Si bien no se pueden analizar la vida
y las actividades de Luis Posada Carriles sin tener en cuenta sus vínculos con las
agencias federales norteamericanas como la CIA y el FBI; y nunca se podrá hacerlo sin tener en cuenta sus relaciones
indisolubles con los militares y la ultraderecha gobernante de los países donde
ha vivido y ha desarrollado sus actividades terroristas, tampoco puede hacerse
un estudio serio de su avatar violento
sin tener en cuenta a la Fundación Nacional Cubano Americana. Esto es así,
porque la ha sido su soporte y su
financista, su mentor y fuente de apoyo logístico, su mecenas y su fuente de
dirección, su jefe y meretriz a la vez.
El maridaje entre ambos no ha sido, sin embargo, pleno y
feliz. En varias ocasiones la FNCA se ha distanciado del terrorista temiendo
que éste, dado al egocentrismo y al impulsividad, saque a la luz pública su
participación en bochornosos acontecimientos que pondrían en peligro su imagen
ante sus seguidores y la opinión internacional. Dos acontecimientos evidencian
esta aseveración. El primero de ellos ocurrió cuando la FNCA puso kilómetros de
distancia entre ella y Posada Carriles en ocasión de destaparse el escándalo
Irán-Contras en agosto de 1986. Otro fue cuando el terrorista internacional se
vanaglorió de sus fechorías, en julio de 1998, ante los periodistas del New
York Times Dan Rohter y Ann Louise Bardach.
La Fundación Nacional Cubano Americana
fue creada mediante el Decreto 501-C3
por el presidente norteamericano Ronald Reagan, el 1 de agosto de 1981. Aunque
fue concebida como una institución de tipo humanitaria y educativa, ha
representado una de las más importantes organizaciones dentro del varado
espectro político de la mafia miamense, inclinada al cabildeo político y al
apoyo y financiamiento del terrorismo.
Desde sus inicios se nuclearon en su
seno los sectores más recalcitrantes de la contrarrevolución cubana, vinculados
históricamente a la guerra sucia de la CIA
contra Cuba, así como representantes del poder económico, amasado sobre
la base de aprovecharse de las donaciones de los incautos que creyeron en su
beligerancia contra la Revolución, así como el hurto de parte del
financiamiento gubernamental a su actividad. Hicieron riqueza también a partir
del favorecimiento de las autoridades municipales y estaduales en las
licitaciones de esa época.
Los requisitos para los aspirantes a
miembro de su Junta de Director fueron:
● Contar con un amplia hoja de
servicios en la lucha contra la Revolución Cubana.
●
Disponer de una considerable riqueza económica.
●
Gozar de la confianza de las autoridades norteamericanas.
El fundador y cabecilla de la FNCA,
durante 16 años, fue Jorge Lincoln Mas
Canosa. Éste falleció el 23 de noviembre de 1997.
Le cabe, por tanto, el cuestionado
honor de haber nucleado a los millonarios de origen cubano en la Florida, de
haber sostenido y financiado a los más importantes terroristas, así como de
haber sido una importante fuente de apoyo a las aspiraciones electorales de los
representantes de los sectores ultraconservadores de los Estados Unidos.
Desde su creación, la FNCA implementó
un claro programa encaminado a inmiscuirse en la política de las
administraciones norteamericanas y condicionarla a una abierta confrontación
con Cuba. En 1994 la revista norteamericana The New Republic publicó un extenso
artículo en el que demuestra cómo varios congresistas recibieron fondos de la
FNCA para que implementaran
legislaciones anti cubanas y ejercieran presiones sobre las decisiones
ejecutivas con respecto a Cuba. En esa oportunidad se dio a conocer que los
representantes por la Florida Ileana Ros Lehtinen y Lincoln Díaz Balart, así como Robert Torricelli,
Richard Helms y otros, habían recibido diferentes fondos para sus campañas por
parte de la Fundación. Como resultado de estos favores, los legisladores
presentaron dos criminales leyes anticubanas: la Ley Torricelli (1992) y la Ley
Helms Burton (1996).
Otro campo de su accionar lo ha sido
el cabildeo dentro de varios gobiernos europeos y latinoamericanos para lograr
que mantengan posiciones hostiles contra Cuba y participen abiertamente en la
campaña internacional de diversionismo ideológico contra la Isla. Varios
directivos de la FNCA han visitado países como España, Nicaragua, Argentina y
establecido alianzas en esos tiempos con sus gobernantes, como ocurrió con José
María Aznar, Arnoldo Alemán y Carlos Menem, respectivamente. Un ejemplo evidente:
En 1994 presionaron al gobierno
colombiano para evitar una venta de petróleo a Cuba.
