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domingo, 20 de diciembre de 2015

Cómo 4 ancianos lograron el mayor robo de Inglaterra



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En un caso que las autoridades calificaron como el robo más grande de la historia en Inglaterra, cuatro hombres se declararon culpables de conspirar para robar hasta 30 millones de dólares en oro, joyas y piedras preciosas. Conoce los detalles del caso.

Durante tres años, los viernes por la noche se reunían a tomar cerveza en el Castle, un bar de Islington, en el norte de Londres. Los cuatro hombres ya estaban avanzados en años, pero no estaban ahí para hablar de planes de retiro o de los achaques de la edad.

Ladrones experimentados con un amplio expediente de antecedentes penales, ellos tenían algo más apremiante en mente: un asalto audaz, que coronara su carrera y del que se jactaban que el mundo jamás olvidaría.


La operación, meticulosamente planeada -con la ayuda del libro "Ciencia forense para principiantes", como descubriría la policía más adelante-, finalmente fue puesta en marcha el jueves 2 de abril, la Semana Santa de 2015. Ese día, Brian Reader, el rubicundo jefe de la banda a quien los demás llamaban "el Maestro", abordó el autobús número 96 cerca de casa en Dartford, Kent.

sábado, 1 de agosto de 2015

Hermana de de Osama bin Laden muere en dudoso accidente aéreo


Una hermana del difunto líder de al Qaeda Osama bin Laden murió el viernes junto a su esposo y a su madre cuando el avión privado en el que viajaban se estrelló en el sur de Inglaterra, informó el sábado la cadena de televisión saudí Al-Arabiya.  

Según varias fuentes el jet privado pudo haber sido derribado por un misil, atentando contra la vida de  Sana bin Laden quien fue testimoniante en la  Encuesta de Irak encabezada por Sir John Chilcot y testimoniaría el próximo lunes, 3 de agosto, en la cual se investiga el papel del Reino Unido en la  guerra de Irak entre  mediados de 2001 y julio de 2009. La investigación  se inició el 24 de noviembre de 2009  y concluyó el 2 de febrero de 2011, pero todavía tiene que ser hecho público. Aún queda pendiente realizar el proceso de Maxwellisation, mediante el cual  los testigos susceptibles de ser criticados en el informe se dan una oportunidad más para refutar posibles críticas a su comportamiento.  Sana Bin Laden refutaría las acusaciones en una encuesta programada para el lunes por  Sir Chilcot.


sábado, 29 de noviembre de 2014

¿Era Shakespeare homosexual?

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A pesar de que se sabe que William Shakespeare estaba casado y tenía tres hijos, los investigadores británicos creen que el escritor inglés podría haber sido homosexual o bisexual. Al examinar su soneto número 116, los científicos han llegado a la conclusión de que el texto no carece de referencias homosexuales, informa 'Dailystar'. El verso "El amor es igual que un faro imperturbable, que ve las tempestades y nunca se estremece" es una alusión al amor a un hombre, creen los investigadores.

jueves, 24 de abril de 2014

La misteriosa identidad de Shakespeare



A pesar de que se cumplen 450 años del nacimiento del mejor dramaturgo de la historia, William Shakespeare, el misterio sigue rodeando su figura. Los escasos datos que se conservan del genio y a partir de los cuales se ha elaborado su biografía no han hecho más que alimentar todo tipo de teorías que durante siglos han especulado con quién fue, en realidad, el creador de «Hamlet». 
 
Quienes se decantan por la conspiración en lo que a la figura de Shakespeare se refiere, alegan que el decimoséptimo conde de Oxford, Edward de Vere (1550-1604), un hombre ilustrado y viajado, pudo haber escrito los dramas shakesperianos con más facilidad que el propio escritor (1564-1616), cuyo origen era mucho más humilde y su educación, por tanto, menos britallante que la del aristócrata. Hay, sin embargo, quienes consideran que fue el filósofo británico Francis Bacon quien redactó las famosas obras bajo un pseudónimo que, además, ocultaría una clave masónica. La tercera teoría defendida por no pocos expertos es la de que el creador de obras como «Romeo y Julieta» fue el dramaturgo inglés Christopher Marlowe (1564-1593), quien falleció en una pelea tras ser acusado de ateísmo.

El hecho de que la información biográfica del dramaturgo sea más bien escasa ha contribuido, como no podía ser de otra forma, a alimentar la incertidumbre en torno a su figura. Respecto al nacimiento del escritor, tan solo se conserva un documento de bautismo de la iglesia de Stratford-upon-Avon (centro de Inglaterra) que atestigua que el 26 de abril de 1564 se registró un Guilielmus Johannes Shakespeare. El 23 de abril, la fecha en la que se suele fijar su nacimiento y que coincide además con la de su muerte a los 52 años en 1616, es una convención que se ha adoptado, suponiendo que sus padres le bautizaron tres días después de nacer.

«No hay ninguna duda»

Con todo, los académicos aseguran que se conservan más documentos acerca de Shakespeare que sobre la mayoría de escritores de su época. «No existe duda de que William Shakesepare, nacido en Stratford-upon-Avon, escribió las obras que se le atribuyen. Cualquiera que piense lo contrario necesitaría desacreditar una gran cantidad de evidencias para demostrarlo», ha afirmado a Efe Paul Edmondson, investigador de la Shakespeare Birthplace Trust y coeditor de sus obras para la editorial británica Penguin Books.

En 2011, la película «Anonymous», una biografía ficticia del conde de Oxford firmada por Roland Emmerich, director de filmes de acción como «Stargate» (1994) y «The Day After Tomorrow» (2004), volvió a alimentar las especulaciones sobre la autoría de las obras de Shakespeare. Además, un documento titulado «Declaración de duda razonable sobre la identidad de William Shakespeare» se propaga por internet desde 2007 poniendo en duda que el hombre que nació en Stratford-upon-Avon escribiera «Otelo» y el resto de obras atribuidas a Shakespeare.

