Mostrando entradas con la etiqueta AIPAC. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta AIPAC. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de febrero de 2014

AIPAC no deja de apoyar más sanciones antiraníes

Pic
 
El Comité de Asuntos Públicos entre Estados Unidos y el régimen de Israel (AIPAC, por sus siglas en inglés), niega apoyar la postura de la Casa Blanca respecto a un proyecto de ley para imponer más sanciones antiraníes presentado por el Senado.

"Le escribo hoy para corregir algunas caracterizaciones erróneas en la prensa sobre nuestra posición al proyecto de ley del Senado respecto a Irán", dijo el presidente de AIPAC, Michael Kassen en un comunicado.

También explicó que el hecho de no votar dicha legislación de manera inmediata, no se traduce en que el grupo proisraelí haya dejado de apoyar la iniciativa.

Kassen aseguró que la agrupación que preside se mantendría comprometida con "la aprobación de la ley Irán Libre de Armas Nucleares".

Anteriormente, el lobby proisraelí en el Senado había acogido la postura del presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Robert Menéndez, quien afirmó "que no debe haber un voto en este momento sobre la medida".

El proyecto de ley, que impone nuevas sanciones contra la industria energética, marítima y minera de Irán, fue una iniciativa impulsada en diciembre de 2013 por el senador demócrata Robert Menéndez y el republicano Mark Kirk.

El presidente de AIPAC agradeció a los miembros de su grupo por apoyar la propuesta Menéndez-Kirk, y aseguró que el comité trabajaría arduamente junto al Senado y al Congreso para evitar “un Irán con armas nucleares”.

En respuesta a la posible aprobación del proyecto de ley, el presidente de EE.UU., Barack Obama subrayó que aplicaría el veto, si el Congreso aprueba nuevas sanciones contra Irán, puesto que contraviene un acuerdo alcanzado en noviembre pasado entre Teherán y el Grupo 5+1.
El pacto reconoce el derecho inalienable de Irán a enriquecer uranio, además de levantar parte de las sanciones. Por su parte, Teherán ha aceptado voluntariamente adoptar algunas medidas con el fin de despejar supuestas dudas sobre su programa pacífico de energía nuclear.

Irán advierte que cualquier sanción aprobada en su contra supone el fin del dicho acuerdo, ya que, según el pacto, la contraparte no está autorizada a aumentar sanciones antiraníes durante un plazo de seis meses.

HispanTV

lunes, 9 de septiembre de 2013

‘Lobby’ israelí intentará forzar un ataque a Siria en el Congreso

OBAMA ISRAEL

El Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel (AIPAC, por sus siglas en inglés), que representa al ‘lobby’ israelí en EE.UU., presionará al Congreso con unos 250 activistas para que apruebe la intervención militar en Siria.

“Planeamos un gran esfuerzo de presión con alrededor de 250 activistas que se reunirán con senadores y representantes en Washington “, dijo una fuente del AIPAC, citada por la agencia Reuters.
 
De acuerdo con los asesores del Congreso, las reuniones y discursos probablemente se lleven a cabo el martes, el mismo día en que Obama se dirigirá a la nación para incidir en la necesidad de responder al presunto ataque con armas químicas por parte del Gobierno de Bashar al Assad del pasado 21 de agosto. 
 
El Comité de Relaciones Exteriores del Senado aprobó el miércoles con diez votos a favor y siete en contra una resolución que da a Obama la autorización para el uso limitado de la fuerza contra Siria. Se espera que el miércoles se realice el voto en el pleno del Senado, de mayoría demócrata y, días después, en la Cámara de Representantes, donde los republicanos gozan de mayoría.

El AIPAC informó a través de un comunicado que esta semana pidió al Congreso que permita a Obama autorizar una acción militar en ese país. Afirmó que, de no responder con fuerza al uso de armas químicas en Siria, el país norteamericano enviará una señal a Irán, que en el futuro podría atacar a Israel.
 
Asimismo, el grupo declaró que “los aliados y los adversarios de EE.UU. están observando de cerca el resultado de esta trascendental votación”, cuyos debates comenzaron este martes.
 
Fuente: Actualidad RT
 
Contrainjerencia 

viernes, 3 de mayo de 2013

Kennedy, el lobby y la bomba

JPEG - 126 KB

Kennedy y el AIPAC

En mayo de 1963, le Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos abría una investigación sobre las operaciones clandestinas de agentes extranjeros en territorio estadounidense, investigación cuyos principales objetivos eran el American Zionist Council y la Jewish Agency for Israel [1]. La investigación estaba motivada por un informe redactado en marzo de 1961 (y desclasificado en 2010) del presidente de esa comisión permanente, William Fulbright, que indicaba: «En los últimos años ha habido un creciente número de incidentes que implicaban intentos de gobiernos extranjeros, o de sus agentes, con vistas a influir en la política exterior americana [estadounidense] a través de métodos que se salen de los canales diplomáticos normales.» Al señalar que esos métodos incluían «actividades secretas en Estados Unidos y en otras partes», Fulbright apuntaba al «Caso Lavon» [2] de 1953, en el que varios judíos egipcios entrenados en Israel perpetraron contra objetivos británicos varios atentados con bombas que debían atribuirse a la Hermandad Musulmana para desacreditar a Nasser ante británicos y estadounidenses. La investigación del Senado sacó a la luz una actividad de blanqueo de dinero a través de la cual la Jewish Agency (indisociable del Estado de Israel, del que incluso fue precursora) hacía llegar decenas de millones de dólares al American Zionist Council, principal lobby israelí en Estados Unidos. Como resultado de aquella investigación, el Departamento de Justicia, bajo las órdenes del Attorney General Robert Kennedy, exigió que –ya que estaba financiado por el Estado de Israel– el American Zionist Council se registrara como «agente extranjero» y quedara por lo tanto sometido a las obligaciones estipuladas en la Foreign Agents Registration Act de 1938, lo cual implicaba una estrecha vigilancia de sus actividades.

