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martes, 29 de julio de 2014

El espionaje masivo de EU afecta la libertad de prensa

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El espionaje a gran escala realizado por los servicios de inteligencia estadunidenses comienza a tener impacto sobre la democracia y la libertad de prensa, en virtud de que las revelaciones acerca de cómo las autoridades pueden rastrear personas por medio de teléfonos, correos y otros registros electrónicos dificultan a los periodistas reportar sobre lo que hacen los gobiernos, aseguraron hoy la Unión Estadunidense por los Derechos Civiles (ACLU) y Human Rights Watch (HRW).

El acceso a los datos detallados en las revelaciones de Edward Snowden, ex analista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), junto con los juicios del gobierno a las personas que revelan información secreta, tienen un efecto rotundo sobre los periodistas, indicaron ambas organizaciones defensoras de los derechos humanos en un informe divulgado hoy.

Los dos grupos instaron al gobierno a ser más franco sobre los datos y metadatos telefónicos que recolecta, y a revelar cómo usa esa información, así como a aumentar las protecciones para los periodistas y para los que hagan dichas revelaciones.

Para el informe fueron entrevistadas 92 personas, incluidos 46 periodistas, 42 abogados y algunos funcionarios y ex funcionarios de seguridad nacional.

Concordaron en que las revelaciones de Snowden sobre la amplitud del espionaje, llevaron a las fuentes habituales de los periodistas a pensarlo dos veces antes de hablar con la prensa, incluso en relación con temas no confidenciales, por temor a perder su acreditación para acceder a secretos de defensa, o ser objeto de una demanda penal por filtraciones.

El mismo acceso del gobierno a la información erosiona la capacidad de los abogados para defender la confidencialidad de sus contactos con acusados en casos penales, concluye el informe.

Aunque los periodistas no son procesados por cumplir con su tarea, las novedades sobre el alcance y el tipo de información disponible al gobierno han obligado a muchos periodistas a cambiar el modo de trabajar, dijo Alex Sinha, autor del informe. Varios dicen que menos fuentes están dispuestas a hablar con ellos por temor a las consecuencias.

Estados Unidos se dice un modelo de libertad y democracia, pero sus propios programas de vigilancia están amenzando los valores que dice representar, indicó Sinha en un comunicado.

Muchos programas estadunidenses de vigilancia van mucho más allá de lo necesario para controlar la seguridad nacional, se señala en el informe, en el que se insta al presidente Barack Obama y al Congreso a reformar las políticas de vigilancia de Estados Unidos, así como reducir la confidencialidad y brindar mayor protección a quienes denuncian prácticas ilegales o corrupción.

Ya hubo ocho demandas penales contra fuentes (en la administración Obama), contra tres previamente, y eso no ha pasado inadvertido para nosotros ni para nuestras fuentes, explicó Charlie Savage, reportero del New York Times y ganador del Pulitzer.

Las cosas han empeorado luego de que Snowden filtró los documentos. Los que sospechaban de las técnicas de espionaje masivo del gobierno se vieron reivindicados, comentó Peter Maas, periodista que cubre las revelaciones sobre la NSA.

La Cámara de Representantes aprobó una ley en mayo para poner fin a la recolección de datos telefónicos de la NSA. El proyecto está a consideración del Senado.

Ap, Afp y Reuters

La Jornada
 
Enlaces:

lunes, 7 de julio de 2014

CHELSEA MANNING Y EL PERIODISMO DE GUERRA



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Chelsea Manning, quien antes de cambiar por voluntad propia su género y su nombre (Bradley) fue protagonista de una heroicidad que le sitúa entre las figuras que más han contribuido, mediante la revelación de documentos secretos de las fuerzas armadas de EE.UU., a que la opinión pública mundial se percate de muchos crímenes que Washington lleva a cabo en sus guerras contra su propio pueblo y otras naciones.

