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miércoles, 23 de diciembre de 2015

Revolución Bolivariana tiene que avanzar a pesar del 6D



Para hacer un balance del 6 de diciembre no es artificio intelectual de una persona, sino de espacios organizados o mínimamente organizados, por lo que es necesario la ponderación, la pedagogía y la didáctica política.

http://www.soldepando.com/wp-content/uploads/2013/04/MaduroElecto.jpg
De entrada Simón Bolívar, “Siempre Bolívar” diría con aquel orgullo patrio el Comandante Hugo Chávez Frías e igual se siente en estos momentos cuando el Comandante Supremo Hugo Chávez interpeló a todas las y los patriotas, a todas las y los Bolivarianos, a todas las y los revolucionarios con aquella pregunta que aún duele: “¿Y si me muero qué van hacer ustedes? 

miércoles, 11 de diciembre de 2013

El chavismo vence a la guerra económica

El vicepresidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

La oposición venezolana se queda definitivamente sin táctica ni estrategia para vencer al chavismo en una contienda electoral. Se intentó con la clásica estructura de partidos tradicionales y no pudo ser. Se creó un todos contra Chávez mediante una Mesa de Unidad Democrática y fracasaron. Se corrieron hipócritamente hacia un nuevo eje político, aparentemente al nuevo centro socioliberal, con un trastrocado Capriles que defendía las Misiones y la Constitución como si fueran obra suya. Pero tampoco les funcionó. En el siguiente intento, en el pasado 14 de abril, eligieron el nombre de Simón Bolívar para su comando de campaña y regalaron piropos a Chávez para granjear votos en un momento de duelo con máxima emotividad política. De nuevo, medalla de plata en una carrera en la que solamente competían dos modelos de país. Sin embargo, el manual de la derecha latinoamericana es bien extenso. Si por la vía electoral no fue posible, entonces la arremetida debía venir por el flanco económico. Desde ese momento, la oposición política usó su músculo económico para de-sestabilizar mediante técnicas –de golpe a cámara lenta– de una burguesía importadora, rentista y especuladora. La guerra económica había sido diseñada con precisión milimétrica en una estrategia presumiblemente infalible: desabastecimiento, inflación inducida, fuga de capitales y mercado ilegal de dólares. Todo ello presentado en una planificada campaña de comunicación, nacional e internacional, que azuzaba leña al fuego para crear las condiciones objetivas y subjetivas para golpear al chavismo en una nueva disputa electoral. En una operación cada vez más común desde la oposición, las elecciones que realmente elegían alcaldes eran (mal)utilizadas para un nuevo juicio final del chavismo. Esta vez, el presidente Maduro era el objetivo de este propagado plebiscito. Según sus planes, la idea era hacer la suma de votos municipales en el plano nacional para comenzar la siguiente etapa: un revocatorio anticipado.
No obstante, ese libreto derrocador no contempla algunos aspectos del nuevo cambio de época que vive América latina y, muy particularmente, la Venezuela de Chávez. La guerra económica –en este año– no pudo vencer a la democratización económica real llevada a cabo por el chavismo durante su década ganada. El pueblo politizado tiene memoria y no olvida a la ligera ese tránsito chavista a favor de la erradicación de la deuda social, de redistribución de riqueza social, de mejoras sociales, de soberanía en sectores estratégicos, de creación de empleo, de un crecimiento distribuidor, de cambio del patrón de acumulación. Es cierto que el chavismo tiene todavía grandes desafíos estructurales en materia económica, pero esto no debe –ni puede– eclipsar los logros alcanzados que permiten preocuparse por el largo plazo gracias a haber resuelto muy satisfactoriamente las urgencias sociales y económicas del corto plazo. Además, el intento de traer paz económica siempre es más grato que aquellos que ejercen la guerra económica. Las acciones tomadas por el chavismo desde la ley habilitante han convencido de nuevo a la mayoría. Esta vez, Maduro hizo como Chávez, dar un paso al frente, apropiarse de la agenda, sin miedos, y sin negar la evidencia en materia de incremento de precios y falta de algunos bienes. Frente a ello pasó a la ofensiva económica con una nueva propuesta de orden económico interno apostando a caminar de la estructura posneoliberal a otra de índole poscapitalista. Las prácticas de un sector privado oligopólico, que se aprovecha de las mejoras adquisitivas gracias a la política económica bolivariana y de cierto desa-juste entre el crecimiento exponencial de la demanda y la insuficiente oferta nacional fueron rechazadas por la mayoría en estas elecciones. Visto de otra forma, el chavismo, con este apoyo electoral, recibe un nuevo respaldo para seguir marchando por la senda de una nueva política económica real que concilie acciones concretas para solventar problemas coyunturales con estrategias que asienten las bases vigorosas de un socialismo bolivariano.
La derecha venezolana, y latinoamericana, no acaba de (re)conocer a su pueblo. Capriles, en su discurso ante la derrota, volvió a caer en un lugar común, que actualmente ya no engaña a nadie: “Venezuela es un país dividido”. Es ahora, cuando pierden elecciones, que se retoman este manido lema. Sin embargo, nunca hablaron de división cuando el modelo económico excluía a las mayorías para privilegiar a una minoría. No sabemos cuál será el próximo intento en Venezuela para tumbar al chavismo si éste sigue haciendo política para la mayoría. Pero algo sí es seguro, esta vez, la estrategia del plebiscito tuvo su efecto boomerang. ¿Habrá, tal vez, revocatorio para Capriles?

