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domingo, 10 de enero de 2016

Proyecto A119: así fue como Estados Unidos pensaba detonar una bomba nuclear en la Luna



Proyecto A119: así fue como Estados Unidos pensaba detonar una bomba nuclear en la Luna
Foto portada: Razvan Lonut / Shutterstock


En 1958 se trazó un plan ultra secreto llevado a cabo por la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Bajo el nombre de Estudio sobre los vuelos científicos a la Luna, el Proyecto A119 tenía como intención la detonación de una bomba nuclear sobre la superficie lunar. Un proyecto desarrollado bajo el contexto de la Guerra Fría donde Estados Unidos pretendía demostrar su poderío frente a los rusos.

Ocurría unos años antes de que el hombre llegara a la Luna y el objetivo no era hacer volar al satélite, el proyecto tenía como “reclamo” de cara a la población que la detonación de la bomba ayudaría a la hora de responder algunos de los misterios de la astronomía y astro geología.


miércoles, 23 de diciembre de 2015

Checoslovaquia se encontraba en los planes de bombardeo nuclear de EE.UU.



https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/e/e0/Nagasakibomb.jpg/212px-Nagasakibomb.jpg
Entre las 1.200 ciudades que eran objetivo de bombardeo nuclear por parte de Estados Unidos en 1956 se encontraban varios objetivos en Checoslovaquia, según los datos revelados por el Archivo Americano de Seguridad Nacional.

Praga era el objetivo número 61 en importancia, con 69 puntos a ser destruidos. Otros objetivos se encontraban en los alrededores de la capital, en Beroun, Kladno, Kralupy nad Vltavou, Králův Dvůr, Roztoky y otras localidades. La potencia de las bombas a utilizar debía ser menor que las usadas contra la Unión Soviética, por motivos "políticos y psicológicos". La excepción eran los aeropuertos, contra los que tenía que usarse el arsenal más potente. (Radio Praga)

domingo, 20 de diciembre de 2015

La CIA planeó invasión musulmana contra la URSS




Infowars destaca en un trabajo de Wayne Madsen que, de acuerdo con un boletín TOP SECRET fechado el 4 de diciembre de 1952, la CIA intentó –durante los últimos días de la administración de Harry Truman–, desarrollar un programa secreto para fomentar el nacionalismo entre las tribus uzbekas de Afganistán con el fin de provocar una invasión contra la entonces República Socialista Soviética de Uzbekistán, parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). 

Esta revelación pone sobre el tapete que los intentos de usar a grupos musulmanes para atacar a Rusia en la actualidad tienen un fuerte precedente, en los que están implicados los servicios de inteligencia norteamericanos y otros renombrados halcones como Zbigniew Brzezinski –ex asesor de seguridad nacional de Jimmy Carter–, el magnate George Soros, y el director de la CIA, John Brennan.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Churchill persuadió a EE.UU. para ataque nuclear contra la URSS

Churchill trató de persuadir a EE.UU. para que lanzara un ataque nuclear contra la URSS

Un agente del FBI afirma que el primer ministro británico Winston Churchill trató de persuadir a EE.UU. de que lanzara un ataque nuclear contra la Unión Soviética para triunfar en la Guerra Fría, según recoge un medio británico.

Una nota recientemente revelada por parte de un agente del FBI informa de que Churchill instó al senador republicano Styles Bridges para que persuadiera al presidente de EE.UU. Harry Truman de que lanzara en 1947 un ataque nuclear que "exterminara" el Kremlin e hiciera de la Unión Soviética "un problema muy fácil de manejar", escribe 'The Daily Mail'. 

lunes, 27 de octubre de 2014

CIA y FBI usaron nazis como espías en la Guerra Fría

La inteligencia de EE.UU. usó a 1.000 nazis como espías en la Guerra Fría

En las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, la CIA y otras agencias de EE.UU. emplearon al menos mil nazis como espías e informantes. Hasta la década de los 1990 intentarían ocultar estos lazos.

En el apogeo de la Guerra Fría en la década de los 1950, las fuerzas del orden y agencias estadounidenses como el FBI y la CIA reclutaron al menos a un millar de nazis de todos los rangos –incluyendo los más altos– como "recursos" antisoviético secreto, informa 'The New York Times' en referencia  a los registros de crímenes de guerra recientemente desclasificados.

sábado, 10 de mayo de 2014

Dien Bien Phu: ¿Le ofreció EE.UU. bombas atómicas a Francia?

Dien Bien Phu: ¿Le ofreció EE.UU. bombas atómicas a Francia?

Hace 60 años, tropas francesas fueron derrotadas por fuerzas vietnamitas en Dien Bien Phu. Fue un punto de inflexión en la historia de ambas naciones y en la de la Guerra Fría, y una batalla en la que Estados Unidos parece haber contemplado el uso de armas nucleares.

"¿Quiere dos bombas atómicas?".

Esas son las palabras que un veterano diplomático francés recuerda haber escuchado en boca del secretario de Estado de EE.UU. John Foster Dulles durante una conversación con el canciller francés Georges Bidault, en abril de 1954.

El contexto de esta extraordinaria oferta era la desesperada situación del ejército francés que se enfrentaba a las fuerzas nacionalistas de Ho Chi Minh (quien poco después sería el presidente de la República Democrática de Vietnam) en Dien Bien Phu, en el noroeste del país asiático.

La batalla de Dien Bien Phu hoy en día está eclipsada por la subsecuente incursión de los estadounidenses en Vietnam en la década de los 60, pero durante ocho años, entre 1946 y 1954, los franceses lucharon su propia guerra sangrienta para evitar perder los dominios del imperio en el Lejano Oriente.

Tras la toma de poder de los comunistas en China en 1949, ese conflicto colonial se había convertido en el campo de batalla clave de la Guerra Fría.

