jueves, 29 de noviembre de 2012

Atacada embajada de Irán en Alemania

Una treintena de personas atacó el miércoles la embajada de la República Islámica de Irán en Berlín, Alemania.
De acuerdo con informaciones de la policía alemana, el grupo entró en la sede diplomática y arrancó la bandera nacional, lanzó bolsas con pintura y piedras contra la fachada del edificio.
Un grupo que dice ser parte de la oposición iraní se atribuyó la autoría. La policía detuvo a 10 personas. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Ali-Akbar Salehi, exigió "una amplia investigación de este feo suceso", reseñó la agencia de prensa persa Fars.
Su homólogo alemán, el liberal Guido Westerwelle (FDP), consideró la vulneración de la exterritorialidad del recinto diplomático como "intolerable". El incidente se sitúa en el contexto de la política anti-iraní que Berlín lleva adelante en diferentes niveles.
El gobierno alemán de la demócrata cristiana Ángela Merkel (CDU) apoya tanto las sanciones impuestas por la Unión Europea y Estados Unidos contra Irán por su programa nuclear como también aboga por un "cambio de régimen" en Teherán.
Años atrás, la República Islámica había sido uno de sus principales socios comerciales en Oriente Medio. Pero desde que Estados Unidos e Israel aumentaron la presión a Irán, las relaciones entre Berlín y Teherán han deteriorado constante y considerablemente. Mientras Irán ha reconocido públicamente su respaldo logístico a la resistencia palestina en su lucha contra la agresión israelí, la canciller Merkel ha vuelto a apoyar incondicionalmente al gobierno de Tel Aviv.
Otro punto de discordia surge del hecho de que el Ejecutivo alemán esté involucrado en el intento de derrocar al presidente sirio, Bashar al Assad, importante aliado geoestratégico de Irán en el región.
Los alemanes mantienen un barco de espionaje electrónico ante la costa de Siria y su servicio secreto exterior, el BND, colabora con el denominado "Ejército Libre Sirio". Asimismo, Berlín ha manifestado estar dispuesto a colocar sus baterías del sistema anti-misil "Patriot" en la frontera de Turquía con Siria. En Berlín el Ministerio de Exterior ya ha preparado junto con miembros de la oposición siria un plan para reestructurar al país después de la caída del presidente Al Assad. Dados los avances del Ejército leal al mandatario sirio en su lucha antiterrorista y en contra de lo que diga la propaganda del ELS, el proyecto de Westerwelle ha sufrido un contratiempo.
Sin embargo, el apoyo que brindan determinadas estructuras en Alemania a las alas más radicales de la oposición siria, como lo son los salafistas y wahabitas, se ha visto en varias manifestaciones que denunciaban la agresión isarelí contra el pueblo palestino.
En dos ocasiones grupos de estos islamistas radicales, subvencionados por Arabia Saudita, se introdujeron en las protestas con sus banderas y pancartas. Primero se colocaron en lugares estratégicos y luego coreando sus eslóganes "secuestraron" las manifestaciones ante la impotencia de los organizadores de evitarlo. Después empezaron a lanzar petardos y otros objetos e hicieron de nuevo caso omiso a los responsables de la manifestación, que querían una protesta pacífica, laica y general contra la masacre que sufría de nuevo el pueblo palestino.
Los incidentes provocados por los islamistas servían a la policía para disolver las manifestaciones. De esta forma quedaba perservada la hegemonia mediática de la versión israelí sobre los sucesos en Gaza. Ya hace varios meses la prensa alemana informó que la policía y los servicios secretos alemanes se vieron obviamente incapaces de evitar el traslado de salafistas con pasaporte alemán y que tenían controlado a Oriente Próximo.

Ingo Niebel  AVN 29/11/2012 10:39

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