Para tratar de aplacar esas teorías, Edmondson y Stanley Wells, profesor emérito en la Universidad de Birmingham, reunieron en 2013 en el libro «Shakespeare más allá de toda duda» pruebas históricas sobre la identidad del dramaturgo. El libro detalla las menciones conocidas al autor desde el siglo XVII y trata de demostrar que Shakespeare trabajó en el mundo teatral de Londres y que no había dudas sobre su identidad y autoría entre sus contemporáneos.

Los expertos tampoco albergan dudas de que el dramaturgo británico colaboró con otros escritores para redactar algunas de sus obras, lo que para la mayoría de académicos supone una prueba más de que no existe misterio alrededor de su identidad. En 2012, las investigadoras de la Universidad de Oxford Laurie Maguire y Emma Smith publicaron un trabajo en el que concluyen, a partir de un análisis del vocabulario, el ritmo y el estilo del texto, que la obra «Bien está lo que bien acaba (1602)» fue escrita por Shakespeare con la colaboración del escritor Thomas Middleton.

Con todo, hay investigadores que ponen en duda la versión ortodoxa, entre ellos el profesor William Leahy, de la Universidad de Brunel (Londres), que sostiene que sus famosos trabajos son obra de cinco o seis personas, una de ellas Shakespeare. Quienes defienden que el dramaturgo británico no escribió los textos que se le atribuyen cuentan también con el libro de la escritora estadounidense Diana Price «La biografía no ortodoxa de Shakespeare (2001)», que trata de desmontar las pruebas históricas que han recopilado los académicos. 

EFE

Tomado de  http://www.abc.es

viernes, 13 de septiembre de 2013

Christine Granville: la espía favorita de Winston Churchill

 Christine Granville, espía al servicio de Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial.

Fotos nunca vistas de Christine Granville acaban de salir a la luz, excusa que ha servido a los medios para recordar la intrépida historia de esta mujer, agente de los servicios secretos británicos durante la Segunda Guerra Mundial.
Granville –en realidad Krystyna Skarbek– fue una aristócrata polaca, reclutada por el SOE (Special Operations Executive), el servicio de inteligencia británico que Winston Churchill creó en 1940 con el fin de combatir el nazismo en Inglaterra y Francia.

Cuando tenía 30 años, Granville se casó por segunda vez, pero la felicidad conyugal no pudo durar, ya que en 1939 los alemanes invadieron Polonia, detonante que desencadenó la Segunda Guerra Mundial. La joven no dudó en prestar sus servicios y emigró a Londres, donde fue reclutada en la sección D del Servicio Secreto Británico.

Las fotos encontradas muestran a la bella espía en su ternura y en la firmeza que le otorgó lidiar en un mundo de hombres y, además, agresivo y violento.

Las hazañas de la espía favorita de Churchill

Son muchas las anécdotas que se conocen de la intrigante vida de Granville. En una ocasión, engañó a un oficial de la Gestapo. Ella intentaba introducir propaganda británica en Polonia, y fingió que el paquete contenía té para su madre enferma: la sonrisa benigna y la belleza de la joven hicieron todo lo demás, y el oficial la ayudó a cruzar la frontera con el paquete.

A pesar de su sagacidad, Granville fue capturada una vez, junto con un oficial polaco, por la Gestapo, que pretendía torturarla y matarla, ya que se había comprobado que eran agentes que trabajaban para el enemigo. Ella, no obstante, se las arregló para liberarlos a ambos. Se mordió la lengua tan fuerte que comenzó a sangrar. Entonces la polaca comenzó a toser, fingiendo que estaba escupiendo sangre: la amenaza de la tuberculosis turbó a sus captores, que los liberaron con el fin de no contraer la temida enfermedad.

Los amantes

Christine Granville no fue sólo una exitosa espía al servicio de Inglaterra, sino que lidió con los hombres con soltura en todos los planos de su vida.
Su muerte se hizo mundialmente famosa, ya que falleció en el West London Hotel en 1952 en turbias circunstancias: fue asesinada con un solo corte de navaja por un celoso amante al que había dejado plantado. El asesino, George Muldowney, fue colgado como castigo a sus crímenes, lo que aumentó la fama de Granville y contribuyó a convertirla en una leyenda.

La realidad y la ficción

Sólo un año después, Fleming publicó Casino Royale, la primera novela de James Bond. Con ella apareció la primera ‘chica Bond’: una enigmática y bella europea de pelo oscuro llamada Vesper Lynd.

Los rumores dicen que el escritor y Christine eran amantes, pero no hay ninguna evidencia de que ambos se conocieran. Lo que sí parece obvio es que Fleming conocía la actividad de ella en la guerra, y la tenía en muy alta estima. En una serie de entrevistas concedidas en Estados Unidos acerca de la publicación de Casino Royale, Fleming habla extensamente de Christine –la única agente femenina que menciona– y sugiere que es el prototipo que define nuestro concepto del agente especial femenino.

Por otra parte, Clare Mulley, que escribió una biografía de Granville titulada La espía que amó, ha dicho: “Christine tenía una cierta vulnerabilidad. Podía ser increíblemente fuerte, y tenía ese valor tan impresionante; sabía lidiar con los hombres y demostró ser tan dura como cualquiera de ellos”. Aclara que su libro se titula así porque Granville “amó la libertad en el sentido más amplio –amó la adrenalina y las aventuras, amó a los hombres–, tuvo numerosos amantes y dos maridos. Pero por encima de todo amó la libertad, la de su país y la suya”.

