 12 años cuando se apoderaron de la región los sicarios de Los Zetas. Después llegó La Familia Michoacana que ofreció la protección contra Los Zetas. Al escindirse La Familia, surgieron Los Caballeros Templarios que hace cinco años comenzaron a cobrar cuotas, derecho de piso e incluso permiso para vivir. Cada negocio, cada casa, cada profesional tenían que pagar al cartel. Hasta los niños desde el jardín infantil hasta la escuela preparatoria debían  pagar 20 pesos cada lunes. Después, como lo enfatizó Mireles Valverde, empezaron a molestar  a la familia. “Tocaban la puerta y decían: me gusta mucho tu mujer, ahorita te la traigo”. En 2012 abusaron a 14 niñas de 11 y 12 años de edad, relató.
´´Entonces los habitantes de la zona decidieron organizarse y armarse, haciendo toda esta labor sigilosamente para que no se enterasen tanto las autoridades como los mafiosos y el 24 de febrero pasado la ciudadanía se levantó contra Los Caballeros Templarios. Pero cuando después de detener y desarmar a los sicarios y los llevaban a los cuarteles del ejército o a las dependencias de la Policía Judicial Federal, el mismo día todos los mafiosos estaban libres. Al entrar el ejército en Michoacán, las autoridades trataron de desarmar no a los sicarios sino a los miembros de Autodefensa. Ahora el gobierno anuncia las capturas de los cabecillas del cartel mientras todos saben que hace tiempo ellos abandonaron la zona dejando en su reemplazo a sus segundones`.
Esta es la realidad que está viviendo México, cuyo “semiestado” perdió toda la fuerza y entregó el poder al capital de las transnacionales en estos 20 años como el resultado del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA). El próximo febrero durante la reunión conmemorando el 20 aniversario del tratado, se discutiría la inclusión de América Central en el NAFTA. Según uno de los creadores de esta asociación político-comercial, el ministro de Asuntos Exteriores de Canadá, John Baird, el NAFTA ha sido un “éxito indiscutible”. Ya saben los centroamericanos que “éxito” les espera.

Columna semanal por Vicky Peláez
Ria Novosti

lunes, 20 de mayo de 2013

El mapa del mundo: el regreso de la geopolítica

La globalización, el cambio climático y el auge de Asia son algunas de las razones que han vuelto a poner de actualidad este concepto.

Durante casi medio siglo, la teoría geopolítica estuvo prácticamente prohibida. En la Unión Soviética a esta rama de la ciencia se la tachaba de "burguesa”. En Occidente era tenida por políticamente incorrecta y, por lo general, solo mostraban interés por ella los profesores de provincia sin ninguna oportunidad de entrar en el establishment.

La geopolítica también se vio afectada por las armas nucleares, que hicieron mucho para acabar con su hija militar y política, la geoestrategia, y para hacer de la guerra un instrumento mucho menos conveniente y mucho menos moralmente aceptable de la política.

La situación comenzó a cambiar con la llegada del nuevo siglo y hoy el uso de la geopolítica se ha vuelto a normalizar y ha recuperado rápidamente su legitimidad y corrección política.

No hay una única definición de geopolítica.Pero en términos generales se puede describir como la ciencia que investiga el vínculo entre la política exterior, las relaciones internacionales y el entorno geográfico y natural.

La recuperación del término y la disciplina académica que lo sustenta es interesante en muchos sentidos. Detrás de su renacimiento se encierran nuevas realidades.

Es probable que Irán hubiese sido objeto de un ataque hace ya mucho tiempo de no ser por su capacidad para cerrar el estrecho de Ormuz, a través del cual se exporta el 40% de la producción petrolífera mundial.

Por ejemplo, las declaraciones de que el destino de toda la humanidad depende de la situación en el Estrecho de Ormuz (el único paso marítimo que comunica el Golfo Pérsico con mar abierto), a través del cual se exporta el 40% de la producción petrolífera mundial, o del Estrecho de Malaca (entre Indonesia y Malasia), a través del cual pasa el 40% de todo el comercio internacional, no parecen exageradas. Si de repente, por alguna razón, se cerraran estos pasos, países y continentes enteros comenzarían a tambalearse.

El crecimiento sin precedentes de Asia ha aumentado la demanda de materias primas, energía y alimentos, en especial de agua y de bienes que requieren mucho elemento líquido. El valor económico y político de los territorios capaces de producirlos también ha aumentado drásticamente. La competencia se está dando no solo por las islas en la periferia de China, con sus recursos submarinos y naturales sino también por África, durante décadas olvidada por todos. Reabierto el interés en el continente africano por parte de China en su búsqueda de materias primas y provisiones, este ha pasado a ser el foco de una nueva lucha de poder, que ha devuelto la atención a las crisis locales, ignoradas en el pasado.

