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jueves, 27 de noviembre de 2014

Caso Ferguson: Tres importantes preguntas sin respuesta

Caso Ferguson: Tres importantes preguntas sin respuesta

A pesar de que el Gran Jurado de Ferguson ya ha absuelto al policía Darren Wilson, que mató al joven Michael Brown, todavía hay una gran cantidad de preguntas sin responder en este insólito caso que provocó amplias protestas por todo EE.UU.

lunes, 9 de junio de 2014

Crimen sin castigo

 http://static.iris.net.co/semana/upload/images/2014/2/15/377508_185023_1.jpg

Un terremoto judicial estremecerá a Colombia en las próximas semanas. El coronel Róbinson González del Río inició un proceso de colaboración con la Justicia que afectará a antiguos miembros de la cúpula militar, a empresarios vinculados con acciones de grupos delincuenciales y al hermano del expresidente Álvaro Uribe Vélez.

Hace apenas dos semanas, el coronel González del Río fue trasladado de la cárcel Picota al búnker de la Fiscalía. El movimiento se efectuó en minutos y sin aviso previo. La operación se hizo para preservar la vida de quien quizá sea el testigo determinante para reconstruir uno de los capítulos más sangrientos en la historia de Colombia.

Lo que no se sabía es que González del Río ofreció confesar y colaborar con la Justicia para esclarecer más de 200 asesinatos cometidos bajo el nombre de ‘falsos positivos’. El coronel retirado afirma que él mismo participó en la ejecución de más de 150 homicidios de civiles presentados como guerrilleros y en la manipulación de los cuerpos y las escenas de los crímenes para disfrazar cadáveres y circunstancias.

Según su testimonio, al menos seis prominentes generales –incluyendo dos de la primera línea de mando– conocían los numerosos crímenes que se ejecutaron en los años de la seguridad democrática para embellecer con bajas los resultados de esa exitosa política.

En otras palabras, el testimonio de González del Río es fundamental para probar que los llamados ‘falsos positivos’ no sucedieron como hechos aislados sino que fueron parte de una política de Estado.

González también reveló importantes conexiones de ganaderos, dirigentes gremiales y empresarios con los escuadrones de la muerte paramilitares.

Uno de los señalados por el coronel es el hacendado Santiago Uribe Vélez, cuyo proceso por su presunta vinculación con el grupo criminal de Los doce apóstoles marcha en cámara lenta y al ritmo de las presiones públicas de su poderoso hermano. Cada avance en el caso ha antecedido trinos y demostraciones de fuerza para impedir, o al menos retrasar, la acción de la Justicia.

Las declaraciones del coronel González del Río no hacen alusión a esos hechos, suficientemente documentados en el proceso que gana polvo en la Fiscalía. Lo que dice el nuevo testigo es que mucho más recientemente –en el año 2008– hubo reuniones entre el caballista Santiago Uribe Vélez y presuntos miembros de grupos paramilitares.

Tengo en mi poder una nota firmada por el detenido coronel en la que afirma que el señor Santiago Uribe Vélez sostuvo reuniones en su finca con los presuntos paramilitares que operaban en la zona de Puerto Valdivia. (Ver nota)

El coronel González del Río me dijo que estuvo en el área prestando seguridad mientras se desarrollaban las reuniones y que ocurrieron cuando él se desempeñaba como comandante del grupo Gaula de Antioquia, adscrito a la Cuarta Brigada, del Ejército en Medellín.

En ese mismo periodo era comandante de la Cuarta Brigada el general Juan Pablo Rodríguez Barragán actual comandante general de las Fuerzas Militares. Vale decir el militar activo de mayor rango en Colombia.

En su nota el coronel González del Río asegura que hay evidencias de las reuniones de Santiago Uribe que van más allá de su testimonio: “Tengo pruebas de ello y testigos que presentaré ante la Fiscalía”. (Ver nota)

De estos y otros temas –todos muy graves– habló el coronel Róbinson González del Río con el periodista Juan Carlos Giraldo del Canal RCN. La entrevista será publicada en los próximos días.

González del Río ha sido protagonista de los ‘falsos positivos’ y de numerosos actos de corrupción en el estamento militar, incluyendo sus espléndidas cárceles que son más bien centros de negocios y privilegios. Su testimonio puede acabar con muchos años de impunidad.

PS: Les recomiendo el excelente libro de investigación Los caballos de la cocaína de la periodista Martha Soto.

Algo más: En las cuentas de la campaña del candidato Óscar Iván Zuluaga figuran tres pagos efectuados a Luis Carlos Sepúlveda que suman 249 millones de pesos. El señor Sepúlveda es el hermano del capturado hacker Andrés Sepúlveda. (Ver cuentas)
 

Por Daniel Coronell

Tomado de  http://www.semana.com

 

martes, 29 de abril de 2014

Un 4,1% de la condenas a muerte en EE.UU. fueron a inocentes

Un 4,1% de la condenas a muerte en EE.UU. fueron a inocentes, según estudio


Al menos un 4,1 % de los condenados a la pena de muerte en Estados Unidos eran inocentes y, aunque sus sentencias se acaben revisando, pocos tienen opciones de conseguir la libertad, según un estudio publicado hoy en la revista científica "Proceedings of the National Academy of Sciences".