Tomado de  http://blogs.elconfidencial.com

viernes, 9 de agosto de 2013

Reino Unido envía tres buques a Gibraltar en pleno conflicto diplomático

Reino Unido envía tres buques a Gibraltar en pleno conflicto diplomático
En pleno conflicto diplomático entre España y el Gobierno del Peñón de Gibraltar, el ministerio de Defensa británico ha confirmado hoy la inminente llegada a Gibraltar de un buque de guerra de la escuadra estelar de la Royal Navy, que partirá de Reino Unido el próximo lunes 12 y llegará a finales de mes. La fragata HMS Westminster anclará durante tres días en el puerto del Peñón junto a dos buques de apoyo mientras el resto de la flota que compone el Response Force Task Gropu (RFTG) continúa la travesía hacia el Mediterráneo en el inicio de un despliegue que tendrá una duración de cuatro meses y que les llevará por el Mar Rojo y el Golfo Pérsico. Además, el buque insignia británico, el portaeronaves HMS Illustrious, recalará también en Rota durante 24 horas tras pedir permiso este jueves al Gobierno español. Los navíos asomarán por las costas españolas en un plazo estimado de dos semanas.

Los ministerios de Defensa y Exteriores españoles han confirmado haber recibido la petición de Reino Unido para recalar en Rota del portaeronaves HMS Illustrious. Fuentes de ambos departamentos aseguran desconocer las operaciones que se puedan llevar a cabo en Gibraltar, ya que es colonia británica.

Por su parte, un portavoz de Defensa británico ha explicado que la visita de los buques forma parte de un ejercicio planeado desde hace tiempo y ha rechazado que sea una respuesta a la disputa diplomática entre el Gobierno de España y la colonia, que continúa a pesar de los intentos de los líderes políticos de rebajar la tensión. "Es una coincidencia que las maniobras arranquen al calor de los recientes problemas políticos. El año pasado también envíamos busques a Gibraltar y este año se seleccionó el HMS Westminster”, ha señalado el portavoz en Londres.

El anuncio de su salida se produce dos días después de que el ministro principal de Gibraltar, Fabián Picardo, exigiera el envío de buques de guerra para frenar las incursiones españolas en las aguas territoriales de la Roca. "Gibraltar tiene una estrecha relación con la Royal Navy y estaremos encantados de dar la bienvenida al HMS Westminster y a los barcos de apoyo. Es una prueba más de la importancia estratégica de Gibraltar y sus aguas territoriales", señaló Picardo.

La flota, que izará anclas el lunes en distintos puertos británicos dentro de la operación 'Cougar 13', incluye cuatro buques de guerra y seis escuadrones del Ejército de Aire. Realizará maniobras por el Mediterráneo, el Mar Rojo y el Golfo Pérsico y marcará su relevancia en operaciones dirigidas a disuadir ataques de flotas enemigas, proteger la seguridad marítima, colaborar en acciones internacionales y apoyar la estabilidad regional. Es la tercera vez que una flota del RFTG emprende ejercicios marítimos de gran escala. "El objetivo es demostrar la habilidad de operar una fuerza marítima efectiva en cualquier parte del mundo para proteger los intereses de Reino Unido", afirma el comunicado del ministerio de Defensa.

Hace varios meses, el 4 de abril, otro buque de guerra hizo acto de presencia en Gibraltar. En este caso se trataba de uno de los seis HMS Dragon serie 45 recién estrenados por la Royal Navy, que pasó por el Peñón en su primer viaje a Oriente Medio. La nave, que llegó durante una tormenta, realizó en Gibraltar una escala de 22 horas antes de continuar su camino para cumplir con su función de prevención del terrorismo marítimo, la piratería y el tráfico de drogas y de personas.

Mientras tanto, el Gobierno español ha reiterado su "voluntad de diálogo" con Reino Unido, un país "amigo", en una jornada en la que se ha repetido la estampa de largas colas en la verja, donde decenas de vehículos han tardado hasta dos horas en acceder en coche a la colonia británica. Después de la conversación de ayer entre el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y su homólogo británico, David Cameron, hoy ha sido el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, José Luis Ayllón, quien ha insistido en la voluntad de diálogo del Ejecutivo aunque, ha matizado, mantendrá su "responsabilidad de defender la seguridad y los intereses de los españoles".

Tomado de  http://www.diariosur.es

jueves, 24 de mayo de 2012

Desempolvando archivos: Un espía yanqui de Hitler

Tyler Kent, diplomático de la embajada USA en Londres, transmitió en pocos meses centenares de documentos secretos a Berlín.

En clave, su nombre de espía es "Mark III". Se lo han adjudicado tomando prestado el apelativo de los carros de combate de Guderian, pero él ni se lo imagina. Sólo sabrá al fin de la guerra que su ficha personal era custodiada por el almirante Canaris en la verdosa caja fuerte del "Cubil de zorro", la guarida de la Abwehr en Berlín.

En el servicio secreto alemán muy pocos conocen su verdadero nombre: Tyler Kent, de treinta y cuatro años, soltero, nacido en Manchuria y residente en Milwaukee (Wisconsin), ciudadano americano, hijo de un diplomático y funcionario de cifra de la embajada de Estados Unidos en Londres.

La carrera de espía de Tyler Kent empieza y termina en uno de los momentos más delicados de la segunda guerra mundial, en los nueve meses entre septiembre de 1939 (inicio del conflicto en Europa) y mayo de 1940 (víspera de la "Batalla de Inglaterra"). Su observatorio es uno de los mejores. Todos los documentos que a través del embajador americano Joseph Kennedy, padre del futuro presidente, se intercambian Churchill y Roosevelt en este periodo crucial, pasan bajo sus ojos para ser cifrados o transcritos, y bajo el objetivo de su Kodak de bolsillo.