Otra razón para el regreso de la geopolítica es el cambio climático. Los fluctuantes patrones meteorológicos que provocan inundaciones, sequías y estallidos sociales a lo largo de vastas regiones sirven como recordatorio de que la humanidad todavía depende de la naturaleza y la geografía. La contaminación ambiental y sus consecuencias también nos están obligando a volver a nuestras "raíces”.

La geopolítica también vuelve a escena por la renacionalización de la política mundial. El sueño de un concierto de grandes potencias o de un órgano liberal que gobernara el mundo sobre la base de un mandato democrático no se ha hecho realidad. Los temores por la futura omnipotencia de las corporaciones internacionales también estaban fuera de lugar. Estas y los círculos relacionados con las mismas son influyentes, sin duda, pero en todas partes se ven obligadas a ceder ante los Estados y ante las políticas de sesgo nacional.

El auge de Asia representa el auge de los Estados-nación fundados sobre la soberanía y los valores de la política exterior tradicional. Por otra parte, el retorno de la geopolítica es resultado de la desaparición de la hegemonía bipolar de la Guerra Fría y de la década unipolar de 1990. Las relaciones de antaño eran injustas, pero impusieron un marco externo de comportamiento y congeló conflictos, incluidos los territoriales, que ahora resurgen.

Por último, la geopolítica está regresando, asimismo, por la globalización económica. El enorme incremento del comercio internacional y la interdependencia entre estados los hace dependientes de la geografía y de la seguridad en el transporte de mercancías. Cada vez es más perceptible que la política mundial ya no gira alrededor de las rutas de caravanas, como hace mil años, o de las vías ferroviarias, como en los siglos XIX y XX, sino de las vías marítimas, tanto las actuales como las futuras. El aumento del tráfico aéreo sólo corrige parcialmente esta tendencia, pero no la altera. Es probable que Irán hubiese sido objeto de un ataque hace ya mucho tiempo de no haber sido por su capacidad para cerrar el Estrecho de Ormuz. Estados Unidos está reduciendo drásticamente su dependencia del petróleo de Oriente Próximo para no depender de Irán.

¿Qué significa el regreso de la geopolítica para Rusia? Moscú juega bien la baza de la política exterior basada en las tradiciones de la Realpolitik y de la geopolítica. Añade peso y autoridad política a un país cuyos activos económicos no son grandes y cuya crisis de identidad intelectual no permite siquiera el uso de su legado cultural de "poder blando”.

Este éxito relativo ha estado facilitado, en no poca medida, por factores geopolíticos. El territorio de Rusia, con sus recursos naturales y su capacidad cada vez mayor para producir los escasos bienes de alto consumo de agua y productos alimenticios, de nuevo se está convirtiendo en un activo poderoso, al menos potencialmente.

Las riquezas energéticas y la capacidad –gracias a la geografía- de influir en el Oriente Próximo, rico en energía, desde Pakistán hasta los países del Magreb, son también un activo.

La creciente y cada vez más abierta rivalidad entre Estados Unidos y China también refuerza el peso de Rusia en materia de política exterior, lo que le permite actuar como equilibrador. Y de momento lo está haciendo con bastante habilidad, ya sea participando en los ejercicios navales claramente antiamericanos (a ojos de Pekín) junto a China, ya sea practicando ejercicios con las flotas del viejo Occidente y sus aliados en el Pacífico. Aunque Moscú no participe en la multilateral "lucha política por las islas” entre China, Japón, Corea del Sur, Vietnam, Filipinas y Estados Unidos, creo que algunos diplomáticos rusos deben de estar sonriendo.

En la próxima década el centro de la economía global y de las rivalidades geopolíticas será el Océano Pacífico. A finales de la década, dado el auge de la India y los nuevos conflictos en el Oriente Próximo, este centro podría desplazarse parcialmente hacia el océano Índico.

Y dentro de 10-15 años, debido a todas estas rivalidades, la sobrecarga y la vulnerabilidad de las arterias de transporte y el crecimiento de la demanda de materias primas, aumentará la importancia geopolítica del Ártico, especialmente la de su parte rusa. El combate en la sombra por la región ya ha comenzado. Rusia lleva la delantera, por ser la primera en reivindicar los potenciales yacimientos de hidrocarburos de la región. Y lo más importante, una cuestión de geografía: su litoral ofrece una alternativa a algunas rutas de transporte del Océano Índico y del Pacífico. La Ruta del Mar del Norte, como se la denomina, actualmente está operativa de Norilsk a occidente. Hay que empezar a desarrollarla en dirección este.