Por Alfredo Serrano Mancilla *
 
* Doctor en Economía, Centro Estratégico Latinoamericano Geopolítica (Celag).

http://www.pagina12.com.ar

domingo, 1 de diciembre de 2013

Los cinco municipios clave de la batalla electoral del 8D




Los venezolanos acudirán el próximo domingo 8 de diciembre a las urnas para elegir a los alcaldes de 337 municipios y sus respectivos concejales. La oposición ha intentado transformar estos comicios en una suerte de plebiscito de la gestión del Presidente Nicolás Maduro y apuesta a ganar las elecciones para presentar los resultados como una constatación de la falta de apoyo y del gobierno. “Los venezolanos no sólo vamos a elegir alcaldes y concejales, sino que esta situación de crisis podemos enfrentarla en las urnas electorales. Esperamos decidir entre el país que Maduro quiere y el país que sueña y quiere la mayoría de nuestro pueblo”, ha señalado el líder opositor, Henrique Capriles. “Esta no es una elección simplemente de carácter municipal para elegir a alcaldes y concejales; va a determinar lo que va a pasar en los próximos años”, sostuvo.

Sin embargo, las encuestas vaticinan que el chavismo vencería en la mayoría de ellos, la oposición, que ganaría terreno, confía en que los electores descontentos con la gestión de Nicolás Maduro expresen su malestar con el gobierno en las urnas. Del total de alcaldías, sólo algunas son consideradas la “joya de la corona” de los comicios, que serán la primera prueba electoral del sucesor de Hugo Chávez.

Area Metropolitana de Caracas

El gran botín es su capital, Caracas. La lucha por la administración del Area Metropolitana y las cinco comunas que la constituyen han centrado gran parte de los esfuerzos de las campañas oficialistas y opositoras. Por la reelección compite el abogado opositor Antonio Ledezma Díaz, quien en los comicios de 2008 ganó con un 52,42% de los votos. Mientras que el oficialismo optó por el ex titular de la cartera de Comunicación e Información de Hugo Chávez (2012-2013), Ernesto Villegas, con quien aspira a recuperar el cargo que ostentó entre 2000 y 2008. Según una encuesta de International Consulting Services (ICS), el candidato del PSUV obtendría el 44,4% de los sufragios, mientras que Ledezma se quedaría con el 40,3%. Un sondeo de Consultores 21, en cambio, le otorga la victoria al actual alcalde metropolitano con entre el 42,83% y el 51,77% de los votos, y a Villegas le adjudica entre 31,73% y 40,67%. Tras la Alcaldía Mayor caraqueña está la batalla por el Distrito capital, integrado sólo por el municipio Libertador de Caracas, que alberga a las sedes de los tres poderes del Estado. Al poseer uno de los mayores caudales electorales del país (1.608.977 electores habilitados en las presidenciales de abril pasado), esta comuna se ha convertido en uno de los bastiones más poderosos del chavismo, que lo administra ininterrumpidamente desde el 2000. En todo caso con cada elección la oposición ha ido ganando adeptos. En la actual contienda municipal, el chavista y ex vicepresidente del país Jorge Rodríguez busca un nuevo período, y se medirá con el opositor Ismael García. De acuerdo al sondeo de ICS, Rodríguez posee el 48,7% de la intención de voto, mientras que García el 30,5%. En los otros cuatro municipios metropolitanos (Baruta, Chacao, El Hatillo y Sucre, todos en el estado de Miranda), los detractores al socialismo bolivariano esperan mantenerse en el poder.

