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martes, 30 de septiembre de 2014

La podredumbre de Washinton imprega a la nación.


Los estadounidenses se han convertido en víctimas de las falsas agendas promovidas por su Gobierno en el extranjero, afirma el politólogo Paul Craig Roberts, que explica también los peligros que comporta la filosofía de la hegemonía.

"La mayor amenaza para el mundo es la insistencia de Washington en su hegemonía. La ideología de un puñado de neoconservadores es la base de esta insistencia. Nos enfrentamos a una situación en la que un puñado de psicópatas neoconservadores estadounidenses afirman determinar el destino de los países", escribe Craig Roberts en un artículo publicado por InfoWars.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Retorno al "eje del mal"

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgIgivK7gxD6ejznJHAnRAGj1xC68ea9MrBnpM6rFX6aO2tbre4ySQa3Wzim-LXHHC7vyQM1H7n5JT41UGfIyl-gM1XBI7fzbO2nZhHVykBH4WlyuTS3cj3ookHLXNKeHO7-SS2ZOaFAm8/s1600/collage+siria.jpg
 
El 24 de noviembre se anunció un acuerdo provisional sobre la política nuclear de Irán, que fija un plazo de seis meses para realizar negociaciones sustantivas.
Michael Gordon, reportero de The New York Times, escribió: Fue la primera vez en casi una década, según funcionarios estadunidenses, en que se logra un acuerdo internacional para detener gran parte del programa nuclear iraní y revertir algunos de sus elementos.
Estados Unidos no tardó en imponer severos castigos a una empresa suiza que había violado las sanciones por él impuestas. El momento del anuncio parecía llevar en parte la intención de enviar una señal de que el gobierno de Barack Obama aún considera que Irán está sujeto a aislamiento económico, explicó Rick Gladstone en The Times.
El acuerdo sin precedente contiene significativas concesiones iraníes, aunque nada comparable por parte de Estados Unidos, que se limitó a restringir por un tiempo su castigo a Irán.
Es fácil imaginar posibles concesiones de Washington. Para mencionar sólo una: Estados Unidos es el único país que viola directamente el Tratado de No Proliferación Nuclear (y lo que es más grave, la Carta de Naciones Unidas) al mantener su amenaza de usar la fuerza contra Irán. También podría insistir en que su cliente Israel se abstenga de esa misma severa violación al derecho internacional, que es sólo una de muchas.
En el discurso dominante se considera natural que sólo Irán haga concesiones. Después de todo, Estados Unidos es el Caballero Blanco que encabeza a la comunidad internacional en sus esfuerzos por contener a Irán –al que se considera la más grave amenaza a la paz mundial– y obligarlo a desistir de sus agresiones, terrorismo y otros crímenes.
Existe una perspectiva diferente, poco oída, que aun así merecería al menos una mención. Comienza por rechazar la afirmación estadunidense de que el acuerdo pone fin a 10 años de falta de voluntad iraní para atender esta supuesta amenza nuclear.
Hace 10 años Irán ofreció resolver sus diferencias con Washington en torno al programa nuclear, junto con otros asuntos. El gobierno de George Bush rechazó airadamente la oferta y reprimió al diplomático suizo que la transmitió.
Luego la Unión Europea e Irán buscaron un acuerdo según el cual Irán suspendería el enriquecimiento de uranio y la UE ofrecería seguridades de que Estados Unidos no atacaría. Como reportó Selig Harrison en el Financial Times, la Unión, apoyada por Washington, se negó a discutir asuntos de seguridad, y el esfuerzo murió.
En 2010 Irán aceptó la propuesta de Turquía y Brasil de enviar su uranio enriquecido para almacenamiento en Turquía. A cambio, Occidente proporcionaría isótopos para los reactores iraníes de investigación médica. Con furia, el presidente Obama acusó a Brasil y Turquía de romper filas y se apresuró a imponer sanciones más severas. Irritado, Brasil dio a conocer una carta de Obama en la que éste proponía ese arreglo, presumiblemente dando por sentado que Irán lo rechazaría. El incidente pronto desapareció de la vista.
También en 2010, los países miembros del TNP convocaron a una conferencia mundial para poner en marcha una antigua iniciativa árabe destinada a establecer una zona libre de armas de destrucción masiva en la región, que se realizaría en diciembre de 2012. Israel se negó a asistir; Irán aceptó sin condiciones.
Después Washington anunció la cancelación de la conferencia, reiterando las objeciones israelíes. Los estados árabes, el Parlamento Europeo y Rusia llamaron a una rápida reanudación de la conferencia, mientras la Asamblea General de la ONU votó por 174-6 instar a Israel a unirse al TNP y abrir sus instalaciones a inspección. Por el no votaron Estados Unidos, Israel, Canadá, Islas Marshall, Micronesia y Palau, resultado que sugiere otra posible concesión estadunidense hoy día.
Tal aislamiento de Estados Unidos de la arena internacional es bastante normal, en una amplia gama de asuntos.
En contraste, el movimiento No Alineado (la mayoría de países), en su reunión del año pasado en Teherán, volvió a respaldar con vigor el derecho de Irán, como firmante del TNP, a enriquecer uranio. Estados Unidos rechaza ese argumento, asegurando que el derecho está condicionado a recibir un certificado de limpieza emitido por inspectores, pero tal condición no está escrita en el tratado.
Una gran mayoría de árabes apoya el derecho de Irán a llevar adelante su programa nuclear. Los árabes son hostiles a Irán, pero por abrumadora mayoría consideran que Estados Unidos e Israel son las principales amenazas que enfrentan, de lo cual Shibley Telhami volvió a dar cuenta en su reciente revisión integral de la opinión árabe.
Los funcionarios estadunidenses parecen desconcertados por la negativa iraní a renunciar al derecho de enriquecer uranio, observa Frank Rose en The New York Times, y ofrece una explicación sicológica. Otras vienen a la mente si nos salimos un poco del redil.
Sólo se puede hablar de liderazgo estadunidense en la comunidad internacional si ésta es definida como Estados Unidos y quien esté dispuesto a consecuentarlo, con frecuencia mediante la intimidación, como a veces se reconoce tácitamente.
Críticos del nuevo acuerdo, como informan David E. Sanger y Jodi Rudoren en The New York Times, advierten que intermediarios tramposos, la urgencia china de fuentes de energía y los europeos que buscan un retorno a los viejos tiempos, cuando Irán era una fuente importante de comercio, verán su oportunidad de brincarse las barreras. En suma, si aceptan por ahora las órdenes estadunidenses es sólo por miedo. Y de hecho China, India y muchos otros han buscado formas propias de evadir las sanciones de Washington a Irán.
La perspectiva alternativa pone en duda el resto de la versión estadunidense. No pasa por alto que durante 60 años ininterrumpidos Estados Unidos ha torturado iraníes. Ese castigo comenzó en 1953, con un golpe orquestado por la CIA que derrocó al gobierno parlamentario iraní e instaló al sha, un tirano que con regularidad figuraba entre los peores registros de derechos humanos en el mundo como aliado de Washington.
Cuando el sha fue a su vez derrocado, en 1979, Estados Unidos volcó de inmediato su apoyo a la criminal invasión de Irán encabezada por Saddam Hussein, y al final se unió directamente cambiando la bandera a barcos de Kuwait, aliado iraquí, para que pudieran romper un bloqueo iraní. En 1988, un navío de guerra estadunidense derribó un avión comercial iraní en espacio internacional y dio muerte a 290 personas, tras de lo cual recibió honores presidenciales al volver a su país.
Después que Irán fue obligado a capitular, Washington renovó su apoyo a su amigo Saddam e incluso invitó a ingenieros nucleares iraquíes a Estados Unidos para darles capacitación avanzada en producción de armas. Luego el gobierno de William Clinton impuso sanciones a Irán, que se han endurecido mucho más en años recientes.
De hecho, en la región operan dos estados rufianes que recurren a la agresión y al terror y violan a voluntad el derecho internacional: Estados Unidos y su cliente Israel. Cierto, Irán ha cometido un acto de agresión: conquistar tres islas árabes en tiempos del sha apoyado por Washington. Pero cualquier acto terrorista que se atribuya de manera verificable a Irán palidece en comparación con los de los estados rufianes. Es comprensible que esos estados se opongan con vigor a un factor de contención en la región, y mantengan por ello una campaña para librarse de restricciones.
¿Hasta dónde llegará el menor de los estados rufianes para eliminar ese temido factor de contención, con el pretexto de una amenaza a su existencia? Algunos temen que irá muy lejos. Micah Zenko, del Consejo de Relaciones Exteriores, advierte en la revista Foreign Policy que Israel podría recurrir a la guerra nuclear. El analista de política exterior Zbigniew Brzezinski apremia a Washington a dejar en claro que la Fuerza Aérea estadunidense detendrá a Israel si intenta usar la bomba.
¿Cuál de estas perspectivas en conflicto es más cercana a la realidad? La cuestión es más que un útil ejercicio. La respuesta desencadena significativas consecuencias mundiales.