Y por supuesto Rusia podría cosechar enormes beneficios del crecimiento sin precedentes de la región Asia-Pacífico. Pero por ahora no hemos sido capaces de aprovechar estas oportunidades para desarrollar la región Transbaikal y el país en su conjunto, exceptuando la construcción de nuevos gasoductos hacia el Pacífico.

Está claro que la geopolítica y la nueva economía global requieren un aumento cualitativo de la atención hacia el Oriente ruso. Pero la política no sólo debe basarse en cálculos geopolíticos, aunque se hayan vuelto importantes una vez más.

Por diversos motivos sería un disparate alejarse de Europa debida a otras influencias. En primer lugar, desde los tiempos del Imperio bizantino, la modernización económica, social y espiritual de Rusia ha venido de Europa, especialmente en los últimos trescientos años y abandonar esto equivaldría a la auto negación.

En segundo lugar, Europa podría reagruparse, aunque de forma truncada, en torno a Alemania. El reciente trato duro a Chipre, en colaboración con sus aliados del norte, para la edificación de los sureños, inspira esperanzas.

Serguéi Karaganov, presidente honorario del Consejo de Política Exterior y Defensa.

Tomado de http://www.nodo50.org

viernes, 8 de junio de 2012

La desinformación permanente y las guerras anunciadas

Vicky Peláez
Un planeta vacío de fe, amor, de todo lo puro, sagrado, generoso, verdadero y desinteresado – es simplemente una cáscara del mundo dispersa entre las estrellas del universo después de apartarse de su destino más noble diseñado por su Creador (Marie Corelli, “Barrabas – Un Sueño de la Tragedia del Mundo”, 1893).
El Siglo XXI entrará en la historia como un período de la crucifixión de la verdad y de la exaltación de la mentira y la guerra como símbolos del desarrollo de la humanidad y de la paz.
Lo vemos diariamente en las pantallas de la TV, en las páginas de los periódicos, en el Twitter,  en el Facebook, el cine   y  hay que tener un determinado nivel de conocimiento para discernir la verdad entre la avalancha de  información  que persigue cada ser humano en todas partes del planeta. Parece que la humanidad vive simultáneamente en dos universos paralelos: uno real y el otro creado por los medios de comunicación globalizada de acuerdo a las orientaciones que reciben de los ricos y poderosos del nuestro globo terrestre.
Los derechos humanos, según el filósofo italiano Constanzo Preve, representa “una ideología de variable geometría porque los que deciden   lo que es humano y lo que no es, son oligarcas económicos dando órdenes a sus ejecutivos: profesores universitarios y los periodistas”, ello son los que se encargan del contenido de la información que la sociedad debe saber para poder manipularla. Ya en 1928, el padre de las relaciones públicas modernas, el austríaco judío de nacimiento y norteamericano nacionalizado Edward L. Barnays escribió un ensayo “La Propaganda” que no sólo se convirtió en el libro de mesa del ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels sino de todos los asesores de los presidentes norteamericanos y europeos.
En la página 4 de su libro decía Bernays que “la manipulación consciente e inteligente de los hábitos y opiniones de las masas es un importante elemento en la sociedad democrática. Los que manipulan este mecanismo oculto de la sociedad constituyen un gobierno invisible que ejerce el verdadero poder real en el país. Estas personas que nos gobiernan y de las cuales nunca hemos oído hablar,  moldean nuestras mentes, definen nuestros gustos y determinan nuestras ideas. Así está organizada cada sociedad democrática”.
Con todas estas aclaraciones es fácil  entender por qué los gobiernos democráticos de la Unión Europea y de los EEUU nunca condenaron ni declararon que fue una masacre la muerte de 170 civiles en la provincia de Helmand, Afganistán después del bombardeo de las fuerzas aliadas, ni tampoco fue  un crimen el asesinato de 60 niños en la aldea de Azizabad en 2008 o la muerte de 100 civiles el cinco de Mayo de 2009 en Bala Baluk por las bombas de la OTAN. Para los medios de comunicación globalizada fue un simple “error” militar y los fallecidos eran   “víctimas colaterales”.  Sin embargo, la reciente matanza en Hula, Siria, hasta ahora no aclarada y condenada por el mismo gobierno de este país,  de 108 civiles y de ellos 49 niños y 34 mujeres fue denunciada en seguida por la UE y EE.UU. como una “masacre” perpetrada a propósito por el gobierno Sirio bajo el mando de  Bashar al-Assad. Y para agravar la acusación la cadena británica BBC News usó una foto tomada en Irak en el 2003 presentándola como un testimonio de la masacre en la localidad de Hula.
