martes, 7 de enero de 2014

Espionaje cibernético también sirve para hacer noticias

Periodismo estadístico: el espionaje cibernético también sirve para hacer noticias
Periodismo estadístico: el espionaje cibernético también sirve para hacer noticias
Cada vez dejamos más información personal en las redes sociales o los blogs que, sin embargo, siguen sin indexar los buscadores tradicionales. Una página de noticias pretende captar estos datos con un programa de seguimiento para construir el periodismo del futuro.

Un muro de fotos llenas de montajes y colajes vistosos. Títulos llamativos en mayúsculas: ‘Aguacates Sangrientos: el Lado Oscuro de su Guacamole’, ‘Extraños Exorcismos Cristianos Expulsan a los Demonios Musulmanes’ o ‘El Intenso Baño en Aguas Heladas de las Mujeres Rusas’ (este último para acompañar una galería de fotos de RIA Novosti). Se proclama que las noticias, notables o no tanto, no están presentes en los medios de comunicación internacionales. En parte es verdad, pero no del todo.

Así es Vocativ.com, la página que pretende ofrecer información del ‘internet profundo’ recurriendo al programa de búsqueda pormenorizada, OpenMind, inicialmente destinado a la policía y las instituciones oficiales para gestionar grandes volúmenes de datos durante las catástrofes. También se asemeja mucho a los programas de seguimiento de los servicios secretos, por ejemplo, al PRISM de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense, clamorosamente denunciado por Edward Snowden que hoy en día se está ganando honestamente la vida en el inmenso territorio ruso.

A diferencia de los programas de espionaje, el OpenMind escudriña la información no restringida de las redes sociales, así como el LiveJournal, los flujos de RSS y listas de correo electrónico. Ese proceso se  conoce como la “minería” de datos, es decir, el descubrimiento de patrones en los grandes volúmenes de datos con la ayuda de la informática. Este procedimiento ya se aplica por numerosas páginas a Facebook y Twitter para el análisis de los movimientos de los mercados, las inversiones o las bolsas. Pero antes nadie había recurrido a él para crear noticias.

Vocativ es obra  de un estadounidense de origen israelí, Mati Kochavi. Este prolífero empresario y exoficial de los servicios secretos es propietario de varias otras compañías dedicadas a la ciberseguridad y “minería” de datos. Una de ellas ideó el OpenMind que permitió fundar una página de noticias en 2012.

Kochavi indica que la idea le vino tras ver el papel que desempeñaron las redes sociales en la primavera árabe y afirma que sueña con poder predecir las noticias antes de que surjan gracias al análisis de las publicaciones de los internautas.

El medio tiene su sede en Nueva York, donde trabajan unas 50 personas, y sucursales en una decena de países, incluida Rusia. Las figuras más importantes de la plantilla son los llamados “ninjas de los datos” que exploran la red. Los redactores tan solo comprueban la información y crean en su base una historia. Uno de los más conocidos éxitos de Vocativ fue un artículo sobre el estado de humor depresivo de los jóvenes egipcios a partir del análisis de las listas de canciones que escuchaban en la página Sportify.

Los idiomas también forman el punto fuerte de Vocativ ya que sus colaboradores tienen acceso a datos que no llegan a los medios de habla inglesa. Sin embargo, parece dudoso que sea posible construir una página internacional partiendo solo de noticias locales.

Vocativ.com asevera que sus métodos son los del periodismo del futuro. Es más, nuestro oficio podría ir aún más lejos: la revista rusa Slon señala que ya existen programas como Narrative Science que fusionan la “minería” de datos con la inteligencia artificial para crear noticias pero, por el momento, solo en el ámbito de información bursátil o de deporte.

Así que en el porvenir nos podría esperar medios creados totalmente por las máquinas.

¿Serán reales estas predicciones? Prefiero pensar que no; para mí el seco análisis no equivale a la reflexión o la creatividad. Además, y pese a los pronósticos, internet no ha podido acabar con la prensa impresa, al igual que la televisión no lo ha conseguido con el cine o la radio.

María Dunáeva, RIA Novosti

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