Desde el momento en que Inglaterra y Francia han entrado en guerra con Alemania, el primer ministro inglés y el presidente de los Estados Unidos han comenzado una abundante e interesantísima correspondencia que hasta hoy no ha sido completamente conocida. El estadista inglés, que ve a los ejércitos alemanes aproximarse con rapidez al Canal, y a las naciones menores caer una tras otra bajo el tacón de Hitler, pide con insistencia a los Estados Unidos no sólo una ayuda inmediata y temporal, sino un compromiso de alianza militar para el futuro. Roosevelt está dudoso y trata de evitar una unión concreta. Por el momento propone que Inglaterra resista, y que aguante cuanto pueda en Francia en la "Línea Maginot". Se reserva el influir sobre la opinión pública de su país. Las copias de estas cartas reservadísimas, que Tyler Kent fotografía en el secreto de su despacho de la embajada y hace llegar a Berlín, convencen a Hitler de que Inglaterra ya está aislada y que, derrotadas Francia, Bélgica y Holanda, aquélla no podrá poner sus esperanzas de supervivencia más que en la ayuda de la Unión Soviética. Una intervención militar de Estados Unidos ni se toma en consideración.

En abril de 1940, cuando los alemanes invaden Dinamarca y desembarcan fulminantes en Noruega, el embajador Kennedy convoca en Londres una reunión de sus "attachés" y llega a la conclusión de que "Inglaterra perderá la guerra". El servicio secreto de Canaris tiene inmediato conocimiento de ello, junto con la copia de un largo telegrama cifrado en el que Kennedy expone a Cordell Hull, secretario americano de Estado, "un sombrío cuadro de la imprevisión e ineficacia del gobierno británico". Los aislacionistas toman fuerza en los Estados Unidos. Los sondeos Gallup realizados a principios de mayo revelan que sólo el 7 por 100 de los americanos favorece el participar en el conflicto al lado de Inglaterra; después de la caída de Francia sólo un 35 por 100 de los americanos —siempre según la misma encuesta estadística— pronostica una victoria inglesa. 

El 15 de mayo de 1940, Winston Churchill confía al embajador Kennedy que se prevé para dentro de un mes el ataque alemán a Inglaterra". El mismo día el primer ministro solicita a Roosevelt que envíe pronto toda la ayuda posible, y la misma tarde Kennedy escribe a Hull que "no mande nada". Berlín también es informado puntualmente de esto. El 18 de mayo, siete divisiones acorazadas alemanas, llegadas a cien kilómetros de la costa del Canal y conquistando Abbeville en las bocas del Somme, cogen en la trampa a belgas, franceses y al cuerpo expedicionario inglés. Es la víspera de lo que parece la victoria final. El general Jodl escribe en su diario: "El Führer está fuera de si de alegría". La tarde de este trágico día dos agentes del "Intelligence Service" detienen a Tyler Kent, alias "Mark III", acusándole de espionaje en favor de Alemania.

Joven y apuesto, brillante y simpático, rico, culto, poliglota, diplomado en Princeton y la Sorbona, Tyler Kent es diplomático desde los veinticuatro años, gracias especialmente a la influyente ayuda de su padre. Llegado a Inglaterra a principios de 1939, se ha alojado en una agradable casita de Londres, en el barrio de Kensington, y ha entrado pronto en la buena sociedad. Los circuios mundanos se lo disputan, pero pronto más que de su fama de excelente jugador de golf y tenis se habla de sus singulares ideas sociales y políticas que pueden resumirse en dos conceptos tajantes: la guerra que asola Europa no es asunto de América (y en esto concuerda plenamente con Kennedy, su embajador) y la culpa de todo cuanto sucede en el mundo es de la "Internacional judía".

En el proceso, Tyler Kent dirá que no tomó un solo marco del servicio secreto alemán (y se le podía creer), pero sostendrá haberse portado como buen patriota americano para que el Congreso y el pueblo de los Estados Unidos conocieran los compromisos secretos que Roosevelt, "el judío Roosevelt", tenía con Churchill.

Uno de los tres hombres de Canaris que operan en Inglaterra (Glanding, Williams y Womack) no tarda en poner al corriente a Berlín de la posibilidad de aproximarse a Tyler Kent, que ya frecuenta los círculos fascistas de Londres y está en íntimo contacto con el capitán Archibaid Ramsey, representante de la extrema derecha. En verano del mismo año la Abwehr decide poner un agente tras la pista del joven diplomático. La elección de Canaris recae en una mujer que trabaja para los alemanes desde 1936. Es la baronesa Anna Wolkoff, de treinta y ocho años, bellísima, hija de un ex almirante de la marina imperial del zar, emigrada años antes a Inglaterra y famosa en Londres porque lleva por todas partes un gato con collar de oro macizo. El encuentro, preparado con todo cuidado, ocurre en Surrey durante un "weekend". Tyler se enamora inmediatamente de la aristócrata, y la ve en el teatro, el golf y en casa de amigos comunes. Ambos son amantes en el verano de 1939. Además de la pasión, les unen las mismas ideas sobre los judíos, los comunistas y las naciones capitalistas. El Intelligence Service no sospecha. En el MI-5 (sección de contraespionaje) hay una carpeta sobre Anna Wolkoff, pero sólo como emigrada.