* El libro más reciente de Noam Chomsky es Power Systems: Conversations on Global Democratic Uprisings and the New Challenges to U.S. Empire. Interviews with David Barsamian. Chomsky es profesor emérito de lingüística y filosofía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Cambridge, Mass.

(c) 2013 Noam Chomsky
Distributed by The New York Times Syndicate
Traducción: Jorge Anaya

Tomado de  Jornade en Línea

sábado, 25 de mayo de 2013

Por qué el reenganche de Estados Unidos con América Latina

La reciente visita del presidente Barack Obama a México y Centroamérica marca el inicio de un período de intensa actividad diplomática de Estados Unidos con la región, después de más de cuatro años de poco contacto que algunos tildarían de completa indiferencia.

A finales de mayo, el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, visitará Brasil, Colombia y el Caribe y, a comienzos de junio, Washington será anfitrión de los presidentes de Chile y Perú, seguidos de las visitas de otros mandatarios latinoamericanos aún por conocerse.
El propio Biden describió la iniciativa como "el período más activo de contacto a alto nivel con América Latina en mucho tiempo", pero algunos se preguntan si EE.UU. podrá recuperar el terreno perdido en la región y cómo mantener firmes esos lazos.

Reinicio del contacto

El primer mandato de Obama fue una continuación del bajo interés reflejado por la presidencia de su antecesor, George W. Bush, en un hemisferio que poco a poco se ha ido distanciando del tradicional gigante que tiene como vecino.

Pero la reciente reunión de Barack Obama con el nuevo presidente de México, Enrique Peña Nieto, y su posterior viaje a Costa Rica para encontrarse con líderes centroamericanos fueron elogiados por observadores y funcionarios como una señal de que el gobierno estadounidense quiere enganchar con América Latina ahora que empieza un segundo período e inaugura a un nuevo secretario de Estado.
"El Hemisferio Occidental siempre ha sido importante para Estados Unidos, pero más aún hoy en día porque tiene más potencial que en cualquier momento de la historia americana"
Joe Biden, vicepresidente de EE.UU.

"El Hemisferio Occidental siempre ha sido importante para Estados Unidos, pero más aún hoy en día porque tiene más potencial que en cualquier momento de la historia americana", expresó Joe Biden al anunciar un viaje a la región.

El vicepresidente se reunirá a finales de mayo con la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, para buscar maneras de profundizar los lazos económicos y comerciales; con el presidente Juan Manuel Santos, de Colombia, para discutir relaciones de seguridad y prosperidad mutua; y con varios líderes caribeños en Trinidad y Tobago para hablar de temas de crecimiento, entre otros.

Por su parte, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, y su homólogo de Perú, Ollanta Humala, visitarán separadamente la Casa Blanca para avanzar las negociaciones del Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP por sus siglas en inglés) y otros asuntos energéticos, ambientales y económicos.

Biden anunció que habrá más visitas de otros mandatarios a Washington más tarde en el año.

Condiciones en la región

Joe Biden (der.) con el presidente de Colombia Juan Manuel Santos

El vicepresidente Biden estará en Colombia en una gira que lo llevará también a Brasil y el Caribe.

El repentino e intenso enlace de Washington con sus vecinos responde a varios procesos en la región así como a la agenda interna y externa de la Casa Blanca en los que puede o no haber coincidencia política.

Están la muerte del presidente venezolano Hugo Chávez y la polémica en torno a las elecciones en Venezuela que han incrementado la preocupación con la estabilidad de ese país y los vecinos andinos; se han formado bloques económicos regionales que no incluyen a EE.UU.; la Asamblea General de la OEA se realizará en Guatemala, en junio, donde sin duda se discutirá el reciente informe sobre las drogas.

Por otra parte, hay un nuevo gobierno en México que está tomando distancia en asuntos que son de mucho interés para EE.UU., particularmente en temas de seguridad fronteriza. Y, por supuesto, está la reforma migratoria que, aunque depende de los votos en el Congreso estadounidense, su aprobación o rechazo tendrá repercusión en la región.

Si bien las relaciones se mantienen en la mayor parte cordiales -Venezuela siendo la excepción-, hay una percepción entre los observadores de que EE.UU. está perdiendo terreno en América Latina.
"No van a poder recuperar ese terreno perdido con nuevos y audaces programas de asistencia porque no hay dinero, así que el paso lógico es aumentar la actividad diplomática"
Adam Isacson, WOLA

"No van a poder recuperar ese terreno perdido con nuevos y audaces programas de asistencia porque no hay dinero, así que el paso lógico es aumentar la actividad diplomática", dijo a BBC Mundo Adam Isacson, de la Oficina en Washington sobre Asuntos Latinoamericanos, WOLA.

El analista señaló que en la reciente visita de Obama a México y Centroamérica no se plantearon ideas ni programas especiales. "No hubo promesas concretas más allá de continuar con CARSI (la iniciativa de seguridad regional centroamericana) y lo que sea que remplazará el plan Mérida en México".

Es una apreciación con la que coincide Eric Hershberg, director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Americana en Washington, quien acaba de regresar de Centroamérica donde tuvo oportunidad de hablar con aquellos que estuvieron presentes en la cumbre de mandatarios.