Aquel intento de contrarrestar la creciente interferencia de Israel en la política estadounidense estaba, por supuesto, respaldado por el presidente. Siendo aún no más que un joven periodista que cubría la conferencia inaugural de la ONU, John F. Kennedy ya había visto con desagrado la capacidad de Israel para la compra de políticos, incluyendo al propio presidente. En efecto, el 15 de mayo de 1948, al reconocer el Estado de Israel –sólo 10 minutos después de su proclamación oficial y en contra de la opinión unánime de su propio gobierno– el presidente Harry Truman no sólo se había ganado un lugar en la historia bíblica («El histórico acto de reconocimiento de Truman quedará grabado para siempre en letras de oro en los cuatro mil años de historia del pueblo judío» [3], proclamó entonces el embajador israelí) sino que también se echó en el bolsillo 2 millones de dólares para su campaña por la reelección. «Es por eso que nuestro reconocimiento de Israel fue tan rápido», confió Kennedy a su amigo el novelista y ensayista Gore Vidal [4]. En 1960, el propio John Kennedy recibió del lobby israelí una oferta de ayuda financiera para su campaña presidencial. Así resumió [Kennedy] a su amigo el periodista Charles Bartlett la proposición del mecenas Abraham Feinberg: «Sabemos que su campaña enfrenta dificultades. Estamos dispuestos a pagar sus cuentas si usted nos deja el control de su política en el Medio Oriente.» Bartlett recuerda que Kennedy se prometió a sí mismo que «si llegaba a convertirse en presidente haría algo por cambiar aquello» [5]. En 1962 y 1963, Kennedy presentó 7 proyectos de ley para reformar el financiamiento de las campañas electorales de los congresistas. Todos fueron exitosamente combatidos por los mismos grupos de presión contra los que estaban dirigidas.

Todos los esfuerzos gubernamentales por limitar la corrupción que los agentes de Israel estaban imponiendo en la democracia estadounidense se vieron frenados de golpe por el asesinato de Kennedy y por la llegada de Nicholas Katzenbach al Departamento de Justicia, en sustitución del hermano de Kennedy. El American Zionist Council escapó a la inscripción como agente extranjero disolviéndose y cambiando su nombre por el de American Israel Public Affairs Committee (AIPAC). Diez años más tarde, el 15 de abril de 1973, Fullbright señalaba en la CBS: «Israel controla el Senado americano. […] La gran mayoría del Senado americano –alrededor del 80%– apoya por completo a Israel. Israel obtiene todo lo que quiere» [6]. El AIPAC mantuvo las mismas prácticas que su antecesor, escapando incluso a todo tipo de sanción cuando sus miembros fueron sorprendidos en flagrante delito de espionaje y alta traición: en 2005, dos responsables del AIPAC fueron absueltos después de haber recibido de Larry Franklin, miembro de la Oficina de Planes Especiales del Pentágono, una serie de documentos clasificados como secreto militar, documentos que ellos transmitieron a un alto funcionario de Israel. En 2007, John Mearsheimer y Stephen Walt demostraban en su libro El lobby israelí y la política exterior estadounidense que el AIPAC y los grupos proisraelíes de cabildeo de menor importancia eran la causa principal de la guerra contra Irak y, más ampliamente, que eran también el factor determinante de la política exterior estadounidense en el Medio Oriente. Como nada ha cambiado desde entonces, no hay razón alguna para que el gobierno de Benjamin Netanyahu no logre obtener él también de Estados Unidos la destrucción de Irán, la cual no deja de exigir.

PNG - 205.6 KB
«Nosotros, el pueblo judío, controlamos Estados Unidos y los estadounidenses lo saben» [7], dijo el primer ministro Ariel Sharon a su ministro de Relaciones Exteriores Shimon Peres el 3 de octubre de 2001, según la radio israelí Kol Israel. Su sucesor, Benjamin Netanyahu, lo demostró el 24 de mayo de 2011 ante el Congreso estadounidense, donde fue ovacionado 29 veces por un auditorio que incluso se puso de pie para aclamar específicamente cada una de las siguientes frases: «En Judea y en Samaria, los judíos no son ocupantes extranjeros»; «Ninguna distorsión de la historia puede negar el vínculo de 4 000 años entre el pueblo judío y la tierra judía»; «Israel no volverá a las fronteras indefendibles de 1967»; «Jerusalén no debe ser dividida nunca más. Jerusalén debe seguir siendo la capital unida de Israel.» [8]