Anna Wolkoff, sin conocimiento del americano, es amiga íntima desde hace tiempo de un agregado de la embajada italiana en Londres. De acuerdo con él y mediante la valija diplomática —que viaja tranquilamente, porque Mussolini está aún fuera de la guerra—, envía ella de Inglaterra a Roma comunicaciones, noticias y fotocopias de documentos que llegan regularmente a manos del embajador alemán, y de allí a Berlín. Y a través de este "canal" Alemania, poco después de la agresión a Polonia, podrá conocer con absoluta precisión las fuerzas del ejército británico, la distribución de los efectivos, las reservas de combustible y municiones, los planes defensivos y ofensivos (en Nuremberg, el almirante Raeder, el mariscal de campo Keitel y el general Jodl declararán que su estrategia, desde el ataque a Francia hasta Dunkerque, se basó en las informaciones llegadas de "Mark III"). La baronesa Wolkoff emplea pocas semanas en convencer a Kent de que sea también espía. Divulgar las relaciones de Churchill y Roosevelt servirá a importantes personajes entregados a la reconciliación de los pueblos, para llegar antes al logro de la paz. "Creía que dependía de mí —diría el joven diplomático en el proceso— el éxito de una misión extraordinaria e importantísima: abreviar la duración de la guerra".

El 2 de octubre de 1939, un mes después del comienzo del conflicto en Europa, "Mark III" transmite a Berlín, a través de Anna Wolkoff y la valija diplomática italiana Londres-Roma, el resumen de un informe inglés sobre la posibilidad de ocupar preventivamente Noruega para impedir un ataque alemán.

Durante todo el otoño invierno de 1939 y la primavera de 1940, Tyler Kent transmite a la Abwehr cerca de mil quinientos documentos secretos; más de 200 reflejan un vasto y fiel cuadro de las relaciones políticas entre el gobierno inglés y el de Estados Unidos. En la embajada americana ninguno sospecha de él, y el joven diplomático puede así llevarse a casa carpetas reservadas enteras, con el pretexto de "trabajo extraordinario".  

Hoy es evidente que, por un motivo u otro, no todas las cartas entre Churchill y Roosevelt pasaron por sus manos; y si cayeron en ellas, no las valoró en toda su importancia. Los mismos alemanes no supieron servirse a fondo de esas misivas. De otro modo, publicadas oportunamente habrían conseguido el propósito querido por Kent: dar un impulso fortísimo y renovado al aislacionismo americano y quizá inducir al "no" a los electores ante la nueva candidatura de Roosevelt a la Casa Blanca.

De todos modos, durante nueve meses, Tyler Kent continúa tranquilo su actividad de espía. Gracias a él, la Abwehr se hace con el entero código americano, y durante todo este periodo los alemanes pueden descifrar todo los mensajes cambiados entre el departamento de Estado de Washington y sus embajadas por el mundo. Pero según fuentes inglesas, en esta época en Inglaterra el servicio secreto alemán es "extremadamente ineficaz" porque desde 1935 los nazis han depurado a varios de sus agentes, desviados ideológicamente, perdiendo así muchos elementos clave.

Esto explica, al menos en parte, la ingenuidad de Kent y de su cómplice y amante. Los microfilms de los documentos fotografiados a escondidas por el diplomático, son entregados por él, para revelado y copias, a un fotógrafo de Fleet Street, haciéndole creer que se trata de un encargo oficial confiado por la embajada americana.

El rastro que lleva al descubrimiento y captura de "Mark III" lo proporciona involuntariamente su misma cómplice. Es la primavera de 1940; los ejércitos alemanes avanzan sobre París y hay quien piensa que la invasión de Inglaterra está próxima y que una "quinta columna" alemana opera ya en el país para favorecer el desembarco alemán en la isla. En Inglaterra piden de muchos sitios, como medida de seguridad, la detención e internamiento de dos conocidos extremistas de derecha, el jefe de los fascistas ingleses, sir Oswald Mosley, y el capitán Ramsay, miembro del Parlamento. No se llevan a cabo, pero uno y otro son sometidos a investigación. Resulta así que, durante cierto tiempo, la "British Unión", fundada por Mosley, ha tenido entre sus afiliados a Anna Wolkoff.

Un comandante del Intelligence Service es encargado de las pesquisas. Su informe, con fecha 11 de abril, se limita a referir que la baronesa visita asiduamente al diplomático Tyler Kent, agregado al servicio de cifra de la embajada americana, que profesa ideas anticomunistas y antijudías y es un defensor de las teorías racistas del "filósofo" nazi Rosenberg. Parece que la primera decisión del servicio secreto es abandonar inmediatamente la investigación. "No es el momento adecuado para tener problemas con los Estados Unidos", diría un representante del gobierno.

Las pesquisas prosiguen, pero sólo sobre Anna Wolkoff, porque Tyler Kent sigue pareciendo fuera de toda sospecha. La noche del 2 de mayo los agentes británicos realizan un registro, absolutamente ilegal, en casa de la baronesa rusa, que está pasando el "weekend" en un castillo de Escocia con su amigo diplomático. Los agentes no encuentran nada comprometedor. Pero al día siguiente, 3 de mayo, la casualidad favorece a los investigadores. Tyler Kent y Anna Wolkoff, recién vueltos a Londres, son descubiertos en un bar con un joven de pelo rojo identificado luego como fotógrafo, un tal Stephen. Desde este momento todo resulta facilísimo, gracias a la misma ingenuidad de los dos espías. Aquella tarde el fotógrafo recibe la inesperada visita del comandante del Intelligence Service.

¿Cómo es que conoce a la baronesa Volkoff?".
'
La conozco de vista; apenas hemos cambiado diez palabras —responde Stephen—. Yo trabajo para la embajada de Estados Unidos y ella viene a acompañar a un diplomático americano que me trae material para revelar".

El fotógrafo no pone dificultades en mostrar la clase de trabajo que realiza. En el cuarto oscuro tiene todavía una película con veintiocho documentos, que ha recibido cuatro días antes de Tyler Kent.

Tres horas más tarde, el gobierno inglés es informado oficialmente de "un probable caso de espionaje a favor de Alemania", descubierto en la embajada de Estados Unidos. El informe del Intelligence Service es devuelto de la secretaria del primer ministro con esta anotación: "Busquen otras pruebas. Es un caso muy grave". La palabra muy está subrayada dos veces. 