Los chinos proveían a los vietnamitas con armas y suministros mientras que los estadounidenses se hacían cargo de la mayoría de los costos de la guerra francesa.

Pero eran los soldados franceses los que estaban peleando y muriendo. Para 1954, Francia tenía en Indochina a más de 55.000 efectivos.

EL VALLE IDEAL
  Al final de 1953, el comandante en jefe francés, el general Henri Navarre, decidió establecer fortificaciones en el valle de Dien Bien Phu, a unos 450 kms de la capital norteña de Hanoi.

El valle estaba rodeado de colinas y montañas selváticas. La posición era defendible si los franceses mantenían el control de las colinas más cercanas y recibían suministros por vía aérea.

La apuesta era que, dadas las condiciones geográficas, era muy difícil que el enemigo lograra llegar con armamento pesado.

Lo que subestimaron fue la capacidad de los vietnamitas para acumular artillería detrás de las colinas.

El equipo fue trasportado por decenas de miles de peones -muchos de ellos mujeres y niños-, que cargaban materiales por cientos de kilómetros a través de la selva, día y noche, en bicicleta o a rastras.

El 13 de marzo, los vietnamitas desataron un aluvión masivo de artillería y en cuestión de dos días se tomaron dos de las colinas y destruyeron la pista de aterrizaje.

Los franceses quedaron desconectados y con la soga al cuello.

DESESPERACIÓN
  Fue esa situación crítica lo que llevó a la desesperada Francia a pedirle ayuda a EE.UU.

Los funcionarios estadounidenses de línea dura eran el vicepresidente Richard Nixon, que no contaba con poder político, y el almirante Arthur W. Radford, presidente del Estado Mayor Conjunto de EE.UU. Otro militarista era el secretario de Estado John Foster Dulles, quien estaba obsesionado con la cruzada contra el comunismo.

El presidente Dwight Eisenhower era más reservado, sin embargo dio una conferencia de prensa a principios de abril en la que proclamó la tristemente famosa "teoría dominó" sobre la posible propagación del comunismo, de un país a otro.

"Si uno tiene una fila de fichas de dominó y tumba la primera, habrá la certeza de que caerán muy rápido hasta la última", dijo. "Así que podría ser el inicio de una desintegración que tendrá las más profundas influencias".

NO SIN CHURCHILL
  El sábado 3 de abril de 1954 pasó a la historia estadounidense como "el día en el que no fuimos a la guerra".

Ese día, Dulles se reunió con líderes del Congreso obstinados con que no apoyarían ninguna intervención militar a menos de que Reino Unido también se involucrara.

Eisenhower le envió una carta al premier británico Winston Churchill advirtiéndole sobre las consecuencias para Occidente de una derrota en Dien Bien Phu.

Fue por esos días, en una reunión en París, que Dulles supuestamente le hizo la asombrosa oferta a los franceses de facilitarles armas nucleares tácticas.

¿REALMENTE LO HIZO?
  En realidad, Dulles nunca estuvo autorizado para hacer tal oferta y no hay evidencia firme de que lo haya hecho.

Parece posible que en la atmósfera febril del momento, los franceses aterrados sencillamente lo malentendieron. O que sus palabras se confundieron al ser traducidas.

"Realmente nunca lo ofreció. Hizo una sugerencia y una pregunta. Pronunció las dos palabras fatales: 'bomba nuclear'", dijo Maurice Schumann, un excanciller de Francia, antes de morir en 1998. "Bidault inmediatamente reaccionó como si la oferta no fuera en serio".

No obstante, según el profesor Fred Logevall, de la Universidad Cornell en EE.UU., Dulles "al menos habló en términos muy generales acerca de la posibilidad, de qué pensaban los franceses de potencialmente usar dos o tres armas nucleares tácticas contra esas posiciones enemigas".

Bidault rechazó la idea, alega el experto, "pues él sabía... que si eso mataba a muchos miembros de los Viet Minh (Liga para la independencia de Vietnam), también destruiría al cuartel mismo".

CON ARMAS CONVENCIONALES
  Al final, no hubo ninguna intervención estadounidense de ninguna clase, pues los británicos se rehusaron a tomar parte.

Las últimas semanas de la batalla de Dien Bien Phu fueron atrozmente cruentas.
El suelo se tornó en lodo cuando empezó el monzón, y los hombres se aferraban a cráteres y zanjas en condiciones que evocaban la Batalla de Verdún en 1916.

El 7 de mayo de 1954, tras un sitio de 56 días, el ejército francés se rindió.

En total, en el lado francés hubo 1.142 muertos, 1.606 desaparecidos y 4.500 heridos. Casi 8.000 vietnamitas murieron y 15.000 fueron heridos.

EL FIN Y EL PRINCIPIO
  En la historia de la descolonización, fue la única vez que un ejército profesional europeo fue derrotado decisivamente en una batalla campal.

Lo que ocurrió en Dien Bien Phu marcó el fin del imperio francés en el Lejano Oriente e inspiró a otros que luchaban contra los colonizadores.

No fue fortuito que unas semanas más tarde se disparara una violenta rebelión en Argelia Francesa, el principio de otra sangrienta y traumática guerra que iba a durar ocho años.

El ejército francés se aferró con tal desesperación a Argelia, en parte, para redimir el honor que sintió haber perdido en Dien Bien Phu.

La idea obsesionó tanto al ejército que en 1958 apoyó un golpe de Estado contra el gobierno, pues sospechaba que estaba preparando lo que los generales condenaban como un "Dien Bien Phu diplomático".

El golpe le devolvió el poder al general Charles de Gaulle, quien estableció un nuevo régimen presidencial, que perdura hasta el día de hoy.

1954 fue también el año en el que Francia empezó a trabajar en su propio sistema de disuasión nuclear.