Un 1,6 % de los sentenciados a la pena capital fueron exonerados y puestos en libertad desde 1973, lo que según los autores del informe deja una parte de los presos inocentes sin liberar, ya sea porque acaban cumpliendo la pena capital o porque sus penas son reducidas a cadena perpetua.

El profesor Samuel Gross, coautor de la investigación, explicó a Efe que la mayor parte de los inocentes que no son liberados acaban recibiendo una condena perpetua, pero algunos siguen hoy en día en el corredor de la muerte, otros se suicidaron y una parte realmente acabó siendo ejecutada por las autoridades penitenciarias.

La investigación, firmada por cuatro autores, analizó más de 7.400 sentencias hechas desde 1973 y hasta 2004, ya que, después del dictamen, el caso puede evolucionar con posibles alegaciones y sentencias nuevas, y la ejecución suele producirse años después del juicio.

El profesor Gross apunta que el número de exoneraciones es muy dispar de un año a otro y que, en los casos de pena de muerte, las pruebas de ADN no son la clave para cambiar una sentencia.

"En muchos casos se trata de la aparición de nuevas pruebas de que alguna otra persona cometió ese crimen; se demuestra, por ejemplo, a través de huellas dactilares", detalla.

Contar con una buena asistencia legal, captar la atención de las cortes y evitar conductas poco profesionales de las autoridades se convierten en factores decisivos para que un inocente en el corredor de la muerte sea puesto en libertad.

Eso, a juicio de Gross, vincula la suerte del acusado a que tenga -o se pueda permitir- un buen equipo legal experto en casos de pena de muerte.

El estudio publicado hoy indica que una buena parte de los inocentes que fueron condenados a pena de muerte nunca son liberados, pero sí ven sus condenas rebajadas, generalmente a cadena perpetua.

Los abogados, las cortes y los gobernadores sí destinan tiempo y atención en revisar casos para evitar que se ejecuten a ciudadanos inocentes pero, según los investigadores, esos individuos acaban muriendo igualmente en la prisión, al cumplir finalmente una cadena perpetua.

El problema -dice el artículo- es que cuando las alegaciones conducen a un cambio de condena, el riesgo de ejecución desaparece y, con ello, también los esfuerzos para buscar pruebas o conseguir revisiones que determinen su inocencia.

"En consecuencia, un acusado inocente que podría haber sido exonerado y puesto en libertad si hubiera continuado en el corredor de la muerte, acaba probablemente muriendo en prisión si recibe una nueva sentencia para no ser ejecutado", subrayan los autores en el texto.

Los cuatro autores del informe advierten de que no existe "un método sistemático" para determinar los inocentes condenados erróneamente y explican que usaron un análisis de supervivencia para aproximarse a las cifras, un sistema usado en medicina.

Damià Bonmatí/EFE
Tomado de  http://lavoztx.com
 

viernes, 7 de marzo de 2014

Colombia: liberarán a 400 paramilitares


Jorge Iván Laverde, alias 'el Iguano', jefe de un extinto bloque de las Autodefensas Unidas de Colombia, confesó a las autoridades cómo cumplió las órdenes de Carlos Castaño y Salvatore Mancuso de acabar con todo lo que oliera a guerrilla y posicionarse en la zona con dirigentes políticos allegados a esta organización de ultraderecha.

Operaba en el Catatumbo, en la frontera con Venezuela, y fuera de ordenar y participar en el asesinato de decenas de militantes de izquierda, organizó una llamada 'limpieza social' que acabó con la vida de cientos de presuntos ladrones, atracadores y expendedores de drogas.

Laverde se ingenió una particular forma de desaparecer los cadáveres: los quemaba en hornos artesanales. "Los cuerpos se enterraban y a los seis meses se sacaban los restos y se incineraban", confesó a las autoridades uno de sus subalternos, Armando Rafael Mejía, alias 'Hernán'. "Yo no me ponía a mirar (las incineraciones) porque eso es duro".

En total, según la Fiscalía, 400 paramilitares saldrían de prisión este año por pena cumplida y por delitos por los que se pagaría hasta cinco veces el tiempo de condena si se les aplicará la legislación penal sin ninguna consideración.

Activistas de derechos humanos dicen que las liberaciones, que empezarían este mes, son prematuras y peligrosas en un país que está negociando un proceso de paz en Cuba con las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. También dicen que los fiscales le fallaron al país al no investigar con rigor la totalidad de los crímenes de los paramilitares y garantizar que se pagara una cifra justa como reparación a sus víctimas, como lo estipula la ley.

"Es un riesgo grande que hay que prevenir", dijo Gustavo Gallón, director de la no gubernamental Comisión Colombiana de Juristas. Es evidente que las víctimas de los paramilitares verán "con gran temor, con gran preocupación" su regreso a la libertad.

Los llamados paramilitares no sólo asesinaban a simpatizantes de izquierda sino que eran aparatos armados que respondían a usurpadores y expropiadores de tierras de campesinos, una especie de contrarreforma agraria que alcanza unas dos millones de hectáreas y que el presidente Juan Manuel Santos está tratando de revertir.