Desde su fundación hasta 1993, en que
fundaron el Frente Nacional Cubano, su núcleo militar secreto, la Fundación se
dedicó a financiar la actividad terrorista de otras organizaciones
contrarrevolucionarias como PUND, Comandos L, Alpha 66, Cuba Independiente y
Democrática, Ex Club de Presos Políticos, Brigada 2506 y muchas otras. Gracias a esa ayuda,
terroristas como Guillermo e Ignacio
Novo Sampoll, Rodolfo Frómeta, Ramón Orozco, Felíx Rodríguez, Gaspar
Jiménez Escobedo, Luis Posada Carriles,
Nelsy Ignacio Castro Matos, Santiago Álvarez
y muchos otros, han perpetrado innumerables acciones terroristas en
estas décadas.
Muchas de las acciones bendecidas y
financiadas por la FNCA, detrás del telón, lo fueron:
●
Colocación de decenas de bombas en agencias que envían paquetes a Cuba
entre los años 1980 y 1990, sin que las autoridades norteamericanas hayan
detenido tales acciones.
●
Colocación de artefactos explosivos contra intereses y representaciones
cubanas en el exterior, del que existe un amplio rosario de atentados.
●
Acciones terroristas contra el territorio cubano en los últimos 27 años,
incrementadas en la década de los 90.
●
Financiamiento y participación de algunos de sus miembros y directivos
en la planificación, organización, financiamiento y ejecución de planes de
atentados contra Fidel Castro durante sus visitas al extranjero. En todas las
Cumbres Iberoamericanas, con excepción de la IX celebrada en la Habana, se
planificaron atentados contra el mandatario cubano. En estos planes estuvieron directamente
involucrados Jorge Mas Canosa y su hijo Jorge Mas Santos, Alberto Hernández,
Francisco José Hernández Calvo, Feliciano Foyo, Arnaldo Monzón Plasencia, José
Antonio Llamas, Roberto Martín Pérez y otros directivos de la FNCA, algunos de
los cuales la abandonaron en el cisma del 2001 para integrar el Consejo por la
Libertad de Cuba.
Para realizar estas acciones contaron
con el empleo de terroristas de la calaña de Luis Posada Carriles, Gaspar
Jiménez Escobedo, Ramón Orozco, Félix Rodríguez Mendigutía, Guillermo Novo
Sampoll, Pedro Crispín Remón y otros, de amplios records criminales.
●
Sostenimiento a la contrarrevolución interna desde los momentos mismos
de su fundación en 1981, actividad que se incrementó con el surgimiento de los
grupos de auto titulados “disidentes” dentro de la Isla.
●
Financiamiento de la defensa de connotados terroristas enjuiciados en
procesos legales por su participación en planes criminales, como ocurrió con
los casos de José Dionisio Suárez Esquivel y Pablo Virgilio Paz Romero en el
2001, así como con los terroristas capturados en 1997 en el buque La Esperanza.
Igualmente, la FNCA movilizó cuantiosos recursos para la defensa y liberación
de Posada Carriles, Gaspar Jiménez Escobedo, Guillermo Novo Sampoll y Pedro
Crispín Remón desde el 2000 hasta su supuesto indulto en el 2004.
La FNCA ha sufrido diferentes cismas
desde su fundación en 1981 como resultado de serias contradicciones internas,
ansias contrapuestas de protagonismo político y diferencias en la participación de sus miembros en el disfrute
de prebendas y favores políticos por
parte de los gobiernos estadual y
federal.
El 14 de agosto de 2003 Dennis Hays,
vicedirector ejecutivo y representante de la organización en Washington,
abandonó la FNCA. Como resultado de los “agravios” proferidos contra Bush por
los 98 directores de la FNCA en sus cartas de agosto. En el trasfondo estaban
las preocupaciones de algunos directivos simpatizantes de los republicanos que
desaprobaban los coqueteos de Jorge Mas Santos y Joe García con los demócratas.
Dentro de los cismas dentro de la FNCA
se encuentran las salidas de Frank Calzón y de la extinta Elena Amos
Díaz-Verson en ocasiones anteriores.
La pérdida de imagen sufrida por la
FNCA, derivada de las denuncias sobre sus vínculos con los atentados
terroristas contra Cuba entre 1992 y 1997, así como el pésimo manejo que
hicieron de la situación de Elián
González, niño al que se confabularon para secuestrar arbitrariamente con
brutal intolerancia, colocó a la FNCA en una cuestionada posición pública.