"Mientras reciben con beneplácito la disposición de EE.UU. al diálogo, se lamentan de que Washington no parece tener una visión estratégica de la relación a largo plazo", comentó el profesor Hershberg.

"Falta compromiso"

Según Hershberg, Estados Unidos le puso gran énfasis al intercambio educacional, que fue aplaudido, pero hubo una ausencia de compromiso para ofrecer los recursos necesarios para tal iniciativa.
"Todavía falta mucho para forjar el tipo de relaciones que deberían caracterizar la dinámica entre Washington y sus vecino", expresó el académico.
En México hay, y continuará habiendo, tensiones sobre la insistencia del nuevo gobierno de recuperar algún grado de autonomía con respecto a la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.
"Todavía falta mucho para forjar el tipo de relaciones que deberían caracterizar la dinámica entre Washington y sus vecino"
Eric Hershberg, Universidad Americana

La preocupación del gobierno estadounidense respecto a la guerra contra las drogas se verá puesta a prueba con la publicación de la OEA sobre el informe que analiza alternativas en ese frente.

"La Casa Blanca querrá manejar ese asunto de manera creativa y prestándole atención a los países de la región que buscan cambiar la actual política antidrogas un poco", indicó Adam Isacson de WOLA.

Pero dentro del gabinete de Obama no hay unanimidad al respecto, dijo Isacson. Unos sectores estarían dispuestos a considerar otras alternativas, aunque no la legalización. Por otra parte, hay preocupación de que algunos gobiernos de la región están aflojando en la lucha contra los carteles de la droga con tal de que su actividad no genere más violencia.

"Aunque el tráfico de drogas continúa igual, el crimen en las calles ha disminuido y esa situación parece ser aceptable para esos gobiernos, aunque no todos en Washington están complacidos con esa política", recalcó el analista.

Cambio de foco

Primer Ministro de Japón, Shinzo Abe, frente a mapa del TPP

EE.UU. negocia su vinculación al TPP, donde ya participa Chile.

No obstante, Eric Hershberg de la Universidad Americana le abona al presidente Obama la voluntad de cambiar el foco de la discusión hacia temas que debieron ser prioritarios durante su primer mandato pero se vieron opacados por el énfasis desproporcionado en una agenda antidroga y de seguridad.

"Las relaciones entre EE.UU. y América Latina deberían evolucionar bajo la luz de una agenda compartida en torno a temas de crecimiento económico, integración y administración de gobierno", dijo Hershberg a la BBC.

En ese sentido, las visitas de los presidentes Piñera, de Chile, y Humala, de Perú, a Washington están destinadas a avanzar las negociaciones del TPP, un pacto firmado inicialmente por Chile con naciones del Pacífico Sur.

Por parte del hemisferio occidental, Estados Unidos, Perú y México están negociando la entrada en el TPP, mientras que Colombia y Panamá anunciaron su interés en asociarse al pacto.
"Se desarrollará una situación en que se estrechan las relaciones con los países que no están en el bloque bolivariano o izquierdista y se evitan incidentes que puedan inclinarlos en esa dirección"
Adam Isacson, WOLA

Todos estos países ya tienen acuerdos bilaterales con EE.UU. y están más o menos alineados políticamente. Eso estaría dejando por fuera de la arena de las relaciones con EE.UU. a aquellas naciones "bolivarianas" y sus simpatizantes.

Aunque Adam Isacson no cree que se vaya a formar un cisma entre un bloque y el otro, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Argentina han sido pasados por alto en este primer movimiento de acercamiento de EE.UU. con la región.

"No será como una Guerra Fría pero se desarrollará una situación en que se estrechan las relaciones con los países que no están en el bloque bolivariano o izquierdista y se evitan incidentes que puedan inclinarlos en esa dirección", manifestó.

El gran residuo de esa Guerra Fría, la política hacia Cuba, ni siquiera está siendo abordada, al tiempo que el Departamento de Estado ha manifestado reserva frente al resultado de las elecciones en Venezuela.

"En ese sentido, Washington ha estado completamente fuera de sincronización con los gobiernos de la región", señaló Eric Hershberg. "Así que, todavía, es muy temprano vaticinar que las relaciones con América Latina durante el segundo mandato de Obama sean menos ásperas que lo fueron durante su primer gobierno".

William Márquez

BBC Mundo, Washington

viernes, 3 de mayo de 2013

Obama aparece montado sobre su caballo rojo

El presidente de EEUU, Barack Obama, se reunirá con los mandatarios de los 8 países miembros del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) en San José de Costa Rica pasado mañana, sábado, 4 de mayo. No hay una agenda clara por parte de los países de la región. Sin embargo, Obama tiene muy claro sus objetivos. En primer lugar, quiere asegurar que la región se mantenga firmemente en el “patio trasero” de la política militar de EEUU. En segundo lugar, quiere dejar su huella política en las iniciativas del Pentágono. En tercer lugar, Obama pretende crear una gran alianza entre países con políticas neoliberales contrarias a ALBA, MERCOSUR y otras iniciativas en la región. 

La reunión ofrecía la oportunidad para abordar los temas de “migración ilegal, inseguridad, contención del crimen organizado y lucha contra el narcotráfico”. Todos estos temas fueron vetados.
 
La única que habla sobre las drogas es Laura Chinchilla, presidente de Costa Rica, quien insinuó que Centroamérica debería plantearle a EEUU que la actual guerra contra las drogas ha fracasado y pone en peligro la seguridad de toda la región. La única mujer presidente en la región puntualizó que “si seguimos haciendo exactamente lo mismo nunca podremos cantar victoria”.
 
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, anunció a última hora que viajaría. Su indecisión se debe a dos razones. Por un lado, Costa Rica mantiene una disputa fronteriza con el país vecino que reclama su soberanía sobre una isla en el rió San Juan. Por el otro, el encuentro con Obama tampoco es de su agrado. EEUU le declaró la guerra a Nicaragua en la década de 1980 y Obama no ha querido reconocer el enorme daño material y moral que ese país le causó a la Patria de Sandino. 
 
Obama viajará a Costa Rica con el fin de recordarle a los mandatarios que desde 2007 el gobierno de EEUU invirtió, según su presupuesto, 500 millones de dólares para la llamada Iniciativa de Seguridad Regional. Esta suma no incluye 160 millones de dólares que el Pentágono destina a sus fuerzas armadas para el despliegue de efectivos en la zona. Tampoco se sabe qué cantidad de dinero ha sido canalizada por otras vías desconocidas a Honduras, Guatemala o Panamá.
 
Además, su viaje responde al hecho que EEUU aumentará su presupuesto militar para Centro América. En el Senado de ese país el secretario de Estado, John Kerry, anunció que el incremento será significativo. En esa oportunidad le reiteró a los senadores que América latina sigue siendo el “patio trasero” de EEUU. En cada uno de los países de la región EEUU tiene una presencia militar significativa.
 
