jueves, 28 de agosto de 2014

Cuba-UE y los llorosos reclamos de la contrarrevolución.




En la Habana, enfocados en la firma de un acuerdo bilateral, la Unión Europea y Cuba se encauzan en esta dirección, para sentar las bases de una necesaria cooperación entre las partes, dejando a un lado temas políticos con los que se ha querido viciar y condicionar el diálogo ellas.

La UE lograría, finalmente, consumar su intención de cooperar con la única nación de América Latina con la que no tiene, hasta el momento un acuerdo bilateral. La causa es conocida por todos: el manejo de una política que ha querido vulnerar la soberanía cubana y abordar temas relacionados con sus asuntos internos, contenidos en la añeja Posición Común, impuesta a la UE por la derecha internacional y EE UU.

En este aspecto han sido claros los representantes europeos: "Esta segunda ronda se centra en la cooperación de cara al futuro acuerdo. No se abordarán cuestiones políticas e institucionales más amplias". Abordar temas como la manipulación del tema de los derechos humanos y cambios “democráticos”, no cabe en esta sartén.

Cuba, por su parte mostró su serio compromiso en el diálogo, sobre todo mostrando soluciones aceptables en los temas relacionados con los temas comerciales incluidos en los acuerdos y ofreciendo nuevas alternativas en materia de inversiones.

Los debates se han realizado a puertas cerradas, esperándose una rueda de prensa que esclarezca cuáles son los avances alcanzados en las negociaciones. Muchos esperan, sin embargo, que tal acercamiento sirva para derogar la posición asumida por la UE desde 1996, tratando de aislar a Cuba en un bloqueo totalmente resquebrajado por varios de sus integrantes y que espera alcanzar el consenso necesario de 28 miembros para finalizar con tan arcaica postura. Mientras tanto, se realizaran encuentros entre las partes cada dos meses, alternando las sedes entre La Habana y Bruselas.

Mucho se ha avanzado desde abril, cuando se realizó la primera ronda de negociaciones, entendiendo la UE que las transformaciones emprendidas por Cuba les permiten visualizar un cambio de percepción sobre la misma. Presiones, por cierto, ha habido muchas, pero la UE ha sido cauta en aceptar la distorsión política, torpemente manipulada por la derecha europea, la contrarrevolución interna y sus amos de USA.

Esta nueva percepción es reflejada en las recientes declaraciones del director general para América del Servicio Europeo de Acción Exterior, Christian Leffler, quien encabeza la delegación europea a la segunda ronda, quien declaró sobre Cuba ante la Comisión de Exteriores del Parlamento Europeo: "Despacio, pero hay cambios bastante importantes en áreas de la economía y las estructuras sociales y áreas más cercanas a la esencia de la política y los derechos políticos". 

Los lastimados por estos avances de entendimiento bilateral no se han cruzado de brazos y muestran frustración. Sus gastados argumentos apenas hacen mella alguna en el interés europeo por lograr una futura cooperación con Cuba.

Parte de este barullo mediático lo han sido varios grupúsculos contrarrevolucionarios asentados en Cuba y en el exterior, defensores de la subversiva Campaña por Otra Cuba encabezada por Antonio Rodiles y su provocador Estado de Sats-, el Movimiento Cristiano Liberación (MCL), y la ONG sueca Civil Rights Defenders –antes conocida como Comité Sueco de Helsinki-, entre otras.

La manipulación del desarrollo de la ronda de conversaciones bilaterales se muestra en la blogósfera de manera manipulada, tal como puede verse en los siguientes tweets:







Su objetivo es tratar de sabotear cualquier arreglo entre Cuba y la UE, manipulando descaradamente temas políticos que responden a la guerra ideológica contra Cuba.

Mientras algunos de los promotores de la contrarrevolución interna en Cuba como Martin Palous, ex embajador de la República Checa en los Estados Unidos y actual director de la Iniciativa “Vaclav Havel” para los Derechos Humanos y la Diplomacia de la Universidad Internacional de la Florida, ve en estas rodas una oportunidad para propiciar supuestas aperturas políticas, otros representantes de la ultraderecha norteamericana, como Ileana Ros-Lehtinen, presionan para torpedear el diálogo tratando de manipular el tema de los derechos humanos en la Isla.

Estas posiciones contrapuestas expresan las dos posturas actuales en el contexto contrarrevolucionario: la de los intolerantes que no cejan en derrocar o aislar a la Revolución Cubana de inmediato, por un lado, y la de quienes tratan de usar a la subversión más refinada para lograr el mismo objetivo.

Cuba, mientras tanto, apuesta por el diálogo respetuoso, la preservación de su soberanía, la multipolaridad y la cooperación, pero no cederá a chantaje alguno.


Percy Francisco Alvarado Godoy

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