En los últimos meses de 1997, lanzaron a una campaña de mejoramiento de
imagen que incluyó la incorporación en su dirección de jóvenes profesionales
angloparlantes, dirigida a buscar mayor apoyo de sus fuentes de financiamiento.
En este sentido sumaron a sus filas a Dennis Hays, Joe García, George Fowler y otros.
Esta americanización de la dirección
de la FNCA creó serias contradicciones con un grupo de históricos dirigentes de
la Fundación, quienes acusaron a Jorge Mas Santos de traicionar los ideales de
su padre. Un numeroso grupo de 40 directivos, entre los que se encontraban
Alberto Hernández, Feliciano Foyo, Luis Zúñiga, Elpidio Núñez, Horacio S.
García Cordero, Ángel del Toro, Ángel E. Garrido, José Oliva, José Antonio
Llamas, Ninoska Pérez Castellón, Roberto Martín Pérez y otros, abandonaron sus filas y, meses después fundaron, el 10 de octubre de 2001, el
Consejo por la Libertad de Cuba. Esta separación no representa, desde luego, la
desunión de los terroristas, pues todos ellos continúan planificando acciones
contra Cuba de común acuerdo.
Con el nombramiento de Camila Ruíz en
la vacante dejada por Hays, se pretendió mejorar las relaciones con los
representantes cubanoamericanos por la Florida, los hermanos Díaz Balart e
Ilena Ros Lehtinen, ya que Camila trabajó anteriormente al servicio de ésta.
A pesar de su pérdida de prestigio
comprobada, la FNCA ha tratado de no perder su protagonismo y trató de aparecer
en el escenario político de cualquier forma, muchas veces contradiciéndose a sí
misma en torpes devaneos. Lo principal es hacerse notar, piensan sus directivos.
Varios ejemplos muestran la
intolerancia de esta recalcitrante organización y su posicionamiento dentro de
la ultraderecha norteamericana e internacional:
La FNCA recibió en agosto de 2002 a Mart Laar, ex premier de
Estonia, durante su visita a Miami, en
ocasión de un encuentro auspiciado por el Instituto de Estudios Cubanos y
Cubano-Americanos de la Universidad de Miami, quien ha sostenido una
política de ataques a la Revolución en
Europa. Lo mismo han hecho con otros representantes de la contrarrevolución
internacional como Carlos Menem y José María Aznar.
Este mismo beneplácito ocurrió los
días 19 y 20 de Julio de 2003, cuando recibieron al primer ministro de la
República Checa, Vladimir Spidla, y su
canciller Cyril Svoboda, en Miami,
promotores de la internacionalización de una política contrarrevolucionaria
contra Cuba.
Cuando Bush lanzó sus “Iniciativas
para acelerar la transición democrática en Cuba” el 10 de octubre de 2003 y
anunció la fundación de la llamada Comisión de Ayuda a una Cuba Libre,
codirigida por Collin Powell, entonces Secretario de Estado, y Melquiades
Martínez, Secretario de Vivienda, recibió total apoyo de la FNCA.
Cuando el 29 de octubre de 2003, se realizó una sorprendente votación en el
Senado norteamericano a favor del levantamiento de las restricciones de viajes
de norteamericanos a Cuba, con 59 votos a favor y 36 votos en contra, provocó
no solo el repudio de George W. Bush, sino una fuerte crítica de la mafia
terrorista de Miami. La FNCA rechazó tal votación en las voces de Jorge Mas
Santos y Omar López Montenegro, proclamado este último como Director de
Derechos Humanos de la FNCA.
Otro momento de forzado protagonismo
ocurrió el 28 de julio de 2003, cuando el gobierno norteamericano adoptó la
inusual medida de devolver a los
secuestradores de una embarcación cubana de Geo Cuba y se produjo la condena en
un tribunal del secuestrador de una aeronave del mismo país por el gobierno
norteamericano, en una tímida reacción de EE UU por respetar los acuerdos
migratorios. Estas medidas provocaron
una histérica reacción en la mafia de Miami. La FNCA, en esta oportunidad, se
destacó por su reacción: Esto les va costar”, amenazó de forma airada Jorge Mas
Santos. Días después, la FNCA envió al
presidente una carta que contenía veladas amenazas. El 6 de agosto enviaron una
segunda carta en la que reprueban a la administración norteamericana por
devolver a Cuba a “disidentes” y piden más apoyo para la Radio y la TV Martí.