En el caso de Panamá, en estos momentos, el Comando Sur de EEUU desarrolla operaciones en dos provincias en el marco de una operación que llama “Horizontes Abiertos”. Según el Comando Sur estas operaciones se inauguraron cuando el general Manuel A. Noriega era el jefe de las Fuerzas de Defensa de Panamá (FDP). En 1989 EEUU invadió a Panamá y secuestró a Noriega acusándolo de traficante de drogas ilícitas. Fue condenado a 20 años de prisión en EEUU.
 
En la actualidad, la operación “Horizontes Abiertos” pretende realizar ejercicios militares en diferentes puntos de Panamá. Tendrá su sede en la antigua base ‘Sherman’ en la salida caribeña del Canal de Panamá. Según el Comando Sur, rebautizaron la base militar con el nombre de ‘Cristóbal Colón’.
 
En una operación militar complementaria, el comando Red Horse (‘Caballo Rojo’) -de la Fuerza Aérea de EEUU- está construyendo un campamento para alojar a 500 efectivos militares en el área de Metetí, en la provincia del Darién, vecina con Colombia. En este sector se realizarán maniobras militares de EEUU a partir de junio de 2013. El Servicio Nacional de Fronteras (SENAFRONT), un aparato militar creado en Panamá, mantiene un control férreo sobre las comunidades rurales del Darién bajo el pretexto que está vigilando los movimientos de las FARC. 
 
Obama, en vez de visitar a Centro América para ver de cerca como avanzan los operativos del Comando Sur en la región, debería prestarle atención a los problemas de integración. Por lo menos, ponerse al tanto del Tratado de Libre Comercio (TLC) que tiene EEUU con la región. En la actualidad, el comercio con Centro América asciende a 40 mil millones de dólares. En 2005 representaba 27 mil millones de dólares. Lo impactante es que mientras que las exportaciones de Centro América a EEUU se mantuvieron estables, las de EEUU hacia la región casi se duplicaron. En cinco años el saldo comercial negativo para Centroamérica casi se quintuplicó. El TLC ha sido un fracaso para la región. Para Obama un gran éxito.
 
Más aún, las inversiones directas de EEUU en la región tampoco han crecido como creyeron los promotores del TLC, a pesar de los privilegios y exenciones. En el último lustro pasaron de 3 mil millones de dólares a 4 mil millones. Es una lástima que Obama no incluya en la agenda de la cumbre estos temas de vital importancia para la región. En cambio, aparece como guerrero montado sobre su ‘caballo rojo’ en los bosques húmedos del Darién.
 
2 de mayo de 2013.
 
Marco A. Gandásegui, hijo, profesor de Sociología de la Universidad de Panamá e investigador asociado del Centro de Estudios Latinoamericanos Justo Arosemena (CELA) http://marcoagandasegui11.blogspot.com
 
Tomado de Alainet


http://alainet.org/active/63711

martes, 26 de febrero de 2013

CONFERENCIA DEL POLITÓLOGO ATILIO BORON EN IAEN DE ECUADOR



Los procesos de integración en América Latina que paulatinamente se vienen consolidando como la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) afrontan la permanente amenaza de gobiernos lacayos de la región como los de México, Colombia y Chile, que intentan convertirse en caballo de Troya y de esta manera ser funcionales a los intereses hegemónicos de Estados Unidos. Esta fue una de las conclusiones de la conferencia que el reputado polItólogo y sociólogo argentino Atilio Boron ofreció en el Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN) del Ecuador, el pasado 15 de febrero.
Boron durante su disertación en Quito analizó en forma detallada el mapa geopolítico de América Latina y el papel de la CELAC, e hizo énfasis sobre la vital importancia que tiene esta región para el imperio norteamericano.

CUATRO TIPO DE REGÍMENES

Al hacer el mapeo sociopolítico de Latinoamérica, el analista argentino caracterizó a los regímenes de Hugo Chávez en Venezuela; Evo Morales en Bolivia; Rafael Correa en Ecuador; y Daniel Ortega en Nicaragua como gobiernos reformistas radicales. Los de Uruguay, Brasil y Argentina, de centro izquierda. Y una revolución consolidada como es el caso de Cuba, que es la única en la región. Un cuarto tipo de régimen es el de la derecha neoliberal al que pertenecen casi todos los países de Centroamérica, así como México, Colombia, Perú y Chile, lo que denominó como el flanco del Pacífico suramericano.
Este mosaico sociopolítico claramente diferenciado plantea cómo se puede avanzar en un proceso de integración, cuando hay diversos intereses y distintas ópticas de por medio.

LOS GOBIERNOS REFORMISTAS RADICALES

El rasgo distintivo de estos gobiernos que hacen parte de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América (ALBA) es la permanente confrontación con las clases dominantes en los respectivos países que defienden y/o representan los intereses de Estados Unidos. Por ello estos regímenes deben soportar y hacerle frente a los sistemáticos intentos de desestabilización política de los grupos fácticos de poder que, en la mayoría de los casos, son propietario de los monopolios de medios de comunicación, desde los cuales atizan la oposición y el desprestigio de los gobiernos progresistas. Con el apoyo irrestricto de Washington en lo financiero, logístico, militar y político, buscan por todos los medios deshacer el camino andado por los gobernantes de izquierda que han consolidado un apoyo popular abrumador en las urnas.

GOBIERNOS DE CENTROIZQUIERDA DEL CONO SUR

El propósito de los gobiernos de Dilma Rousseff en Brasil; Cristina Fernández de Kirchner en Argentina; y José Mujica en Uruguay es, en opinión de Boron, fundar un capitalismo serio en América Latina (algo así como un capitalismo con "rostro humano). Sin embargo, sostiene en forma categórica que el capitalismo ha demostrado durante la historia que no genera ningún tipo de bienestar, ni siquiera incluso en el denominado "mundo desarrollado" que hoy está enfrentando los embates del criminal modelo neoliberal como lo refleja la cruda y desesperante situación social que están viviendo varios países europeos, o los propios Estados Unidos que afronta la crisis de 47 millones de habitantes por debajo de la pobreza y 100 millones más que no tienen ningún acceso a servicios de salud.
Si bien estos gobiernos catalogados de centroizquierda mantienen rezagos del modelo neoliberal, como el hecho de que las empresas estratégicas del Estado mantienen una lógica capitalista como por ejemplo, Petrobras que es mixta y cotiza en bolsa, Boron resalta que durante el desarrollo de su gestión han implementado políticas sociales que han mitigado la pobreza.
El rol de estos gobiernos ha sido fundamental para apoyar los regímenes progresistas y de izquierda en la región, pues mandatarios como Néstor Kirchner y Luiz Inácio Lula da Silva fueron fundamentales en la estrategia de Hugo Chávez aupada por Fidel Castro para hundir en 2005 en Mar del Plata, durante la Cumbre de las Américas, la malhadada Alianza de Libre Comercio de las Américas (ALCA), un proyecto económico neoliberal de recolonización inspirado en Washington.

