viernes, 5 de septiembre de 2014

¿Qué nueva infamia fabrica EE UU contra Cuba?



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Tessa M. Fontaine

Dos hechos actuales, burdamente maquinados por las  agencias norteamericanas de espionaje y contraespionaje, no dejan de  levantar mis sospechas por estos días.

Uno de ellos es la supuesta desclasificación por parte del FBI de un informe en que se acusa a la inteligencia cubana de desarrollar labores de reclutamiento dentro del espectro de académicos y profesores universitarios en territorio de los Estados Unidos, con la finalidad de cumplir dos misiones principales: recabar información y ejercer trabajo de sonsacamiento e influencia sobre sus allegados en el campo profesional y en sus pupilos.

La burda trama inventada por el FBI presupone que Cuba se serviría de potenciales agentes, a los que usaría como topos o espías durmientes hasta que los mismos lograran ubicarse dentro de cargos estratégicos dentro del gobierno norteamericano. Luego, llegado el momento oportuno, los usaría como agentes activos en la búsqueda de información sensible.

Según el FBI el reclutamiento de estos potenciales agentes se ejerce por parte del sonsacamiento ideológico entre estudiantes y profesores universitarios radicados en aquellos estados cercanos a las sedes diplomáticas cubanas, es decir, en Nueva York y Washington DC. De acuerdo con este montaje, oficiales de la inteligencia cubana, bajo cobertura diplomática, serían los encargados de recolectar la información y trasmitirla a la Dirección General de Inteligencia (DGI) en Cuba.

El segundo caso, aún más absurdo, se refiere a la existencia de un supuesto espía cubano, capturado en EE UU mientras se encontraba espiando las actividades de la Oficina Nacional de Reconocimiento  (NRO) y en cuya detención participó activamente la sargento mayor Tessa M. Fontaine, quien recibió como premio la Medalla de Bronce de la NRO.

Esta información, inicialmente publicada por The Washington Times el 22 de mayo pasado, bajo la firma de la periodista

De acuerdo con las fuentes públicas, el supuesto agente de Cuba fue condenado a 13 años en prisión, en un absoluto secreto, sin que se conozca su identidad y su ciudadanía, presumiblemente cubana o norteamericana.

De acuerdo con la información fabricada por la División de Investigaciones de Contrainteligencia y Ciber-Contrainteligencia de la NRO, la captura del “agente” y el proceso de interrogatorios se realizó en Chantilly, Virginia, durante cerca de 148 horas, logrando documentarse por parte de Fontaine cerca de 16 horas de espionaje a las instalaciones de la NRO por parte de la DGI de Cuba.

La NRO se ufana de la existencia de un sofisticado y costoso sistema de inteligencia, el cual les permitió detectar la interferencia e intento de monitoreo de la inteligencia cubana.

Tal noticia, filtrada en ocasión del Memorial Day, meses atrás, sorprendió a muchos medios de comunicación norteamericanos y a los propios expertos en ese campo. Uno de ellos, Chris Simmons, el ex oficial de la DIA que investigó y capturó a Ana Belén Montes, se ha mostrado sorprendido por el total hermetismo y secretismo que rodea este caso. 

Lo cierto es Fontaine, actualmente miembro de la División de Contrainteligencia de la Oficina Nacional de Reconocimiento, oriunda de Holyoke, Massachusetts, a la par que rodeada de una hoja de servicios impecable –se dice que recibió en el 2013 la Distinción como Suboficial del Año, a la par que estuvo acantonada, en 1998, en la base aérea Lackland, de San Antonio, en Texas, además de prestar servicios en Kuwait e Irak-, parece ser la figura usada para dar veracidad a un asunto que despierta muchas suspicacias y dudas.

Lo interesante de este asunto es que un caso tan importante haya sido entregado a manos de una oficial de bajo rango, quien pese a haber recibido varias distinciones, todavía siga manteniéndose como sargento mayor. ¿Por qué, me pregunto, no se le ascendió luego de tan largo historial?

Muchas son las preguntas que me hago sobre estos asuntos, luego de consultar varias fuentes. Conozco a Simmons y entiendo sus dudas por el proceder de las autoridades de la NRO. Sin embargo, viéndolo en la paradoja de oficial eficaz y diligente, así como embobado por un enfebrecido afán de protagonismo, no me extraña que le endilgue a Cuba el interés por la NRO para venderle información a China o a Rusia. Particularmente, esta manipulación está dirigida a viciar el acercamiento de Rusia con Cuba y otros países de Latinoamérica.

¿Qué interés tendría Cuba por espiar a la NRO, encargada del diseño, fabricación, lanzamiento y mantenimiento del sistema de espionaje satelital norteamericano? Para todos es harto conocido que Cuba carece de programa satelital o espacial, tampoco cuenta con la sofisticada tecnología para burlar el sistema de protección de la NRO, la cual no representa una amenaza para ella.

¿Por qué se acusa a Cuba en estos precisos momentos en que la campaña internacional por la liberación de los aún presos injustamente –Gerardo, Ramón y Tony-, ejerce una presión considerable sobre el gobierno de Obama?
¿No existe, acaso, en las acusaciones infundadas del FBI y la NRO, la malsana intención de torpedear un cada vez más posible canje entre los antiterroristas cubanos y el espía Alan P. Gross?

¿Fabricó la administración de Obama estas falsedades o le han sido impuestas por la ultraderecha norteamericana, con la finalidad de que evite tomar una acción ejecutiva –potestad suya-, para finalizar este conflicto que entorpece las relaciones bilaterales entre ambas naciones?

¿Por qué se ocultan la identidad del detenido, las pruebas relacionadas con su caso, si el mismo fue condenado a 13 años de prisión por un acto de supuesto espionaje activo? ¿No resulta importante para el público norteamericano la información sobre este hecho?

¿Por qué el FBI no muestra realmente los documentos e identidades de los supuestos agentes cubanos que operan en Estados Unidos, los cuales se vanagloria de poseer? 

¿Por qué el FBI no señala a cualquier ciudadano norteamericano al que se haya intentado comprar con promesas materiales, chantajes u ofrecimientos sexuales para lograr su reclutamiento por parte de los Órganos de la Seguridad del Estado de Cuba?

Si las autoridades norteamericanas son capaces de probar estas dudas manifestadas a través de mis preguntas, mostrarían seriedad en un asunto tan delicado. Por mi parte, considero que estas acusaciones solo tienen como objetivo continuar la permanente, deliberada e injuriosa satanización de Cuba.

Creo, sin lugar a dudas, que EE UU se mantiene en sus trece al tratar de impostar la opinión de que Cuba representa un peligro para su seguridad nacional, lo que no resulta cierto en realidad. Con esta sucia maniobra, repito, se pretende, sin lugar a dudas, empujar a Obama a un endurecimiento de su hostilidad hacia nuestra Patria. A la vez, le aporta un sugerente motivo para poner en duda las relaciones cubano-rusas, a la par que generar nuevas acciones mediáticas contra Putin.


Percy Francisco Alvarado Godoy.

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