Maracaibo (Zulia)

En las próximas elecciones municipales del 8 de diciembre, la oposición aspira a mantener el control de la segunda ciudad más importante de Venezuela que, además de poseer recursos petroleros, es el centro económico y financiero del occidente del país. Según el Instituto Nacional de Estadística, cuenta con poco más de dos millones de habitantes en su núcleo urbano, que comprende los municipios Maracaibo y San Francisco.

La alcaldesa Eveling Trejo de Rosales (esposa del ex candidato presidencial opositor Manuel Rosales), busca la reelección al cargo al que llegó en 2010 con el 58,64% de los votos, cuando compitió con el ex alcalde de Maracaibo (2000-2008) Gian Carlo di Martino, quien se adjudicó el 41,31% de las papeletas. Actualmente, Trejo de Rosales tiene amplias posibilidades de mantenerse al frente de la alcaldía de Maracaibo, dado que tiene una intención de voto del 48%, mientras que su contrincante, el oficialista Miguel Pérez Pinela posee el 28,7%, de acuerdo a una encuesta del Instituto Venezolano de Análisis de Datos (Ivad).

Maracay (Aragua)

El miércoles 3 de octubre del año pasado, el Presidente Hugo Chávez cerró en Maracay la que sería su última campaña electoral. Fue en esta urbe que en 1991 Chávez, cuando aún era militar, escribió su proyecto de gobierno. Y fue en los destacamentos militares de Maracay donde, en abril de 2002, se originó la operación para restituir en el poder a Hugo Chávez. Desde 2000 que Maracay es gobernado por el oficialismo, escenario que podría volver a repetirse en las próximas elecciones municipales de cumplirse la proyección de la encuesta del ICS: el alcalde y candidato a la reelección Pedro Bastidas tiene el 42,7% de la intención de voto, mientras que su contrincante opositor, Tonny Real, posee el 31%. No obstante, al igual que en Barquisimeto, en las presidenciales el electorado se ha ido alejando del chavismo. Mientras en las presidenciales de 2006 Hugo Chávez ganó con el 63,3% de los votos, en los comicios de octubre de 2012 el gobernante perdió ante Henrique Capriles (49%-50%, respectivamente). En las elecciones de abril pasado, en tanto, Capriles logró un 54,76% y Nicolás Maduro el 44,8%.

Barquisimeto (Lara)

La ciudad de Barquisimeto -fundada en 1552- es la capital del estado de Lara, y con 1, 3 millones de habitantes es la cuarta ciudad más grande y poblada del país, además de ser el principal centro cultural, económico, educativo e industrial de la región centro occidental. Está compuesta por dos municipios, Iribarren y Palavecino, ambas lideradas por alcaldes cercanos al oficialismo desde 2000. Sin embargo, tanto en las presidenciales de octubre de 2012 como los comicios en abril pasado, el aspirante opositor Henrique Capriles se impuso en ambas comunas ante las candidaturas de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, respectivamente. De acuerdo a una encuesta de Consultores R. P., el candidato opositor a la alcaldía de Iribarren, Alfredo Ramos, lidera la intención de voto con un 38,01%, mientras que el aspirante del PSUV, el general (R) Luis Bohórquez Soto reúne el 19,85%. En cuanto a la competencia por Palavecino, la misma encuesta da un 39% de los sufragios al aspirante de los detractores al chavismo José Barreras, frente al 12% que otorga al oficialista Víctor Delgado, ex embajador en Chile.