LA REVOLUCIÓN CUBANA

Boron no duda en calificar de consolidada la Revolución Cubana, no obstante el criminal bloqueo estadounidense que ya lleva más de medio siglo, caso singular por cuanto no hay antecedente en la historia universal de acciones continuadas de lesa humanidad que atenten contra la sobrevivencia y normal desarrollo de todo un pueblo. Pese a los avatares, las limitaciones naturales y económicas, Cuba supera en indicadores de desarrollo humano tanto a los países latinoamericanos como a varios de los llamados del primer mundo como los propios Estados Unidos. En salud, mortalidad infantil, educación, deporte, la Revolución Cubana tiene mucho que mostrar. Pero además, dice Boron, el fomento de la cultura y de las artes ha consolidado la concientización social de esta revolución que es caso único.
Destaca que Cuba acaba de ganarle a la política del bloqueo económico de Estados Unidos, al asumir la presidencia pro témpore de la CELAC, lo cual es un signo de que se acabó definitivamente el asilamiento que le ha querido imponer infamemente Washington.

GOBIERNOS DE DERECHA CLÁSICA

Finalmente y dentro del espectro de gobiernos latinoamericanos están los gobiernos de la derecha clásica, cuyos tres baluartes para Washington son México, Colombia y Chile que junto con el Perú han concretado la Alianza del Pacífico para debilitar proyectos de integración como UNASUR, el Consejo Suramericano de Defensa y la CELAC. Su propósito, señala Boron, es el de convertirse en caballo de Troya para debilitar la fuerza no solo de estos procesos de unidad latinoamericana sino también y en consonancia con Washington, los gobiernos progresistas del hemisferio.
El rasgo principal de estos gobiernos es el uso de la represión para reprimir y criminalizar la protesta social y la violación permanente de derechos humanos. El caso patético, sostiene el politólogo argentino, es el de Colombia, cuyas estadísticas en asesinatos de dirigentes sindicales, sociales y políticos de izquierda, de fosas comunes, de los denominados "falsos positivos", son abrumadoras.
Para Estados Unidos, Colombia juega papel fundamental en la nueva geoestrategia de Latinoamérica, pues este país andino en los designios de los estrategas del Pentágono y el Departamento de Estado está llamado a convertirse en el Israel de América del Sur. Es decir, la gran base desde la cual proyectar el poderío militar estadounidense hacia el resto del continente.
LA IMPORTANCIA ESTRATÉGICA DE AMÉRICA LATINA PARA LOS ESTADOS UNIDOS

Boron hace énfasis en que Estados Unidos históricamente ha cuidado de manera prevalente a lo que despectivamente han denominado su "patio de atrás". No es gratuito, afirma, que la primera doctrina de política exterior que elaborara Washington haya sido sobre América Latina: la famosa Doctrina Monroe de 1823. Casi un siglo después de formulado el axioma: "América para los americanos", Estados Unidos plantea una nueva doctrina internacional, esta vez presentada por el presidente Woodrow Wilson en 1918 y tiene que ver con la paz de Europa como consecuencia de la Primera Guerra Mundial. No pasan 30 años y Washington retoma su interés geoestratégico en América Latina. Esta vez en 1947, Estados Unidos suscribe el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) que se sustenta en todo un esquema militar para la región. Este instrumento se concreta antes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que se firmó en 1949. "Eso indica -recaba Boron- la excepcional importancia de América Latina para Estados Unidos".
Con cifras en la mano, el analista político argentino muestra cómo esta región se consolida como la de mayor importancia geoestratégica del planeta. En América del Sur, por ejemplo, se encuentra entre el 30 y el 35% de la reserva de agua dulce, ello sin incluir el Acuífero Guaraní (que comparten Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay) que tiene una capacidad infinita de reproducción del valioso liquido.
De los diez países mineros más importantes del mundo, siete están en Latinoamérica. El 80% del litio, un potencial electroquímico de altísimo valor, se encuentra en esta región. Ello para no hablar de las inmensas reservas de petróleo, gas, biodiversidad y el pulmón ecológico que representa la cuenca amazónica.
Boron trae a cuento estos datos para señalar que Estados Unidos requiere de al menos 40 minerales de los que posee América Latina y de los cuales carece para poder mantener su modelo de vida.

MILITARIZACIÓN

Lo anterior explica porque a partir de la revolución sandinista de 1979 Estados Unidos se dio a la tarea de expandir su estrategia de militarización a lo largo y ancho de Latinoamérica Pero no solo ello, históricamente la región ha sido una prioridad para Washington, no en vano durante el último siglo ha perpetrado 200 intervenciones militares en América Latina.
Además, el Comando Sur fue el primero de los diez que se han creado por parte del Pentágono para controlar militarmente el mundo, y cuya jurisdicción comprende prácticamente toda la región con excepción de Cuba y México.
La expansión de las bases militares por parte de Washington también es sintomática. Antes de las década de los 80 del siglo pasado, Estados Unidos solo contaba con dos bases militares: Guantánamo en Cuba y Roosevelt en Puerto Rico. Hoy en día dispone de 76 bases, no obstante que América Latina es la región más pacífica del mundo.
Las operaciones militares que Washington realiza a lo largo y ancho del hemisferio siempre están disfrazadas de misiones humanitarias, pero lo cierto es que su propósito es ir tomando posiciones para apoderarse de sus recursos naturales.
Como anécdota refiere Borón que hace más de un año cuando comenzó a trabajar en su último libro "América Latina en la Geopolítica del Imperialismo" (Ediciones Luxemburg, Buenos Aires, 2012), en la región existían 75 bases militares, y al entregarlo para su edición y publicación, el Pentágono ya había instalado una más, concretamente en la frontera peruana-ecuatoriana, en plena zona amazónica.
No es coincidencia, sostiene, que dichas bases militares estén ubicadas precisamente en aquellas áreas de Latinoamérica en donde se encuentran concentradas las riquezas naturales. Las mismas, advierte, "serán utilizadas cuando llegue el momento oportuno". Y es que el Che Guevara lo dijo claramente: "América Latina es la reserva estratégica de Estados Unidos".

OFENSIVA MEDIÁTICA

Como América Latina tiene una importancia fundamental desde el punto de vista geoestratégico, Washington se empeña por todos los medios con la complicidad de los gobiernos lacayos de derecha de la región, en debilitar y desestabilizar a los líderes progresistas que buscan la definitiva emancipación. Para ello, una de las armas que utilizan las oligarquías cipayas de los países latinoamericanos con el directo apoyo del imperio del norte es la ofensiva mediática gracias a que el negocio de la comunicación está concentrado en sus monopolios empresariales.
La canalla mediática ha sido impulsora y cómplice de los golpes de Estado o intentonas de desestabilización que se han dado desde principios de la última década hasta nuestros días en Venezuela, Bolivia, Honduras, Ecuador y Paraguay.
Boron pone como ejemplo el papel de manipulación y farsa que cumple el ultra conservador Grupo de Diarios de América (GDA) fundado en 1991 y que tiene como objetivo su articulación funcional, logística y periodística para desarrollar una bien planificada ofensiva editorial contra los gobiernos progresistas del continente.
Del GDA hacen parte los diarios de corte más retrógrado de la región como La Nación de Argentina, O Globo de Brasil, El Mercurio de Chile, El Tiempo de Colombia, El Comercio de Ecuador, La Nación de Costa Rica, El Universal de México, El Comercio de Perú, El Nuevo Día de Puerto Rico, El Nacional de Venezuela, y El País de Uruguay. Todos ellos además agremiados en la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) un cartel de propietarios de periódicos conservadores creado y auspiciado por la CIA para imponer una única línea editorial en América Latina.