El miedo es que vuelvan a las zonas donde tenían influencia para volver a asesinar, extorsionar, perpetrar masacres y extorsiones, usurpar tierras y volver al narcotráfico, actividades que prometieron abandonar cuando negociaron su desmovilización y entrega de armas.

Muchos de ellos eran comandantes de bloques, varios son peces gordos. Sus leves sentencias están cobijadas por la Ley de Justicia y Paz de 2005 que les otorgó esas penas a cambio de que confesaran todos sus crímenes y entregaran los bienes mal habidos para indemnizar a sus víctimas.

La mayoría de los jefes paramilitares fueron extraditados a Estados Unidos y pagan altas condenas por narcotráfico: Diego Fernando Murillo, alias 'Don Berna', 31 años de prisión; Salvatore Mancuso, 24 años; Ramiro 'Cuco' Vanoy, 24 años; Francisco Javier Zuluaga, 'Gordolindo', 21 años, entre otros. Castaño, por su parte, fue asesinado por sus propios hombres en 2004 por orden de su hermano Vicente y Mancuso fue extraditado a Estados Unidos en 2008 por narcotráfico.

Pero ese tiempo en prisión en Estados Unidos no les será tenido en cuenta para redimir su pena en Colombia. "Cuando lleguen (al país) empezarán a contárseles los ocho años", dijo Juan Pablo Hinestrosa, quien hasta hace un par de semanas fue jefe de la Unidad de Justicia y Paz, o la dependencia de la Fiscalía que conoce los procesos contra paramilitares y guerrilleros desmovilizados.

El gobierno dijo que no se interpondrá a la masiva excarcelación, que las liberaciones serán graduales, que hará seguimientos de quienes confesaron haber participado en centenares de homicidios y que los llevará a prisión si vuelven a violar la ley.

La administración del presidente Santos honrará "ese compromiso del gobierno anterior en donde los paramilitares sólo iban a durar recluidos ocho años, pero honrarlo con unas limitaciones, restricciones y condicionamientos", dijo a la AP Miguel Samper, viceministro de Justicia.

Antes de recuperar la libertad, según el funcionario, los paramilitares deberán demostrar ante los jueces de la República que confesaron todos sus delitos y que repararon a sus víctimas. Los jueces, asimismo, podrán condicionarles la movilización por algunos lugares del país y exigirles la utilización de brazaletes electrónicos para que las autoridades sepan de su ubicación.

Adicionalmente, según la Fiscalía, podrán ser objeto de seguimiento judicial durante cuatro años a partir de su regreso a la libertad. Como sus entregas se hicieron en distintas fechas, algunos comenzarán a salir en marzo, según la Fiscalía.

El ente investigador calcula que al menos 156.000 personas fueron asesinadas por ellos entre 1980 y 2004. En su mayoría, los grupos paramilitares nacieron de una alianza entre agricultores, ganaderos y traficantes de droga para enfrentar los secuestros, extorsiones y asesinatos de las guerrillas

Uno de quienes se espera su liberación es Edgar Ignacio Fierro, alías "Don Antonio", lugarteniente de Rodrigo Tovar, alias "Jorge 40", un importante jefe paramilitar que en 2008 fue extraditado a Estados Unidos por narcotráfico.

En marzo de 2006, las autoridades le incautaron a "Don Antonio" un computador donde se encontró importante información sobre las finanzas y crímenes del llamado Bloque Norte de los paramilitares que operaba en la Costa Caribe del país. Unos 550 homicidios quedaron desvelados con el hallazgo de ese computador, según la Fiscalía.

Una de sus más notables víctimas fue el profesor Alfredo Correa de Andréis, reconocido defensor de derechos humanos que fue baleado por sicarios en septiembre de 2004 en Barranquilla, ciudad del Caribe colombiano.

Tres meses antes, Correa había sido víctima de un montaje judicial por parte de la extinta policía secreta estatal que lo presentó en los estrados judiciales como un ideólogo de las FARC. El director de esa entidad en la época, Jorge Noguera, le entregó a los paramilitares los nombres de sindicalistas y activistas, entre ellos el de Correa, que más tarde fueron asesinados.

Noguera fue condenado en 2011 a 25 años de prisión por el asesinato de Correa. "Esas fueron las reglas de juego" de la Ley de Justicia y Paz con los paramilitares, dijo el abogado de Fierro, Hernando Bocanegra, al referirse a lo ocho años de prisión. También volvería a la libertad en octubre un 'histórico' de los paramilitares: Ramón Isaza Arango, tal vez el paramilitar en prisión más veterano de Colombia.

A finales de los años 70 y principios de los 80, alias 'El Viejo' Isaza fundó en una región del centro del país, llamada el Magdalena Medio, los primeros escuadrones paramilitares del país. De 73 años, Isaza empezó a armarse junto a otros campesinos del Magdalena Medio porque, según ellos, la guerrilla los tenía azotados con secuestros y extorsiones.