El 14 de junio último la revista Sunday Review, en su sección de opiniones, hizo pública una carta abierta de Chelsea Manning fechada en Fort Leavenworth, Kansas, donde cumple la condena de 35 años de prisión que le fuera impuesta. Tenía por título el de “The Fog Machine of War” (La Máquina de Niebla para la Guerra).

Relata quien fuera analista de inteligencia del ejército de Estados Unidos que cuando decidió en 2010 revelar información clasificada, lo hizo por amor a su país y por un sentimiento de servir a los demás.

Comprende que sus acciones violaron la ley, pero igualmente lamenta que las preocupaciones que las motivaron no hayan encontrado respuestas.

Reflexiona que, con Irak al borde de la guerra civil y Estados Unidos otra vez contemplando la intervención, adquiere nueva urgencia  la cuestión de divulgar la forma en que los militares controlan la cobertura mediática de su prolongada presencia en Irak y en Afganistán.

Manning  cree que los límites actuales de la libertad de prensa y el secreto excesivo en la información pública hacen imposible para los estadounidenses comprender plenamente lo que sucede en las guerras que su país financia.

Durante las elecciones de marzo de 2010 en Irak –relata- la prensa norteamericana, estaba repleta de reportajes optimistas y fotos que presentaban esos comicios como prueba de los exitosos resultados que habían tenido las operaciones militares destinadas a la creación de un Irak democrático y estable.

“Pero nosotros, los allí apostados, teníamos conciencia de una realidad más compleja. Informes militares y diplomáticos sobre mi escritorio detallaban la brutal represión contra disidentes políticos ordenada por el Primer Ministro iraquí Nuri Kamal al-Maliki y ejecutada por el Ministerio de Interior y la policía federal. Los detenidos eran con frecuencia torturados y  asesinados”, –recuerda Manning.

 “Me impresionó la complicidad de los militares con la corrupción que reinaba en ese proceso electoral, pero no fue esa la primera ni la última vez que cuestioné la forma en que Estados Unidos llevaba a cabo su misión en Irak.”, asegura Manning.

Dice que se preguntaba cómo era posible que si ni siquiera los analistas de inteligencia y los oficiales a cargo de la información, accedían a una visión completa de la guerra, ¿cómo podrían tomarse las decisiones en el nivel superior del Congreso adonde apenas llega la mitad de la historia?

Manning cuestiona la utilidad del procedimiento para limitar el acceso de la prensa al real desarrollo de la guerra, que comienza sometiendo a todo reportero propuesto a cuidadoso examen por funcionarios de la oficina de asuntos públicos militares. Como es lógico, aquellos que mejor respondan a los requerimientos de los militares son los más propensos a que se les conceda acceso.

“Una de mis tareas regulares era proporcionar resúmenes de información sobre asuntos públicos. Por ello continuamente hacía comparaciones entre los análisis basados en inteligencia local de que disponíamos y los que enviábamos a los destinatarios de nuestro trabajo. Podía apreciar claramente el contraste entre los informes sólidos, llenos de matices que obteníamos en la base y los que preparábamos para nuestros mandos militares y diplomáticos, llenos de simplificaciones y especulación brumosa, destinados al consumo ulterior”.

Manning refiere que los mecanismos vigentes para informar sobre las guerras estadounidenses están encaminados a promover en los periodistas una atmósfera de plena subordinación a los intereses del mando militar. Son obligados a firmar la aceptación de "reglas del juego" para “proteger la seguridad operacional”. Los periodistas temen, naturalmente, perder su acceso a las fuentes reales de información y evitan tratar asuntos polémicos.

Los mecanismos existentes obligan a los periodistas a competir entre sí por "acceso especial" a cuestiones vitales y, demasiado a menudo, genera informes destinados a halagar a los tomadores de decisiones. El propósito –según Manning- es evitar el acceso del público a los hechos, dejándole sin capacidad de evaluar la conducta de los funcionarios estadounidenses.