Kennedy, la bomba y Dimona

Si Kennedy no hubiese sido asesinado, la influencia de Israel seguramente se hubiese visto limitada en otro sector más, el del armamento nuclear. Desde el inicio de los años 1950, David Ben Gurión, quien ejercía simultáneamente las funciones de primer ministro y de ministro de Defensa, había emprendido la fabricación secreta de bombas atómicas, desviando así de su objetivo el programa de cooperación pacífica Atom for Peace que Eisenhower había iniciado ingenuamente. Informado por la CIA, inmediatamente después de su llegada a la Casa Blanca, sobre el verdadero objetivo del complejo de Dimona, Kennedy hará todo lo posible por obligar Israel a renunciar [a sus intenciones en ese sentido]. Exigió a Ben Gurión la realización de inspecciones periódicas en Dimona. Primero lo hizo de viva voz, en Nueva York en 1961, y posteriormente a través de cartas oficiales cada vez más insistentes. En la última de esas cartas, fechada el 15 de junio de 1963, Kennedy exigía una primera inspección inmediata a la que seguirían inspecciones regulares cada 6 meses, a falta de lo cual «el compromiso y el respaldo de nuestro gobierno a Israel pudieran verse en serio peligro» [9]. El efecto de aquel mensaje fue sorprendente: Ben Gurión dimitió el 16 de junio, evitando así la recepción de aquella carta. Cuando el nuevo primer ministro Levi Eshkol entró en funciones, Kennedy le envió de inmediato una carta idéntica, fechada el 5 de julio de 1963.

Lo que quería Kennedy no era evitar que Israel alcanzara un poder que Estados Unidos reservaba para sí mismo y para sus aliados de la OTAN. Su objetivo formaba parte de un proyecto mucho más ambicioso, que ya había anunciado el 25 septiembre de 1961 –o sea 9 meses después de su investidura– ante la Asamblea General de la ONU: «Hoy cada habitante de este planeta debe imaginar el día en que este planeta haya dejado quizás de ser habitable. Cada hombre, mujer o niño está viviendo bajo una espada de Damocles nuclear pendiente de frágiles hilos que pueden ser cortados en cualquier momento por accidente o por error, o por locura. Hay que liquidar esas armas de guerra antes de que ellas nos liquiden […] Tenemos por lo tanto intenciones de lanzar un desafío a la Unión Soviética, no para una carrera armamentista sino para una carrera por la paz –para avanzar juntos, paso a paso, etapa por etapa, hasta alcanzar el desarme general y completo» [10]. Nikita Jruschov captó el mensaje y respondió favorablemente en una carta confidencial de 26 páginas, fechada el 29 de septiembre de 1961 y transmitida a través de un canal secreto. Después de la crisis de octubre de 1962 causada por los misiles instalados en Cuba, la guerra nuclear que habían logrado evitar a duras penas gracias a su propia sangre fría aproximó aún más a los dos jefes de Estado en cuanto a la convicción de que compartían la responsabilidad de liberar la humanidad de la amenaza atómica. Jruschov envió entonces a Kennedy una segunda carta privada en la que expresaba su esperanza de que, en 8 años de presidencia de Kennedy, «podamos crear buenas condiciones para una coexistencia pacífica en la Tierra, lo cual apreciarían altamente los pueblos de nuestros países así como los demás pueblos» [11]. A pesar de otras crisis, Kennedy y Jruschov prosiguieron aquella correspondencia secreta, hoy desclasificada, que comprende en total 21 cartas dedicadas en gran parte al proyecto de abolir el arma atómica.

En 1963, las negociaciones desembocaron en el primer tratado de limitación de los ensayos nucleares, que prohibía los ensayos nucleares en la atmósfera y bajo el agua, tratado firmado el 5 de agosto de 1963 por la Unión Soviética, Estados Unidos y el Reino Unido. Seis semanas más tarde, el 20 de septiembre de 1963, Kennedy expresaba ante la ONU su orgullo y esperanza: «Hace 2 años declaré ante esta asamblea que Estados Unidos había propuesto y estaba dispuesto a firmar un tratado limitado de prohibición de los ensayos. Hoy ese tratado está firmado. No acabará con la guerra. No eliminará los conflictos fundamentales. No garantizará la libertad a todos. Pero puede ser una palanca. Y se dice que Arquímedes, al explicar el principio de la palanca, dijo a sus amigos: “Denme un punto de apoyo y moveré el mundo.” Queridos cohabitantes de este planeta, podemos mover el mundo hacia una paz justa y duradera» [12].

En su última carta a Kennedy, entregada al embajador de Estados Unidos Roy Kohler pero que nunca llegó a su destinatario, Jruschov se mostraba igualmente orgulloso de aquel primer tratado histórico, que «ha inyectado una mentalidad fresca en la atmósfera internacional». Y presentaba otras proposiciones, retomando las palabras de Kennedy: «Su implementación abriría el camino hacia el desarme general y completo y, por consiguiente, hacia la liberación de los pueblos de la amenaza de la guerra.» [13]

JPEG - 60.3 KB
Para Kennedy, el arma nuclear era la negación de todos los esfuerzos históricos tendientes a civilizar la guerra evitando las víctimas civiles. «No dejo de pensar en los niños, no sólo en los míos o los tuyos, sino en los niños de todo el mundo», decía a su amigo y asistente Kenneth O’Donnell durante su campaña a favor del Test Ban Treaty. Y lo repitió en su alocución televisiva del 26 de julio de 1963: «Ese tratado es para todos nosotros, especialmente para nuestros hijos y nuestros nietos, que no tienen ningún grupo de cabildeo aquí en Washington.» [14]
En los años 1960, el desarme nuclear era un objetivo realista. Sólo 4 países disponían del arma nuclear. Había una posibilidad histórica que aprovechar y Kennedy estaba decidido a no desperdiciarla. «Me obsesiona la impresión de que si no lo logramos, en 1970 habrá quizás 10 potencias nucleares en vez de 4, y 15 o 20 en 1975» [15], dijo en su conferencia de prensa del 21 de marzo de 1963. Mientras que, siguiendo las huellas de Estados Unidos y la URSS, todos los países de la OTAN y del bloque del este daban un primer paso hacia el desarme nuclear, Israel hacía en secreto lo contrario y Kennedy estaba decidido a impedirlo.