 Los agentes de contraespionaje deben esperar aún diez días hasta poder entrar en la casita de Tyler Kent para otro registro, también ilegal. Pero esta vez el botín es positivo. En un cajón del estudio del diplomático encuentran dos llaves de la caja fuerte de la embajada, los códigos diplomáticos más secretos, decenas de microfilms y copias de cartas enviadas a William Joyce, el escritor inglés que bajo el nombre de "Lord Haw Haw" habla todas las noches por los micrófonos de Radio Berlín. La mañana del 18 de mayo, Tyler Kent es detenido al salir de su domicilio. Anna Wolkoff es arrestada mientras se dirige en coche a Brighton. El caso de espionaje descubierto en la embajada americana tiene profundas repercusiones en Inglaterra y en los Estados Unidos. En aquélla se pide una legislación más dura contra los espías y se reaviva el temor a la "quinta columna". Más allá del océano, los círculos aislacionistas se indignan y montan una verdadera cruzada en favor del diplomático, víctima a su parecer de las maniobras inglesas para atraer América a la guerra. Tyler Kent, conducido a presencia de su embajador, confiesa todo sin pestañear.

Mucho después, Joseph Kennedy declarará que "Kent tenia la responsabilidad de los códigos secretos del departamento de Estado americano. Por su traición, todas nuestras comunicaciones fueron controladas en el momento más critico, durante los días de Dunkerque y la caída de Francia".

Los servicios diplomáticos americanos tuvieron que sustituir los códigos, una labor que los correos especiales enviados desde Washington necesitaron hacer en dos o tres meses, obligando así a las embajadas al más absoluto silencio.

En julio, Tyler Kent y Anna Wolkoff son procesados en Londres bajo la acusación de espionaje. "Si América estuviera ya en guerra —declara el embajador Kennedy— habría tratado de repatriar a Kent como traidor, pero dadas las circunstancias debimos dejar el caso a la justicia inglesa, que fue en realidad muy clemente".

El joven diplomático de Wisconsin debe responder sólo del episodio del microfilm descubierto en casa del fotógrafo. Del material comprometedor descubierto en Kensington no se dice nada en el proceso. Anna Wolkoff, interrogada en audiencia pública, rechaza toda acusación. Kent, que ha confesado, se lanza a una disparatada arenga contra los judíos, los capitalistas y los comunistas. Entre la muchedumbre que se agolpa en la sección del público está también el sorprendido fotógrafo que creía honradamente que trabajaba para la embajada americana.

La sentencia se conoce a las pocas horas: siete años de cárcel para Tyler Kent y diez a la baronesa Wolkoff. Ella quedará en libertad en junio de 1946 y seguirá en Inglaterra; él, cumplida la pena en diciembre de 1945, volverá a los Estados Unidos en enero del siguiente año. Su primera preocupación será tratar de poner pleito al departamento de Estado por despido ilegal, reclamando salarios y gratificaciones. No lo logrará.


sábado, 31 de marzo de 2012

Las Malvinas, la Argentina y la amenaza nuclear inglesa


En enero de este año se cumplieron 179 años desde que los ingleses tomaron posesión militar e ilegalmente de las Islas Malvinas en 1833 a costa de las Provincias Unidas del Río de la Plata que pasarían a ser la Confederación Argentina. Dicho archipiélago, por el cual la Argentina y Gran Bretaña tuvieron una guerra en 1982, sigue siendo causa de fricciones entre ambos países ante la constante negativa de los ingleses de desconocer los legítimos derechos argentinos sobre las Malvinas, basados en la historia por la herencia de España y por la proximidad de las islas al estar en la misma plataforma continental.

La Guerra de las Malvinas que duró de abril a junio de 1982 estuvo según informes cerca de que hubiese un ataque nuclear inglés contra territorio argentino, indicándose la ciudad de Córdoba, centro de la industria militar argentina, como objetivo seleccionado por Londres a destruir. Según los informes, la primera ministra británica Margaret Thatcher amenazó con desencadenar un ataque nuclear con un misil balístico Polaris A-3 lanzado desde un submarino del Royal Navy de propulsión nuclear y misiles balísticos de la clase Resolution, que según se ha dicho habría estado operando por la Isla de Ascensión en espera de la orden de lanzamiento. Cada misil Polaris A-3 llevaba una ojiva nuclear de 800 kilotones de potencia, comparado a la bomba atómica que destruyó a Hiroshima en 1945 de unos 20 kilotones. Un kilotón equivale a 1,000 toneladas de TNT.

De acuerdo al psicoanalista del ex presidente de Francia François Mitterrand, jefe de estado del país galo en aquel entonces y según lo que le contó como su paciente, la primera ministra británica llamó por teléfono a Mitterrand durante la Guerra de las Malvinas para amenazar que lanzaría el ataque nuclear contra Argentina si no le proporcionaba la información técnica necesaria para confundir con guerra electrónica al sistema de guiado y radar de dirección del misil francés antibuque Exocet, después que uno en posesión del arma aérea de la Armada Argentina hubiese averiado seriamente al destructor de misiles teledirigidos inglés HMS Sheffield, lo que le llevó a su hundimiento días después. Ante esto Mitterrand dio a los ingleses lo que la Thatcher le exigió. Se ha reportado también que el Gobierno del presidente Ronald Reagan intervino a su vez para que Thatcher no ordenase el ataque nuclear.