De manera que las repercusiones de esa batalla aún se sienten.

Para los vietnamitas, sin embargo, Dien Bien Phu fue sólo la primera ronda. Los estadounidenses, que se habían negado a involucrarse directamente en 1954, gradualmente se fueron deslizando hacia la guerra -la segunda Guerra de Vietnam- durante los años 60.

BBC

Tomado de  http://elcomercio.pe

domingo, 5 de mayo de 2013

Los 50 años del escándalo de sexo y espionaje del 'caso Profumo'

Christine Keeler, 1963
La famosa silla de Christine Keller
Una corista convertida en sensación nacional —la foto en la que posa desnuda tras la silla con un mohín pícaro es una de las grandes imágenes de la segunda mitad del siglo XX—; un ministro de Guerra, casado, conservador y con título nobiliario, pillado en peligrosas aventuras de cama y contando mentiras a la Cámara de los Comunes; un agregado naval de la Embajade de la URSS que en realidad era espía y que también estaba liado con la misma chica, a su vez amante de un vendedor de heroína al menudeo...

¿Más pimienta? Añadan el año, 1963, en plena cúspide paranoide la Guerra Fría, y el lugar, Londres, capital del artificio, la doble moral y la prensa amarilla, y ya tienen montada la trama de uno de los grandes escándalos políticos de la segunda mitad del siglo XX, el caso Profumo.

Dimisión por "problemas de salud"

El 50º aniversario del tremendo lío de sexo, mentiras y secretos militares que llevó a la renuncia al entonces primer ministro tory Harold McMillan (que no fue muy original a la hora de justificar la dimisión: "problemas de salud") es recordado ahora en varias exposiciones en el Reino Unido, donde el escándalo se integró en la cultura popular, fue explotado por los medios de comunicación y utilizado por los artistas de la emergente generación del pop de los años sesenta del Swinging London.

Scandal '63: The Fiftieth Anniversary of the Profumo Affair (El escándalo del 63, el 50º aniversario del caso Profumo), en la National Portrait Gallery de la capital británica hasta el 15 de septiembre, demuestra que, pensemos lo que pensemos, los ingleses tienen una envidiable capacidad para exhibir los trapos sucios cuando todavía las manchas no han sido lavadas por el tiempo.

El museo público nacional saca de sus almacenes todas las obras de arte generadas por el asunto, entre ellas una colección de fotos de la gran protagonista, Christine Keeler, la showgirl de familia obrera que trabajaba en clubes nocturnos y era amante en días alternos del ministro John Profumo, el espía rezident de la URSS en Londres Yevgeny Ivanov y el camello de drogas en el submundo londinense y promotor de jazz Johnny Edgecombe.

La sesión de la silla

Entre las obras que se exhiben están, por supuesto, las fotos que Lewis Morley hizo a Keeler en la famosa sesión de la silla, aunque no se exponen otras mucho más explícitas de la muchacha, que entonces tenía 21 años y no llegó a ser acusada de ningún delito. Las imágenes, tomadas en pleno apogeo del escándalo, eran, en teoría, para promocionar la película The Keeler Affair, un documental para el que ella había firmado un contrato que la obligaba a posar desnuda, aunque en el último momento se echó para atrás y logró que las imágenes no revelasen nada.

Una de las fotos, la que abre esta pieza, fue filtrada por alguien —nunca se supo quién— al tabloide sensacionalista Sunday Mirror, que la publicó a toda página en portada. Buena parte del público del Reino Unido se enamoró de Keller, sensual y atrevida, y, de paso, convirtió en un éxito de ventas la silla del diseñador danés Arne Jacobsen, el modelo conocido como 3107 chair, uno de los muebles más copiados de la historia. Para evitar pagar copyright al diseñador, el fotógrafo Morley utilizó una copia pirata para sentar a Keller.

Pauline Boty, menospreciada por Hockney y Blake

La exposición de la National Portrait Gallery permite el redescubrimiento de una artista injustamente olvidada, Pauline Boty, de la que se expone una foto —la pintura original desapareció— en la que posa con un cuadro basado en la imagen de Keller en la silla. Muy dotada y de gran producción, Boty fue menospreciada por la crítica y por algunos de sus contemporáneos del movimiento pop inglés (era amiga de los muy admirados David Hockney y Peter Blake), que siempre la consideraron poco más que una muchacha agraciada. Tiene cierto sentido que Boty se haya interesado por la figura de Keller, también manipulada y uitilizada por su condición femenina.

No es la única exposición con obras de Boty que se va a celebrar en el Reino Unido. La antología Pauline Boty: Pop Artist and Woman (Pauline Boty: artista pop y mujer) está anunciada, entre el uno de junio y el 16 de noviembre, en la Wolverhampton Art Gallery, la primera muestra en un museo de una artista "largamente ensombrecida por sus compañeros masculinos", apuntan los organizadores. Entre los 40 cuadros que se mostrarán al público, muchos nunca antes exhibidos, hay collages con gran carga política.

El interés por la obra de Boty no repara las heridas de una vida de práctico olvido y una trágica muerte prematura, en 1966, a los 28 años, tras padecer un cáncer inoperable mientras estaba embarazada y negarse al tratamiento por temor a perder el feto. Solamente fumaba marihuana para mitigar los dolores y dibujó hasta el día antes de morir.

Por  ÁNXEL GROVE

Tomado de  http://www.20minutos.es


miércoles, 10 de abril de 2013

De cómo la CIA impulsó el expresionismo abstracto

La_CIA_y_la_guerra_fra_cultural_Frances_Stonor_SaundersWilli Münzenberg fue, según el retrato que de él hizo Stephen Koch, el gran factótum de la propaganda soviética en Europa en el periodo de entreguerras. Puso su imaginación al servicio del Komitern, el organismo que aspiraba a expandir la influencia del marxismo-leninismo por todo el mundo. Y su imaginación fue prodigiosa: inventó la operación secreta de propaganda y movilizó al servicio de sus intereses a simpatizantes que ignoraban que sus conciencias estaban siendo manipuladas.