INSTITUCIONALIZAR LA CELAC

Boron considera prioritario si los gobiernos progresistas de Latinoamérica profundizan su objetivo de integración, la necesidad de institucionalizar un organismo como la CELAC, habida cuenta que no puede ser un simple foro de encuentro y discusión de mandatarios. Por el contrario, debe contar con una estructura funcional, con recursos, que genere estudios, algo así como una CEPAL que en los años 50 del siglo pasado creo una alternativa económica para la región.
La CELAC, puntualizó Boron, tiene que ser un centro de pensamiento y de articulación hemisférica que elabore una agenda conjunta para los desafíos geopolíticos que son inmensos.

VIDEO DE LA CONFERENCIA

La conferencia magistral de Atilio Boron en la sede del IAEN en Quito, en el siguiente video, también en Youtube.

CRONICON.NET

lunes, 10 de diciembre de 2012

EE.UU. vs. ONU

La Organización de las Naciones Unidas se fundó el 24 de octubre de 1945 en San Francisco, California, pero el país que le dio cuna y luego asiento en Nueva York no la quiere demasiado. Tampoco le preocupa el cumplimiento cabal de los pactos y convenciones que ha firmado o adherido o de los que es Estado-parte. Con su capacidad de veto en el Consejo de Seguridad de la organización internacional más importante del planeta, no vacila en vedar acuerdos aprobados por los representantes de 193 países que integran su Asamblea General.

Rusia, China, Francia y Reino Unido, en su calidad de miembros permanentes del Consejo, no han dudado en vetar resoluciones que hieren sus intereses o posiciones geopolíticas y no están exentas de incumplir tratados que aprobaron. La campeona fue la ex Unión Soviética, lo usó 120 veces, pero desde fines de 1991 cuando se convirtió en Federación Rusa sólo tres; EE.UU. en 81 ocasiones, el Reino Unido en 32, Francia en 18 y China en cinco. Sin embargo, nunca dejaron de aportar su cuota al financiamiento de los diversos organismos de la ONU, como hizo la Casa Blanca el 11 de noviembre del 2011 con la Organización de las Naciones Unidas por la Educación y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) cuando una aplastante mayoría de sus miembros aprobó el ingreso de la Autoridad Palestina como Estado con pleno derecho.

La primera vez fue más dura: en 1984, EE.UU. se retiró de la Unesco –a la que reingresó en el 2003–, inconforme con las políticas de su director general entonces, el ex ministro de Educación y Cultura de Senegal Amadou-Mahtur M’Bow, el primer negro africano en ocupar ese cargo. Le criticaba sus posiciones “antioccidentales” en materia de desarme, la cuestión palestina y el apartheid sudafricano y, en particular, la polémica iniciativa de establecer un nuevo orden mundial de la información y la comunicación. Singapur y el Reino Unido también se retiraron en 1985, infligiendo un duro golpe al ya flaco presupuesto de la organización.

La disconformidad estadounidense más reciente fue despertada –más bien tarde– por la Convención de la ONU sobre los derechos de las personas con discapacidad, aprobada en diciembre del 2006 y “concebida como un instrumento de derechos humanos con una dimensión explícita de desarrollo social” (www.un.org). Ratificada por 126 naciones a las que insta a “garantizar que las personas con discapacidad gocen de los mismos derechos que sus conciudadanos”, EE.UU. es uno de sus 155 signatarios. El Partido Republicano y no pocos demócratas y aun autoproclamados libertarios se oponen a que tal “despropósito” ocurra. El verdadero despropósito es el argumento de semejante negativa.

Betsy Woodruff aduce en la muy conservadora National Review que “podría potencialmente socavar la soberanía estadounidense” (www.nationalre view.com, 3/12/12). El libertario Instituto Cato aduce lo mismo y aplaude la decisión del Senado de rechazar la ratificación del tratado por 61 votos contra 38 (www.cato-art-liberty.org, 4/12/12). Pero conviene remitirse a lo señalado por The New York Times: “La Convención carece de las disposiciones necesarias para alterar o invalidar las leyes de EE.UU. y cualquier recomendación que de ella emane no sería vinculante para el Estado o los gobiernos federales o los tribunales federales” (www.nyti mes.com, 3/12/12). Porque el punto es precisamente ése: no es un tratado vinculante, es decir, no obliga a sus signatarios a acatarlo. En realidad, la cuestión es otra: el déficit presupuestario brutal de EE.UU.

El comité de agricultura de la Cámara de Representantes aprobó un corte de más de 16.000 millones de dólares de la financiación del llamado Programa de alimentos por estampillas que facilita la nutrición de numerosas familias pobres. Si se aprobara ese proyecto de ley, de dos a tres millones de personas perderán tal ayuda por completo (www.disabled-world.com, 28/7/12). Por su parte, la presidenta demócrata del Senado, Debbie Stabenow, aboga por un recorte mayor (www.washigtonpost.com, 5/12/12). El ejercicio de la soberanía, entonces, consistiría en el derecho a empobrecer aún más a los pobres.
Otra cuestión que irrita a los neoconservadores, y también mienten sobre ello, es el llamado Plan 21, uno de los muchos documentos de la ONU que, en este caso, versan sobre el desarrollo sustentable en el siglo XXI. El ex periodista estrella de Fox News, Glenn Beck, abandera el repudio: dijo en relación con este plan que “cuando (la ONU) hunda sus colmillos en nuestras comunidades, les chupará toda la sangre y no podremos sobrevivir. Tengan cuidado” (//media matters.org, 17/6/11). Nada que ver: la propuesta no es vinculante.

John Bolton, ex embajador de EE.UU. ante la ONU designado por W. Bush, fue quien mejor definió la actitud de la Casa Blanca hacia la organización mundial: “No hay Naciones Unidas –dijo–. Lo que hay es una comunidad internacional que ocasionalmente puede ser dirigida por el único poder real que existe en el mundo y ese poder es Estados Unidos” (www.de mocracynow.org, 31/3/05). Oiga.