Aparte, la BBC en español reportó que un alto funcionario francés criticó a los ingleses durante la Guerra de las Malvinas diciendo que en el Reino Unido había "un profundo desprecio por los latinos" y que el Gobierno inglés actuaba con "arrogancia de superpotencia". Y el embajador francés en Londres durante el conflicto dijo de la Thatcher que era "victoriana, imperialista y obstinada". No es por ello imposible ni increíble que la primera ministra británica haya estado dispuesta a cometer un crimen de guerra y destruir una ciudad aniquilando de paso a su población civil, como lo hizo su ilustre predecesor durante la Segunda Guerra Mundial bombardeando ciudades alemanas como Dresde, donde unos 100.000 murieron. Lo que es increíble es que de ser cierto el que la Thatcher estaba lista a usar armas nucleares durante la Guerra de las Malvinas, que no haya trascendido esto al ser una clara violación del Tratado de Tlatelolco, en vigor desde abril de 1969 y por el cual se proscriben las armas nucleares en América Latina y el Caribe. 

Específicamente, de acuerdo al artículo 3 del Protocolo Adicional II del Tratado de Tlatelolco, el Reino Unido como firmante se comprometió y compromete "a no emplear armas nucleares y a no amenazar con su empleo contra las Partes Contratantes del Tratado", una de las cuales es la Argentina. Otra violación del tratado sería el que los ingleses llevaban cargas de profundidad nucleares antisubmarinas en algunos de sus navíos de guerra en las Malvinas, para usarlas -según se explicó- contra submarinos de propulsión nuclear soviéticos en caso de que estos atacasen a los barcos del Royal Navy operando en el Atlántico Sur. Esto también de ser cierto sería una violación del Tratado de Tlatelolco, que prohíbe que haya armas nucleares en la zona de jurisdicción del tratado, que incluye a las Malvinas.

Tales violaciones del Tratado de Tlatelolco merecían una intervención de las Naciones Unidas, aunque el Reino Unido como miembro permanente del Consejo de Seguridad hubiese vetado cualquier resolución en su contra. Inclusive, en vista de lo sucedido en 1982, la comunidad internacional debería exigir la eliminación del arsenal nuclear británico, con unas 225 armas nucleares. En particular EE. UU. no debería darle mantenimiento rutinario a los actuales misiles balísticos de lanzamiento por submarino Trident II D-5, de fabricación estadounidense, que actualmente arman a los cuatro submarinos ingleses de la clase Vanguard, ni considerar venderles en un futuro el misil sucesor del Trident D-5. Realmente, Irán no representa una amenaza nuclear a Europa o Israel, pues no tiene armas nucleares y según su Gobierno no las desea tener. Pero el Reino Unido sí constituye una amenaza nuclear potencial contra la Argentina, en vista de los sucesos de 1982. La Gran Bretaña desarrolló su arsenal nuclear tras la Segunda Guerra Mundial cuando todavía tenía un imperio por motivos de prestigio, para disuadir a que Alemania no la bombardease como en las dos guerras mundiales y para disuadir a la Unión Soviética. Pero estas armas ya no se justifican porque Inglaterra ni tiene imperio, ni Alemania es una amenaza ni hay Unión Soviética.
                          
Un ejemplo de una amenaza puede ser que Inglaterra someta a chantaje nuclear a la Argentina, si ésta se opone con acciones a los reclamos hechos formalmente por el Gobierno inglés ante las Naciones Unidas por más de 386.000 millas cuadradas (más de 1 millón de kilómetros cuadrados) de fondo marino de la Antártida. El interés de los ingleses está en los depósitos de petróleo, gas natural y minerales de dichos fondos submarinos. Además, los ingleses reclaman 666.000 millas cuadradas de territorio del Continente Antártico, coincidiendo con reclamos de Argentina y Chile. Partes interesadas como Chile y la Argentina deben buscar a través de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y las Naciones Unidas y organismos internacionales como el BRICS apoyo para impedir que el Reino Unido establezca un nuevo imperio en la Antártida. La Argentina debe seguir promoviendo su causa por la soberanía de las Malvinas y otros territorios insulares adyacentes ante las organizaciones mencionadas, presionando por el respeto por el Tratado de Tlatelolco y la eliminación de las armas nucleares en potencias de bajo rango como el Reino Unido. La Argentina debe además estrechar sus lazos con la Federación Rusa, como contrapeso a Inglaterra en el Consejo de Seguridad de la ONU, y aumentar la cooperación bilateral y en particular en el Continente Antártico con Rusia. Los ingleses solo respetan a quien tiene fuerza.

 Por Dr, Lajos Szaszdi

31 de marzo 2012 Tomado del Blog El Águila Bicéfala

miércoles, 28 de marzo de 2012

Desempolvando archivos: Dusko Popov, tras los pasos de James Bond

Dusan Popov
Dusan Popov, más conocido por Tricycle entre los espías británicos, es un personaje prácticamente desconocido para el común de los mortales. Sin embargo sus andanzas dieron lugar a uno de los personajes de ficción más queridos en todo el mundo, nada menos que James Bond, el archifamoso 007.

Popov nació en el seno de una adinerada familia serbia, lo que le permitió estudiar en Francia y Alemania. Abogado y hombre de negocios de éxito, había sido contactado por uno de sus compañeros de universidad para unirse al servicio secreto alemán, el Abwehr del almirante Canaris, en sus últimos años de estudios en el país germano.

En diciembre de 1940, ante la inminencia de la entrada en guerra de su país, Popov comunicó en Belgrado sus contactos con el servicio secreto alemán al MI6 británico, que inmediatamente lo reclutó como agente doble. Ese mismo año se fue a vivir a Londres usando sus negocios como tapadera, y empezó a reclutar una red de agentes que en teoría trabajaban para los alemanes pero, en realidad, eran “alimentados” con información por los servicios de inteligencia británicos. En 1941 Popov viajó dos veces a Lisboa para establecer contacto con Johann Jebsen, su reclutador par el Abwehr, cuyo nombre en clave era Artist.