Münzenberg comprendió que la propaganda más efectiva no era la de cuño manifiestamente bolchevique, sino la que afectos a la izquierda no comunista podrían realizar. Resultaba indispensable que ofreciesen una imagen pública de independencia; es más, ellos mismos debían creerse independientes.

Marionetas

Escritores, periodistas, actores, dramaturgos, profesores, en definitiva, líderes culturales y creadores de opinión, fueron marionetas movidas por los hilos que manejaba una intrincada red de agentes de Stalin comandada por Münzenberg. Él llamaba a aquellos intelectuales, con evidente desprecio, "los clubes de inocentes".

Inmediatamente después del fin de la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos consideraron una prioridad absoluta erosionar la seducción que el marxismo y el comunismo ejercían sobre las elites ilustradas europeas. Se puso en marcha entonces un ambicioso programa de propaganda cultural financiado, en un primer momento, con los fondos reservados del Plan Marshall y luego, a partir de 1947, por la Agencia Central de Inteligencia, la CIA.

Misma estrategia, mismas armas

Debate acaba de reeditar el libro que la periodista británica Frances Stonor Saunders dedicó a aquella operación. La CIA y la guerra fría cultural –cuya primera edición en inglés se publicó en 1999 y su traducción al español, en 2001– detalla el empeño de los servicios secretos norteamericanos por demoler el éxito que habían alcanzado las campañas de Münzenberg. Recurrieron exactamente a la misma estrategia y a las mismas armas que el espía soviético había empleado pocos años antes.

En efecto, el mismísimo Münzenberg no habría puesto reparos a la definición de propaganda que figura en un documento de los archivos del gobierno estadounidense fechado en 1950 y exhumado por Stonor Saunders: "Todo esfuerzo o movimiento organizado empleado por una nación, excepto el combate, que comunica ideas e información con el propósito de influir en las opiniones, actitudes, emociones y comportamiento de grupos extranjeros, de manera que apoyen la consecución de los objetivos nacionales".

Persuasión encubierta

Se entendía que la propaganda más efectiva era aquella en la que "el sujeto se mueve en la dirección que uno quiere por razones que piensa que son propias". Teniendo en cuenta estos presupuestos, cabe deducir que la esperanza real que los Estados Unidos depositaron en iniciativas propagandísticas como la emisora de difusión mundial La Voz de América –creada en 1942 como réplica a la soviética Radio Moscú– era insignificante. La táctica sería otra: urdir campañas de persuasión encubiertas; la "voz" de América solo podría adquirir influencia si se confundía con la que elevaban públicamente los intelectuales europeos y su timbre no debía parecer impostado, era preciso que sonase como la expresión espontánea de sus opiniones.

El Congreso por la Libertad Cultural, organizado por el agente de la CIA Michael Josselson entre 1950 y 1967, fue el acto central de la inmensa operación de propaganda secreta desplegada en Europa.

Ingenuos y conscientes

Decenas de millones de dólares fueron destinados a financiar ediciones de libros y revistas culturales –Der Monat, Preuves y Encounter–, a organizar conferencias y exposiciones. Las grandes fundaciones norteamericanas –Ford, Rockefeller– colaboraron en la campaña, también museos como el MoMA, que promocionó el expresionismo abstracto como contestación al realismo socialista.
Algunos intelectuales ni siquiera fueron conscientes de ser utilizados, cooperaron con total ingenuidad; otros, a sabiendas. En cualquier caso, la nómina de los reclutados es larga e incluye, entre otros, los nombres de Arthur Koestler, George Orwell, André Gide, Bertrand Russell, T.S. Elliot, Isaiah Berlin, Raymond Aron, Jacques Maritain, André Malraux o Igor Stravinsky. Y al contrario, ciertos autores –algunos ya censurados en su día por los nazis– fueron expurgados de las listas de libros que el Departamento de Estado enviaba a bibliotecas europeas: así, por ejemplo, Thomas Mann, Herman Melville, Sigmund Freud, John Reed o Henry David Thoreau.

Prolija y elocuente

Entre 1966 y 1967, la revista Ramparts y The New York Times publicaron amplios reportajes de investigación sobre los programas culturales clandestinos de la CIA. La Agencia había hecho todo lo posible para impedir que saliesen a la luz aquellas revelaciones que atentaban contra el secretismo que necesitaba su programa. En poco tiempo, tuvo que ser desmantelado.

La exhaustiva investigación llevada a cabo por Frances Stonor Saunders permite a la autora componer una prolija y elocuente descripción de los métodos empleados por la CIA; su potente capacidad narrativa invita al lector a reflexionar sobre los efectos que tuvo aquella política intervencionista: "¿Distorsionó la ayuda económica el proceso según el cual se manifestaron los intelectuales y sus ideas? ¿Acaso las reputaciones de los intelectuales salieron consolidadas o robustecidas al pertenecer al consorcio cultural de la CIA?".