Chelsea Manning  dedica la parte conclusiva de su mensaje a ofrecer sus ideas acerca de la manera en que Estados Unidos pudiera mejorar el acceso de los medios de comunicación a este aspecto crucial de la vida nacional, lo que a su juicio contribuiría a restablecer  la confianza entre electores y funcionarios.

Por Manuel E. Yepe

viernes, 31 de enero de 2014

China responde a críticas de EE UU sobre libertad de prensa

 

China reaccionó enérgicamente el viernes a las críticas de la Casa Blanca, que le reprocha las "restricciones" que impone a la libertad de la prensa, y sobre todo a los periodistas extranjeros.

 Este enfrentamiento entre Pekín y Washington tiene lugar después de la partida de Austin Ramzy, un periodista del New York Times que fue obligado a abandonar China al no obtener un nuevo visado.

 El portavoz del presidente norteamericano Barack Obama, Jay Carney, afirmó que las medidas de las autoridades chinas "no respetan la libertad de prensa" y "contrastan mucho" con la forma en que Estados Unidos trata a los periodistas extranjeros.

 "China no acepta las acusaciones injustificables de los norteamericanos y les pide que respeten los hechos y midan su lenguaje y sus actos", declaró el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores, Hong Lei, citado por la agencia Xinhua.

 El comportamiento de Washington debe ser "favorable a los intercambios (de periodistas) y a la confianza mutua entre los dos países", agregó.

 Este caso tiene lugar cuando el régimen comunista es acusado de represalias contra los medios de comunicación occidentales, como la agencia estadounidense Bloomberg y el diario The New York Times, que publicaron investigaciones sobre las inmensas fortunas de allegados de dirigentes chinos.

 Ramzy es el tercer corresponsal del New York Times que fue obligado a partir de China en los últimos 18 meses porque le negaron la visa.


Fuente: AFP

Tomado de  http://www.eldeber.com.bo

viernes, 22 de noviembre de 2013

Obama viola la libertad de prensa

EE.UU.: Reporteros acusan a la Casa Blanca de privar a la gente de "información independiente"


EE.UU.: Reporteros acusan a la Casa Blanca de privar a la gente de "información independiente"

Las principales agencias de prensa mandaron una carta a la Casa Blanca pidiendo acabar con la práctica de limitar el acceso de los periodistas a eventos importantes. Exigen que dejen de intentar sustituir la información independiente con la oficial.

Varios medios de comunicación y agencias de noticias, encabezados por la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, mandaron una carta a Jay Carney, portavoz de la Casa Blanca, acusando a los oficiales de la Administración de Obama de bloquear el acceso público a la información independiente y de intentar sustituirla con sus propios "comunicados de prensa visuales". The Associated Press, ABC News, Fox News Channel y the New York Times Co., entre otros, firmaron la carta.

"Como si estuviesen tapando la lente de la cámara de un periodista con la mano, funcionarios en esta Administración están bloqueando al público la posibilidad de tener una imagen independiente de las funciones importantes de la rama ejecutiva del Gobierno", dice la carta, afirmando que esta actitud puede afectar a la libertad de prensa.

A pesar de que la práctica de mantener a fotógrafos oficiales para cubrir eventos cerrados a los demás periodistas existe desde hace tiempo, la Administración Obama cruzó la línea, indica la carta. "A los periodistas se les niega rutinariamente el derecho a tomar fotos o grabar videos del presidente mientras está ejerciendo sus deberes públicos", afirma.

De esta manera expresaron su indignación por la práctica que últimamente se aplica extensamente por parte de la Casa Blanca para denominar como "privados" a algunos eventos que pueden causar un gran interés público, de tal forma que se prohíbe a los periodistas no oficiales cubrirlos. La carta menciona varios de estos "eventos privados" tales como el encuentro este octubre del presidente Obama y su esposa con la activista de derechos humanos paquistaní Malala Yousafzai, entre otros.

Después de tales eventos los fotógrafos oficiales y el departamento de relaciones públicas suelen publicar sus propias fotos y videos tomados en estos actos "privados", incluso en las redes sociales como Instagram y Twitter.