En las fincas de hacendados del Magdalena Medio, militares corruptos y mercenarios extranjeros, como el israelí Yair Klein, entrenaron a hombres que en apariencia debían combatir a las guerrillas. Muchos de los entrenados, sin embargo, terminaron perpetrando actos terroristas a órdenes del capo del narcotráfico Pablo Escobar.

Era tal el poder de Isaza que incluso se enfrentó a principios de 1990 a Escobar por el control del narcotráfico en el Magdalena Medio. Curiosamente, cuando se entregó a las autoridades, Isaza dijo tener problemas con su memoria y que no recordaba muchos de los crímenes cometidos por él y sus hombres.

La Fiscalía dijo que Isaza ha entregado unos 30 bienes, valorados en unos 592.000 dólares para indemnizar a sus víctimas. Las cifras oficiales dan cuenta de que entre 2003 y 2006 unos 30.000 paramilitares dejaron las armas durante el gobierno del presidente Álvaro Uribe (2002-2010).

Tomado de  http://noticias.starmedia.com

lunes, 25 de noviembre de 2013

Testigo contra Santiago Uribe se entregó a la Fiscalía



Un agente de la Policía a quien el mayor Juan Carlos Meneses denunció como autor de al menos uno de los crímenes ordenados por Santiago Uribe se entregó a la Fiscalía. Alexander Amaya tenía orden de captura y ya declaró sobre su relación con los paramilitares de Yarumal, se asume que se acogerá a principio de oportunidad.

Alexander Amaya, quien hizo parte del grupo paramilitar “Los Doce Apóstoles” ha dicho que su jefe era el hacendado Santiago Uribe, hermano del expresidente Uribe, se entregó en el Bunker de la Fiscalía en Bogotá sin que nadie se enterara.

Desde el pasado 31 de octubre, la Fiscalía General de la Nación había ordenado la captura de Amaya por el asesinato de un supuesto guerrillero el 25 de febrero de 1994 en Yarumal, Antioquia.

Juan Carlos Meneses, el mayor retirado de la Policía que le contó en Buenos Aires a Noticias Uno que Santiago Uribe era el líder de Los Doce Apóstoles y que él mismo era parte de la banda, reconoce que Alexander Amaya trabajaba con ellos.

Meneses dijo que el crimen que se le imputa a fue ordenado supuestamente por Santiago Uribe.

Meneses también aseguró en sus denuncias que Alexander Amaya era el pistolero de Santiago Uribe

Noticias Uno, supo que Alexander Amaya ratificó las acusaciones de Meneses contra Santiago.

El testimonio del expolicía Amaya se une a las declaraciones del campesino Eunicio Pineda y del propio Juan Carlos Meneses quienes como testigos presenciales y víctimas han asegurado que Santiago Uribe era el máximo jefe de “Los Doce apóstoles”.

Sin embargo la defensa de Uribe ha sostenido que todos estos testigos son falsos.
 
Fuente: Noticias UNo
 
Tomado de ANNCOL

martes, 6 de agosto de 2013

Michael Moore en su reflexión sobre la sentencia de Bradley Manning y sistema de justicia de EE.UU

El martes pasado, Bradley Manning fue declarado culpable de 20 de los 22 cargos que se le imputaban, entre ellos haber violado la Ley de Espionaje, haber filtrado informaciones secretas y haber desobedecido órdenes. Esa es la parte mala. La buena es que le declararon no culpable de “haber ayudado al enemigo”. ¿Por qué? Porque a quienes estaba ayudando era a nosotros, a los ciudadanos estadounidenses. Y nosotros no somos el enemigo. ¿Verdad?

Manning se enfrenta a una posible sentencia máxima de 136 años de cárcel. Cuando se anuncie tendremos una idea bastante aproximada de la seriedad con la que el Ejército de Estados Unidos aborda distintos delitos. Cuando nos enteremos del tiempo que Manning -que tiene hoy 25 años- va a estar en prisión, hagamos el ejercicio de compararlo con las condenas recibidas por otros soldados:

El coronel Thomas M. Pappas, alto responsable de inteligencia militar en Abu Ghraib y máximo oficial presente la noche del asesinato del preso iraquí Manadel al-Jamadi, no fue condenado a ningún periodo de cárcel. Sí recibió una reprimenda y una multa de 8.000 dólares (a Pappas le oyeron decir a propósito de al-Jamadi: “No voy a ser el único que pague por esto”).

La sargento Sabrina Harman, la famosa mujer a la que se ve en Abu Ghraib haciendo un gesto de aprobación junto al cuerpo de al-Jamadi, y en otra foto sonriendo al lado de unos iraquíes desnudos y encapuchados, arrojados en un montón, fue condenada a seis meses por maltratar a los detenidos.

El cabo Armin Cruz fue condenado a ocho meses por maltratar a presos iraquíes en Abu Ghraib y por encubrir los malos tratos.

El cabo Steven Ribordy fue sentenciado a ocho meses por complicidad en el asesinato de cuatro presos iraquíes a los que “ataron, vendaron los ojos, dispararon y arrojaron a un canal” en Bagdad en 2007.

El cabo Belmor Ramos fue condenado a siete meses por conspiración para cometer asesinato en ese mismo caso.