Valencia (Carabobo)

Si hay una comuna en la que la oposición puede recuperar terreno a expensas de fallas del oficialismo esa es Valencia, capital del estado de Carabobo. El municipio tiene 884 mil habitantes y si se le suma el área metropolitana, Valencia se convierte en la tercera urbe de Venezuela, con unos 2.884.000 habitantes. La ciudad se encuentra compuesta de cinco municipios autónomos distintos: Municipio Valencia, Municipio Naguanagua, Municipio San Diego, Municipio Libertador y Municipio Los Guayos, teniendo cada uno de esos sus respectivos alcaldes con atribuciones administrativas propias.

En las últimas semanas, el municipio se ha visto remecido por un escándalo de corrupción que afecta a su alcalde, Edgardo Parra, quien fue detenido por el Servicio Bolivariano de Inteligencia. Ya en agosto el PSUV había nombrado a Miguel Flores como candidato a liderar la alcaldía en vez de Parra. Por el lado opositor compite el diputado Michel Cocchiola, quien ya perdió la misma carrera en 2008. A diferencia de aquella elección en la que la oposición acudió dividida por lo que perdió la alcaldía, ahora Cocchiola participa como único abanderado del Mesa de Unidad Democrática (MUD). El analista político Iván Serra comentó al diario El Universal que la gran ventaja de Cocchiola es que a su contendor el electorado no lo conoce, a pesar de su labor como presidente del Consejo Legislativo de Carabobo. Así, pese a los ataques recibidos directamente del Presidente Nicolás Maduro, Cocchiola cuenta con una intención de voto de 43,5% ante un 35,9% que posee Flores, según ICS.

Tomado de  http://www.latercera.com

Este panorama ofrece la perspectiva de un diario español, lo que niega los importantes retos de las fuerzas chavistas para alcanzar esas importantes victorias el 8D en estas cruciales regiones y sus municipios. Sabido era que la derecha venezolana usaría los efectos de la guerra económica montada contra Maduro y desligitimizar su gobierno, es decir, ir más allá de una simple batalla electoral para  buscar una forma de sacarlo del gobierno.

Del trabajo de las bases del chavismo, de la unidad de las fjuerzas de izquierda y de la organización de las estrategias electorales, depende que puedan revertirse los planes de los enemigos de la Revolución Bolivariana

viernes, 26 de abril de 2013

Revolución vs. contrarrevolución en Venezuela

Son notables las interpretaciones de analistas –incluso dentro del progresismo– en torno a lo que ocurre en Venezuela, impregnadas por lo epidérmico y fenoménico y dejando a un lado lo que estructuralmente está en juego, así como obviando los contextos locales y mundiales en que tienen lugar los acontecimientos. Así, algunos articulistas se han dedicado a describir personalidades, discursos, sucesos y procesos fortuitos, despojados de lo que representan en las estrategias de poderes y fuerzas sociopolíticas que actúan en las sombras o abiertamente en función de intereses de clase, o de su inserción en las reconfiguraciones mundiales del imperialismo estadunidense y sus aliados en la región latinoamericana.
 
Si se asume una contradicción esencial de carácter antagónico entre revolución, soberanía, poder popular versus contrarrevolución, imperialismo, poder oligárquico: ¿quién, por ejemplo, puede creer que la cadena informativa CNN, y sus afines en nuestros países de monopolios mediáticos, estén defendiendo la trasparencia de los procesos electorales en Venezuela? ¿O sostener que Capriles, golpista confeso en abril de 2002, represente el pacifismo de una protesta anti-dictatorial y sea adalid de la democracia? Asimismo, ¿qué caso tiene sobredimensionar las peculiares características del chavismo sin Chávez durante el proceso electoral, sus frecuentes expresiones religiosas, su explicable culto al dirigente fallecido, si con ello se está tratando de consolidar un proceso revolucionario, aun con las limitaciones de una dirigencia que está aprendiendo colectiva y rápidamente de sus errores, y está superando en la adversidad y la guerra del imperio la orfandad política que ocasionó la partida del comandante supremo?