La imagen fue posteriormente retirada por la BBC pero la indignación que produjo en la opinión pública mundial  contra el régimen de Bashar al-Assad ya ha producido su efecto en la mente de los espectadores y facilitó la condena de los países miembros de la OTAN  y su predisposición a la intervención  militar en Siria. A ninguno de los escribidores globalizados se le ocurrió  acordarse de la famosa declaración del general retirado norteamericano Wesley Clark en Mayo de 2011, cuando reveló que ya a los finales de los años 1990  Estados Unidos   tenía planificado invadir siete países: Irak, Libia, Somalia, Líbano, Siria e Irán. Siria para el poder globalizado no solamente representa la puerta de entrada a Irán sino a Asia. Por algo  decía la emperatriz rusa Catalina la Grande que a partir de Siria tendrá en sus manos “la llave la Casa Rusia”.
Todavía hay algo más. Según el Washington Institute for Near East Policy la cuenca del Mediterráneo encierra grandes depósitos de gas, tres cuartos de los cuales pertenecen a Siria. De allí se aclara el panorama y la declaración de Barack Obama durante la última reunión en Davos del Grupo 20 de que “Bashar al-Assad debe dejar el poder”.  Para acelerar este proceso Occidente está armando a la guerrilla por medio de Qatar, Arabia Saudita y Turquía, según la publicación israelí Debkafile con los misiles anti tanques 9K 115 – 2 Mets – M  y Kornet E y con explosivos IED para instalar en las carreteras. También ya están operando allí  las fuerzas especiales de la OTAN cuya consigna oficial es “De Opresso Liber” (Liberar a los Oprimidos),  13 de los cuales pertenecientes a las fuerzas  francesas fueron capturados por el ejército sirio en marzo de 2012.
Todo esto está acallado por la prensa, igual como la última idea de  la OTAN de mandar 5.000 soldados armados bajo la bandera de la ONU con el pretexto de proteger los depósitos de armas químicas y bacteriológicas de las manos de al-Qaeda que ya está operando en Siria. La DEBKAfile cita en su publicación de 21 de Mayo que supuestamente Barack Obama comentó durante una de sus conversaciones con Vladimir Putin que si un barril de ántrax llega a los terroristas que operan en el Cáucaso, millones de rusos podrían morir.
Así opera la propaganda  creando inseguridad y miedo al terror, tanto a nivel individual como colectivo para poder lograr sus propósitos. Por el momento tanto China como Rusia rechazan unánimemente cualquier posibilidad de intervención militar en Siria, esperando Barack Obama de convencer a Vladimir Putin de suavizar la posición rusa respecto a Bashar al-Assad durante su próximo encuentro en Junio en México en la Cumbre de G20.  Nadie sabe lo que puede pasar,  pero tanto Rusia como China saben que  cualquier acción bélica de la OTAN tratando de reproducir  la variante libia en Siria afectaría dramáticamente los intereses nacionales de estos dos países y los debilitaría en términos geoestratégicos.
El mundo entero en garras de la desinformación programada está observando y en especial, en América Latina  el desarrollo de los acontecimientos en Siria porque  sabe que cada avance de la OTAN, que representa el poder globalizado, en el Medio Oriente por el dominio de recursos energéticos, hace acercar más la posibilidad de las futuras intervenciones en América Latina cuyas riquezas naturales superan con creces las del Medio Oriente. Por eso nunca cesa la campaña propagandística contra los países del ALBA.  Hace años la obsesión de la prensa globalizada fue la muerte de Fidel Castro. Ahora lo dejaron en paz relativa trasladando su atención siniestra a Hugo Chávez y a Venezuela.
Tal es el grado de cálculo de los manipuladores de la información  que hasta logran convencer a periodistas serios y con más de 50 años de experiencia, como el norteamericano Dan Rather, quien ya auguró que el actual presidente de Venezuela morirá en vísperas de las próximas elecciones presidenciales.
La máquina propagandística nunca para y el único antídoto para la desinformación es el conocimiento. Por algo dijo Sócrates: “sólo hay un bien: el conocimiento. Sólo hay un mal: la ignorancia’’.

Columna por Vicky Peláez, Ria Novosti

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