En los últimos años, como era de
suponer, la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) siempre trató de no
perder una espacio dentro de la política anticubana cocinada en los Estados
Unidos, no solo para mantener un forzado
protagonismo en el diseño de la misma, sino también para ejercer presiones de
todo tipo sobre políticos y ciudadanos, usando a veces el chantaje y la amenaza
de vendettas al estilo de la vieja mafia siciliana.
Bastaría hojear las últimas
noticias sobre el diferendo entre ambas
naciones, para encontrar corroboración precisa sobre cómo, hoy por hoy, la FNCA ha tratado de convertirse en
capitalizadora de todo lo que tiene que
ver con la Isla. No bien el gobierno de Bush anunció, el primero de mayo de
2004, un conjunto de medidas para
reforzar el bloqueo, la FNCA cantó loas
al emperador, aplaudiendo a manos sueltas al nuevo engendro injerencista de la
comparsa anticubana del Departamento de Estado, capitaneada por Powell e
integrada por Roger Noriega, Otto Reich
y otros no menos importantes miembros de
la administración norteamericana, integrados a la Comisión para acelerar la
transición democrática en Cuba.
Con su tácita aceptación de las
medidas anticubanas contenidas en el programa para acelerar la transición en
Cuba, la FNCA dio la espalda en esos momentos al consenso imperante entre los emigrados de
la Florida, quienes no quieren, ni aceptan, la sucia política yanqui de
pretender vencer por hambre a los cubanos. La FNCA, por tanto, demostró una vez
más su intolerancia, su falta de sensibilidad y el real desprecio que siente
hacia el pueblo cubano.
Allí, desde luego, no pararon las
cosas. Cuando el 20 de mayo de 2004, en ocasión de celebrarse el 102
aniversario de la fundación de la república neocolonial, los viejos camajanes
de la Florida quisieron explotar los sentimientos y añoranzas de los cubanos
radicados en Miami, para “recordar
tiempos pasados”, la FNCA se incorporó con
inusitado entusiasmo a las festividades, bajo el lema de “Cuba
Nostalgia”.
Esta fiesta del recuerdo, cuya
repetición alcanza la sexta ocasión, está dirigida a rescatar una época basada
en la cruel explotación de la gran mayoría de los cubanos; época de vicios y
exclusiones, de atraso económico y
dependencia a los Estados Unidos, de pobreza para los muchos y bonanza para los
menos.
Usando la figura de la desaparecida Celia
Cruz, edulcorando el ambiente con comida cubana y música tradicional, los
organizadores buscaron no sólo pingües beneficios (como es costumbre allá),
sino también usar la añoranza en función de la política. Para ellos, Castro es
el culpable de todo lo perdido y contra él hay que dirigir todo el odio
posible.
La desfachatez de los organizadores,
dentro de los cuales está la omnipresente FNCA, llegó al extremo de levantar
réplicas del famoso cabaret Tropicana. ¿Se habrá olvidado, acaso, Pepe Hernández, ex presidente de la Fundación, que tanto él
como otros directivos de la misma promovieron en tres ocasiones la voladura con
explosivos de esta famosa instalación turística?
Sin lugar a dudas, los escrúpulos de
la FNCA y de los organizadores de “Cuba
Nostalgia” dejaron mucho que desear. ¿Por qué recordar con añoranza a la antigua tienda El Encanto,
cuando fueron precisamente terroristas radicados en Miami los que la
quemaron criminalmente, ocasionando la
muerte de la trabajadora Fe del Valle?
Jorge Mas Santos expuso los puntos de
vista políticos de su organización en los últimos tiempos, los que son, en
esencia:
• Hay que emplear el voto para lograr
que los candidatos en disputa en las próximas elecciones en los Estados Unidos ejerzan una mayor presión
sobre Cuba. En tal sentido, Mas Santos proclamó: “Hay que utilizar el voto del
exilio cubano para asegurar que cuando se hable de Cuba en la plataforma del
Partido Demócrata o del Partido Republicano, se escuchen las voces de los
opositores internos por encima de los políticos norteamericanos”.
No había dudas al respecto, la FNCA ha
llamado nuevamente a condicionar la política norteamericana hacia Cuba con la
amenaza del voto, tratando de repetir nuevamente el escándalo electoral de las
pasadas elecciones.