El sargento Michael Leahy Jr. fue condenado a cadena perpetua por cometer los cuatro asesinatos de Bagdad. Posteriormente, el Ejército le concedió un indulto parcial y redujo su condena a 20 años, con posibilidad de libertad condicional al cabo de siete.

El sargento de marines Frank D. Wuterich se libró de la cárcel por abandono negligente en la matanza de 24 hombres, mujeres y niños desarmados cometida en 2005 en la ciudad iraquí de Haditha. Otros siete miembros de su batallón fueron acusados pero ninguno rebibió castigo.

Los cabos segundos de marines Jerry Shumate y Tyler Jackson fueron condenados a 21 meses por la agresión a mano armada contra Hashim Ibrahim Awad, de 52 años, con 11 hijos y cuatro nietos, cometida en Al Hamdania en 2006. Awad murió por los disparos recibidos durante el ataque. Posteriormente, las condenas se redujeron.

El cabo segundo de marines Robert Pennington fue condenado a ocho años por el mismo incidente, pero no cumplió más que unos meses, ya que le concedieron el indulto y salió en libertad.

El sargento de marines Lawrence G. Hutchins III fue condenado a 15 años por asesinato en el caso de Awad, pero enseguida le revocaron la condena y le pusieron en libertad.

No hubo ningún soldado castigado por la muerte de cinco niños, cuatro mujeres y dos hombres iraquíes en una vivienda en 2006. Entre los cables diplomáticos estadounidenses filtrados por Bradley Manning estaba un correo electrónico de un funcionario de la ONU que afirmaba que los soldados norteamericanos los habían “ejecutado a todos”. Cuando Wikileaks publicó el cable, la indignación en Irak fue tal que el Gobierno de Nouri al Maliki tuvo que renunciar a seguir concediendo inmunidad a los militares estadounidenses ante los tribunales del país, por lo que el Gobierno de Obama se vio obligado a abandonar sus planes de mantener varios miles de soldados en Irak de forma permanente. Todas las tropas norteamericanas se retiraron a finales de 2011.

Me atrevo a aventurar que Bradley Manning va a pasar más tiempo en prisión que todos los soldados de estos otros casos juntos. Y con ello, en lugar de redimirnos y pedir perdón por los crímenes que el cabo Manning puso al descubierto, volveremos a dejar claro al mundo quiénes somos en realidad.

Michael Moore

Tomado de  http://www.tercerainformacion.es

martes, 25 de junio de 2013

Texas se prepara para su ejecución número 500

 
El estado de Texas, sur de Estados Unidos, se apresta a ejecutar este miércoles al condenado número 500 desde la reinstauración de la pena capital en el país en 1976, marcando un nuevo récord en una nación donde la aplicación de este castigo tiende a disminuir.

Salvo un aplazamiento de último minuto, Kimberly McCarthy, una mujer negra de 52 años, será ejecutada por inyección letal en "Walls Unit", una prisión de paredes de ladrillos rojos erigida en el centro de la pequeña ciudad de Huntsville, en el este de Texas.

La ejecución de esta exdrogadicta, condenada a muerte por el brutal asesinato de una anciana en 1997 durante un robo en el condado de Dallas, está programada para las 18H00 locales (23H00 GMT).

En ese momento, los militantes en contra de la pena de muerte prevén manifestarse frente a los muros de la prisión, de más de un siglo de antigüedad.

Más de un tercio de las 1.336 ejecuciones que tuvieron lugar en el país desde el restablecimiento de la pena de muerte, se realizaron en Texas, que retomó la práctica en 1982.

"Nos limitamos a aplicar las decisiones de la justicia", explicó a la AFP Jason Clark, portavoz del Departamento de Justicia de Texas, con sede en Huntsville.

"A pesar de este hito, esperamos que el número total de ejecuciones en Estados Unidos marque un nuevo descenso este año, y que las sentencias de muerte sigan disminuyendo", dijo por su parte Richard Dieter, director del Centro de Información sobre la Pena de Muerte (DPIC, por su sigla en inglés).

En los corredores de la muerte de todo el país hay actualmente 3.125 presos.

De ser ejecutada el miércoles, McCarthy se convertirá en la persona número 17 a la que se le aplicó esta pena en los seis primeros meses de 2013, contra 43 en 2012 y 2011, y 71 en 2002, el año pico.

Entre 60% y 65% de estadounidenses a favor

Con 78 penas capitales dictadas el año pasado, los jueces estadounidenses optan cada vez menos por este castigo (75% menos sentencias de muerte que en los años 1990).

Proporcionalmente, los negros reciben más condenas a muerte que los blancos, dijo Dieter, quien explicó que esta minoría, que constituye el 12% de la población total, representa al 35% de ejecutados y el 42% de condenados a muerte.

De los 32 estados sobre 50 que aún mantienen la pena capital en su legislación, algunos, como California (oeste), tienen un gran número de presos en el corredor de la muerte, que no llegan a ejecutar.

Para Dieter, "estos estados se están preparando para quitar la pena de muerte", como ya hicieron otros 18 estados y la capital federal.