Colosales proporciones

La copiosa documentación que ofrece la obra revela las colosales proporciones que tuvo la verdadera batalla que se libraba en aquellos años de la Guerra Fría, en aquel mundo que, según la metáfora que encontró el historiador Pierre Miquel para describir el maniqueísmo imperante, era un "mundo en blanco y negro". La Guerra Fría fue, quizás antes nada, una guerra propagandística. El presidente Dwight D. Eisenhower lo explicó ahorrándose eufemismos: "Nuestro objetivo en la guerra fría no es conquistar o someter por la fuerza un territorio. Nuestro objetivo es más sutil, más penetrante, más completo. Estamos intentado, por medios pacíficos, que el mundo crea la verdad. La verdad es que los americanos queremos un mundo en paz, un mundo en el que todas las personas tengan oportunidad del máximo desarrollo individual. A los medios que vamos a emplear para extender esta verdad se les suele llamar ‘guerra psicológica’. No se asusten del término porque sea una palabra de cinco sílabas. La ‘guerra psicológica’ es la lucha por ganar las mentes y las voluntades de los hombres". John F. Kennedy lo corroboró: "El enemigo es el sistema comunista en sí: implacable, insaciable, infatigable en su pugna por dominar el mundo. Esta no es solo una lucha por la supremacía armamentística, es también un lucha por la supremacía entre dos ideologías opuestas: la libertad bajo un Dios y una tiranía atea".

¿En nombre de la libertad?

Una lectura paralela de La CIA y la guerra fría cultural de Frances Stonor Saunders y de El fin de la inocencia. Willi Münzenberg y la seducción de los intelectuales de Stephen Koch evidencia la naturaleza esencialmente totalitaria de la propaganda. Cualquiera que sea su signo político, sus armas y tácticas están siempre al servicio de la filosofía que predica que el fin justifica los medios.

Según Stephen Koch, es muy posible que Willi Münzenberg creyese honestamente que mentía en aras de la verdad que representaba la revolución soviética; según Frances Stonor Saunders, la CIA practicó una política intervencionista que alteró la libre circulación de ideas. ¿Conspiró en nombre de la libertad? No, concluye, en aras del imperio; y el imperio es el otro nombre de la verdad americana de la que hablaba Eisenhower.


Frances Stonor Saunder
Frances Stonor Saunder
Frances Stonor Saunder
Los ‘clubes de inocentes’ de la CIA
Traducción de Rafael Fortes
Debate, 2013