En agosto de ese mismo año la confianza de los alemanes en él era tan plena que le encargaron crear una nueva red en los Estados Unidos, y le enviaron un cuestionario con la información esencial que debía conseguir. En él se hacía especial énfasis en los avances en la teoría atómica de los norteamericanos y la base naval de Pearl Harbor. En sus memorias, Popov dice que J. Edgar Hoover, jefe del FBI, no informó sobre el interés de los alemanes en la base de las islas Hawai, y eso les costó ser pillados por sorpresa en diciembre de ese mismo año. Los americanos, por otra parte, afirman que el informe sí que llegó a la armada americana la que además sabía de sobra que Pearl Harbor era un objetivo de primera línea en caso de guerra con Japón.

Sea como fuere, el desencuentro con los americanos se produjo desde el primer momento. Parece que al pacato de Hoover le repugnaba la vida de playboy que llevaba Popov, primero en Inglaterra y luego en los Estados Unidos, donde se daba la gran vida en compañía de alguna que otra actriz de Hollywood como Simone Simon e incluso estuvo a punto de ser deportado acusado de trata de blancas por viajar con una mujer en trámites de divorcio entre dos estados, lo que parece que en aquella época era delito. Se dice que el mismo nombre en clave, Tricycle, le venía de que gustaba de acostarse con dos mujeres a la vez, aunque parece más verosímil que fuera porque se sentía muy orgulloso de la cantidad de información obtenida por él mismo y sus dos principales agentes: Gelatine y Balloon. Además, los americanos querían que Popov desenmascarase a otros espías alemanes en su territorio. Los nazis le habían mandado a crear una red, de manera que no conocía a ninguno. Al final los británicos consiguieron que sus aliados permitieran alimentar a la red de Popov con información sobre convoyes navales de mala gana. En octubre contactó en Río de Janeiro con el Abwehr, obtuvo dinero e instrucciones y volvió a los Estados Unidos al siguiente mes. Allí su vida disipada le hizo quedarse sin blanca en poco tiempo. En Inglaterra había presumido de no querer dinero del MI6 dado que, decía, trabajaba para los británicos por amistad hacia su país. En realidad lo que no decía es que no le hacía falta porque cobraba de los alemanes. Sin embargo la mala calidad de las informaciones que le suministraban los americanos hizo que los alemanes cada vez confiasen menos en él y el dinero empezó a escasear, de manera que cuando los británicos al final le hicieron regresar en agosto de 1942 le debía más de 3.000 dólares al FBI.

De vuelta en Gran Bretaña, Popov había dejado de ser una buena fuente para los alemanes. En octubre viajó a Lisboa donde se reunió una vez más con Artist.

No sería rehabilitado hasta mayo de 1943, cuando los británicos empezaron a hacer que transmitiera cantidades ingentes de información en el contexto de la operación Cockade, encaminada a hacer creer a los alemanes que estaban a punto de invadir Europa por Noruega y el Canal de la Mancha para fijar la mayor cantidad posible de tropas en el frente occidental y descargar de ellas a los soviéticos.

En julio se reunió de nuevo con Artist en Lisboa. En el ínterin Artist había decidido pasarse a los aliados y entre Popov y él crearon una presunta red de huída para oficiales yugoslavos que querían pasarse a los alemanes a través de Suiza. En realidad los espías que formaban la nueva red trabajaban también para el MI6, entre ellos el marqués Frano de Bona, que sería conocido como Freak y junto al español Juan Pujol, Garbo, iba a ser uno de los principales artífices del triunfo de la operación Overlord.

A partir de febrero de 1944 tanto Freak como Tricycle y el resto de la red empezaron a trabajar en la operación Fortitude, que trataba de hacer creer a los alemanes que la invasión de Francia vendría por el Paso de Calais.

El 28 de abril sucedió algo que pudo acabar con los planes aliados de invadir Europa ese año. Artist fue secuestrado en Lisboa por los nazis y llevado al campo de concentración de Oranienburg, donde moriría. El problema era que Artist controlaba en teoría tanto a Tricycle como a Garbo y era consciente de que ambos trabajaban para el MI6, de manera que todo el entramado estaba en peligro. Los británicos decidieron hacer que Tricycle dejara de informar por un tiempo. Lo cierto es que los alemanes habían secuestrado a Artist porque sospechaban de él por ciertas operaciones irregulares con moneda falsa que había realizado, pero después de la guerra se supo que en realidad lo que temían es que denunciara a Garbo y Tricycle a los ingleses.

Lo curioso es que los alemanes no desconfiaron de sus redes en Inglaterra ni aún después de que la invasión se produjera por Normandía y no por el Paso de Calais. La Administración de la información falsa y verdadera que se daba al enemigo a través de Tricycle, Garbo y otros había sido tan buena que los alemanes siguieron creyendo en ellos hasta el final, e incluso llegaron a condecorar a Juan Pujol. De hecho, superado el susto de la detención de Artist, Popov volvió a enviarles sus informes hasta el fin de la contienda.

Tras la guerra, Dusan Popov continuó su vida de playboy y bon vivant hasta su muerte en 1981 en su casa próxima a Cannes. Antes de eso vería hacerse mundialmente famoso al personaje que Ian Fleming, otro agente del MI6 que Popov conoció en Lisboa durante la guerra, crearía a partir de sus aventuras y de su peculiar manera de ver la vida. En particular Fleming quedó obsesionado por la forma en la que había visto a Popov desplumar a todos los agentes alemanes cierto día en el casino de Estoril. Tanto, que no paró hasta conseguir fondos del servicio secreto para repetir la hazaña. No lo logró. En 1981, poco antes de morir, Popov declaró a un periodista italiano: “Dudo que un James Bond de carne y hueso hubiese logrado sobrevivir más de 48 horas como agente del espionaje”.

FUENTE: http://vidas-ajenas.blogspot.com

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