"En número de ejecuciones, condenas a muerte y estados, la pena de muerte está en declive, pero en términos de apoyo popular, este no es el caso", subrayó Robert Blecker, profesor de la Escuela de Derecho de Nueva York, favorable a la pena capital.

De hecho, las encuestas de opinión muestran un apoyo "bastante constante" de los estadounidenses a este castigo.

Entre el 60% y el 65% de la población está a favor de la pena de muerte, "más allá de las divisiones partidistas", dijo el analista.

Según Blecker, es probable que esta tendencia continúe "con los crímenes odiosos", como el tiroteo en la escuela de Newtown, Connecticut (noreste), que provocó la muerte de 20 niños y seis adultos en diciembre pasado, o el doble atentado en la maratón de Boston, que dejó tres muertos y 264 heridos en abril.

Los abolicionistas ven, por el contrario, "una luz al final del túnel", con la militancia de algunos de los 142 condenados a muerte que no fueron ejecutados y se han convertido en "embajadores del cambio".

Sobre todo porque el costo de la ejecución, y todos los litigios que la preceden, es más alto que el de la vida en la cárcel, dijo Dennis Longmire, profesor de la Universidad de Huntsville, a favor de la abolición de la pena de muerte.

Según el DPIC, cuesta un millón de dólares encerrar a alguien de por vida, mientras que el costo de la ejecución asciende a tres millones.

Después del ahorcamiento y la silla eléctrica, la inyección letal ha sido adoptada sucesivamente por todos los estados del país.

AFP

Tomado de  http://www.telemetro.com

sábado, 2 de marzo de 2013

Tres crímenes y una condena impostergable

 



Tres crímenes y una condena impostergable

 
ANNCOL
 
Uno siente que se va cansando de hablar sobre los terribles hechos que día a día enlutan la geografía colombiana.
 
Pasan los años y nos vemos obligados a repetir historias similares, donde la muerte es el denominador común, el pánico una constante y las lágrimas parecen producir manantiales de impotencia derramada.
 
Sin embargo, cuando tenemos que dar noticias como la que adjuntamos, en medio de ese cansancio y de una pregunta reiterada: ¿hasta cuándo será? que parece no tener fin, el cansancio se echa a un lado, la bronca se acrecienta y la imposibilidad del silencio golpea las puertas del alma como para que no nos callemos.
 
Ese dolor es lo que tristemente nos va dando la fuerza necesaria para seguir hablando.
 
Hablando porque urge.
 
Hablando porque cuando el espanto es tan grande, callar es el acto de cobardía más repugnante.
 
Hablando porque no podemos permanecer inmutables en medio de tanto odio enquistado.
 
Los Diálogos que se entablan en La Habana, que nos acercan un poco de esperanza, por momentos parecen una cuestión sin sentido, porque cuando en medio de esas conversaciones nos van llegando noticias abrumadoras, uno siente que el corazón se estruja.
 
¿Diálogos con quiénes? Nos preguntamos aunque sabemos que hacen mucha falta, porque el Estado tiene una gran deuda que saldar con ese pueblo sufrido, que sabe que es perentorio hablar mucho para tratar de cambiar algo.
 
En octubre de 2010 en la zona rural de Caño Temblador, municipio de Tame, el teniente de la Contraguerrilla del Ejército Nacional, Raúl Muñoz Linares, cometió acto pederasta seguido de infanticidio.
 
¡Vaya, como duele recordar el asesinato de tres criaturas! Niñas y niños a los que un hombre del ejército, dizque protector de la soberanía de la Patria, arrebatara el futuro, cerrando sus ojitos para siempre, negándoles la posibilidad de crecer para tratar de modificar la situación circundante en su pueblito pobre, olvidado. Allí donde las noches no tienen sábanas y las mañanas carecen de desayunos.
 
Las víctimas fueron Jenny Narvey, de 14 años, Jimmy Ferney de 9 y Jeferson Giovany Torres Jaimes, de 6. Eran hermanitos, compartían la misma miseria, no hace falta recordar que los campesinos colombianos y sus hijos solo conocen la marginalidad que produce un sistema y gobiernos que si no matan de hambre, lo hacen a golpe de machete.
 
Y logran su cometido gracias a la amoralidad de las fuerzas que los representan y que debieran estar preparadas para la protección de los habitantes. ¡Pero no, están preparadas para el crimen y para el goce de la impunidad que a veces se rompe, cuando pasan los años y la mentira se convierte en insostenible!
 
Esto sucedió en Colombia cuando el año 2010 agonizaba y el machete se convirtió en un dios capaz de arrebatar vida, luego de que quien lo descargara saciara sus bajos instintos con la jovencita.
 
Y este fue uno más entre los tantos espantos de los que cotidianamente se repiten en Colombia, dejando en evidencia otro de los consabidos escándalos que como collar de semillas de odio, aprietan la garganta de una tierra en la que los colombianos y colombianas  van agotando sus lágrimas hartos de llorar tantas muertes.
 
En estos días, el Ministro de Defensa y los generales de ese ejército de inadaptados, hicieron uso de un discurso tendiente a desmovilizar el espacio abierto en La Habana.
 
