domingo, 9 de septiembre de 2012

El domingo 9 de setiembre se conmemora el Día Internacional de en Memoria de las Víctimas del Fascismo.

Es un día de dolor por los soldados caídos en los campos de batalla de la II Guerra Mundial, por los millones de civiles que murieron bajo los bombardeos y por los torturados en los campos de concentración. Y este día los defensores de los derechos humanos de nuevo procuran centrar la atención en el problema de la heroización de las criminales nazis y de las nuevas formas de racismo.
La humanidad ha pagado un precio muy caro para liberarse del yugo nazi durante la II Guerra Mundial. Los secuaces de Hitler consideraban que las reglas de la guerra eran inventos sentimentales de los necios. Todas les terribles lecciones de la guerra - arrestos, torturas, ejecuciones, aniquilamiento planificado de pueblos enteros, se relegan hoy al olvido. “El fantasma del fascismo” recorre Europa, adquiriendo rasgos perfectamente materiales. En los países bálticos se registra el mayor número de partidarios de las ideas de ultraderecha. En Letonia son unos cuarenta mil, y aproximadamente hay treinta mil en Letonia y otro tanto en Estonia. En esos países se celebran abiertamente concentraciones, mítines y marchas de los legionarios de las SS – recuerda el vicedirector del Instituto de Etnología y Antropología de la Academia de Ciencias de Rusia, Vladímir Zorin:
El quid de la cuestión reside en cómo la sociedad reacciona a ellos. Cuán firme y adecuadamente actúa en tal situación. Sociedad y poder. Desgraciadamente es ahí donde se observa una doble moral. Resulta ser que eso es posible en algún lugar, en otro son travesuras infantiles, mientras que en muchas partes se lo enfoca muy seriamente. Y en este caso la moral debe ser una sola: el neonazismo y el fascismo no pasarán.
La heroización de los secuaces del nazismo adquiere formas hiperbólicas en algunos países. Por ejemplo, en Ucrania ya se levantaron una treintena de monumentos a Stepán Bandera. En los países de la Vieja Europa – Austria, Bulgaria, Hungría, Alemania, los movimientos nacionalistas también están cobrando difusión – enfatiza el director de Sección del Instituto de Democracia y Cooperación, Andronik Migranián:
La naturaleza de estos partidos y movimientos es algo diferente: se incrementa la xenofobia y la intolerancia religiosa y étnica. Enorme es la cantidad de personas recientemente llegadas con otro color de piel, con otra religión y con otros valores. Y sobre este terreno se desarrolla la aversión y la intolerancia hacia esa gente. Esto se registra en Francia con respecto a los oriundos de Argelia, Marruecos y de otros países árabes de África. Esto también tiene lugar en Inglaterra, Holanda, Bélgica y otros países europeos.
El extremismo y las tentativas de rehabilitar a los nazistas pueden acarrear serias consecuencias no solo desde el punto de vista de la revisión de las evaluaciones y resultados de la II Guerra Mundial. Eso alisa el terreno para la revancha política de los neonazis en la, al parecer, Europa democrática. De momento se logra contener el embate de la ultraderecha. Aún se mantienen frescos los recuerdos sobre la conflagración más sangrienta del siglo XX. Tampoco se rinden las organizaciones pro-derechos humanos, por ejemplo “El mundo sin nazismo”. Este movimiento agrupa a ciento cuarenta organizaciones de treinta países.

ml/ks

La Voz  de Rusia

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