Por la mañana del proceso electoral y desconociendo sus resultados finales, escribí para una página electrónica: No me cabe duda que el comandante Chávez y su candidato Nicolás Maduro triunfarán en la jornada electoral del 14 de abril, mostrando al mundo entero la fortaleza y madurez de la concientización política de la mayoría del pueblo de la República Bolivariana de Venezuela, así como la eficacia y trasparencia de su probado sistema electoral. No obstante, hay que esperar la reacción del candidato de la ultraderecha venezolana frente a su derrota, las múltiples iniciativas subversivas de sus patrones yanquis, quienes sin duda tratarán de provocar conflictos y deslegitimar el proceso para dar cauce a los planes desestabilizadores que nunca han dejado de poner en práctica los servicios de inteligencia estadunidenses, y los de varios gobiernos subalternos que coadyuvan en este esfuerzo contrarrevolucionario, así como el trabajo cotidiano de desinformación y contrainformación de sus cajas de resonancia mundial que constituyen los medios de comunicación masiva a su servicio. En efecto, Capriles, derrotado por porcentajes suficientes, pasó del desconocimiento del candidato ganador y las instituciones electorales y constitucionales a la campaña subversiva de sabotajes a la economía del país, al tendido eléctrico, a instalaciones gubernamentales de variada naturaleza, así como a las agresiones armadas a partidarios del chavismo que han cobrado, hasta ahora, ocho vidas humanas.

La dirección político-militar bolivariana, por su parte, ha comprendido que la unidad de los diferentes sectores del polo revolucionario en torno al legado de Chávez, que se puso a prueba en estos comicios, debe consolidarse en la radicalización del proceso de construcción del socialismo del siglo XXI en la extensión del territorio, a través del desarrollo y fortalecimiento del poder comunal, así como por la participación activa de todos los sectores sociales organizados en los distintos niveles del gobierno y toma de decisiones. La revolución en la revolución que señala Maduro en su toma de protesta, la lucha contra la corrupción y el burocratismo, deben expresarse en el ejercicio efectivo y creciente del poder popular desde las comunas, los sindicatos, las organizaciones populares de trabajadores, de productores, de los pueblos indígenas y de la acción consciente y permanente de la intelectualidad –en el sentido más amplio y democrático de este concepto–, en el debate de las ideas y en los campos de la lucha ideológica, la difusión del pensamiento progresista y la cultura revolucionaria.

La prueba de las urnas que el proyecto chavista ha pasado con éxito durante estos tres lustros debe tomar en cuenta los desgastes naturales de una movilización permanente y la necesidad de renovarse a partir de la atención focalizada de los jóvenes como recambio natural y planeado de las dirigencias revolucionarias. Hay que tomar muy en cuenta el trabajo de la derecha en sectores del estudiantado y la juventud en general para contrarrestar esta influencia, y lograr que los jóvenes revolucionarios prevalezcan como fuerza hegemónica no sólo en las universidades sino también en los barrios, tomando en cuenta el papel que el imperialismo asigna a las adicciones, el narcotráfico y la delincuencia organizada, en general, como instrumentos de dominación e injerencia en la vida de nuestros países.

Que no se equivoquen los golpistas locales y foráneos en cuanto a desdeñar los cambios experimentados en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en estos 14 años de gobierno chavista y, sobre todo, en subestimar el protagonismo de los militares en la contradicción revolución versus contrarrevolución. Si en 2002 la unión cívica militar y la presencia de millones de venezolanos en las calles fueron el factor esencial que revirtió el golpe de oficiales traidores, hoy en día la incorporación de agrupamientos armados de distintos tipos de milicia y la puesta en práctica de la estrategia de guerra de todo el pueblo, junto al trabajo ideológico y político en favor del socialismo, vuelven prácticamente imposible que se hagan realidad los sueños golpistas de la democrática derecha venezolana y sus mentores yanquis.