• Desenfocar el tema del embargo y
priorizar el apoyo a la oposición interna como estrategia para un
“futuro democrático” en Cuba. Al respecto, Mas Santos significó que una de las
medidas de mayor trascendencia es la ayuda de 36 millones de dólares a la
“disidencia”. La preferencia de este señor por esta medida, incluyendo el
cuestionado tema del bloqueo que recibe cada vez mayores críticas dentro de
Estados Unidos, tiene, desde luego, una
indudable fundamentación económica. ¿No
le tocará, acaso, a la FNCA parte de la tajada?
Para la FNCA, el apoyo incondicional
de los sectores más recalcitrantes de Estados Unidos al tema del bloqueo, es asunto incapaz de cuestionarse en
realidad. Como los más fervientes opositores de la Revolución, el asunto de
matar al pueblo cubano con armas o con hambre es cuestión bendecida y puesta
sobre la mesa. Cuestionar a Bush o a
Obama, al respecto, sería, a fin de
cuentas, un asunto innecesario.
• En un claro y oportunista rejuego, empleado durante mucho tiempo para
ganar adeptos dentro los cubanos radicados en Estados Unidos, la FNCA ha
mantenido su posición con respecto a la política norteamericana de “pies secos,
pies mojados”. Mas Santos declaró al respecto: “Tomamos la decisión de
enfrentar a esta administración por la política injusta de pies secos, pies
mojados, que desde 1995 devuelve a la Isla a los inmigrantes cubanos
interceptados en el mar”. Sería bueno
preguntarle al señor Mas Santos si no le preocupa de la misma forma la situación que padecen
los inmigrantes en la frontera mexicano norteamericana y si ¿no aprecia, acaso, que es esa misma política la causante de la
muerte de miles de cubanos en el Estrecho de la Florida y del estímulo a actos
violentos, tales como secuestros de naves
y aviones perpetrados decenas de veces?
• Jorge Mas Santos, el actual Chairman de la FNCA, ha abogado
hipócritamente por “una actitud de reconciliación hacia los compatriotas
de la Isla”. Con palabras engañosas y falsas, ha expresado él en alguna ocasión:
“Soñamos con una patria donde los
cubanos podamos poner a un lado las
venganzas y los odios”. ¿A quién pretende engañar este señor? ¿Cree incautos,
acaso, a los cubanos, al extremo de pensar que recibirán a los agresores con
flores y banderas, esperando de ellos concordia
y buena fe?
Un nuevo escándalo sacudió a la
FNCA el 22 de junio del 2006, cuando
José Antonio Llamas, ex directivo de la
Fundación Nacional Cubano Americana, acusó
a varios de sus cúmbilas terroristas de
esa tenebrosa organización de haberlo estafado y arrojarlo a la ruina
económica. Histérico y dolido, reconoció haberse involucrado junto a varios
directivos de la Fundación en diversos
planes extremistas contra Cuba, entre los que se destacaban atentados contra Fidel
Castro y otros dirigentes de la
Revolución; la voladura de hoteles, termoeléctricas,
refinerías, hospitales y otros objetivos sensibles de la vida nacional cubana;
así como agresiones por medio de explosivos contra aeronaves y oficinas
diplomáticas y representaciones de Cuba en el exterior. Este macabro y secreto
complot se llevó a cabo cuando él desembolsó la suma de 1,4 millones de dólares
para la compra, entre otras cosas, de aviones teleguiados para bombardear a
grandes concentraciones de personas y otros objetivos previamente marcados con
el GPS en Cuba. Varios nombres se dio a
este engendro de la maldad y el odio irracional contra los cubanos, integrado
por un grupo selecto de la dirección de la FNCA: Comisión Militar, Frente
Nacional Cubano y otros, tratando de enmascarar sus actividades.
Los nombres de Jorge Mas Canosa,
Francisco José Hernández Calvo, Arnaldo Monzón Plasencia, Luis Zúñiga Rey,
Horacio Salvador García y otros directivos de la FNCA salieron a la luz en sus
ataques. De inmediato, tal como están acostumbrados a hacer, los directivos de la Fundación y algunos de
los acusados, de manera personal, se apresuraron a negar las afirmaciones de
Llama.
En una de sus cínicas y
frecuentes declaraciones, emitida por la Fundación el 23 de junio
de ese año, se expuso de manera hipócrita
y falsaria: “La FNCA
reafirma que las acciones de los hombres y mujeres de esta institución han sido
siempre el de servir con todo el corazón al pueblo cubano y trabajar arduamente
por su libertad. La FNCA
está comprometida con una transición pacífica y no violenta hacia la democracia
en Cuba.”