Juan Gelman

lunes, 20 de agosto de 2012

EE UU pretende iniciar la reconquista de América Latina


HAY MORA EN LA COSTA 

La visita a nuestro país del subsecretario de Defensa de EE.UU. para Asuntos del Hemisferio Occidental, Frank Mora, enamoró al diario de la Embajada, quien a través de su escribidor de turno editó un apologético artículo sobre el “relanzamiento” de las relaciones bilaterales en cuanto al tema Defensa. El mismo 17 de agosto, día en que se conmemoraba el fallecimiento de José de San Martín, padre de la Patria, el matutino de las barras y estrellas  informó sobre un encuentro privado entre el citado Frank Mora y el ministro de Defensa local, Alfredo Puricelli, en donde el visitante sentenció: “ Hemos entrado en una nueva fase en las relaciones de Defensa, las amenazas en la región ya no existen”. Tamaño optimismo morado es realmente edificante. Máxime cuando el mismísimo Mora, hace un año y pico, calificó como  “muy serio” el operativo, en el que participó el propio Canciller Timmerman, que frustró un contrabando de armamento, equipo de inteligencia y drogas que personal de EE.UU. intentaba ingresar al país. Sin embargo, la amistad todo lo puede, según el matutino antinacional ya citado. Y Mora, enamorado de las “relaciones carnales” que se plasmaron entre Argentina y su país en los años 90, pretende reeditarlas, y no solo con nuestro gobierno sino con otros del área. Antes de aterrizar por estos pagos recaló en Uruguay, donde además de reafirmar el acuerdo militar “estratégico” celebrado el pasado año, repasó la agenda a tratarse en la próxima reunión de Ministros de Defensa del Continente, iniciada en 1995, que se llevará a cabo en Punta del Este en octubre del año en curso. Una vez aquí, Mora expuso en el Centro Educativo de las fuerzas Armadas (CEFFAA), recientemente inaugurado, la “Visión de Estados Unidos sobre las Relaciones de Defensa con la región sudamericana”. Visionaria empresa, virtualmente hablando, es la que este morador de la costa subcontinental, enviado por el moreno inquilino de la White House, está dispuesto a acometer, sea como sea.


De esto no se habla

Ex profesor de Estrategias de Seguridad Nacional y Estudios de América Latina en la Escuela Nacional de Guerra de la Universidad Nacional de Defensa de EE.UU.; del Instituto de Altos Estudios Estratégicos del Paraguay; conferencista en el Instituto del Hemisferio Occidental para Seguridad y Cooperación (WHINSEC), nombre que exhibe hoy la Escuela de las Américas, o Escuela de Asesinos (SOA), donde se formaron infinidad de represores uniformados latinoamericanos expertos en ‘guerras sucias’; del Colegio Interamericano de Defensa(CID), vinculado a la tristemente célebre Junta Interamericana de Defensa (JID), brazo militar del “ministerio de colonias” (OEA); de la Universidad Internacional de Florida (UIF), que hoy releva, en sintonía con el Pentágono y financiada por éste, los puntos conflictivos para EE.UU. de América latina, previa descripción geoantroposocial, política, cultural, militar  y económica de varios países en lo que se denomina “Cultura Estratégica”, entre otras actividades, el Dr. Frank Mora ha visitado otros países de la región en su periplo relacionista castrense, entre ellos, Chile.  El 13 de junio pasado, 9 días antes del golpe legislativo que destituyó al presidente constitucional del Paraguay, Fernando Lugo,  Mora participó, junto a otros funcionarios norteamericanos del área, en la XII Reunión del Comité Consultivo de Defensa Chile-Estados Unidos, iniciado en 1994. Al término del cónclave, durante el cual se abordaron temas vinculados con la próxima Reunión de Ministros de Defensa del continente que se llevará a cabo en octubre, el ex comandante en jefe del Ejército chileno, general (r) Oscar Rodrigo Izurieta sostuvo que “la relación bilateral de Defensa entre Chile y Estados Unidos es fuerte, estrecha y sólida.(…) Hoy en día la combinación de capacidades, con amigos claves en el mundo, es la base para una política exterior exitosa”. Esta “exitosa política exterior” no consiste, ni mas ni menos que en contribuir al afianzamiento del poder militar norteamericano en el Pacífico, zona considerada por EE.UU. como esencial en cuanto a la “contención” de China y otras naciones no alineadas con la potencia del norte de América, a la par que neutralizar la influencia de Argentina, Bolivia, Venezuela, Brasil y Ecuador en la región mediante la denominada Alianza del Pacífico, creada el año pasado a instancias de EE.UU y de la que forman parte Perú, México, Colombia y Chile.

Por otra parte, las “amenazas a la región” que el subsecretario de Defensa hemisférico norteamericano en su encuentro con Puricelli calificó de “inexistentes”, forman parte de las visiones sesgadas del visitante. Aquellas existen, están a la orden del día y se manifiestan, entre otras variables,  a través de:

-   1)  la presencia de los buques de guerra británicos HMS Montrose y HMS Daunthers, de alto poder destructivo, en Malvinas, aunada a la del submarino nuclear británico HMS Talent, cargado con misiles y torpedos de última generación, que mereció denuncias del Canciller argentino, del ministro de Defensa, Oscar Puricelli, quien hace pocas horas brindó en Chile una conferencia de prensa donde habló del tema, de sus pares de Defensa uruguayos y de UNASUR.

-      2)    la frustrada invasión de policías británicos a la Embajada de Ecuador en el Reino Unido, a fin de evitar el traslado de Julian Assagne, fundador del portal Wikileaks, al país sudamericano que le dio asilo desde el 19 de junio. Debido a  la gravedad de la situación –la invasión de uniformados británicos a la delegación ecuatoriana significaría una declaración de guerra contra Ecuador - ésta se está tratando en la UNASUR (reunión de Lima del 19 de agosto) y en los países que conforman la Alternativa Bolivariana de Nuestra América (ALBA), de la cual Ecuador forma parte.

-     3)     la instalación de bases militares norteamericanas  en el Chaco paraguayo, lindante con Bolivia, solicitadas por el presidente de la Comisión de Defensa de Diputados del país guaraní, José López Chávez, en el contexto del nuevo gobierno golpista, que ya concitó reacciones por parte de legisladores y autoridades bolivianas y de otros países de la región.

Lo que se juega

En la ya citada Reunión de Ministros de Defensa del Continente que se llevará a cabo en Uruguay en el mes de octubre, se vislumbran dos posiciones diferenciadas en cuanto a la defensa y seguridad continentales:- una, la de los países de UNASUR, que en el 2009 han creado un Consejo Sudamericano de Defensa (CSD) al que no fueron invitados los EE.UU. ni Canadá. Conformado a instancias del Brasil de Lula-que en el marco de un renovado Paraguay pro imperialista y los periplos pentagonales de Mora se apresta a realizar el ejercicio militar Operación AGATHA 2012, en el que se movilizarán 10.000 efectivos durante treinta días en gran parte de la frontera sur para reprimir “la delincuencia, el narcotráfico, la minería ilegal” según declaró el ministro de Defensa, Celso Amorín- el CSD intenta desarrollar doctrina militar subcontinental propia, alejada de las influencias de EE.UU., que se conjuga con la  doctrina militar de los países del ALBA, cuya Escuela de Defensa ya fue inaugurada en la región oriental de Bolivia; -otra, la de EE.UU. y sus aliados en el área, incluído el Paraguay golpista actual y distintas democraduras, quienes en la próxima Reunión de Cancilleres tratarán de mantener vigentes las instituciones colonizadores castrenses, creadas para adoctrinar a los uniformados de su denominado “patio trasero”:  el TIAR, la JID , el CID y otros engendros similares y conexos, creados para enfrentar “enemigos internos” en el marco de la remanida Doctrina de Seguridad Nacional, ahora disfrazada de lucha contra el narcotráfico, la delincuencia organizada, la ayuda humanitaria, etc.