Mientras tanto las agencias de prensa The Associated Press Media Editors y la Sociedad Estadounidense de Editores de Noticias prohibieron a sus empleados usar fotos entregadas por la Casa Blanca, protestando contra esta práctica denegatoria. Invocaron a las demás agencias a seguir su ejemplo, afirmando que el uso de las fotos oficiales limita el acceso público a la información independiente.
 
Russia Today

lunes, 20 de mayo de 2013

Libertad de expresión vs. seguridad nacional



Si en los EE.UU. alguien grita ¡Fuego! en una sala de cine, sin ser cierto, tiene muchísimas papeletas para ganarse unas vacaciones en la cárcel. ¿Pero y la sacrosanta libertad de expresión, no es esa una de las banderas que usa el gobierno de Washington para satanizar regímenes que no son de su agrado? Entonces, ¿por qué no se puede gritar ¡Fuego! en el cine sin ser arrestado? Muy sencillo, porque pone en peligro a multitud de personas, y además, porque nadie tiene el derecho de crear pánico en un lugar público. El respeto al derecho ajeno es la paz, dijo Benito Juárez, pero crear pánico no es derecho de nadie, como tampoco lo es que un ciudadano o una institución  ponga en peligro la seguridad nacional de un país, ni en  nombre de la libertad de expresión, ni  en nombre de nada.
No hay país en el mundo que se pueda dar el lujo de aceptar que cualquier ciudadano se arrogue ese derecho. La seguridad nacional está por encima de todo, pues del mantenimiento de ella depende la seguridad de todos los que componen un país.  Se puede pensar que un gobierno cualquiera abuse del derecho que tiene el Estado de defenderse, en realidad, se corre ese riesgo, y en innumerables casos en la historia ha sucedido, ya que es una línea muy tenue la que separa la represión gubernamental de la defensa de la seguridad del país.
 Lo que sucede es que el Estado no es una institución muerta. Sin sus ciudadanos, el Estado no es más que una palabra hueca y es deber del mismo proteger a esos ciudadanos, aunque en muchas ocasiones pueda caer en excesos.
Aunque la famosa Primera Enmienda de la Constitución de EE.UU. garantiza el derecho a expresarse libremente, de hecho, tiene numerosas limitaciones. La Corte Suprema de Justicia reconoció que el gobierno puede prohibir toda expresión que altere la paz o provoque violencia. En 1919 fue presentada ante La Corte una apelación para derogar un ley que violaba la libertad de expresión de una persona llamada Charles Schenck. El susodicho ciudadano había publicado folletos que estaban desafiando el sistema de servicio militar obligatorio y por lo mismo había sido acusado y condenado. La Corte Suprema ratificó la condena, basándose en que el individuo había violado el Acta de Espionaje que se había promulgado dos años antes en 1917. Esa ley sentencia a cualquier ciudadano que cause "insubordinación, deslealtad o la negativa al servicio militar". La Corte Suprema ha dictaminado que la libertad de reunión no incluye el derecho de asociación. El gobierno puede prohibir que las personas se asocien para participar y promover actividades ilegales en forma deliberada. Más claro, ni el agua. Si el gobierno prueba que las actividades de una asociación son ilegales, pues la asociación es eliminada.
En estos momentos se ha destapado un gran escándalo  en los EE.UU. porque salió a relucir que el Departamento de Justicia ordenó a  Prensa Asociada  que le entregara los records de más de 20 líneas telefónicas pertenecientes a dicha organización periodística, las cuales son usadas por más de 100 periodistas que trabajan para la misma. ¿Qué buscaban? Según se ha sabido, el gobierno quería saber quién le había proporcionado a la AP la información de que la CIA había desarrollado una operación en Yemen para descubrir y parar una acción terrorista que se estaba preparando en aquel país. Aparentemente, esa información era totalmente confidencial, y además, desmentía las declaraciones de La Casa Blanca, en las que se negaba que existiera plan alguno por parte de las organizaciones terroristas de realizar una acción que coincidiera con el primer aniversario del asesinato de Bin Laden en Pakistán el 2 de mayo de 2011. La pregunta que hay que hacerse es si el reportaje de la AP puso en peligro la seguridad nacional o no. A mi modo de ver, no es el reportaje el que puso en peligro la seguridad nacional, sino la o las personas que dieron información clasificada a los periodistas que escribieron el reportaje. El gobierno de EE.UU. o de cualquier país del mundo debe tener el derecho de descubrir a los traidores que sacan a la luz pública información de acceso restringido o confidencial. La tan cacareada libertad de prensa no debe ser usada para encubrir traidores a su país.  En casos no tan sensible, el periodista no debe de ser penalizado por no revelar sus fuentes, pero en mi opinión, en casos de seguridad nacional no se puede dar ese gusto. 