 Gilberto López y Rivas

Tomado de  http://www.jornada.unam.mx

jueves, 25 de abril de 2013

Contraofensiva estratégica chavista



maduro
El chavismo ha mostrado otra vez su potente músculo revolucionario con el fulminante izquierdazo propinado al plan golpista activado por Washington después de la elección presidencial. Así lo evidencia el parón dado por el presidente Nicolás Maduro al intento de Capriles Radonsky de realizar una marcha opositora al centro de Caracas, con la que –denunció- pretendía repetir el sangriento expediente golpista del 11 de abril de 2002, a la vez que lo responsabilizó por los muertos y heridos causados con el llamado a sus partidarios a “descargar la arrechera” en la calles. De igual modo, la rápida actuación de la fiscalía que ha abierto 161 investigaciones a los grupos de choque fascistas protagonistas de esos crímenes y del asalto o quema de instalaciones emblemáticas de los programas sociales bolivarianos. Ha sido atronador el silencio de los medios de derecha sobre la violencia fascista.

En todo caso, la contrarrevolución tuvo que meter la cola entre las patas muy pocos días después de su pretensión de incendiar el país con apoyo de una feroz campaña internacional de esos mismos medios. En una Caracas en calma, Maduro, con pleno respaldo de Unasur a su trasparente victoria electoral y arropado en un mar de pueblo, tomó posesión como presidente constitucional con la presencia de 17 jefes de Estado y gobierno y delegaciones de 61 países.
Antes y después de ese acto el presidente ha adoptado importantes medidas para solucionar problemas que afectan a la población, como la declaración de emergencia eléctrica y la entrega a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana de la seguridad del sistema eléctrico. Se acabó la impunidad de los sabotajes al vital servicio, causantes de los molestos y costosos apagones. Los órganos competentes ya han detenido a algunos empleados de la estatal Corpoelec y varios gerentes han sido destituidos. Además, se pondrá en marcha la Gran Misión Eléctrica Venezuela, una iniciativa del comandante Hugo Chávez para articular a largo plazo la plena integración de esta industria en la construcción del socialismo bolivariano.

Esa decisión, junto a otras recientes de Maduro ponen de relieve el vigoroso contrataque chavista para liquidar el conato opositor poselectoral sin disparar un tiro ni aplicar a los inconformes la brutal represión habitual en muchos otros países. Pero más importante aún ha sido la trasformación evidente del contrataque en contraofensiva estratégica pues para gobernar hay que poner a la contrarrevolución a la defensiva. Maduro ha mostrado la voluntad de profundizar la revolución con audacia y energía pero con la serenidad de quien se sabe asistido de la razón y apoyado sólidamente por una masa combativa y disciplinada.

“El odio y el desprecio al pueblo generó violencia y muerte. Hace una semana derrotamos el golpe de Estado con firmeza y el amor al pueblo”, escribió el sucesor de Chávez en su cuenta de Twitter. El presidente renovó una parte del consejo de ministros en el que inyectó sangre de hombre y mujeres jóvenes probados ya en anteriores responsabilidades. Anunció que practicará un “gobierno de calle” y en una reunión con los 20 gobernadores revolucionarios expresó una clara voluntad de atacar errores y problemas: “Vamos a una rectificación a fondo, retomar las tres R con fuerza: revisión, rectificación y reimpulso. Tres R históricas lanzadas por el comandante Chávez en el año 2007. Y las otras tres R lanzadas en el 2009, que son la repolitización, la repolarización y la reunificación, que significan repolitizar”.

Capriles exigió el conteo voto a voto -que no se le concedió- con el propósito de engañar a sus seguidores y a las audiencias mediáticas y crear desestabilización pues su equipo de campaña posee las actas igual que el chavista. Probablemente no aceptará el resultado de la auditoría adicional de 46 por ciento de las mesas electorales dispuesta por el Consejo Nacional Electoral(CNE) para contribuir a la paz social ya que de antemano sabe que es imposible que cambien los datos oficiales. Pero no podrá arrebatar la iniciativa al chavismo aunque Estados Unidos lo apoye en solitario. Hasta Insulza se vio forzado a dar marcha atrás a la solicitud de reconteo cuando la aplastante mayoría de miembros de la OEA reconoció la victoria de Maduro. Este ha dado una lección de refinada diplomacia al imperio al designar un encargado de negocios en Washington mientras con pericia indudable lidera la contraofensiva.


Twitter: aguerraguerra

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