La muerte de Kennedy, meses más tarde, alivió la presión sobre Israel. Johnson decidió ignorar lo que sucedía en el complejo de Dimona. John McCone, el director de la CIA nombrado por Kennedy, dimitió en 1965 quejándose del desinterés de Johnson sobre aquel tema. Israel obtuvo su primera bomba [atómica] hacia 1967, sin admitirlo nunca. Nixon tampoco se preocupó del asunto, mientras que su consejero de seguridad nacional Henry Kissinger expresaba en privado su satisfacción ante la idea de tener en Israel una potencia nuclear aliada. Nixon, de quien se puede decir que el Estado profundo entró con él a la Casa Blanca, jugó un doble juego. Mientras respaldaba públicamente el Tratado de No Proliferación de 1968 (que no era una iniciativa estadounidense), Nixon envió a su propia burocracia un mensaje totalmente opuesto a través de un National Security Decision Memorandum de carácter secreto (NSDM-6) que decía:
«No debe haber ningún esfuerzo de Estados Unidos por forzar a otros países […] a aplicar [el tratado]. Este gobierno, en su postura pública, debe reflejar un tono optimista en cuanto a que otros países firmen o ratifiquen [el tratado], apartándose al mismo tiempo de todo plan de hacer presión sobre esos países para que firmen o ratifiquen.» [16]
Según las cifras del SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute) correspondientes al años 2011, existen hoy en todo el mundo 20 000 bombas nucleares que tienen como promedio una potencia 30 veces superior a la bomba atómica de Hiroshima, lo cual equivale en total a 600 000 veces lo sucedido en Hiroshima. De esas bombas, 1 800 se hallan en estado de alerta, o sea listas para ser utilizadas en cuestión de minutos. Con menos de 8 millones de habitantes, Israel es la 6ª potencia nuclear a nivel mundial.
JPEG - 62.3 KB
«Si dejásemos actuar al Presidente habría una guerra nuclear cada semana» [17], decía Kissinger. Ya en los años 1950, Nixon había recomendado a Eisenhower el uso de la bomba atómica en Indochina y en Corea.
JPEG - 55.8 KB
Hubo que esperar hasta 1986 y a que el Sunday Times publicara varias fotos tomadas en Dimona por el técnico israelí Mordechai Vanunu para que el mundo se enterara de que Israel se había dotado secretamente de la bomba atómica. Después de ser secuestrado por los servicios secretos israelíes, Vanunu fue condenado [en Israel] por «divulgación de secretos de Estado» y pasó en la cárcel 18 años, 11 de ellos en aislamiento total. Desde su liberación, en 2004, Vanunu tiene prohibido salir de Israel y comunicarse con extranjeros.

Johnson y el USS Liberty

Kennedy no es recordado en Tel Aviv como un amigo de Israel. Además de sus ataques contra el descarado cabildeo de Israel y contra las ambiciones israelíes de poderío nuclear, Kennedy se había comprometido a favor del derecho al regreso de los 800 000 palestinos expulsados de sus casas y de sus poblados en 1947 y 1948. El 20 de noviembre de 1963, su delegación ante la ONU llamaba a la implementación de la Resolución 194 en ese sentido. Kennedy no tuvo tiempo de leer en los diarios las reacciones escandalizadas de Israel, ya que fue asesinado 2 días después.

La llegada de Johnson a la Casa Blanca fue saludada con alivio en Israel: «No cabe duda de que con la llegada de Lyndon Johnson al poder tendremos más oportunidad de acercarnos directamente al Presidente si nos parece que la política estadounidense es contraria a nuestros intereses vitales» [18], estimaba el diario israelí Yediot Ahronot. Lejos de recordar a Israel su propia limpieza étnica, Johnson abrazó plenamente el mito de la «tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra» llegando incluso un día a comparar, ante un auditorio judío, a los «pioneros judíos que construyen una casa en el desierto» [19] con sus propios ancestros en la colonización del Nuevo Mundo –lo que, en el fondo, subraya involuntariamente la equivalencia entre la negación de la limpieza étnica aplicada en Palestina por los israelíes y la negación por los estadounidenses de su propia historia de genocidio.

Kennedy había reducido la ayuda a Israel, pero Johnson la aumentó de 40 millones a 71, e incluso a 130 millones al año siguiente. La administración Kennedy había autorizado únicamente la venta a Israel de unas cuantas baterías de misiles defensivos pero bajo la administración Johnson más del 70% de la ayuda a Israel se utilizó para financiar la compra de armamento, como 250 tanques y 48 aviones de ataque Skyhawk. En 1966, la ayuda material a Israel alcanzó los 92 millones de dólares, más que la suma de todos los años anteriores. Mientras tanto, Johnson privó de ayuda estadounidense a Egipto y Argelia obligando así a esos dos países a volverse hacia la URSS para mantener el nivel de sus defensas. En junio de 1967, Johnson dio a Israel una «luz amarilla» para su guerra supuestamente «defensiva» contra Egipto, a través de una carta fechada el 3 de junio en la que aseguraba al primer ministro israelí Levi Eshkol que quería «proteger la integridad territorial de Israel y […] proporcionar un respaldo americano tan eficaz como fuese posible para preservar la paz y la libertad de su nación y de la región». [20]