¡Cómo si no tuvieran nada de qué hablar!
¡Cómo si no debieran rendir cuentas!
¡Cómo si no fueran parte del teatro de operaciones de la peor obra sangrienta de la historia suramericana!
 
Por todo esto llamamos al pueblo colombiano, desde este espacio humilde que ofrece Anncol, a no desfallecer, para que entre todos encontremos el camino que lleve a una paz real y duradera. Para que de una vez para siempre no solo se depure de tanta criminalidad a una institución como el Ejército Nacional que cuenta con hombres de la calaña del teniente Muñoz, sino también para ir levantando los cimientos hasta la construcción de la Nueva Colombia
 
Las violaciones contra el Derecho Humanitario Internacional son de vieja fecha en el departamento de Arauca. Varios de los niños en la foto del corregimiento de Santa Ana, municipio de Arauquita, contaron al reportero que el Ejército intenta reclutarlos como informantes a cambio de caramelos, ropa y hasta dinero, violando los convenios internacionales. Los organismos de derechos humanos tienen registrados múltiples violaciones de niñas, niños, mujeres y asesinatos por parte de la XVIII Brigada del Ejército Nacional en Arauca.
 
 
El Tiempo:

Ratifican la condena contra asesino de dos niños y una niña en Arauca

El Tribunal superior de Bogotá ratificó los 60 años de cárcel al teniente Raúl Muñoz.

 
La sala penal del Tribunal Superior de Bogotá ratificó la decisión de la juez 27 de conocimiento de Bogotá que condenó a 60 años de prisión al militar Raúl Muñoz Linares luego de ser hallado responsable de los delitos de acceso carnal violento agravado y homicidio agravado en Caño Temblador, zona rural de Tame, en octubre de 2010.
 
Para el tribunal es evidente la responsabilidad del militar en los hechos delictivos y solicitó ante el Consejo Superior de la Judicatura y el Tribunal Superior investigar las actuaciones de la defensa del militar, entre ellos al abogado Sergio Rodríguez Alzate, por presuntas faltas contra la ética profesional, pues durante el juicio perjudicaron el buen nombre de las víctimas. A su vez, pidió investigar la actuación profesional de la psicóloga María Patricia Gil.
 
Además el Tribunal solicitó al comando del Ejército Nacional que se diseñen y ejecuten mecanismos para una incorporación adecuada del personal y al ICBF para que cree un plan de atención para la menor y la familia de las víctimas.
 
El pasado 25 de septiembre, la juez 27 de conocimiento condenó a 60 años de prisión al teniente del Ejército Raúl Muñoz Linares, como responsable de la violación y asesinato de Jenny Narvey, de 14 años, y de la muerte de dos hermanos de la niña, Jimmy Ferney y Jeferson Giovany Torres Jaimes -de 9 y 6 años de edad-, en Tame (Arauca). Muñoz también fue inhabilitado por 20 años.
 
El crimen conmovió al país y puso al Ejército ante uno de los más graves escándalos de los últimos tiempos.
 
Las pruebas de ADN halladas en el cuerpo de la niña asesinada, su presencia en el área y el hecho de que el día del crimen se hubiera evadido por dos horas de su unidad militar, sin ninguna explicación válida, fueron claves en la condena.
 
“Las víctimas estaban indefensas y fueron atacadas por la espalda con golpes en la cabeza (...); las heridas coincidían con un machete como el que tenía el acusado, y él volvió al campamento mojado, agitado y buscando dónde bañarse”, argumentó la juez, quien concluyó que el militar hizo inteligencia a las víctimas, se aseguró de que los niños estuvieran solos y procedió a atacarlos con dolo y total conciencia de sus actos.
 
El fiscal 51 de Derechos Humanos, Víctor Julio Lozano, había solicitado al juzgado condenar al militar a 60 años de prisión señalando que “Muñoz, valiéndose de su autoridad y rango militar, montó un observatorio el 2 de octubre para espiar a la niña, mas no a la guerrilla. Se aseguró de que su padre no iba a estar, para cometer el delito”.
 
Durante el proceso, los investigadores del caso señalaron al teniente del Ejército Raúl Muñoz, quien no asistió a la audiencia, como un “depredador sexual”.
 
La juez 27 puso en duda la credibilidad de los testigos de la defensa y no dio crédito a la tesis según la cual todo era un montaje de la guerrilla.
 
La funcionaria, igualmente, ordenó que la condena se cumpla en la cárcel La Picota, de Bogotá, y compulsó copias con destino a la Fiscalía General de la Nación a fin de que se investigue la posible comisión del delito de falso testimonio en los que pudieron incurrir Stiven Florido Vega, Freddy Alexis Caballero Rodríguez y Eleiner Pallares Martínez en las declaraciones que rindieron ante este despacho judicial en audiencia de juicio oral en la que comparecieron en calidad de testigos de la defensa.
 
Asimismo se compulsaron copias con destino a la Procuraduría General de la Nación, a fin de que se indague sobre las posibles faltas disciplinarias en las que puede incurrir el señor General Javier Fernández Leal comandante de la octava división y el señor Coronel Freddy Francisco Sanmiguel Guzmán comandante de la brigada móvil cinco del Ejercito Nacional de Colombia, por la presunta omisión en que ocurrieron frente a los hechos que le fueron denunciados por los pobladores de la zona rural del municipio de Tame los días 15 y 16 de octubre de 2010.
 