Hay Mora en las costas de Nuestra América.  Y viene oscura, como siempre, y por todo.

Pero la poca agua que hay en la pileta ya se está secando.

Por Jorge Luis Ubertalli


sábado, 18 de agosto de 2012

Las disputas territoriales en Asia benefician a EEUU

En la memorable fecha del 14 de agosto (en la cual, en 1945, Japón aceptó las condiciones de capitulación en la Segunda Guerra Mundial, firmando más tarde, el 2 de septiembre, el Acta de Rendición a bordo del acorazado Missouri) los chinos suelen organizar una acción nacional.Asia,Jap
Consiste en que una flotilla china sale al mar que China comparte con Japón, para recordar a los japoneses que las islas Diaoyu (Senkaku) cercanas al archipiélago nipón de Okinawa, pertenecen por derecho a los chinos.
Además, estos “paseos marítimos” recuerdan a todo el mundo que los contenciosos territoriales, aunque se trate de unos peñones rocosos que apenas sobresalen en la superficie del mar, son una especie de combustible capaz de provocar un gran incendio en Europa, África, América Latina o en cualquier parte de haber alguien que quiera incendiarlo. Parece que en Asia cada vez son más los que pretenden hacerlo.
¿De quién son los peñones?
En cuanto a la acción organizada por los chinos, se planeaba que en el mar que divide Japón y China, cerca de las islas disputadas, el pasado martes 14 de agosto se encontrarías tres barcos: dos chinos y uno taiwanés, ya que Taiwán manifiesta un apoyo incondicional en esta cuestión a Pekín, su rival histórico y político. En ocasiones anteriores las autoridades chinas impedían que los activistas se acercaran demasiado a los territorios disputados controlados por Japón, pero este año hicieron la vista gorda cuando los barcos zarpaban hacia su destino.
Es comprensible: Pekín quiere recordar a Tokio que en esta parte del mundo nada pasa desapercibido y que es mejor que los japoneses se abstengan de ayudar a EEUU a provocar tensiones a causa de una disputa territorial muy parecida sobre unos islotes en el Mar de la China Meridional.
La alianza entre Japón y EEUU en general es algo muy complejo, ya que los japoneses siempre tienen muchos problemas locales que los estadounidenses no tienen ningún interés en resolver.
Por ejemplo, ahora, en vísperas del encuentro de los tres barcos de la flotilla chino-taiwanesa, ocurrió un incidente inesperado en Tokio que provocó numerosas protestas en Japón. Lee Myung Bak, presidente de Corea del Sur, un estado aparentemente amistoso, visitó el archipiélago de las islas Dokdo (Takeshima), cuya soberanía se disputa con Japón. La visita motivó la airada protesta de Tokio y disparó la tensión diplomática entre ambos países.
Estos episodios tienen mucho en común. No es solo su origen, pues se trata en ambos casos de los resultados de la Segunda Guerra Mundial. Lo curioso es que en el Mar de la China Meridional en los últimos años sucede algo muy parecido, aunque las disputas allí no tienen nada que ver con la guerra.
En la mayoría de los casos el objeto de los contenciosos territoriales son uno peñones deshabitados y olvidados durante decenios. Se supone que algunos de ellos pueden ser ricos en minerales, petróleo o gas, pero no es cuestión de recursos sino de la singular vitalidad de las disputas de esta índole.
También en Europa la paz regional se ve amenazada por estas 'bombas' de acción lenta que son los contenciosos, pero si en el Viejo Mundo en mayoría de los casos se trata de la tierra, en Asia es el mar lo que se disputa. Aquí, por cierto, incluso los nombres de los mares varían en los mapas de diferentes países, ya que el mismo nombre, como el Mar de China Meridional o el Mar de Japón, parece confirmar las pretensiones de una de las partes. Si alguien quiere debilitar la influencia de la región en general, de inmediato se acuerda de las 'bombas'. Una política simple y evidente.
El arte de la diplomacia
Precisamente en estos días la diplomacia china, inspirada por los disgustos que sufren los aliados de los estadounidenses, los japoneses, emprendió una exitosa acción en el otro flanco de su política exterior.
El ministro de Asuntos Exteriores de China, Yang Jiechi, visitó Indonesia, Brunei y Malasia, países que manifiestan su descontento por los conflictos territoriales en el Mar de la China Meridional. El canciller chino resumió a la vuelta los resultados de su viaje, el pasado lunes 13 de agosto, dejando claro que su postura coincide con la política de Indonesia o Malasia. Los líderes de todos estos países hablan de una solución diplomática que tiene que ser buscada por las “partes involucradas”, anunció el canciller malasio, Anifa Aman. Yang Jiechi también habla de unas negociaciones “directas” insinuando que las fuerzas externas, o sea Estados Unidos, no deberían entrometerse en los contenciosos territoriales en Asia.
La cuestión es que las pretensiones territoriales, por lo menos en el Mar de China Meridional, estaban dormidas o congeladas hasta que la administración del presidente de EEUU, Barack Obama, decidió centrar su actividad internacional en Asia. Las disputas territoriales no tardaron en reavivarse. Y son precisamente los partidarios de una colaboración más estrecha con EEUU los que echan leña al fuego.
En este caso son Vietnam y Filipinas, que están tan interesados en estrechar su relación con EEUU, los que se enfrentaron a sus vecinos del sureste asiático durante la conferencia anual de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN, por sus siglas en inglés) en Camboya por las disputas del Mar de la China Meridional. El 3 de agosto el Departamento de Estado de EEUU publicó un documento que llamaba a la paz y a una conducta civilizada. Los chinos no tardaron en reaccionar acusando a EEUU de pretender dictar las condiciones de la paz reclamada.
La política estadounidense dirigida a expulsar a China de esta parte de Asia tiene sus puntos fuertes. Pekín, según algunos de sus vecinos sureños, es demasiado prepotente y cualquier muestra de esta prepotencia hace disminuir su popularidad. Por ejemplo la reciente decisión de las autoridades chinas de establecer una ciudad y una guarnición militar en uno de los archipiélagos hasta ahora deshabitados del Mar de la China Meridional. Mientras, China no puede dejar de reaccionar ante los ataques de Vietnam y Filipinas porque sería una muestra de debilidad. Una trampa.
No obstante, el viaje del canciller chino puso de manifiesto que Pekín puede contar con el apoyo de algunos estados influyentes en la región. La contraofensiva china puede tener éxito ya que de los diez países de ASEAN solo dos de los arriba mencionados están dispuestos a enfrentarse a Pekín. El resto tiene en cuenta que en esta parte del mundo nada pasa desapercibido y es mejor dejar estar los litigios territoriales.
Mientras tanto, los disgustos territoriales de Japón que sus aliados, los estadounidenses, no son capaces de aliviar, hacen recordar que en estas cuestiones hay que obrar con mucha cautela.
Dmitri Kósirev, RIA Novosti

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