miércoles, 11 de septiembre de 2013

Carta abierta al presidente de Guatemala

 

Don Otto Pérez Molina
Presidente de la República de Guatemala


Respetado señor: 

Con profundo estupor y pesar he conocido que su gobierno, junto a los de Georgia, Kuwait, Malta, Montenegro, Panamá, Polonia, Portugal,  Australia, Canadá, Francia, Italia, Japón, Corea del Sur, Arabia Saudita, España, Turquía, Reino Unido, así como el propio gobierno de  EE.UU., han apostado por una solución violenta contra el legítimo gobierno de Siria.  A este intento de criminal genocidio contra el pueblo sirio también se han sumado Albania, Croacia, Dinamarca, Estonia, Alemania, Honduras, Hungría, Letonia, Lituania Marruecos, Qatar, Rumania, Kosovo y Emiratos Árabes Unidos.

Mucho me preocupa su decisión, fundamentada en su genuflexión ante la Casa Blanca y la defensa de los turbios intereses de las grandes potencias. ¿Acaso usted intenta repetir el criminal genocidio sufrido por nuestro propio pueblo en las décadas de dictaduras militares y las aparentes democracias que han reinado en nuestra Patria?  ¿Acaso usted, comprometido con esta época de terror que costó casi 200 000 asesinados y desaparecidos a Guatemala, carece del decoro para parar la criminal matanza que se anuncia o, al menos, bendecirá tan repudiable acción?

La dignidad de nuestro pueblo, su altruismo y solidaridad están puestos en tela de juicio con esta decisión. Guatemala, herida en su historia por el terror, no puede aplaudir actos como éste. Es por ello que, en mi condición de compatriota suyo, le exijo que ponga fin a la complicidad criminal contra Siria. Nunca se sea cómplice de crímenes contra hombres, mujeres y niños -las lógicas víctimas colaterales de una agresión-, cuando no se desea ese mal para nuestras gentes. 

Ponga usted a Guatemala en el honorable lugar de los que aman a la Paz y no se ensucie las manos con sangre ajena, cuando aún quedan rastros de sangre en las manos de los asesinos de nuestros indígenas, periodistas, obreros, intelectuales, estudiantes, campesinos y gente humilde de nuestro país.

Espero que esta carta llegue a su conocimiento y le haga recapacitar, si le es posible hacerlo, sobre cómo pesa la maldad sobre la conciencia del hombre.

Sé que no estoy solo en esta exigencia. La gran mayoría de mis compatriotas le juzgarán con severidad por ese acto de complacencia con la poderosa nación del Norte, que solo ha servido para saquear a nuestras riquezas, asesinar a nuestros mejores hijos y hundirnos en la pobreza.


Atentamente,


Percy Francisco Alvarado Godoy
Escritor y periodista guatemalteco.

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