REDACCIÓN JUSTICIA
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domingo, 10 de febrero de 2013

Neruda será exhumado 40 años después de su muerte

El presidente de Chile, Salvador Allende y el escritor chileno, Pablo Neruda, en una imagen de archivo.

 

La justicia chilena pretende esclarecer si el poeta fue asesinado por la dictadura militar

Por Rocío Montes


El cuerpo del poeta chileno Pablo Neruda, fallecido el 23 de septiembre de 1973, diez días después del golpe de Estado de Augusto Pinochet, será exhumado en las próximas semanas, según ha determinado el juez Mario Carroza que en 2011 abrió una investigación judicial para esclarecer las circunstancias de la muerte del Premio Nobel de Literatura.
 
La noticia ha sido anunciada por el medio digial El Mostrador y confirmada horas después por la Fundación Pablo Nerudaa través de un comunicado: "La Fundación ha expresado en todo momento su voluntad de colaborar con la investigación que lleva el ministro Carroza y confía plenamente en que la pericia se llevará a cabo con el mayor respeto y cuidado posible. Espera, asimismo, que el examen tanatológico contribuya a aclarar las dudas que pudieran existir respecto de la muerte del poeta".
 
La historia oficial indicó durante casi cuatro décadas que el intelectual comunista había fallecido de cáncer de próstata, pocos días después del derrocamiento del Presidente Salvador Allende. En mayo de 2011, sin embargo, la revista mexicana Proceso entrevistó a Manuel Araya Osorio, chófer personal del poeta durante sus últimos meses de vida, que denunció que Neruda había sido asesinado por la dictadura militar de Pinochet.
 
"Después del 11 de septiembre, el poeta iba a exiliarse en México junto a su esposa Matilde. El plan era derrocar al tirano desde el extranjero en menos de tres meses. Le iba a pedir ayuda al mundo para echar a Pinochet. Pero antes de que tomara el avión, aprovechando que estaba ingresado en una clínica, le pusieron una inyección letal en el estómago", señaló Araya en diciembre de 2011 a El País.
 
El Partido Comunista presentó una querella para esclarecer las causas de su muerte, la justicia acogió la demanda y el juez Carroza abrió la investigación. El magistrado, después de veinte meses de interrogatorios y pericias, resolvió en enero emitir la orden de exhumar el cuerpo de Neruda que se encuentra enterrado en el Cementerio General de Santiago de Chile.
 
La diligencia, que se realizaría en marzo de este año, estará a cargo del Servicio Médico Legal (SML). Los peritos se han especializado en la identificación de víctimas de la dictadura y han sido clave para esclarecer causas de Derechos Humanos. En mayo de 2011, el equipo exhumó los restos del presidente Allende, con la colaboración del tanatólogo español Francisco Etxeberría. El juez Carroza, que también lideraba esa investigación, finalmente corroboró que el socialista se había suicidado en La Moneda.
 
Carroza siempre estuvo disponible a la opción de exhumar a Neruda. El juez, sin embargo, decidió realizar diligencias previas para determinar si el desentierro podía aportar nuevas pruebas, a 40 años de la muerte del poeta. 
 
En agosto recibió un informe del SML que informó que la muerte del escritor había sido repentina, no violenta y que era improbable la participación de terceras personas, según informó el vespertino La Segunda.
 
Como ocurrió en España en su momento con la familia del poeta Federico García Lorca, que se opuso por años a la exhumación, la Fundación Neruda también fue reticente a desenterrarlo cuando explotó el caso hace dos años. 
 
"Sería un verdadero acto de profanación", señaló a fines de 20011 el ex presidente del organismo, Juan Agustín Figueroa.
 
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domingo, 14 de octubre de 2012

La Justicia de Guatemala rechaza la petición de amnistía del ex dictador Ríos Montt

El Tribunal de Guatemala rechazó la solicitud de amnistía presentada por el ex dictador Efraín Ríos Montt ( 1982-1983) acusado de matanza de civiles perpetrada en la década del 80, informaron hoy medios locales.

La solicitud fue declinada como “poco seria y frívola”, según la resolución emitida por el juzgado.

Rios Montt dispuso en 1982 mandar un destacamento militar a la aldea de Las Dos Erres para arrebatar armas supuestamente sustraídas al Ejército por unos rebeldes.

Como resultado, fueron fusiladas, estranguladas y apaleadas hasta la muerte 201 personas, incluidos niños y mujeres.

En relación con ese crimen, ya fueron condenados cinco de sus ejecutores directos, por más de seis mil años de prisión cada uno. Es un fallo simbólico, pues la pena máxima prevista por la legislación guatemalteca es de 50 años.

Rios Montt subió al poder  a raíz de un golpe de Estado. Desde enero de 2012 cumple arresto domiciliario en espera de que la justicia defina si lo procesa por el genocidio en el departamento de Quiché, donde durante la guerra civil murieron o desaparecieron más de 200.000 personas.
 
Ria Novosti

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