La muerte de Kennedy instauró un profundo duelo en el mundo árabe, donde el retrato de JFK ornaba numerosos hogares. «Ahora es De Gaulle el único jefe de Estado occidental con cuya amistad pueden contar los árabes», diría Gamal Abdel Nasser. Mientras reducía la ayuda a Israel, Kennedy había abastecido generosamente de trigo a Egipto en el marco del programa Food for Peace. La breve presidencia de Kennedy fue para Egipto un feliz paréntesis y también un sueño que rápidamente disipado. Bajo Eisenhower, en 1954, Egipto había sido blanco de actos de terrorismo del tipo false flag (bandera falsa), perpetrados por Israel para «acabar con la confianza de Occidente en el régimen egipcio existente [e] impedir la ayuda económica y militar de Occidente a Egipto» [21], según los términos utilizados por el jefe de la Inteligencia Militar (Aman) Benjamin Givli en un telegrama secreto actualmente desclasificado. El complot se descubrió a causa de la detonación accidental de uno de los artefactos, lo que desencadenó el escándalo del «Caso Lavon» (apellido del ministro de Defensa Pinhas Lavon, quien fue considerado responsable), escándalo rápidamente acallado en Israel y en Estados Unidos. El primer ministro [israelí] Moshe Sharett, partidario de un sionismo moderado y respetuoso de las reglas internacionales, señaló en aquella época –aunque en privado– el irresistible ascenso de los extremistas, entre los que él incluía al futuro presidente Shimon Peres, precisando que «quiere aterrorizar a Occidente para llevarlo a respaldar los objetivos de Israel» y que «eleva el terrorismo a la categoría de principio sagrado». [22]

La muerte de Kennedy dio nuevamente rienda suelta al terrorismo maquiavélico que se ha convertido en la especialidad de Israel. Dos días antes del final de la Guerra de los Seis Días, el ejército israelí lanzó contra el USS Liberty la más célebre y calamitosa de sus agresiones false flag. En el soleado día del 8 de junio de 1967, 3 bombarderos Mirage sin distintivos y 3 lanchas torpederas con bandera israelí bombardearon, ametrallaron y torpedearon durante 75 minutos aquel barco no armado de la NSA (National Security Agency), que se hallaba en aguas internacionales y que era perfectamente identificable, con la evidente intención de que no quedara ningún sobreviviente, ya que llegaron incluso a ametrallar los botes salvavidas. Sólo cesaron el ataque al acercarse un navío soviético, cuando ya habían matado a 34 miembros de la tripulación, en su mayoría ingenieros, técnicos y traductores. Se piensa que, si hubiesen logrado hundir el barco sin testigos, los israelíes habrían atribuido el crimen a Egipto, para arrastrar así a Estados Unidos a la guerra del lado de Israel. Según Peter Hounam, autor de Operation Cyanide: Why the Bombing of the USS Liberty Nearly Caused World War III (libro publicado en 2003), el ataque contra el USS Liberty contó con la autorización previa y secreta de la Casa Blanca, en el marco del proyecto Frontlet 615, «un arreglo político secreto concluido en 1966 en el cual Israel y Estados Unidos se comprometían a destruir a Nasser». Las órdenes emitidas aquel día por la Casa Blanca, que retrasaron el auxilio durante varios horas, sugieren que Johnson no sólo cubrió a los israelíes después de los hechos, sino que incluso se había puesto de acuerdo con ellos de antemano. Oliver Kirby, vicedirector de Operaciones de la NSA en aquella época, dijo –el 2 de octubre de 2007– al periodista John Crewdson del Chicago Tribune que las transcripciones de las comunicaciones de los aviones israelíes interceptadas por la NSA e inmediatamente transmitidas a Washington no dejaban lugar a dudas sobre la identidad de los atacantes ni sobre el hecho que estos últimos habían identificado su blanco como estadounidense antes de atacarlo: «Yo estoy dispuesto a jurar sobre un montón de biblias que nosotros sabíamos que ellos sabían [que el barco era estadounidense]» [23]. Ya desenmascarado, Israel habló de un error y presentó excusas, con las cuales se contentó Johnson pretextando que «I will not embarrass our ally». En enero de 1968, cuando Johnson recibió en Washington al primer ministro israelí Levi Eshkol y lo invitó después a rancho de Texas, las relaciones fueron calurosas. Israel sacó de ello una enseñanza de impunidad cuya influencia sobre su comportamiento no debemos subestimar: el precio a pagar por el fracaso de una operación false flag contra Estados Unidos es cero. De hecho, es imposible que fracasar ya que los propios estadounidenses se encargarán de encubrir el crimen de Israel: Tel Aviv recibe de inmediato armas y aviones estadounidenses, convirtiendo rápidamente a Israel en el cliente número 1 de la industria militar estadounidense.