*Lázaro Fariñas periodista cubano residente en EE.UU.

Enviado por el autor a: Martianos-Hermes-Cubainformación

miércoles, 15 de mayo de 2013

Espionaje en AP: ¿en nombre de la seguridad nacional?


Las autoridades judiciales de EE.UU. espiaron las conversaciones telefónicas de reporteros de la agencia de noticias AP en una operación dirigida a informantes. La prensa estadounidense reaccionó con malestar. 

Tras saberse que el Departamento de Justicia de EE.UU. recopiló en secreto información de más de 20 líneas telefónicas de la agencia de noticias Associated Press, el presidente de AP, Gary Pruitt, calificó los hechos como una violación a la libertad de prensa. “No existe justificación posible” para la intervención, dijo Pruitt en una carta al secretario de Justicia estadounidense, Eric Holder. “Consideramos esta acción como una grave violación del derecho constitucional de la agencia AP de reunir información e informar".

El departamento de Justicia compiló datos relevantes en los meses de abril y mayo de 2012, entre los que se incluyen llamadas laborales y privadas de periodistas de las oficinas de AP en Nueva York, Washington y Hartford, Connecticut, donde trabajan más de 100 periodistas. Según AP, no está claro si el Gobierno sigue interviniendo las llamadas, ni tampoco cuántos profesionales han sido afectados por el espionaje.

El presidente de AP se quejó de una grave violación a la libertad de prensa.  
El presidente de AP se quejó de una grave violación a la libertad de prensa.

La agencia de noticias fue informada el pasado viernes (10.05.2013) de la acción mediante una carta del Departamento de Justicia. Sin embargo, la notificación fue recibida una vez que los datos habían sido recopilados por las autoridades. Esto significa que la agencia no tuvo oportunidad de apelar contra la medida.

“La recopilación de datos mediante el espionaje de los reporteros y reporteras de la AP es una grave violación a los principios sobre la libertad de prensa establecidos en la Constitución”, dijo a DW Jesselyn Radack, directora de Derechos Humanos y Seguridad del Proyecto para la Responsabilidad Gubernamental, una organización que se preocupa de la protección de quienes entregan información a la prensa.

Según AP, había interés en operaciones de la CIA en Yemen

Luego de reconocer la acción de espionaje, el Departamento de Justicia no ha explicado el motivo por el cual buscaba recopilar datos, según AP. Sin embargo, la agencia sospecha que las autoridades indagaban sobre un artículo de mayo de 2012 relacionado con un ataque terrorista frustrado en Yemen, que estaba basado en fuentes anónimas y que contenía información confidencial sobre una operación de la CIA que frustró un ataque de Al Qaeda contra una aerolínea comercial estadounidense.

Entre los periodistas espiados se encuentran cinco reporteros y un redactor que trabajaron en el artículo sobre el operativo de la CIA. Tres de ellos también participaron en una serie de artículos de investigación, aparecidos en 2012, sobre una operación de vigilancia policial sobre la comunidad islámica en Nueva York.