Los detalles de la conspiración
terrorista, sacada a la luz pública por José Antonio Llamas, evidencian que la
misma tuvo sus orígenes en una reunión del congreso anual de la FNCA, el que
tuvo lugar el junio de 1992 en Naples,
Florida. Luego se perfiló, un año después, en otra reunión de la Junta de
Directores de la FNCA celebrada en Puerto Rico.
En esta última reunión se formó el grupo de la célula paramilitar que se
encargaría de llevar a cabo el macabro plan: estaría dirigido por Francisco
José Hernández Calvo y lo integrarían Elpidio Núñez, Horacio García y Luis
Zúñiga, Erelio Peña y Raúl Martínez, de Miami; Arnaldo Monzón Plasencia y Ángel
Alfonso Alemán, de Nueva Jersey, implicado en el caso La Esperanza; Fernando
Ojeda, Fernando Canto. Luis Prieto, Miguel Ángel Martínez, Fermín Pernas
Roberto Martín Pérez, Ninoska Pérez
Castellón, Domingo Sadurní y Luis Botifoll.
Los primeros pasos conllevaron a
adquirir un helicóptero de carga, 10 aviones ultralivianos con control remoto,
siete embarcaciones y abundante material explosivo. Los primeros fueron
encargados a la firma Nautical Sports
Inc, de la Florida y a Refri Auto, radicada en República Dominicana, mientras
que los explosivos los consiguió Raúl López, propietario de una firma
autorizada al efecto en ese entonces y mediante un préstamo del Ready State
Bank, de Miami, por decisión del propio Pepe Hernández.
El plan, sin embargo, falló y José
Antonio Llamas perdió más de un millón de dólares invertidos en el mismo.
Antonio
Llamas volvió a la carga contra sus ex socios de correrías terroristas cuando el 24 de noviembre de 2008 hizo publicar una
nueva acusación en el Nuevo Herald, en
la que la hace culpable de desviar donaciones a damnificados
de los
huracanes Gustav e Ike, que azotaron a
Cuba. Según él, éstas se desviaron a favor de candidatos demócratas en la
última campaña electoral norteamericana.
Pretendiendo ganar nuevos
adeptos entre los cubanos residentes en Estados Unidos y mejorar su ya tan
deteriorada imagen, la FNCA acaba de apoyar las regulaciones adoptadas por la
administración de Obama para permitir a
los cubanos viajar a la Isla, aparecidas en los primeros días de septiembre de 2009. Según Jorge Mas Santos,
presidente de la junta directiva de la FNCA, “éstas representan un paso crítico
para desarrollar una nueva política hacia Cuba que vaya más allá de la vacía retórica del pasado". La
decisión del Departamento del
Tesoro de Estados
Unidos implementa las medidas que anunció a bombo y platillo el
presidente Barack Obama, el
pasado 13 de abril de 2009.
En una crítica a quien antes
su benefactor, Mas Santos criticó la política de restricciones de George W.
Bush, destacando que: “habían
limitado severamente la
capacidad de los cubanoamericanos de
proveer asistencia crítica
a sus familiares
en la Isla e impedían que la
ayuda tan necesitada por ellos llegara a las familias de los
prisioneros políticos y los disidentes
en Cuba". Sin lugar a dudas, la FNCA realiza un nuevo rejuego político
para congraciarse con la actual administración, mostrando una aparente
solidaridad con la misma y buscando espacios de protagonismo político.
Como puede apreciarse, en el desempeño
de la FNCA durante los últimos años hay
mucho de desfachatez y de malas
intenciones. Ha mostrado, por un lado cara de santo y, por otro, de manera
frecuente, cara de demonio. Sus relaciones con el terrorismo y con Posada
Carriles lo demuestran.
Hoy por hoy hay una sola verdad: la
FNCA ha usado a Posada Carriles, pero le teme. ¿Quién sabe si ahora, cuando se
encuentra en Miami esperando el reinicio de su juicio en El Paso, Texas, tanto
la FNCA como la CIA, no se encuentren pensando en cómo mantenerlo callado? ¿Lo
asesinarán? ¿Presionaran a los jueces de inmigración para liberarlo con total
impunidad, dando un espaldarazo a su pasado terrorista? ¿Quién sabe? No sería
la primera vez que se deshacen de “una papa caliente” por una de ambas vías.
Capítulo del libro "Luis Posada Carriles, un engendro incondicional de la CIA", Percy Francisco Alvarado Godoy. Ediciones Correo del Orinoco, Colección Tilde, Caracs, Enero de 2011.
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