jueves, 3 de mayo de 2012

Mayo también trajo dolor a los cubanos.


PASAJES DEL TERRORISMO CONTRA CUBA.

Andrés González Lines
Sin lugar a dudas, cuando mayo se anuncia en cada parte de la Isla, los cubanos piensan de inmediato en dos fechas: el Primero de Mayo en el que saldrán nuevamente a las calles para reivindicar entre banderas la eterna primavera que defienden, así como cada segundo domingo de Mayo, en el que celebran  el Día de las Madres.

Mayo, pues,  podría decirse que se ha convertido en  un mes de reafirmación del amor hacia la Madre y hacia la Patria. Sin embargo, los enemigos de la felicidad que brota de los cubanos, les han  amargado mayo en varias ocasiones, convirtiéndolo en un mes de tristes recuerdos y dolorosas ausencias. Es entonces cuando el peso de los más de tres mil muertos y dos  mil heridos nos duele sobremanera y  miramos al Norte de donde siempre ha  venido el golpe traicionero y criminal.

De allí, de la Florida, de la componenda asesina montada por Estados Unidos y un grupo de desalmados matones, vino la muerte aquel triste 7 de mayo de 1961, cuando desapareció una lancha de la naciente Marina de Guerra Revolucionaria. Capitaneada por el comandante Andrés González Lines e integrada por 17 tripulantes, la nave R 43 desapareció misteriosamente a diez millas del norte de Mariel cuando realizaba un viaje de prueba de máquinas.  Siempre quedó la duda, la premonición dolorosa de que el incierto destino de estos hombres fue provocado por la mano asesina de nuestros enemigos.

Con la muerte de González Lines desaparecía un hombre digno. De procedencia humilde y amante del  mar, logró cumplir sus sueños al ingresar por oposición a la Academia Naval del Mariel con vistas a hacerse oficial de la marina mercante. Militante comunista desde 1937, se graduó finalmente como alférez de fragata de la marina de guerra.

Designado profesor de la Academia Naval del Mariel en 1942, se opuso al golpe batistiano del 10 de marzo de  1952. A partir de allí, comprendiendo que ayudaría mejor a la causa revolucionaria desde las propias filas de la marina de guerra, participó en el levantamiento popular del 5 de septiembre de 1957 en un heroico acto de rebeldía y amor patrio. Condenado a seis años de prisión, fue liberado en mismo primero de enero de 1959 cuando triunfó la Revolución.

Este hombre amante del mar, sentimiento profundo que lo llevó a fundar la Sociedad de Amigos del Mar, murió frente al deber y amasando los más bellos sueños por los que luchó.

Apenas  cinco días después, como una confirmación de la suerte corrida por González Lines y su tripulación, una nave fuertemente artillada, procedente de los Estados Unidos, atacó la lancha de vigilancia costera SV 28 al noroeste de Santa Cruz del Norte, provincia de la Habana. Otra vez la mano criminal de la CIA y sus asalariados de la mafia terrorista segaba la vida de valerosos hombres de mar. Como resultado de la brutal agresión perpetrada por miembros de Alpha 66, murieron Reynold B. Díaz, Enrique García Hernández y José López, así como recibieron heridas otros cinco tripulantes.

Luis Ramírez López, sepelio
El 21 de mayo de 1966 resultó vilmente asesinado el joven soldado  Luis Ramírez López, miembro del Batallón Fronterizo, mientras hacía guardia en un puesto aledaño a la Base Naval de Guantánamo, territorio usurpado a Cuba por Estados Unidos. La bala asesina, disparada por un marine norteamericano, privó a este joven de un futuro promisorio y a la Patria de un hijo digno. Como respuesta a tan atroz crimen, miles de ciudadanos acudieron a su entierro en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba.

El continuado terrorismo contra Cuba en el mes de mayo se manifestó de diversas y repugnantes formas. Desde las infiltraciones de terroristas para cometer atentados contra el Comandante en jefe, como el ocurrido el 29 de mayo de 1966, hasta ataques a pueblos y fábricas cubanas como el ocurrido el 13 de mayo de 1964 contra el central azucarero “Luis Enrique Carracedo”.

Dentro de esas intenciones de infiltrar terroristas en territorio cubano, sobresalió la infiltración realizada el 3 de mayo de  1969 por la antigua provincia de Oriente, ocasión en que un grupo de agentes de la CIA al mando de Amancio Mosquera “Yarey” intentó crear focos beligerantes en las montañas cubanas y promover hechos violentos en la zona.

También hubo ataques, secuestros  y hostigamientos contra embarcaciones cubanas como los efectuados contra la goleta cubana “Joven Amalia” el primero de mayo de 1963,  contra la embarcación “San Pedro”, realizada el 12 de mayo de 1967 y los ataques contra las lanchas pesqueras “Plataforma 1” y “Plataforma 4” ocurridos el 10 de mayo de 1970.

La mano de la CIA y de las organizaciones contrarrevolucionarias cubanas atacó en diversas oportunidades sedes diplomáticas en otros países. El 3 de mayo de 1967 hicieron estallar una bomba en el automóvil del embajador cubano en México, provocando heridas a cuatro personas. Siguiendo esta dirección, el 29 de mayo de 1969 fue colocada una bomba frente al consulado general de Cuba en Montreal. % años después, el 4 de mayo de 1974, hicieron detonar  dos bombas frente al consulado cubano en Mérida, Yucatán, en México.

Otras bombas fueron colocadas en embajadas cubanas como en el caso de la de España (17 de mayo de 1972) y Londres (4 de mayo de 1974).

Dentro de este contexto de agresiones ocurridas en mayo, tal vez el hecho más repugnante lo constituyó el incendio provocado en un edificio de 10  plantas, ubicado en 49 y 124, en Marianao, en el que se encontraba situado el círculo infantil mayor de Cuba en esos momentos. Poniendo en peligro la vida de 570 niños y la de  otros cubanos, la mano de los enemigos de la Revolución quiso golpearnos vilmente aquel 8 de mayo de 1979.

Muchas páginas de terror podrían describirse en este artículo, pero la lista sería interminable. Los asesinos que realizaron estos hechos, los mismos que el 20 de mayo de 1995 también tirotearon impunemente el hotel “Guitart Cayo Coco”, aún se pasean  libremente en la Florida y llegan, incluso, a vanagloriarse de sus criminales aventuras contra Cuba.

Mayo lo sabe bien pues ha sido testigo de tanta canallada. Nosotros también lo sabemos, pues lo hemos padecido.

Percy Francisco Alvarado Godoy

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