Laurent Guyénot
http://www.voltairenet.org
[3] «Truman’s historic act of recognition will remain forever inscribed in golden letters in the 4000-year history of the Jewish people.»
[4] «That’s why our recognition of Israel was rushed through so fast», citado por Gore Vidal en su prefacio a Israel Shahak, Jewish History, Jewish Religion, 1994.
[5] «We know your campaign is in trouble. We’re willing to pay your bills if you’ll let us have control of your Middle East policy»; «if he ever did get to be President, he was going to do something about it», citado por Seymour Hersh en The Samson option.
[6] «Israel controls the U.S. Senate. […] The great majority of the Senate of the U.S. —somewhere around 80 percent— are completely in support of Israel ; anything Israel wants, Israel gets.»
[7] «We, the Jewish people control America, and the Americans know it.»
[8] «in Judea and Samaria, the Jewish people are not foreign occupiers»; «No distortion of history could deny the 4,000-year-old bond between the Jewish people and the Jewish land»; «Israel will not return to the indefensible boundaries of 1967»; «Jerusalem must never again be divided. Jerusalem must remain the united capital of Israel.»
[9] «This Government’s commitment to and support of Israel could be seriously jeopardized», citado por Seymour Hersh en The Samson option.
[10] «Today, every inhabitant of this planet must contemplate the day when this planet may no longer be habitable. Every man, woman and child lives under a nuclear sword of Damocles, hanging by the slenderest of threads, capable of being cut at any moment by accident or miscalculation or by madness. The weapons of war must be abolished before they abolish us. […] It is therefore our intention to challenge the Soviet Union, not to an arms race, but to a peace race — to advance together step by step, stage by stage, until general and complete disarmament has been achieved», citado por James Douglass en JFK and the Unspeakable.
[11] «we could create good conditions for peaceful coexistence on earth and this would be highly appreciated by the peoples of our countries as well as by all other peoples», citado por James Douglass en JFK and the Unspeakable.
[12] «Two years ago I told this body that the United States had proposed and was willing to sign, a limited test ban treaty. Today that treaty has been signed. It will not put an end to war. It will not remove basic conflicts. It will not secure freedom for all. But it can be a lever, and Archimedes, in explaining the principles of the lever, was said to have declared to his friends: “Give me a place where I can stand –and I shall move the world.” My fellow inhabitants of this planet, let us take our stand here in this Assembly of nations. And let us see if we, in our own time, can move the world to a just and lasting peace», citado por James Douglass en JFK and the Unspeakable.
[13] «has injected a fresh spirit into the international atmosphere»; «Their implementation would clear the road to general and complete disarmament, and, consequently, to the delivering of peoples from the threat of war», citado por James Douglass en JFK and the Unspeakable.
[14] «I keep thinking of the children, not my kids or yours, but the children all over the world.» «This treaty is for all of us. It is particularly for our children and our grandchildren, and they have no lobby here in Washington», citado por James Douglass en JFK and the Unspeakable.
[15] «I am haunted by the feeling that by 1970, unless we are successful, there may be ten nuclear powers instead of four, and by 1975, fifteen or twenty», citado por James Douglass en JFK and the Unspeakable.
[16] «there should be no efforts by the United States government to pressure other nations […] to follow suit. The government, in its public posture, should reflect a tone of optimism that other countries will sign or ratify, while clearly disassociating itself from any plan to bring pressure on these countries to sign or ratify», citado por Seymour Hersh en The Samson Option.
[17] «If the President had his way, there would be a nuclear war each week», citado por Anthony Summers en The Arrogance of Power.
[18] «There is no doubt that, with the accession of Lyndon Johnson, we shall have more opportunity to approach the President directly if we should feel that U.S. policy militates against our vital interests.»
[19] «the Jewish pioneers building a home in the desert.»
[20] «I want to protect the territorial integrity of Israel […] and will provide as effective American support as possible to preserve the peace and freedom of your nation and of the area.»
[21] «[Our goal] is to break the West’s confidence in the existing [Egyptian] regime. The actions should cause arrests, demonstrations, and expressions of revenge. The Israeli origin should be totally covered while attention should be shifted to any other possible factor. The purpose is to prevent economic and military aid from the West to Egypt», citado por Livia Rokach en Israel’s Sacred Terrorism, 1980.
[22] «he wants to frighten the West into supporting Israel’s aims»; «raises terrorism to the level of a sacred principle», citado por Livia Rokach en Israel’s Sacred Terrorism, 1980.
[23] «I’m willing to swear on a stack of Bibles that we knew they knew.»

martes, 12 de febrero de 2013

Musulmanes marcharán hacia la Casa Blanca el próximo 11 de septiembre

Todo el mundo conoce que el AIPAC, Comité de Asuntos Públicos Estadounidense Israelí, es el lobby más poderoso en Washington.

Sin embargo, a partir del próximo 11 de septiembre, un nuevo grupo llamado AMPAC, Comité Estadounidense Musulmán de Acción Política, desafiará el dominio del AIPAC en la vida política norteamericana.

El AMPAC anunciará con fuerza su presencia, con una "marcha de un millón de musulmanes” hacia la Casa Blanca, el próximo 11 de septiembre de 2013. El objetivo, anunciado en rueda de prensa del AMPAC en Nueva York:

"Nosotros en el AMPAC (Comité Estadounidense Musulmán de Acción Política) estamos planeando un evento histórico para el 9/11/13. Un millón de musulmanes marcharán hacia Washington DC y exigirán que nuestros derechos civiles sean protegidos por nuestro Gobierno. Exigimos que se promulguen leyes para la protección de los derechos que nos concede la Primera Enmienda. Estamos pidiendo al presidente Obama que cumpla con la promesa de un Gobierno transparente lanzada en su primera campaña por la presidencia. Por último, pedimos la creación de una verdadera Comisión del 11S que revele la verdad al pueblo estadounidense."

MD Rabbi Alam, fundador de la AMPAC y un conocido organizador del Partido Demócrata de Missouri, señala que:

Los musulmanes estadounidenses, al igual que otros ciudadanos, fueron atacados el 11S. Más de 60 musulmanes fueron asesinados en las explosivas demoliciones de los tres rascacielos del World Trade Center el 11S, y una mezquita en la torre sur fue totalmente destruida. Alam señala que "los musulmanes y no musulmanes por igual quedaron traumatizados por estos atentados, pero a nosotros, como musulmanes, doce años después, nos siguen acosando al hacernos pasar por villanos."