El secretario de Justicia de Estados Unidos, Eric Holder.  
El secretario de Justicia de Estados Unidos, Eric Holder.

“El que los medios deban preocuparse de evitar que sus fuentes sean identificadas y sus métodos de investigación y contactos en el Gobierno sean espiados, tiene un grave efecto amedrentador sobre la libertad de prensa”, advierte Radack.

¿El Gobierno de Obama no sabía?

“Aparte de la información aparecida en los medios, no tenemos conocimiento de ningún intento del Departamento de Justicia de intervenir y recopilar datos telefónicos de la agencia AP”, dijo Jay Carney, portavoz de la Casa Blanca. “Nosotros no estamos involucrados en las decisiones que se toman con las investigaciones en curso, pues eso depende del Departamento de Justicia”, dijo el vocero.

Sin embargo, Radack piensa que es difícil imaginar que la Casa Blanca no sabía lo que estaba sucediendo. La especialista representó en el pasado, entre otros, a Thomas Drake, un informante de la Agencia Nacional de Seguridad que fue acusado de pasar datos confidenciales al diario Baltimore Sun.

Si bien, teóricamente, el Departamento de Justicia opera de forma independiente, el presidente Obama sí tenía conocimiento del caso Drake, según Radack. “Si Obama no tenía información sobre el caso, primero debería despedir a Eric Holder y luego toda la información compilada en el marco de esta acción debería ser destruida”.

Medidas enérgicas contra los informantes


El caso de Bradley Manning es simbólico en cuanto al trato contra los informantes.  
El caso de Bradley Manning es simbólico en cuanto al trato contra los informantes.
 
La Casa Blanca está aplicando mano dura contra los denunciantes, especialmente cuando se trata de información relacionada con la seguridad nacional. Con la ayuda de la legislación antiespionaje de 1917, el Gobierno de Obama ya ha emprendido acciones en seis casos donde se acusa a funcionarios de transmitir información confidencial a la prensa.

El mayor y más conocidos de estos casos es el de Bradley Manning, un analista de noticias de 25 años del Ejército de Estados Unidos, quien está acusado de filtrar más de 250.000 documentos diplomáticos secretos a WikiLeaks. Él está acusado de 22 cargos, incluyendo ayuda al enemigo, que está penada con cadena perpetua.


“Es una extensión del régimen del secreto que se instaló bajo el régimen de George W. Bush”, dijo a DW Radack. “Obama ha continuado con este principio, en su afán por ganar el apoyo del aparato de seguridad e inteligencia, que en un comienzo lo veían como un presidente débil. Finalmente esa forma de enfrentar el tema ha llegado también hasta los periodistas”, afirmó Radack.



Autor: Spencer Kimball / DZ
Editora: Cristina Papaleo

DW.DE

http://www.dw.de/espionaje-en-ap-en-nombre-de-la-seguridad-nacional/a-16813529

martes, 14 de mayo de 2013

La agencia AP acusa al Gobierno de Obama de espionaje a sus periodistas

Gary Pruitt, presidente de AP

Gary Pruitt, presidente de AP

La agencia estadounidense de noticias Associated Press ha acusado al Gobierno de Estados Unidos de espiar a sus periodistas. Según AP, el Gobierno llegó a incautarse en secreto de registros de líneas telefónicas asignadas a las oficinas de la agencia y a sus periodistas durante un período de dos meses en 2012, lo que describió como una "intrusión masiva y sin precedentes" en sus operaciones de recopilación de noticias.

En una carta publicada en la página web de la agencia el lunes, el consejero delegado de AP, Gary Pruitt, dijo que la empresa fue informada el viernes pasado de que el Departamento de Justicia recabó los registros de más de 20 líneas asignadas a la empresa y a sus periodistas.

"Los fiscales han buscado registros telefónicos de reporteros en anteriores ocasiones pero el tamaño de esta investigación en una amplia selección de oficinas de AP, incluidos números de la centralita general y líneas de fax compartidas por delegaciones, es extraordinario", ha advertido la empresa.

