martes, 23 de diciembre de 2014

Ana Belén no está sola, ni lo estará nunca.

Ana_Belen_Montes

Maliciosamente, varios sitios contrarrevolucionarios han tratado de impostar la matriz de opinión sobre un supuesto abandono a su suerte de  Ana Belén Montes, ex analista superior de inteligencia en la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA), quien fuera detenida  el 21 de septiembre de 2001, bajo la acusación de haber cometido “conspiración para cometer espionaje” a favor del gobierno cubano. 

Un año después, el 16 octubre del 2002, fue condenada a 25 años de prisión. Durante su alegato final, Ana Belén declaró con honestidad y valentía:

"Honorable, yo me involucré en la actividad que me ha traído ante usted porque obedecí mi conciencia más que obedecer la ley. Yo considero que la política de nuestro gobierno hacia Cuba es cruel e injusta, profundamente inamistosa, me consideré moralmente obligada de ayudar a la isla a defenderse de nuestros esfuerzos de imponer en ella nuestros valores y nuestro sistema político.

Nosotros hemos hecho gala de intolerancia y desprecio hacia Cuba durante cuatro décadas. Nosotros nunca hemos respetado el derecho de Cuba a definir su propio destino, sus propios ideales de igualdad y justicia. Yo no entiendo cómo nosotros continuamos tratando de dictar como Cuba debe seleccionar sus líderes, quienes no deben ser sus dirigentes y que leyes son las más adecuadas para dicha nación. ¿Por qué no los dejamos decidir la forma en que desean conducir sus asuntos internos, como Estados Unidos ha estado haciendo durante más de dos siglos? 

Mi mayor deseo sería ver que surja una relación amistosa entre Estados Unidos y Cuba. Espero que mi caso, en alguna manera, estimule a nuestro gobierno para que abandone su hostilidad en relación con Cuba y trabaje conjuntamente con La Habana, imbuido de un espíritu de tolerancia, respeto mutuo y entendimiento."

Quienes respetamos la entrega de Ana Belén Montes, su desinterés y sentido solidario, convocamos a todos a la creción de un Comité Internacional para lograr su liberación, así como la de otros ciudadanos que defendieron a Cuba de los planes terroristas, agresiones y otras acciones violatorias del derecho internacional, entre los que también sobresale el matrimonio Myers. Junto a este reclamo uniremos nuestras voces por la liberación de nuestros hermanos boricuas que purgan crueles sentencias en prisiones norteamericanas por su afán de independentismo.

Ana Belén no está sola, ni lo estará nunca. La batalla, aunque tarde, comienza.

Percy Francisco Alvarado Godoy

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