domingo, 4 de noviembre de 2012

Sesenta años después de la primera prueba termonuclear

Científico norteamericano Edward Teller
Hace 60 años, el 1 de noviembre de 1952, EEUU realizó la prueba del primer dispositivo termonuclear en el Océano Pacífico.
En aquel momento las armas nucleares pasaron a otra etapa de desarrollo en la que la potencia de las bombas apenas estaba limitada. Los estadounidenses explotaron el primer dispositivo termonuclear, es un hecho indiscutible. Pero se suscita una aguda polémica en torno a la siguiente cuestión: ¿Quién realizó la prueba de la primera bomba termonuclear?
El desarrollo de armas termonucleares fue un proyecto complicado que la Unión Soviética y EEUU realizaron de modo independiente, pero sacando casi las mismas conclusiones.
Máquina para modificar relieve
El 1 de noviembre de 1952, se modificó drásticamente el relieve en el atolón Eniwetok de las Islas Marshall. El islote Elugelab que formaba parte del atolón quedó destruido. Esto sucedió a raíz de una prueba exitosa bajo nombre en clave de ‘Ivy Mike’, que era la primera explosión de una bomba termonuclear realizada por EEUU.
Pero es imposible calificar de ‘bomba’ el dispositivo probado en Eniwetok. Se trata de una estructura complicada de 74 toneladas y de la altura de un edificio de dos pisos, una máquina de alta tecnología dotada con equipo criogénico dentro del cual fue instalado el propio elemento de fusión termonuclear (un isótopo pesado de hidrógeno o deuterio) en estado líquido y a bajas temperaturas.
El ‘corazón’ de esta estructura fue el llamado ‘salchicha’ (Sausage), un dispositivo alargado de dimensiones de 6 por 2 metros, de unas 54 toneladas de peso, que fue cubierto con una capa de acero de 30 centímetros de espesor, por debajo de la que estuvo otra capa de uranio (tamper) de peso superior a 4,5 toneladas. La fisión de esta capa de uranio liberó una energía sin precedentes equivalente a 10,4 megatones de trilita.
En el lugar de la explosión apareció un cráter gigantesco de 1.900 metros de diámetro y de hasta 50 metros de profundidad. La explosión y las olas oceánicas derrumbaron casi todas las plantas de la isla.
“Este vino tiene potencial”, diría un perito al evaluar los resultados. En realidad, una bomba desarrollada posteriormente en la URSS y hecha de metal (АN602 que se conoce con el apodo de ‘la bomba del Zar’) liberó en 1961 una energía equivalente a 58 megatones de trilita al detonarse en el archipiélago de Novaya Zemlya en el Ártico.
Pero fue suficiente destruir el islote de Elugelab para entender que la humanidad disponía de un fuego capaz de reducir a cenizas su estrecho espacio común.
Disparador para núcleos ligeros
La idea de desarrollo de armas termonucleares se radica en el uso creativo del balance energético de las reacciones nucleares. Se pueden fabricar armas nucleares si las reacciones de fisión o fusión de átomos liberan una gran cantidad de energía.
Desde este punto de vista, los elementos más interesantes en la Tabla Periódica de Mendeleev están en su inicio y en su final.
En la final de la Tabla se encuentran los elementos con núcleos pesados, la reacción de fisión en cadena es la que libera energía. Así las cosas, se puede crear armas nucleares tradicionales con el uso de uranio-235 o plutonio-239.
Al inicio de la Tabla se ubican los elementos cuyos núcleos ligeros son capaces de fundirse con la liberación de energía (se trata de la reacción de fusión nuclear). La cantidad potencial de energía liberada en este caso es mucho más que durante la fisión de núcleos pesados. Por consiguiente, la potencia destructora de las armas hipotéticas también será mayor.
Surge el único problema. Para la fisión de núcleos pesados simplemente es necesario que la masa de elementos fisionables sea mayor que la masa crítica, lo que se puede provocar por ejemplo por su compresión durante la explosión.
Pero los núcleos ligeros necesitan condiciones naturales para la fusión. La fusión nuclear es posible a temperaturas muy altas, cercanas a las de las estrellas. La reacción de fusión produce la energía del Sol y otras estrellas. En caso contrario, los núcleos ligeros no pueden fundirse.
Pero los científicos y militares disponían de un ‘disparador’ de la fusión nuclear, es decir, de la bomba atómica tradicional. Se planteó la tarea de explotar esta bomba de modo que esto pudiera desencadenar la fusión termonuclear. En este caso se podría devastar continentes enteros.
Patrimonio de Edward Teller y Andrei Sájarov
Los físicos de ambas costas del Océano Atlántico se rompieron la cabeza en el desarrollo de este ‘disparador’ termonuclear que parecía muy fácil a primera vista.
En 1942, el científico estadounidense, Edward Teller, propuso un esquema teórico ‘Classical Super’ que representaba una realización directa del ‘disparador’: una bomba atómica dentro del deuterio líquido. En 1946, Teller modernizó este esquema al convertirlo en el llamado ‘despertador’ (‘Alarm Clock’). En este caso, la carga nuclear fue envuelta en 10 o 15 capas del deuterio y tritio.
Los esquemas de Teller fueron muy complicados. Ni siquiera la propuesta de emplear un combustible sólido termonuclear (deuterido de litio) que era más eficiente, hecha por el físico en 1947 no pudo resolver problemas sistémicos.