Los tribunales norteamericanos tradicionalmente han sostenido que la Carta de Derechos garantiza que el Gobierno debe tratar por igual a todas las religiones. Alam cita a "la ‘guerra contra el terrorismo’ en países islámicos, las audiencias del Congreso sobre el Islam en Estados Unidos, y los cambios a la NDAA (Ley Nacional de Autorización de Defensa)" como una infracción del derecho a la libertad de religión establecido en la Primera Enmienda.
Coordinadores del AMPAC, también, argumentan que el Gobierno de EE.UU. y los medios de comunicación han mentido sobre el 11S y sus secuelas. De acuerdo con el comunicado de prensa del AMPAC: "Estas mentiras dichas a la población norteamericana han hecho imposible para nosotros cumplir con la verdadera Dawa (compromiso del Islam)."

El ataque a la libertad de expresión de los musulmanes estadounidenses, en realidad, parece haber comenzado unos días antes del 11S, cuando el FBI irrumpió en las principales organizaciones musulmanas y cerró sus servidores informáticos. Las preventivas redadas del FBI impidieron que los musulmanes expresaran libremente y difundieran su visión del 11S: que fue un trabajo interno, presuntamente orquestado por Israel y sus agentes norteamericanos.

Las encuestas muestran que más del 80% de los fieles al Islam a nivel mundial, y dos tercios de los musulmanes estadounidenses, creen que el 11S fue un trabajo interno, y, sin duda, estas pesquisas subestiman las cifras reales. Sin embargo, los grandes medios de comunicación, dominados por los judíos sionistas, se niegan a permitir que la perspectiva musulmana del 11S sea siquiera escuchada y mucho menos debatida. Hasta el día de hoy, la mayoría de los norteamericanos creen erróneamente que los musulmanes aceptan la historia oficial del 11S.

Los atentados del 11S fueron utilizados para silenciar los derechos a la libre expresión de los estadounidenses musulmanes, y no sólo sobre el 11S. Sami al-Arian, líder organizador político musulmán de Estados Unidos, fue hostigado y encarcelado después del 11S por el delito de declarar públicamente su fuerte oposición al estado de apartheid de Israel. En su juicio, los jurados estuvieron influenciados por las imágenes gráficas de israelíes mutilados por terroristas suicidas. El juicio implicaba que Al-Arian era responsable por estos actos de violencia, por el simple hecho de ser palestino, musulmán, y oponerse al apartheid israelí.

Otro líder musulmán estadounidense, el imán Luqman Ameen Abdullah de Detroit, Michigan, fue asesinado por el FBI en 2009 en represalia por sus declaraciones criticando el imperialismo de EE.UU. y la injusticia. Su cuerpo fue acribillado con 19 impactos de bala en una redada del FBI que recuerda los asesinatos de Fred Hampton y otras Panteras Negras en los años 1960 a manos de esta organización federal.

El Imam Abdullah no es el único musulmán estadounidense asesinado por las autoridades estadounidenses a causa de sus opiniones políticas. Entre los casos más conocidos está el del erudito Anwar al-Awlaki, quien, junto con su hijo y nieto, fue asesinado por los cobardes ataques con aviones no tripulados en Yemen. Al-Awlaki fue encarcelado, torturado, declarado erróneamente "terrorista", y finalmente asesinado por las autoridades estadounidenses debido a su abierta oposición a la guerra contra el Islam desencadenada por el 11S.

Otra influyente musulmana norteamericana, políticamente comprometida, la científica Dr. Aafia Siddiqui, fue secuestrada, violada y torturada por las autoridades estadounidenses que desaprobaban sus puntos de vista políticos. Al igual que muchos otros líderes musulmanes estadounidenses, fue juzgada por un tribunal popular por ridículas acusaciones falsas con el fin de silenciar su elocuente voz.

El FBI y otras agencias de la policía secreta, junto con extensiones del Mossad israelí como la ADL, han utilizado tanto a agentes federales como a delincuentes contratados para infiltrarse, vigilar, y aterrorizar las mezquitas desde el 11S, congelando los derechos de los musulmanes a la libertad de expresión y la libre asociación. Un objetivo clave del FBI ha sido involucrar a jóvenes musulmanes, ingenuos, en supuestas colaboraciones en "complots terroristas" inventados por el FBI. 

A partir de 2006, los EE.UU. ya había secuestrado y torturado a más de 80.000 musulmanes en todo el mundo, según el periódico británico The Guardian. Hoy, esa cifra ha crecido, sin duda, alcanzando cientos de miles de personas. Prácticamente, todos son inocentes de cualquier acto de violencia. Muchos han sido blanco de ataques, por ser los líderes más carismáticos y abiertos, o los mejores organizadores de la comunidad musulmana.

Ante la realidad de la situación que recuerda a los judíos en 1930 en la Alemania nazi, la mayoría de musulmanes norteamericanos han sido aterrorizados en el silencio. Pero, hoy en día, más de una década después del 11S, más y más personas están redescubriendo el coraje para hablar.

El año pasado, el fundador del AMPAC, MD Rabbi Alam, fue atacado por los medios de comunicación dominados por los sionistas, por plantear interrogantes sobre el papel de Israel en el 11S. Alam se negó a dejarse intimidar. En cambio, respondió con la fundación del AMPAC y el lanzamiento de los planes para la próxima marcha del 09/11/2013 de un millón musulmanes hacia la Casa Blanca.

