miércoles, 21 de octubre de 2015

Antúnez engatusa a la mafia terrorista de Miami



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El supuesto disidente Jorge Luis García Pérez, conocido en la farándula contrarrevolucionaria como Antúnez, engaña a la mafia terrorista cubano americana al despojarla –en su último viaje a Miami- de una suma superior a los 5 000.00 dólares con el compromiso de que realizaría acciones para boicotear la visita del Papa Francisco a Cuba y que finalmente justificó con el montaje de una pésima obra teatral.

En esta oportunidad no solo timó a organizaciones como el “Presidio Político” o “La Asamblea de la Resistencia”, sino a connotados terroristas como Santiago Álvarez Fernández-Magriñá, Manuel René Alzugaray Pérez, Ángel Francisco D’ Fana Serrano y Rodolfo Rodríguez San Román, a quienes, como si se trataran de inofensivas palomitas, desplumó sin miramiento alguno.


No hay duda de que Antúnez, como buen estafador, posee capacidades histriónicas le posibilitan asumir, con cierta maestría, el papel de “luchador anticastrista vertical” que tanto gusta a ese sector de la ultraderecha en Miami y que a pesar de las presiones para que realice acciones de mayor calibre en la Isla, él siempre logra engatusar para que le aflojen la plata.


Para conseguir meterse en el bolsillo esa suma de dinero, recurrió a su mejor recurso: la mentira. Así fue como se inventó la realización de una huelga de hambre en su propia casa prometiendo involucrar a decenas de seguidores que asegura tener a lo largo y ancho del país.


Con esa acción y su supuesto liderazgo y capacidad para convocar a los medios, aseguró a sus patrocinadores terroristas que armaría un gran show mediático internacional que permitiría conseguir “la cancelación de la visita del Papa a Cuba o, al menos, llamar su atención para obligarlo a reunirse con ellos”.

Por supuesto, nada de ello sucedió ni podía suceder, pues todo eso era tan ficticio como que Antúnez es un disidente. En efecto, la huelga de hambre fue una completa farsa en la que solo logró involucrar, a duras penas, a un puñado de sus compinches más cercanos que no llegaron a sumar unas 10 personas contando a su esposa.

Ellos, como embusteros al fin, nunca dejaron de comer, aunque eso sí discretamente para guardar las apariencias. Y antes de iniciar la falsa huelga acapararon una buena cantidad de alimentos, entre otros, frutas, jamón, queso, galletas y varias barras de guayaba, de la conocida marca Ceballos. Al final, termino siendo la huelga de la guayaba.

Con el objetivo de darle publicidad a su artimaña tuvieron la infeliz idea de posar para una fotografía que postearon en twitter. Sin embargo, esa foto -en la que se les vio muy bien, incluso con varias libras de sobrepeso-, se transformó en un boomerang que logró el efecto contrario al deseado, pues se convirtieron len el hazmerreír en las redes sociales. “Gorditos y bonitos, muchachos”, parecía decir el “líder” de estos “disidentes de Madagascar”.

En realidad Antúnez nunca tuvo en sus planes realizar un esfuerzo serio para honrar sus compromisos. Aunque tampoco pasó por su mente que la puesta en escena de su obra teatral terminara en un rotundo fracaso. Ni siquiera tuvo credibilidad en el resto de la fragmentada contrarrevolución interna y externa que por primera vez actuó de manera unánime al preferir que no se le involucrara con esa bufonada. Consiguió lo que nadie ha logrado.

Pero el peor golpe que recibió para su mayúsculo ego es que de la gran cantidad de medios que dieron cobertura a la visita del Sumo Pontífice ninguno se hizo eco de esa falsedad. Fue ignorado por completo. En fin, no pudo lucirse como la vedette en la que pretendía convertirse en sus ya frecuentes alucinaciones, cuestión que provocó su frustración.

Ahora eso sí, del dinero ni hablar. Se sabe que durante su falsa huelga se dedicó a realizar reparaciones en su casa, pues pretende venderla para comprarse una más grande. Parece que esto comienza a marcar una tendencia entre los liderzuelos de la supuesta oposición.

Pero eso no es todo. También quiere comprarse un auto, aunque esto ya lo saben algunos de sus socios en Miami. Pero lo que no conocen aún es que además le anda dando vuelta a la idea de invertir una buena suma de dinero para montar un negocio por cuenta propia, pero quiere ponerlo a nombre de un testaferro de su confianza.

Por ahora, no parece preocuparle la reacción de sus patrocinadores terroristas frente a semejante burla. Está convencido de que tienen que seguir contando con él. Además confía en sus habilidades para engatusarlos, utilizando sus socorridas mentiras de que “mi casa estaba sitiada por la seguridad política del régimen y las turbas castristas que me impidieron salir a la calle a realizar acciones”, o esa otra de que “mi vida corre serio peligro, debido a las constantes amenazas que recibo por mis denuncias en contra del régimen”.

Lo cierto es que este bandido ya ha extendido sus operaciones delictivas fuera de las fronteras del territorio nacional, en particular del poblado de Placetas en la central provincia de Villa Clara dónde posee una amplia hoja de antecedentes penales antes de que asumiera el rol de “disidente” en la primera década de los años 2000.

Un ejemplo más de ese sucio negocio de la contrarrevolución que consiste en disfrazar a delincuentes –deseosos de obtener dinero fácil sin tener que trabajar- en supuestos presos políticos, con el objetivo de alimentar la permanente campaña mediática contra la mayor de las Antillas.

Ahora en el caso particular de Antúnez debemos darle cierto crédito a su desempeño como actor. Se ha adentrado tanto en la interpretación de su papel de “opositor radical” que ha logrado encandilar a sus promotores de la mafia terrorista, la cual parece no percatarse aún de que cuando te alías a un bandido no puedes descuidar tu espalda, ni tu bolsillo.

No obstante, para los que lo conocen bien dentro y fuera de la Isla saben que su representación está lejos de merecer un Óscar al mejor actor masculino. Son frecuentes sus pifias por su afán de protagonismo y manía de grandeza. Una mezcla peligrosa que lo induce a un estado de alucinación, durante el cual es capaz de inventarse algún cuento chino o decir cualquier disparate. Tal y como ocurrió en agosto de 2013 en Miami cuando prometió un Paro Nacional en Cuba.

Pero al margen de ello, no hay duda de su destreza. Su clave para el éxito radica en que conoce de antemano de que esa mafia terrorista necesita seguir utilizándolo, aunque también sabe que está tan enajenada de la situación en la Isla que fácilmente confunde deseos con realidad y a esta debilidad él, al igual que El Flautista de Hamelín, sabe cómo sacarle provecho económico.

Sin embargo, como bandido al fin y en su desmedida ambición de seguir obteniendo dinero fácil, pareciera no percatarse de que poco a poco va asumiendo compromisos con esas amistades peligrosas que tiene al otro lado del estrecho de la Florida. Y eso es jugar con candela y se sabe que el que juega con candela tarde o temprano se quema.

Por: Roberto J. Pérez

Tomado de santamambisa

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