Solamente en 1951, fue hecha una propuesta realmente interesante. Uno de los colaboradores de Teller, Stanislav Ulam proveniente de la ciudad de Lvov (Ucrania actual), propuso colocar una carga nuclear en una extremidad y el ‘disparador’ en la otra de un recinto y comprimir el combustible de la fusión y conseguir su encendido con el uso de la “implosión de la radiación”.
Este mecanismo bautizado como ‘diseño de Teller-Ulam’ dio a los estadounidenses la posibilidad de pasar a las pruebas prácticas del dispositivo termonuclear iniciadas en el atolón Eniwetok hace 60 años. Antes de aquel momento, se realizaron pruebas de explosión de cargas nucleares con reacción termonuclear (por ejemplo, la prueba George que tuvo lugar en mayo de 1951), pero estos artefactos no eran termonucleares.
La URSS desarrolló armas termonucleares independientemente
Últimamente se suele decir que la URSS desarrolló su proyecto nuclear, gracias a un buen trabajo de sus servicios secretos que literalemente retiró de EEUU pilas de información secreta.
En cuanto al proyecto nuclear, esto es justo. El grupo de físicos soviéticos encabezados por Igor Kurchátov sí que desarrollaron la bomba atómica tomando en consideración los resultados de cálculos y pruebas estadounidenses revelados por el servicio de inteligencia de la URSS para reducir tiempo para el desarrollo de soluciones tecnológicas poco eficaces.
Mientras, el proyecto termonuclear se desarrolló en la URSS independientemente. El físico ruso Yakov Zeldóvich desarrolló desde 1948 un proyecto similar al esquema teórico ‘Classical Super’ de Edward Teller que en la Unión Soviética fue bautizado como ‘Tubo’. Este proyecto sin perspectiva sí que fue desarrollado en base a los datos obtenidos por los servicios secretos soviéticos de EEUU en la época en la que los propios científicos estadounidenses estaban dispuestos a abandonarlo.
Pero en cuanto al ‘Despertador’ de Teller, este proyecto fue desarrollado en la URSS de modo independiente hacia los principios de 1950 por Andrei Sájarov y Vitali Guínzburg. En marzo de 1949, Guínzburg propuso usar el sólido deuterio de litio en vez del deuterio líquido. A finales de 1953, Víctor Davidenko propuso crear una bomba termonuclear de dos etapas. El proyecto similar al ‘diseño de Teller-Ulam’ con la implosión de la radiación fue desarrollado por los físicos soviéticos hacia la primavera de 1954.
Pero hasta aquel momento pasó mucho tiempo, mientras que los científicos rusos tenían muchas ideas interesantes. Al considerar erróneamente que el diseño del dispositivo bajo nombre código de ‘Ivy Mike’ era similar al 'Tubo', los físicos soviéticos que hacia aquel momento ya entendieron todos los problemas del respectivo esquema concentraron su atención en el desarrollo de un proyecto más eficaz. El 12 de agosto de 1953, la URSS realizó la prueba del dispositivo RDS-6S que fue denominado como “la primera bomba termonuclear soviética”.
A diferencia de una enorme estructura empleada en el atolón Eniwetok, el dispositivo soviético fue de dimensiones más pequeñas debido al uso del sólido deuterio de litio. A pesar de que durante la prueba anunciada la carga nuclear fue instalada en una torre, en teoría, el RDS-6S podría arrojarse desde el bombardero Тu-16.
Así es la diferencia principal entre un dispositivo que, de hecho, solo muestra la existencia de una tecnología física y las municiones que se emplean en las armas.
A pesar de una prioridad formal en la creación de armas termonucleares, el diseño del dispositivo desarrollado por Sájarov dejaba mucho que desear. El efecto útil de la liberación de energía fue inferior al 20%. Los cálculos demostraron que era imposible crear una ‘buena’ bomba termonuclear de potencia equivalente a más de 750 kilogramos de trilita en base a este diseño. La estructura se derrumba y pierde la eficacia.
En 1954, EEUU explotó en el atolón de Bikini (Islas Marshall) el dispositivo ‘Shrimp’ (Camarón) construido en base al diseño de Teller-Ulam con el uso del sólido deuterio de litio. Por eso EEUU opina que fue el primero en crear la bomba termonuclear. Según los estadounidenses, el RDS-6S no es un verdadero armamento termonuclear, a diferencia de las bombas creadas partiéndose del diseño de Teller-Ulam.
Al realizar la prueba en el atolón de Bikini, EEUU cometió un error. No se liberó la energía equivalente a cuatro o seis megatones de trilita, como se esperaba, sino la equivalente a 15 megatones. Esta fue la prueba de la bomba de hidrógeno más potente jamás probada por Estados Unidos.
En la URSS esta historia fue conocida como el incidente que provocó la caída inesperada de ceniza radiactiva que afectó una embarcación de pesca japonesa ‘Fukuryu Maru No. 5’ (Dragón feliz). Todos los 23 tripulantes del barco padecían el síndrome radiactivo agudo, mientras que el operador de radio del barco murió dentro de cinco meses.
Después de las pruebas realizadas en el atolón de Bikini, desde diciembre de 1955, EEUU empezó a fabricar bombas Mk-21 de cuatro megatones. La URSS realizó la prueba de su primera bomba desarrollada según el diseño de Teller-Ulam (RDS-37) el 22 de noviembre de 1955. RDS-37 pasó a ser la primera bomba en el mundo de potencia de varias megatones que fue arrojada desde un avión. EEUU realizó una prueba similar sólo en mayo de 1956.
Desde aquel momento, las municiones termonucleares empezaron a desempeñar el papel clave teniendo en cuenta una guerra hipotética. Las superpotencias obtuvieron al fin y al cabo las superarmas y superposibilidades de destrucción mutua.