Entre las líneas intervenidas, figuran los listados de las comunicaciones de cinco periodistas y un redactor jefe que participaron en la elaboración de una noticia sobre una operación de la CIA que frustró un atentado de Al Qaeda contra un avión con destino a Estados Unidos, una información que provocó que la Administración intentara averiguar sus fuentes en la publicación de esos datos.

"No puede haber justificación alguna posible por semejante recopilación excesiva de contactos telefónicos de The Associated Press y sus periodistas", dijo Pruitt en la carta, que estaba dirigida al fiscal general Eric Holder.

Una noticia de AP sobre la incautación de los registros indicó que el Gobierno no explicó el motivo de la medida. Sin embargo, destacó que las autoridades estadounidenses habían dicho anteriormente que la fiscalía del distrito de Columbia está llevando a cabo una investigación penal sobre la información aparecida en una noticia del 7 de mayo de 2012 publicada por la agencia.

La revelación podría desatar un enfrentamiento entre los defensores de la libertad de prensa y el Gobierno de Obama, que ha actuado con contundencia contra las filtraciones de seguridad nacional.

"Es alarmante dada su magnitud", dijo David Schulz, un abogado del despacho Levine Sullivan Koch & Schulz, que representa a AP. "Esta es una intrusión masiva en la recopilación de información de una de las mayores organizaciones de noticias en Estados Unidos. La gente debería estar preocupada", agregó.

La fiscalía de Columbia, que notificó a AP sobre la incautación, emitió un comunicado el lunes diciendo que fue "cuidadosa y deliberativa" al lidiar con asuntos vinculados con la libertad de prensa.

"Tomamos nuestras obligaciones con seriedad para seguir todas las leyes, regulaciones federales aplicables y las políticas del Departamento de Justicia cuando emitimos las citaciones de los registros telefónicos de las organizaciones de los medios de comunicación", argumentó la fiscalía. Un portavoz del Departamento de Justicia remitió las peticiones de información a la oficina de la fiscalía general.

La Casa Blanca, "sin conocimiento"

El secretario de prensa de la Casa Blanca, Jay Carney, ha dicho que la Casa Blanca no participó en la decisión. "Aparte de las noticias que se han publicado, no tenemos ningún conocimiento de ningún intento del Departamento de Justicia de conseguir registros telefónicos de AP", declaró Carney, quien añadió que no están "implicados en las decisiones tomadas en conexión con investigaciones penales, ya que estos asuntos los maneja el Departamento de Justicia de manera independiente".

El gremio de periodistas condena el espionaje

Las reacciones a lo que sería una violación en toda regla de la libertad de prensa no se han hecho esperar. Una importante asociación de periódicos de EEUU y un gremio de periodistas han condenado la actuación del Departamento de Justicia.

En sendos comunicados emitidos anoche, la Newspaper Association of America (NAA) y The News Media Guild acusaron al Departamento de Justicia de EEUU de haber atentado contra la libertad de prensa.

"Esas acciones (del Departamento de Justicia) estremecen la conciencia estadounidense y violan la imprescindible libertad de la prensa que está protegida por la Constitución" del país, afirmó la presidenta de la NAA, Caroline Little, en un comunicado.

"Cultivar y proteger las fuentes es clave para mantener informada a la sociedad ", dicen los periodistas En términos parecidos se expresó el sindicato The Newspaper Guild, agrupación de periodistas estadounidense.

"La recopilación de estos registros (telefónicos) es espantosa y supone un atentado directo contra los periodistas", afirmó el comunicado de este gremio.

"El Departamento de Justicia tiene que detener semejantes investigaciones. La capacidad de los periodistas de cultivar y proteger sus fuentes es clave para mantener a la sociedad informada sobre las cuestiones de afectan a la vida de la gente", continuó. 
 

Credito: AP

Tomado de Aporrea

 

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