¿Podrá el AMPAC, un día, desplazar al AIPAC de su trono? Sólo el tiempo lo dirá.

Mientras tanto, estén conectados a http://ampacus.webs.com/ para ver las actualizaciones sobre la marcha del millón de musulmanes de septiembre próximo. 


Por: Kevin Barret 

HispanTV

martes, 6 de marzo de 2012

El Pentágono: "Atacaremos a Irán, si nos vemos obligados a hacerlo"


EE. UU. considera un ataque militar contra Irán como la última medida para evitar la creación de una bomba nuclear por parte de la República Islámica, si se agotan las medidas diplomáticas. No obstante, no dudará a la hora de aplicar la fuerza, según declaró el jefe del Pentágono, Leon Panetta.

“Las acciones militares son una medida extrema en el caso de que no funcionen las demás”, aseguró Panetta durante su intervención en la conferencia anual del Comité de Asuntos Públicos EE. UU.-Israel (AIPAC, por sus siglas en inglés). Esta organización es una de las instituciones más influyentes que promueven los intereses norteamericanos en el país hebreo.

"Pero no duden, actuaremos si tenemos que hacerlo", añadió el ministro de Defensa  de EE. UU.
EE. UU. no es el único país que amenaza a Irán con una agresión militar. Israel también se reserva el derecho de atacar la República Islámica con fines de "autodefensa", en caso de que lo considere necesario.

Artículo completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/internacional/issue_37153.html

Publicado: 06 mar 2012

Estados Unidos y “la madre de las bombas”

El Jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, general Norton Schwartz, dijo hace pocas horas que el ejército de su país está preparado para una posible ofensiva militar contra Irán.

Tenemos una capacidad operacional y “usted no querrá estar ahí cuando la utilicemos”, respondió cuando se le preguntó acerca de la bomba Penetrador Masivo de Artillería (MOP) que pesa 30,000 libras.

Sin indicar si el artefacto podría alcanzar las instalaciones subterráneas bajo los montes iraníes.

La bomba, conocida como la “antibunkers” o “la madre de todas las bombas”, dispone de una cabeza de uranio capaz de penetrar 60 metros de hormigón o 38 metros de roca dura, con el poder destructivo de una pequeña bomba atómica.

El Departamento de Defensa dispuso hasta el momento de 330 millones de dólares para obtener las primeras 20 fabricadas por la empresa Boeing Co.

Según informaciones del diario The Wall Street Journal, el Congreso estadounidense habría dado el visto bueno a una petición secreta del Pentágono para asignar 81,6 millones de dólares para la modernización de la “superbomba” con el objetivo de hacerla capaz de atravesar roca, acero y cemento antes de explotar contra su objetivo.

Y aunque el Secretario de Prensa del Pentágono, George Little, descartó que el programa para potenciar el artefacto esté relacionado con la crisis iraní: ¿Quién lo puede creer?

Panetta en Israel

Las declaraciones del general Norton Schwartz se producen cuando el Jefe del Pentágono, Leon Panetta y su homólogo israelí, Ehud Barak, se reunían el jueves para abordar la situación en Oriente Medio y otros asuntos regionales como los relativos a Irán y Siria.

La presencia de Panetta en Tel Aviv podría ser preparatoria de la visita del primer ministro Benjamín Netanyahu a Washington la semana entrante, donde sostendrá un encuentro con el presidente Barack Obama.

El gobernante hebreo participará en el Comité de Asuntos Públicos Estadounidense Israelí (AIPAC).

Existe expectativa porque se espera que Netanyahu y Obama “hagan una declaración muy importante sobre Irán”, según aseveró Ian Berman, vicepresidente del American Foreign Policy Council en Washington.

Para Berman el encuentro se propondría limar asperezas entre los gobiernos.

Aunque Washington ha dicho que todas las opciones están sobre la mesa, se inclina junto a la Unión Europea por un régimen de sanciones contra Irán y no por un ataque militar.
Según el politólogo, y columnista del diario Washington Times, Tel Aviv persigue conocer “cuán lejos está dispuesto a llegar Estados Unidos”.

En los últimos meses se han incrementado los dichos y entredichos entre los dos países, sin abandonar el discurso guerrerista.

Ambos insisten en que el gobierno de Mahmud Ahmanijedad busca objetivos militares en su programa de energía nuclear, utilizando este argumento para imponer sanciones en su contra y amenazarlo con una agresión militar; pero cada país vive una coyuntura política diferente.
Las amenazas se producen en medio de la intensa carrera por la presidencia en Estados Unidos; matizada aquí y allá por visiones surrealistas de la realidad mundial.

Un ataque contra Irán, además de cambiar el rostro del Medio Oriente, podría alterar el orden electoral en la Unión Americana.

Fue Schwartz quien también afirmó que los restos de algunas de las víctimas del ataque del 11 de septiembre terminaron en un vertedero.

La Secretaría de Defensa prometió aclarar lo sucedido con fragmentos de estas víctimas e informar a los familiares.
Los restos de algunos soldados muertos en Irak y Afganistán fueron enviados a un basural de Virginia, debido a los “procedimientos” seguidos en la funeraria de la base de Dover de la Fuerza Aérea.

Se supone que, tal y como está instruido desde 2008, al no ser identificados, los restos debieron ser incinerados y echados al mar.

Pero si eso es lo que hacen con los suyos: ¿Qué dejarán para los ajenos?

 Por: Pedro Díaz Arcia

ShareThis