Konstantín Bogdánov, RIA Novosti

domingo, 28 de octubre de 2012

El glorioso inicio y el triste final de la época del macartismo

Joseph Raynold McCarthy
Después de que la Unión Soviética realizara en 1949 la prueba nuclear, en Estados Unidos estalló una verdadera histeria anticomunista: la ‘caza de brujas’. La búsqueda de ‘traidores’ entre los representantes de la ciencia y la cultura la encabezó el senador Joseph Raynold McCarthy.
En la Historia de todo Estado habrá, sin lugar a dudas, páginas oscuras que a uno le gustaría arrancar o por lo menos borrar de su memoria para siempre.
Aunque Winston Churchill alertó en su momento de que la peor traición es la traición de la Historia.
No seamos traidores.
Mayo de 1945. La capitulación incondicional de Alemania y la victoria incondicional de los aliados sobre el nazismo.
Julio de 1945. En la ciudad de Potsdam, en las afueras de Berlín, celebran su reunión los líderes de la coalición antihitleriana: el Generalísimo Iosif Stalin, el presidente Harry Truman y el primer ministro Winston Churchill. La agenda incluía, si usamos el lenguaje formal, cuestiones de orden post bélico y de la futura cooperación. Las discrepancias no eran pocas, pero parecía factible llegar a una fórmula de compromiso.
¿Había muestras de buena voluntad?
Todo lo secreto tiende a revelarse: en 1988, 40 años después de su elaboración, se hizo público el plan británico bautizado como ‘Operación Impensable’. Para sus autores era “impensable la presencia de las tropas soviéticas en Berlín y todavía más impensable la toma de Berlín por ellas”. El documento decía: “La Unión Soviética representa una amenaza mortal para el mundo libre y es necesario derrotarla en una guerra total”.
El inicio de las hipotéticas acciones bélicas estaba previsto, por ironía del destino, para el 1 de julio de 1945. El plan resultó ser realmente impensable, dado que por aquellas fechas el Ejército Rojo tomó por asalto la capital de Alemania y se instaló de manera definitiva en el territorio de Europa del Este.
Estados Unidos, el único país que en aquel entonces poseía bomba atómica, tampoco se quedó atrás. La llamada ‘doctrina Truman’ advertía sobre la inevitabilidad del conflicto entre el capitalismo y el comunismo. Por consiguiente, EEUU tenía que luchar contra el comunismo en todo el mundo para mantenerlo dentro de las fronteras de la URSS. El Comité de Jefes de Estado Mayor elaboró hacia diciembre de 1945 una operación bajo un nombre más prosaico, ‘Tenaza’, que fijaba 15 blancos “preferentes” y 106 ciudades soviéticas que debían someterse al ataque nuclear.
Afortunadamente, el plan no fue puesto en práctica porque alguno de los dirigentes del país “entró en razón”. En cualquier caso, la operación fue archivada sólo en 1950, a causa de su “imposibilidad militar”.
Y ahora es el momento de mencionar por tercera vez al primer ministro británico, Sir Winston Churchill.
El 5 de marzo de 1946 pronunció en el Westminster College de Fulton su famoso discurso, que el propio político llegaría a calificar como el más importante de toda su vida. A partir de aquel momento, comenzó la Guerra Fría.
Al estudio de las razones de aquella duradera confrontación están dedicados miles de libros, artículos y tesis doctorales. No rivalicemos con los investigadores profesionales, nos limitaremos a decir tan sólo que la Guerra Fría significaba una confrontación militar, económica e informativa entre las dos superpotencias y sus aliados.
¿Qué dijo Churchill en aquella ocasión?
“Una sombra se cierne sobre los escenarios que hasta hoy alumbraba la luz de la victoria de los aliados. Nadie sabe qué pretende hacer la Rusia Soviética y su organización comunista internacional en el futuro inmediato, ni cuáles son los límites -si existe alguno- de su tendencia expansiva y proselitista. Siento una gran admiración y tengo una gran estima al valeroso pueblo ruso y al que fue mi camarada en la guerra, el Mariscal Stalin.
…Desde Stettin, en el Báltico, a Trieste, en el Adriático, ha caído sobre el continente un telón de acero. Tras él se encuentran todas las capitales de los antiguos Estados de Europa Central y del Este (...), todas estas famosas ciudades y sus poblaciones y los países en torno a ellas se encuentran en lo que debo llamar la esfera soviética, y todos están sometidos de una manera u otra, no solo a la influencia soviética, sino a un altísimo y en muchos casos creciente control por parte de Moscú (...)”.
En otra ocasión comentaremos si estas aseveraciones de Churchill eran certeras y cuál fue la reacción de los dirigentes soviéticos.
Ahora nos centraremos en que el mencionado discurso provocó una amplia campaña de “lucha contra la amenaza militar soviética” y la “exportación de la revolución”. Como resultado, en Francia, Italia y en algunos otros países los comunistas fueron expulsados de los gobiernos y en la República Federal de Alemania fue prohibido el Partido Comunista.
Y solo era el inicio: lo serio vino más tarde, hacia otoño de 1949. Un avión estadounidense que llevaba instalado a bordo un laboratorio y realizaba con regularidad vuelos de reconocimiento a lo largo de las fronteras meridionales de la URSS, detectó el 29 de agosto en la zona de la ciudad de Semipalátinsk niveles elevados de radiación. Las muestras del aire permitieron sacar una conclusión inequívoca: la Unión Soviética había ensayado una bomba atómica.
Transcurrido un mes, el 23 de septiembre de 1949, el presidente de Estados Unidos, Harry Truman, manifestaría lo siguiente: “El pueblo estadounidense, en virtud de los imperativos de seguridad nacional, tiene el derecho de estar informado sobre todos los acontecimientos en el ámbito de la energía nuclear”.
Y el pueblo estadounidense, una vez informado, procedió a actuar, a su juicio, de la única manera posible ante aquella situación.
Mientras los expertos, tras un análisis más detallado de los datos obtenidos, pudieron establecer la hipotética potencia del artefacto explosivo y sus características aproximadas.
No cabía la menor duda de que el esquema era una copia casi exacta de la bomba diseñada en EEUU. De modo que se había producido una fuga de información clasificada, mientras que la CIA le había estado asegurando al presidente Truman que la URSS tardaría 10 o 15 años en crear una bomba atómica.
Al director del FBI, John Edgar Hoover, se le encomendó una tarea urgente: descubrir a los responsables de la fuga de los secretos nucleares de Estados Unidos.
Como consecuencia, ya en verano de 1950 fueron arrestados y acusados de espionaje los esposos Ethel y Julius Rosenberg, militantes del Partido Comunista de Estados Unidos.
Este fue el inicio.
En estas condiciones, la siguiente declaración del senador Joseph McCarthy, hecha el 9 de febrero de 1950, cayó sobre suelo bien abonado: “... tengo en mis manos una lista con los nombres de 205 personas que son conocidas por el secretario de Estado como miembros del Partido Comunista y que, a pesar de ello, siguen trabajando y delineando la política del Departamento de Estado”.
El proceso arrancó...
McCarthy encabezó la subcomisión investigadora del Senado que en 1952 celebró seis reuniones a puerta cerrada y en 1953, ya 117. En 1954 hubo 36 comparecencias televisivas de sus expertos.
Se aprobó una ley que obligaba al Partido Comunista y algunas otras organizaciones a registrarse como agentes de Estados extranjeros. El incumplimiento de la norma se castigaba con penas de hasta cinco años de cárcel y una multa de hasta 10.000 dólares. Un comunista no podía tramitar el pasaporte para viajar al extranjero, ser funcionario público ni trabajar en plantas militares.
La ley establecía 14 rasgos característicos de la militancia de un ciudadano en el Partido Comunista. Al mismo tiempo, unas normas demasiado vagas permitían aplicarla a cualquier ciudadano del país.
Tras aficionarse a las persecuciones, McCarthy incluso se permitió llamar “hijo de puta” al presidente Truman, nada sospechoso de simpatizar con los comunistas, por falta de una actitud lo necesariamente dura hacia la “amenaza extremista”. Ni falta que hace mencionar a los representantes de la ciencia y la cultura sometidos a humillantes interrogatorios, obligados a arrepentirse de sus convicciones y denunciar a sus compañeros de oficio.
Se presentaron cargos contra Charles Chaplin, Arthur Miller, Leonard Bernstein, Albert Einstein e incluso Julius Robert Oppenheimer, el “padre” de la bomba atómica estadounidense.
Hemos mencionado solo a las personalidades más famosas, pero miles de personas de aquel país, considerado modelo de la democracia, perdieron sus empleos y se quedaron sin medios de subsistencia.
El fracaso de la ‘caza de brujas’ en Estados Unidos se debió en gran medida a la televisión: los métodos usados por Joseph McCarthy y sus partidarios empezaron a causar aversión entre una parte considerable de los ciudadanos. El golpe final a la carrera del senador lo asestó el reportero de la cadena CBS, Edward Murrow.
Presentó su reportaje sobre un piloto militar de origen serbio, Milo Radulovich, despedido de las Fuerzas Aéreas de EEUU por el hecho de estar suscrito su padre a los periódicos comunistas yugoslavos. El periodista puso de esta forma en tela de juicio los motivos del despido y consiguió que al piloto se le volviera a contratar.
Murrow fue más lejos e hizo un programa televisivo, basado únicamente en las declaraciones del propio, McCarthy, la que acabó por desacreditar al senador fanático delante de los habitantes del país. Hubo que crear un comité senatorial, encargado esta vez de investigar las actividades del propio McCarthy.
Las conclusiones de la investigación no dejaron lugar a dudas. McCarthy se aficionó al alcohol y murió a la edad de 49 años.
Así terminó en Estados Unidos el triste período llamado la “época del macartismo”.
Esta ha sido, a rasgos generales, la historia. El bien al final se impuso al mal. Pero quedó un sabor desagradable.
Y una cita de Edward Murrow que se atrevió a retar al senador McCarthy: “Una nación de ovejas engendra un Gobierno de lobos”.


Por Alexander Ratsimor, RIA novosti

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